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De espaldas

Buenas costumbres

Primer día de piscina. Prueba superada. Sólo han sido 800 metros, pero todo se andará... o nadará, mejor dicho.

Están sonando las campanas de la iglesia. Sé que tocan para celebrar que Bambolia ha sido capaz de vencer la pereza que habitualmente guía su vida. ¿Cómo puedo ser tan vaga? Pero es que soy más vaga que los vagos fundadores de El rincón del vago, que ya es decir...

Eso sí, me he chantajeado a mí misma mismamente y sino hubiese sido mismamente creo que hubiese dado igual. En realidad, lo que he hecho ha sido elaborar un par de tretas para forzarme y no poder eludir mi compromiso. Este tipo de sistema ya me está dando resultado: una de las principales cuestiones que más sopese cuando estaba decidiendo si me quedaba con Zas o lo entregaba en adopción -me lo encontré abandonado- fue la de ser consciente de que, me apeteciese o no, todos los días iba a tener que sacarlo a pasear al menos tres veces. Y eso, que para algunos es uno de los handicaps más importantes, para mí fue algo positivo, porque así andaba -con ganas o sin ellas- y además, salía a la calle -es que soy de las que una vez metida en casita, no me mueve ni Carmelo Gómez acompañado de una petición formal de casamiento-.

Retomando... Mis dos trampillas con las que no voy a tener más remedio que ir a la piscina: me he sacado el bono de baño libre anual -muy barato, 99,50 €- y me he comprometido con una amiga para llevar en mi coche su bolsa con su toalla y demás y así ella puede acudir directamente desde el trabajo sin necesidad de perder casi tres cuartos de hora en el trayecto. Primero, la pasta es la pasta... puedo ser vaga, pero si ya hay dinero gastado de por medio, me entra la vena del puño cerrau y creo que cuando me dan esos ataquitos, salen ganando estos últimos en el pulso contra la pereza. Segundo, mi amiga lleva muy mal, pero que muy mal eso de que la dejen tiradilla, y más con excusas baratas tipo "es que se está tan bien en el sofá". Por la cuenta que me trae, ya procuraré yo no tener que llamarla nunca para decirle "mira, que es que no puedo ir".

A todo esto ¿y qué necesidad tengo yo de ir a la piscina? Ufffff

Voy a colocarme frente al espejo del pasillo: necesito un tratamiento de choque. No hay nada mejor para darse cuenta de que una está enclenque, que mirar cómo se bambolean los flanines que se tienen por piernas, :-P

3 comentarios

Ana* -

Casualidades de la vida, ayer estuve yo en la piscina municipal mirando horarios para natación. Cuando estemos entrenadas y eso, echamos carreras, ¿vale?

Bambolia -

Eso espero. En realidad, siempre he hecho natación, pero desde que tuve el accidente, le cogí miedo. Pensaba que me podía hacer daño, y eso que los médicos me decían que era bueno, pero aún así, sólo de pensar en alzar el brazo por encima de la cabeza ya me daba de to... ahora, con los estiramientos diarios, he conseguido girarlo por completo y sin dolor. La verdad es que estoy contenta. Mi idea es ir todos los días laborables porque paso por la puerta de la pisci de camino a casa y así, con el bono anual, puedo hacer veinte o veinticinco minutos diarios y no me fuerzo tanto.

Gru -

Los primeros días serán los peores, pero cuando te acostumbres no lo querrás dejar.

Creo que es una idea muy buena lo de nadar. A mí me resulta incómodo por todo el rollo de mojarse el pelo y la cara, pero ahora me está viniendo muy bien, ya que no puedo hacer otros deportes.