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De espaldas

El rey del mundo

Así titula Maruja Torres su columna del domingo pasado en el suplemento de El País: "El rey del mundo". ¡Cuánta razón tiene esta mujer! Mientras la leía, tuve la impresión de que de una u otra forma ella ha tenido que sentir exactamente la misma impotencia que yo cuando, al hablar sobre la igualdad de la mujer y apuntar ciertas situaciones que todavía son aceptadas por la mayoría de la sociedad como algo bueno y hasta lógico, la gente que participa en el debate te responde que estás extralimitándote y que eres una exagerada. Por supuesto, el remate a esa descalificación carente de argumento, lo colocan añadiendo: "el feminismo está muerto, estás desfasada".

Si reivindicar que existen enormes desigualdades culturales -la paridad, aparte de ser injusta (aunque necesaria) tiene como consecuencia que el resto de medidas se olviden, porque parece que ya está todo hecho-, fruto de una educación sexista es estar desfasada, apaga y vámonos...

Acá dejo los últimos párrafos de la columna:

"
... Por lo demas, escuchábamos y asumíamos con toda naturalidad las letras de los tangos, de los boleros y coplas que nos instruían en la maldad de la Mujer, carne de puta y de traición; en la bondad de la Madre, y la superioridad inapelable del hombre, Rey de la Creación condenado a sufrir algún que otro momento de debilidad por culpa de una de las lagartas contra las que ya le previno su santa madre.

Los malos tratos de entonces no trascendían. La ley franquista amparaba al macho. ¿Mataban ellos a sus mujeres como lo hacen hoy? Había mucho "crimen pasional" en los periódicos, creo recordar. Siempre en una dirección, de ellos a ellas. Si era al revés, se llamaba asesinato. Pues que la mujer sintiera pasiones tampoco estaba bien visto.

Tantos años después, han cambiado las músicas y las letras, pero siguen vigentes ciertos mensajes fundamentales que contribuyen a la construcción del modelo de futuro espécimen masculino frustrado. Los anuncios: coches y todo tipo de artilugios pra quienes triunfan en la vida, mujeres que aparecen junto a los cohes y a los artilugios como si admiraran y amaran para siempre al hombre que los posee.

Y las madres. Veo a algunas en el parque de juegos que tengo cerca de mi casa: "Corazón, no hagas caso de tu hermana; anda, súbete al trampolín". "Nena, deja a tu hermano en paz, ¿no ves que es más pequeño, que es un chico? Anda, dale la pelota, no seas boba". ¿Se prolongan esas actitudes en casa? ¿Se inocula la idea del triunfo futuro al que todo hombre tiene derecho por el simple hecho de existir y de ser el hijo de su madre; la incapaz de perdonarse por fracasar; la futura rabia, desviada hacia quien les abandona?

"Mamá, mira, he quemado el piso con esa zorra y sus hijos dentro. Mamá, ¡soy el rey del mundo!".





Addenda 13:49

Como tiene que ver con el asunto que se trata en la entrada, la amplío, aunque no esté relacionado, estrictamente, con la columna de Maruja Torres: en la Comunidad autónoma valenciana se ha constituido un foro contra la violencia doméstica y curiosamente han excluido a las asociaciones de mujeres para no discriminar a ninguna, ya que, según los "organizadores" son tantas, que a la fuerza, alguna se les debería de pasar por alto.

¡Manda narices! Se necesita ser... mejor me callo...

22 comentarios

Anónimo -

news

arthi -

sí, cuanta razón tiene esta mujer. Pero dejémos de lamentarnos y hagamos algo. Somos nosotros los que permitiemos que esto se siga dando, que esos $%&·"%& sigan apareciendo en los reality shows que nombra Torres y que las marujonas lo miren y callen; los que dejamos que nos metan mediante la publicidad esa imagen de machito ibérico por los ojos, y la aceptamos, ya la hacemos nuestra,y luego la fomentamos nostros mismos. No hay derecho.

k -

lo del gobierno en Valencia y Comunidad es muy fuerte...

