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De espaldas

¿Espanta-mosquitos?



Llevo varios días escuchando a mis compañeras. Su tema de conversación no varía: la Boda Real. El lunes andaba algo perdida porque lo único que vi en directo el sábado fue la entrada de la novia; al rato, en el bar de una amiga, mientras tomaba un cortado, el sí, quiero y más tarde -creo que por la noche-, un resumen de la ceremonia, visto a ratillos, me ofreció el glorioso momento "retro" de la lectura bíblica -debería pasar a los anales de la historia interpretativa de este país- realizada por la abuela Menchu.

Para solventar la carencia de información y poder debatir sobre si Carolina de Mónaco se había peinado o no, me di una vuelta por las webs de las revistas y periódicos más conocidos y creo que ahora mismo podría impartir un máster en Vestimentas y oropeles en un Fandango de Estado de primera Magnitud. Entre tanta crónica leida y tanto reportaje fotográfico contemplado, hubo una imagen que me hizo sonreír -y no fue precisamente la de la patadita de Froilán de Todos los Santos-. Se trata de la foto que encabeza esta entrada. Me recordó a mi abuela y a su costumbre, en verano, de llevar siempre en uno de los bolsillos de su delantal negro un abanico que le había regalado mi madre cuando mi hermana y yo tomamos la comunión. Cuando quería llamar nuestra atención, alargaba el brazo y con un golpe seco de muñeca, lo abría, consiguiendo así, emitir un sonoro chasquido.

La hermana del desaparecido Jaime de Mora y Aragón se ve que quiso hacer patente su origen español y en lugar de colocarse una peineta con su correspondiente mantilla -la verdad es que no le tiene que sentar demasiado bien-, optó por llevar otro de los complementos más típicos -incluido en el manual al uso de cualquier producto que desee ostentar el tan preciado Made in Spain- de este bendito país: el abanico. Además, para no desentonar, era del mismo color que el traje con el que iba vestida.

Desde luego, con el mal tiempo que hizo ese día, no creo que lo emplease en exceso, pero en un lugar atestado de gente, en el que el "calor humano" flota en el ambiente, un abanico tiene mucha utilidad: desde mitigar el bochorno hasta airear el perfume de la señora sentada a nuestro lado.

Cerca de aquí, a no más de tres quilómetros, está Aldaia, un municipio con una larga tradición en la fabricación del "palmito". Tanto es así, que se eligió esta población para presentar la marca de calidad del abanico español.

He estado curioseando -de ahí lo de espanta-mosquitos de ayer, Fri- en la Red y he encontrado varias referencias interesantes sobre este básico utensilio:

Historia del abanico.


Los tipos de abanicos.


Partes del abanico.


El lenguaje del abanico.

16 comentarios

auxiliadora gonzalez -

Hoy 23/8/2006 he encontrado vuestra pagina, me parece muy curiosa lo que hablais del abanico. Os comento yo soy diseñadora de abanicos, si os puede servir mis diseños, me gustaria que llevaseis uno en condiciones, no de esos de todo a cien. el abanico es un complemento indispensable en el vestir y refleja la imagen de la persona que lo lleva. animarse y visitar mi pagina. mis precios son de 20 euros mas gastos de envio (lo que lleve correo por enviarlo a vuestro domicilio) Un saludo de Auxiliadora Gonzalez.

Bambolia -

Glupsss!!!

Sí que son caros, sí...

Y yo que pensaba que el mío no era barato! -me costó 42 euros-.
Los lisos están por debajo de esos precios, :-)
Ya sé lo que me compraré cuando vuelva a los Madriles, jejeje.

Fri -

Lo de todos los precios es relativo (es que se me ha cortado el paréntesis) porque son carillos.

Se llama Casa de Diego.

http://www.casadediego.net/esp/indexaba.htm

Fri -

Aquí teines la dirección de la tienda y puedes ver algunos abanicos, que hay para todos los gustos y todos los precios (bueno, eso no, porq. La calidad del varillaje es bastante buena, eso sí.

Bambolia -

... pero los precios son inalcanzables...

http://www.gczarrias.com/obras/abanicos/abanicos.htm

Kiri, creo que uniremos tu deporte al vomitivismo cibernético. ¿Te p'aice?

