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De espaldas

La mujer de espaldas



Ayer, curioseando en la Red sobre cosillas relacionadas con las espaldas, por aquello de familiarizarme con mis orígenes bitacoriles, me di de bruces con un cuento titulado "La mujer de espaldas". Y es cierto que me di de bruces, porque me equivoqué al pulsar el enlace y si no hubiese sido tan patosa, posiblemente lo habría pasado por alto.

El autor es José Balza. Un venezolano nacido en 1939, y que por lo que he estado curioseando sobre él, bastante reconocido en su país de origen.

El cuento está publicado en la red, pero en tres ocasiones me dio problemas para leerlo y más tarde, cuando quise descargarlo, no pude. Por todo esto, y a base de copiar y pegar, lo "he reconstruido" y he decidido colgarlo en uno de los servidores gratiuitos que empleo habitualmente -¿esto sería piratear? ufff, que no tengo ni idea, vaya- en formato .doc.

Comienza así:

Tras el indiscriminado entusiasmo dejado en su estilo por el modo de Tom Wolfe, el joven periodista (en verdad: con más de treinta años; dos divorcios) quería que sus reportajes tuviesen algo de poema, de novela, de drama; o quería redactar noticias tan vivaces que fuesen como novelas.

Tal vez sólo ansiaba escribir ficción, pero el oculto y paradójico temor de narrar con fórmulas periodísticas, lo mantiene prisionero del gran diario en el cual trabaja. Su simpatía, su desparpajo cultural, sus guiños mentales me permitieron asociarlo con cierta idea exterior de lo que debe ser un escritor.

Durante una hora de la mañana había cumplido conmigo - sin que yo pudiese resistir o reaccionar - la entrevista acordada. El tema: un gran diccionario elaborado por el equipo a mi cargo. Sé que cualquier diccionario omite precisamente aquello que un lector urgido desea encontrar; también que es un libro incompleto para siempre. Pero el resto del equipo estaba satisfecho, y terminé aceptando lo glorioso de cinco años en tal tarea. Mientras el periodista destacó su entusiasmo por la exactitud de los datos, por el método aplicado, por las novedosas clasificaciones (que obliteraban el orden alfabético), no sospeché que ni siquiera había hojeado el ejemplar remitido por nuestra oficina de Relaciones una semana antes. Él es así: puede improvisar preguntas como si supiera a qué se refieren. Y convence a millones de lectores.


El texto completo.

No sé si será casualidad, o será que estoy predispuesta a, no lo sé, pero resulta curioso que estos últimos días haya/se haya hablado por aquí sobre los malos tratos, sobre la idea de que la mujer es posesión del hombre, y el cuento narre la historia del asesinato de una fémina a manos de un varón -no descubro nada: se dice casi al principio del texto-. Los matices son distintos, desde luego. Eso sí, la última frase merece comentarios aparte, la verdad. A mí me ha caido como un mazazo.

He encontrado un mini-ensayo sobre el cuento.

Se esperan opiniones.

Por cierto, para el que no lo sepa: obliterar significa anular -así no hace falta buscarlo; a mí me ha sonado a chino-.

Casi se me olvida: el cuadro que ilustra la anotación es de Lola Calzada.

10 comentarios

Aber -

Pues sí, todo corresponde a la femme fatale típica de ambientes portuarios. La mujer sibilina que trama hábiles engaños de los que el hombre es víctima constituye un tópico en la literatura y el cine.

Bambolia -

Con respecto a mis preguntas, mis respuestas:

.- Sigue latente, pero que muy latente, la idea de la posesión; y subyace la de "prostituta=mala mujer", que me repatea más todavía... esas calificaciones morales por ejercer el sexo como un trabajo con el que subsistir me superan, la verdad.

.- El enamoramiento no crea derechos. Al menos, no sobre la persona objeto de ese amor. Crea derechos si se funciona como pareja, y son los derechos que se supone que se deben mantener por respeto al otro, pero no de control sobre la persona elegida.