Aber -

Respecto a los maltratadores, vale el tópico de que siempre es mejor prevenir que tener que remediar. La educación en este aspecto es fundamental. No se nace con una ideología, las ideologías se forman en nuestros cerebros en el proceso de socialización, a veces de forma tácita y otras de forma explícita. Ésa es la mejor ocasión para evitar tener que dar noticias de nuevos maltratos y muertes.

Ignoro qué se debería hacer con los maltratadores. Creo que la ley debe actuar con dureza para dejar claro que ese comportamiento no es admisible, que atenta contra los derechos de otras personas. Eso por un lado. Por otro lado, como dice Fri, no todo el mundo es un maltratador, por eso habría que estudiar más el perfil de esas personas y aplicarles un tratamiento psicológico, una reeducación.

Aber -

El deber de ser comprensivas y el sentimiento de culpa forman parte del rol que se asigna a la mujer en una sociedad androcéntrica. Forman parte de la ideología machista inculcada a las mujeres. Es muy fácil que una mujer justifique el comportamiento de su marido o de su compañero porque tiene el deber de ser comprensiva con alguien que está por encima de ella en la estratificación social. El hombre es dueño y señor. Y el sentimiento de culpa, como apuntáis, es la mejor baza con la que se puede contar para la coacción y el chantaje emocional. Todo esto forma un cóctel que se resume en esa dependencia respecto al hombre que, al parecer, resulta tan difícil de entender. Si se reflexiona s, resulta fácil comprender el por qué de esa dependencia respecto al varón, aunque hay muchos factores que se combinan para que se de ese vínculo de dependencia. El miedo también resulta muy rentable para el maltratador; muchas mujeres se niegan a denunciar a sus maltratadores porque reciben amenazas en el caso de que lleguen a hacerlo. Se encuentran en un callejón sin salida.

Aber -

La aplicación de las leyes también debe ser radical y tajante, de "tolerancia cero" -como dicen por ahí- con el maltratador. La realidad es tan cruda como afirmar que el maltrato a las mujeres está consentido, e incluso bien visto, en muchos sectores de la sociedad. Para acabar con esa política de consentimiento hay que dejar bien claro que estas situaciones son intolerables.

Para mí, el maltradador no deja de serlo nunca. Un maltrato es suficiente, porque ya se ha vulnerado la dignidad de quien lo recibe, y ese miedo siempre va a estar presente en la víctima. Otra cosa es que crea que el maltratador puede cambiar, que esas treguas temporales van a convertirse en indefinidas. Y está demostrado que un maltratador no actúa tan sólo en una ocasión, este tipo de comportamientos siempre es reiterativo.

Aber -

Entiendo que la radicalidad de los argumentos feministas sólo es tal el punto de vista de la ideología machista. Cualquier argumento feminista, por “débil” que sea, muchas veces es entendido como una proclama de unas cuantas histéricas. No sé si pueden existir aplicaciones sutiles de una concienciación feminista, porque la ideología machista está muy enraizada en el nivel macrosocial, en la psique colectiva impregnada de la ideología dominante. Me parece muy necesario en cierta medida que se llame la atención sobre esa parte “automatizada” o inconsciente de la ideología dominante para dejarla al descubierto. Tampoco entiendo la radicalidad como una actitud que se manifieste desaforadamente. Los argumentos y las estrategias deben elaborarse cuidadosamente, con mucha inteligencia, pero deben manifestarse sin tapujos, sin reparar en las descalificaciones irreflexivas emitidas desde la ideología dominante, precisamente para evitar sentirnos como el felpudo que menciona Carmen Alborch. Eso sí, no se debe confundir el radicalismo, el hecho de exponer las convicciones de forma directa, con el integrismo, que supone la vulneración de los derechos del otro a favor de la causa propia. Ni tampoco hay que llegar a extremos absurdos, como aquellas feministas que afirmaban considerar la palabra “history” como sexista, por aquello de que “his” es el posesivo masculino en inglés.

