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Sopresas te da la vida...

... la vida te da sorpresas, y para mi alegría particular, ésta es una buena sopresa, :-))

Acabo de llegar a casa. Hoy tenía un compromiso de esos que se odian a muerte pero que no se pueden obviar si pretendes no quedar marcada con el estigma de "ésta es de los otros", que viene a ser el primer paso para entrar en la estigmatización laboral, impropia, en teoría, en un lugar como la administración pública, pero muy usual, en la práctica. Como la intirenidad parece que va a durar todavía algún tiempo más, es preferible no tentar a la suerte, que en estos últimos meses he visto como rodaban las cabezas de unos cuantos compañeros sin más motivos que los de "porque yo lo digo". Me alegré en su momento del cambio. Pero ahora... baste decir lo de "otros vendrán que te harán bueno".

He acudido a la celebración con muy pocas ganas. Tanto es así que nada más llegar me he sentado encima de una mesa que estaba arrimada a una pared para dejar más espacio y de ahí no me he movido. Cuando ha llegado la jefa suprema, me he quedado tan bloqueada que no he sido capaz de de bajarme del cómodo lugar en el que estaba refugiada. No sé yo... no sé yo... Si ciertas personas no me conocían, o al menos no me ponían cara pero sí voz, ahora no me cabe la menor duda de que ya soy conocida: una sola mujer entre nueve hombres pega mucho cante.

He descubierto que algunas de mis fobias tienen mucha razón de ser, pero también es cierto que la Jefa Suprema es menos ogro de lo que aparenta en la prensa y que el que decide sobre el dinero es un encanto de señor, educado y con muchas tablas. Me encandilan las personas que llevan la sonrisa en la cara sin necesidad de hacérselo saber a todo el mundo.

Me gusta estar con mis chicos. Agradezco tanto la juventud con la que me hablan, la frescura con la que piensan... No me siento vieja, en absoluto; pero de tanto relacionarme con personas "adultas", la suspicacia se había casi instalado en la puerta de al lado de mi casa. Me hacen reir, y me hacen reir mucho. Se ríen conmigo y disfruto con esas carcajadas que les escucho. Me llaman por teléfono a escondidas para gastarme bromas y me mandan mensajes al móvil para compartir ocurrencias. Cuando estoy atendiendo a algún jefazo sesudo, me acribillan con mensajes emergentes para que me entre la risa tonta...

Aunque quisiera, no podría odiarlos. Es más, es facilísimo quererlos.

Hay mucha gente que tiende a malpensar por sistema. Y otra, poca, que decide no prejuzgar y confiar en quien tiene delante. Me gusta volver a comportarme como los segundos: te ahorras muchos disgustos y vivir resulta mucho más sencillo.

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3 comentarios

Bambo -

Asssssssssias, guapetonas, :-))

Pero mira que sois templás, que da gusto saber que estáis por aquí, limpiándole el polvo a este cuadernillo cibernético...

Es que mis chicos son estupendísimos, :-)

Felices fiestas para las dos y alegría, mucha alegría, que los ratos malos vienen sin que los hayamos llamado, los jodíos...

Achuchones navideños, con zambomba incluida, :-))

Sponge -

Me alegra que pienses así, cielo. Es un sentimiento muy agradable, como has comprobado.

Que tengas una Felicísima Navidad, Nochebuena, y todos los días del año, sean fiesta o no.

Besotes.

sinfo -

Que tengas unas nochegüenas muy felices, reina mora. :-D

Un beso.
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