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De espaldas

Nublado

Está cayendo la de Dios. Llueve intermitentemente desde anoche. Truenos y relámpagos para dar y vender. Se fue varias veces la luz de la calle y ahora mismo está tan oscuro que los coches circulan con las luces encendidas. Impresiona el color gris del cielo: me recuerda a esas imágenes futuristas en las que se representa el fin del mundo.
Está cayendo la de Dios. Llueve intermitentemente desde anoche. Truenos y
Buscando en el baúl de los recuerdos, a ver si daba con unas fotografías que hice la última vez que llovió, he encontrado una en la que se ve, muy al fondo, un atisbo de arcoiris: unas pinceladas de color entre tanto gris se agradecen.



Quizás, con la idea de paliar un poco la sensación que me provoca este día tan plomizo, las fotos que he publicado hoy en Milésimas son "verdes", por aquello de que la vegetación del lugar era abundante -pulsar sobre la imagen para ver el resto-:

9 comentarios

Bambolia -

Espero que el dolor de cabeza se te haya pasado ya, Elisa, :-) ¡Mira que incomoda una molestia así!

elisa de cremona -

Pues sí, aquí también estuvimos al borde del diluvio... por suerte ya pasó y volvemos al sol y al cielo azul.
qué bonitas fotos... pero me duele la cabeza y este afán de lectura me perjudica más la cabezota... ayyy
un beso

Ciri -

No. Ahora me como el coco y me vuelvo loco :-P

Bambo -

Gru, tú has de estar de la lluvia hasta la coronilla, :-)

Lo que cuentas del paraguas lo pude comprobar en San Sebastián: cuatro días que pasé allí y los cuatro días lloviendo. La gente salía igual a pasear y los veías, chispeando, y con el artilugio colgando del brazo, sin inmutarse.

Ciri, y ahora ¿qué comes, pasas sultanas? :-P

Gru -

¿Has dicho lluvia? Yo de ella tengo casi todos los días y no le hago ni caso. Aunque aquí la lluvia no huele porque llueve sobre mojado.

De todas formas, cuando hace sol esto es de una belleza absolutamente espectacular, verde, verde, lleno de laguitos con cisnes y flores. Aunque no lo parezca, compensa porque los días de sol se disfrutan a tope.

En zonas muy lluviosas la gente suele salir sin paraguas a la calle porque dicen que de todas formas se mojan. En fin, costumbres.

Ciri -

A mí antes me daba por comer almendras cuando llovía. Qué cosas, ¿no?

Bambolia -

A mí me encanta estar tumbada en el sofá, con una manta, mientras oigo llover. Es verdad que relaja. Pero es una vil putadeison lo de tener que ir de aquí para allá en un día lluvioso... ahora que no quiero ni imaginarme cómo ha de ser trabajar de barrendera o algo similar en un día así, :-/

Esta mañana, cuando me iba, la barrendera que trabaja en mi zona estaba debajo de una marquesina porque estaba cayendo un aguacero considerable...

Kiri -

A mí me gusta que llueva mientras me duermo. Me relaja mucho ese sonido.

Sponge -

Sí, a mí también me entristecen un poco los días nublados, pero tienen su encanto. No soy muy amiga de mojarme, sobre todo porque el pelo se me riza y me salen unos tirabuzones a lo "señorita Escarlata" que es para alucinar, pero me encanta ver la lluvia tras los cristales. Sí, ya sé que es muy típico bla bla bla... pero me gusta. Además, la vegetación adquiere un color muchísimo más vivo y con más brillo, y es un placer mirarla, ¿no os parece? Casi todos los regalos que la Naturaleza me hace tienen que ver con el agua (niebla, nubes, escarcha, nieve...)