Bambolia -

Y siguiendo con la educación recibida, muchas de estas mujeres que crecieron en la cultura franquista, son las que ahora son abuelas que se quedan a cargo de sus nietos... y qué decir con respecto a eso...

La eficacia en el control del maltrato es primordial, Fri. Pero siempre se tropieza con que para proteger a la víctima, se ha de estigmatizar al "presunto" agresor, y eso los legisladores lo llevan mal... No se atreven a aplicar medidas más fuertes por aquello de la tendencia social de que toda persona que ha delinquido puede y debe reintegrarse, y para ello, se le han de dar los medios correspondientes. Y por supuesto, se ha de respetar su supuesta inocencia hasta puntos verdaderamente demenciales. Así, yo he sido testigo de cómo, tras llamar a la policía local por los gritos que estaba dando una vecina, y escuchar ésta, al llegar a la calle, cómo la agredida estaba en la ventana clamando porque la iban a tirar por ella, los agentes se limitaron a golpear la puerta y llamar al orden al agresor para que les diera paso. Pero nada de entrar sin el permiso del dueño... no fuese que les metiesen un paquete por allanamiento de morada... por mucho que se diga que ante una comisión de delito flagrante, se pueden obviar esos preceptos. Nada de nada.

Bambolia -

La necesidad de afectos tiene mucha culpa, o mejor dicho, la mala interpretación de esa necesidad de afectos: focalizarla solo en el hombre o pensar que por el hecho de necesitarla, debemos soportar carros y carretas. Vamos, que viene al pelo la típica frase de "El que algo quiere, algo le cuesta". Como si el amor hacia otra persona fuese un camino de torturas y sufrimientos -a veces lo es, pero no es muy recomendable-.

En cuanto a la vuelta de las mujeres maltratadas con sus agresores, el problema principal parte de que la educación que hemos recibido es la de que debemos de ser comprensivas; eso ante todo. No hace más de treinta años todavía pululaban libros por ahí en los que se decían que las mujeres debían consentir las salidas nocturnas de los maridos para desfogarse porque si ellas no sabían darles lo que necesitaban, era normal que ellos se fuesen a buscarlo fuera. Comprensivas con los cuernos y comprensivas con la obediencia transmitida a base de cachetadas. Y además, perdonarles porque, generalmente, son los padres de sus hijos... que digo yo que si al ser padre se adquiere una patente de corso para hacer mil y una tropelías y el mero hecho de haber pegado un polvo fructífero es razón suficiente para que se tenga valía moral..

Bambolia -

Lo que más me molesta, de entre todas las cosas que te suelen decir por ser mujer -como lo de cuando un tipo va contigo en el coche "anda, pero si conduces bien"... no te jode...- es que me ninguneen, que me ridiculicen, a mí y a mis argumentos, como si estuviese loca o fuese una rebotada histérica. Eso me supera y me hace perder los nervios.

Una vez, hace tiempo, confundí amor con sometimiento, y de hecho, estuve a punto de dejarlo todo, hasta mi trabajo, por seguir a un hombre. Yo, que siempre había dicho que eso era lo último que debía hacer una mujer en la actualidad... Y durante aquel tiempo, por miedo a perderlo, dejé de ser lo que siempre había sido, y me convertí en la típica mujer que ahora veo desde fuera y que me provoca cierto rechazo: completamente dependiente.

Fri -

Y sí, se hace necesario ser no más radical, pero sí más eficaces en la lucha contra el maltrato a la mujer. Que haya una protección real por parte de las leyes y se las ayude a superar la situación con medios reales, no con palabras.

