Sí, aunque parezca mentira. Y quizás, cuando menos se esperan. Hace un rato que he podido comprobarlo. Dentro de unas semanas veré como muchas caras conocidas, unas más agradables que otras y algunas, últimamente, estúpidamente altaneras, hacen sus malestas y se marchan por donde jamás hubiesen pensando que iban a tener que salir: por la puerta. Las sorpresas es lo que tienen, que te pillan desprevenido.
Se avecinan cambios y con ellos, llegará la debacle para muchos de los que han utilizado su ideología política como pasaporte para alcanzar la estratosfera administrativa. No comparto, ni de lejos, la forma que tienen de entender la vida y la sociedad los que hoy han conseguido
...
(... continúa)