Blogia
De espaldas

El juicio final

El juicio final (II)

Pude hablar
hasta llenar el mar
de tu silencio
con vocales distraídas
y consonantes sonoras.

Pude rezar
hasta fijar en tu gesto
la dicha olvidada
con tres rayos de luz
y un ramillete de azahar.

Pude hacerlo.
Pero no quise.

El sopor
se hizo amigo
de mis pasos
y ya no supe
caminar a tiempo.

Desde entonces
dormito
bajo un cielo
de tormenta.
Y temo escuchar una palabra.
Una sola.
La Única.

.
.

2 comentarios

Bambo -

Graciasss, Silvio, :-)

Silvio -

Olé, ¡poetisa!