Lo de las mujeres que vuelven con su marido después de haber sido maltratadas también es complejo. Normalmente, el maltratador no lo es siempre, tiene sus momentos de calma. Y muchas veces chantajea emocionalmente a la víctima haciéndola creer qu es ella la culpable de lo que está sucediendo porque se porta mal. Como la educación de la mujer es culpabilizadora, ella ya tiene ahí terreno abonado. Una espiral difícil de superar.

Los maltratadores son personas con serios problemas psicológicos, posíblemente aumentados por la situación social, y es posible, que si no existiera el machismo se cebaran con otro ser "más debil", como hacen con sus hijos también. Eso también hay que tenerlo en cuenta porque cualquiera no puede ser un maltratador. Se necesitan determinadas características para ello.

Fri -

Bueno, yo como siempre, diré que el problema es muy complejo (una coletilla mía) porque intervienen muchos factores, que a veces no son fáciles de engrasar para que funcione la maquinaria en condiciones.

Lo de ser radical yo lo entiendo como la rabia y la impotencia que produce una discriminación. Para salir de ahí es necesario mucho empuje, mucha fuerza, y eso sólo lo da la rabia, por lo que ese primer paso es necesario y lógico. Pero una vez encaminadas las cosas, lo que hace falta es una estrategia inteligente, y para eso, teniendo en cuenta que el fin es llegar a un acuerdo igualitario con la población masculina, es necesario explicar que el feminismo no es una amenaza. Porque dada la lógica reacción inicial, parte de la población lo puede haber visto como una amenaza.

Aber -

Lo del foro tiene delito... Es lo de siempre: para ellas pero sin ellas. Ya que organizan un foro, también podrían hacer un esfuerzo por asimilar a las asociaciones de mujeres, no resultaría tan difícil. Además, podrían aprovechar para elaborar una especie de censo de asociaciones de mujeres o crear una federación de asociaciones.

Aber -

Ése es otro argumento muy sobado cuando se habla del maltrato a las mujeres. ¿Por qué vuelven o por qué se quedan si saben que van a recibir malos tratos?

Quizás se trate de una respuesta por parte de las mujeres maltratadas que resulte difícil de comprender. Pero, como siempre, este tipo de situaciones suponen una llamada a la reflexión serena antes que una invitación a la reacción visceral. Esta reacción en la mayoría de los casos se resume en apelativos a la inteligencia de la mujer, lo cual no tiene nada que ver con la dependencia económica, con la emocional y con el miedo que suponen las amenazas constantes. Una vez hecha la reflexión, creo que resulta facilísimo comprender en qué situación viven estas personas. Sólo pensarlo se me ponen los pelos de punta.

Bambolia -

Aber, con respecto al sambenito del supuesto radicalismo, en el libro "Solas" de Carmen Alborch, se hace mención a ese "argumento" descalificativo, como uno de los más empleados actualmente para negarle a las mujeres, ya no el conseguir logros para la igualdad, sino el mero hecho del poder reivindicarlos. A ver si a la tarde tengo un ratillo y lo traigo hasta aquí.

Bambolia -

Acabo de añadir una addenda a la entrada... es que me puede, de verdad, me puede.

Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, y todavía se creerán buenos concineros...

Bambolia -

Hasta mi madre, habiendo vivido en casa el drama de una de estas muertes de las que tanto se hablan ahora, sigue diciendo, cuando sabe de un matrimonio que se ha separado porque la mujer ha mandado al carajo al hombre, algo parecido a esto "ya se veía venir... con ver lo mal que tendía la ropa ya se sabía la clase de mujer que es".

Por cierto, un día de estos voy a tener que entonar el mea culpa... : siempre pongo como ejemplo a mi madrecita querida del alma y la pobre no sale demasiado bien parada.