Bambolia -

Tranqui, ya sabiendo la zona, la buscaré yo. Es una buena forma de pasar una mañana, :-)

Aquí algunos los pintan a mano, pero son de un rebuscado... en plan barroco del que te quedas con la boca abierta, y sino, te pintan una escena fallera y se quedan tan panchos: un grupito de falleras en la huerta de una barraca, con dos o tres naranjas en la mano y olé. Les falta añadirles un chip para que cada vez que venteen, suene "La Maredeuta" de Concha Piquer -es la virgen de los Desamparados, pero bueno... que la llaman así, y la letra es muuuuuuuuu triste, sniffff, snifffff, yo lloraba de niña, poseida por el dolor del escultor abandonado por una mala mujé-.

Ayer encontré una web de un chico que los pinta él, pero los

Fri -

No me acuerdo del nombre de la tienda, pero lo buscaré. Está en la puerta del sol, entre las calles Preciados y Del Carmen. Tienen abanicos pintados a mano, algunos muy bonitos. Es una tienda clásica que se dedica a eso desde hace años.

Kiri, mola el deporte de tu pueblo. Si es que donde estén los deportes primigenios que se quiten las mariconadas de hoy en día.

Bambolia -

Fri, me has de decir dónde puedo comprarlos en Madrid -o Kiri, que seguro que también lo sabe-. Los que se ven por aquí son penosos... Y como dice Anaijim, son más ecológicos, :-) -lo cierto es que llevo fatal lo del aire acondicionado, me quedo afónica enseguida-.

Kiri, el verano pasado rescatamos el matamoscas de plástico: casi más efectivo que lo del "flit", que luego la casa huele que tira para atrás.

Por cierto, Fri, espantar mosquitos es un arte, sí. Y como no podía ser de otra forma, los hay que siempren vuelven al mismo lugar a marcar los cristales con sus excrementos... :-(

Kiri -

Yo practicaba un deporte veraniego en el pueblo. Mojaba el suelo en verano, en la puerta de casa de mi madre y, cuando se posaban las moscas en lo fresquito, hacía una cacería con un matamoscas de plástico.
Molaba.

Fri -

Yo antes tenía varios, que compraba en Sol, en a casa de los abanicos, pero los di y ahora no tengo ninguno. La verdad es que aquí no suelen hacer mucha falta. Hace años me gustaban, ahora ya no les hago caso. No sé, a lo mejor con el tiempo me vuelve a dar por ahí. Cuando sea mayor y los esconda en la faltriquera.

Y sí, espantar mosquitos es todo un arte.

Anaijim -

Gracias. Lo mismo digo :-)

Bambolia -

Buen sitio para guardarlo, :-)

Acabo de poner en los enlaces la página del Unicornio: todo un descubrimiento, :-D Felicidades por el trabajo realizado.

Bambolia -

Por cierto, el diseño de estos abanicos de "regalo", típicos de la zona, es horroroso: creo, sinceramente, que no haría ni falta moverlo para que los mosquitos saliesen huyendo despavoridos. Con abrirlo y mostrarlo, seguro que no se acerca ni uno...

Hoy como en casa de mis padres... se me está ocurriendo hacer una visita de extranjis a la cómoda y tomar algunos prestados para hacerles unas foticos... :-)

Anaijim -

Yo sólo tengo uno, del "Todo a 100" o similar, y anda rodando de un lado a otro de la casa. Creo que ahora lo tengo en el bote de los bolígrafos, no le he encontrado mejor sitio.

Bambolia -

El año pasado, por primera vez en mi vida, me compré uno "relativamente" bueno. Durante el verano, procuré tenerlo siempre a mano, y cuando cambiaba de bolso, el abanico se mudaba también. Me sacó de dos o tres achuchones fuertes de calor.

En casa de mis padres hay bastantes: guardados en los cajones, en sus cajitas de cartón. Es muy habitual que en las bodas, las madrinas, los ofrezcan a los invitados como recordatorio del acontecimiento -imagino que por esta zona, al estar tan cerca de Aldaia-. Por descontado, es el regalo fallero por excelencia.

Anaijim -

La verdad es que le tengo cariño al artilugio este. Mi abuela me enseñó a abrirlo y cerrarlo de un golpe seco (rrrrras, rrrrrras). Por otra parte, es más respetuoso con el medio ambiente que el aire acondicionado, dónde va a parar. :)
También recuerdo el sonido constante de los abanicos de las señoras (chac-chac-chac-chac) cuando me llevaban a misa de pequeña
... en fin, ya pasó. :)