Sigo... Existe todavía mucha incomprensión, mucha. Sobre todo, hacia las mujeres que, sometidas ya a los malos tratos, vuelven con sus agresores. Y es que eso, desde fuera, es difícil de comprender. Hasta yo misma, que en un par de ocasiones tuve que llamar a la policía por dos casos en la finca donde viven mis padres, cuando he sabido que ellas habían vuelto con sus parejas, me he rebotado muchísimo. Pero es que no todo es denunciar... Una de ellas, un día, en la escalera, me paró y me dijo que no me guardaba rencor por haber llamado a la policía. ¿Guardarme rencor, por dios, si lo que hice fue librarla de que la estrangulase el impresentable? Eso me hizo comprender que su autoestima estaba completamente anulada.

A esa mujer, en concreto, su marido no le perdona que sea guapa, que se arregle y que le guste salir por la noche -no tienen hijos y pasan ambos de los 50-.

Bambolia -

Es sorprendente la cantidad de veces que de, de una u otra forma, he escuchado cómo me catalogaban de "marimacho" en el momento en el que se me ocurría poner ejemplos del día a día para ilustrar que la desigualdad en el trato, la oficiosa, sigue existiendo. Hasta de las personas que te son más cercanas, a las que quiero o he querido en un momento determinado de mi vida... Y no me sorprende, la verdad. Porque yo soy la primera que me descubro en comentarios totalmente fuera de lugar, en acciones carentes de fundamento, que sólo se sustentan en evitar una discusión, o en el temor a que si dices "blanco" te llamen pesada por la reiteración... Por no mentar lo que supone el disfraz del enamoramiento, en el que el papel de la mujer por satisfacer a "su hombre" -joer, que mal suena y cuánto hay de verdad todavía en esa expresión; aunque no el sentido de propiedad para ostentar, sino en el de tener una referencia a la que cuidar, adorar, etc.- es repetido hasta la saciedad...

Esstupenda -

Vaya Aber, y tu eres un chico...
Cuántos más como tú harían falta para que no existieran feministas "radicales"... si es que eso hay.

Aber -

Por lo que respecta al "trato" social. Lo veo casi a diario. Y es así de crudo: veo la diferencia que existe entre el trato a las mujeres consideradas guapas y las que no reciben tal consideración.

La belleza siempre ha sido el principal vector del rol social de la mujer. La mujer que se considera bella, estará bien considerada, la que no se ve con buenos ojos, no recibe la misma consideración social, el mismo "trato". Es algo que puedo comprobar casi a diario. No pondré ejemplos concretos, pero sólo hace falta ver cómo se dirigen los hombres hacia las mujeres que consideran atractivas y cómo lo hacen con las que no tienen atribuido el don de la belleza.

Aber -

No sé quién invento esa postura, pero es muy inteligente. Me refiero a la de colgar el sambenito del radicalismo / integrismo a cualquier persona que esgrima un argumento feminista. Es una jugada de la ideología machista que hace estragos.

A mi entender, no queda otro remedio que ser "radical" porque así lo exigen las circunstancias, porque el machismo está muy arraigado en nuestra cultura y resulta muy difícil desapegarse de esos esquemas mentales tan dañinos. Por muy reflexivo que sea el esfuerzo, siempre podemos descubrirnos en nuestros puntos flacos, pensando o actuando de una forma que conscientemente no asumiríamos nunca.

No podemos continuar igual, sabiendo que cada año hay una cuota fija de mujeres asesinadas por sus maridos, compañeros o macho con derecho a posesión. Y no se puede consentir que nos vengan con la moderación en los argumentos, hay que decir las cosas tal y como son. La realidad es que hay una gran diferencia entre nacer hombre o mujer. Las diferencias están muy marcadas en los países pobres, en occidente no tanto, pero la mujer sigue estando en clara desventaja frente al hombre por lo que respecta a igualdad de derechos y al "trato" social.

Fri -

Me temo que sí, que hay comportamientos que se siguen repitiendo, aunque las cosas hayan mejorado. Lo de la educación depende mucho del medio, y hay muchos medios diferentes.

Hay muchas mujeres que no han comprendido tampoco el mensaje del feminismo porque eso les obligaba a cambiar unas pautas de comportamiento en las que se pueden sentir incluso cómodas.