.- No es una impresión: la narración acaba justificando, de una manera velada, que la mujer muera a manos del hombre porque lo ha estafado. Él es un aventurero, un vividor, un hombre que ha estado siempre en el límite o lo ha cruzado; pero, claro, no pasa nada, eso es casi una patente de corso para saberse más macho, más "lo que se tiene que ser".

.- La última frase es más que brutal: apuntilla, por si cabía alguna duda, a la mujer y la pinta como al mismísimo demonio... o sea, que el otro la mata y no dice -creo- que sea retorcido o malo o perverso por eso, pero ella le gasta una putada del veinte y es mala malísima por ello. Ayssss...

Bambolia -

A mí tampoco me gustó demasiado, para no faltar a la verdad (como diría mi madre). Y no me gustó por lo previsible, por esa historia de la mujer mala y el hombre vividor al que se le perdona todo y en cuanto a la forma tampoco me gustó demasiado esa narración tan "muñeca katiusca", porque, en lugar de ayudar al lector a entender lo que se quiere contar, lo envuelve innecesariamente. El misterio -que no lo hay por ningún lado- no es sugerente, es tortuoso, porque has de volver hacia atrás para entender -al menos a mí me pasó-.

La parte en la que el escritor habla del periodista me gusta: es mucho más fresca, más suelta, y su mordacidad muerde pero con ironía, sin necesidad de caer en lo chabacano.

Lo que no me termina de convencer es el abuso de sinónimos para designar a los personajes -jamás pensé que iba a ser capaz de decir algo así- porque la mayoría son adjetivos calificativos y has de caer en la cuenta de que está hablando de la misma persona pero añadiéndole un matiz nuevo. Eso facilmente podría haberlo hecho con una descripción más detallada al principio, y luego ir empleándolos poco a poco, o sencillamente, usando los nombres de pila y los apellidos... no sé, que quizás los pronombres también hubieran sido un buen método. Eso sí, con cauta medida.

Aber -

La verdad es que no me ha gustado mucho el cuento. Se nota demasiado el artificio. Esa mise en abîme, aunque virtuosa, es demasiado evidente, hasta el punto de que se fuerza la atención del lector, que debería estar por otros asuntos.

Sí me han gustado algunos toquecillos irónicos del cuento, aunque el humor que gasta no parece haber pasado la prueba del tiempo.

Bambi, por lo que se refiere a esa visión sexista de la mujer... Me parece que se trata de reflejar una típica/tópica historia portuaria, la de la prostituta, el marinero y... el camello. De ahí que abunden, por tanto, los tópicos, en especial sobre la mujer en la que se centra la historia del relato.

Bambolia -

Bué, en todo caso, Oz, la llamaría "de nalgas", que es más fino, :-P

A vueltas con la lectura del cuento: preguntas y preguntas, como por ejemplo...

.- ¿No sigue latente la idea de la posesión de la mujer, por muy mucho que ésta le deja claro -por lo que el prota explica- que no pertenece a nadie y que no existe relación formal?

.- ¿Justifica un enamoramiento, y más uno no correspondido, que el enamorado se crea con derechos? Casi que no, pero bueno, de la teoría a la práctica va un abismo.

.- ¿Es una impresión mía o la figura de la mujer, por el mero hecho de llevar una vida "disipada" aparece en la narración como algo desagradable, y por contra, los dos hombres, el prota y el limipiabotas son mostrados como más chachi piruli que somos aventureros y nos va eso de vivir al margen de la ley?

.- ¿No es brutal la última frase? Es como si le estuviesen diciendo al hombre que le pasó lo que le pasó por haber sido un crédulo de marca mayor...

Oz puntualiza -

Bien mirado... casi que podrías llamarla "de culo".

Bambolia -

Por si te interesa, Marta:

La primera portada:

http://www.picassomio.com/images/art/pm-14750-large.jpg

La segunda:

http://www.picassomio.com/images/art/pm-10377-large.jpg

La tercera:

http://www.picassomio.com/images/art/pm-22187-large.jpg

Bambolia -

Mu bien, Marta, :-)

Ya me dices qué te parece cuando lo leas.

La foto es nueva: sino me falla la memoria, llevo cuatro fotos distintas con ésta. Tengo una selección hecha para ir cambiando poco a poco, y otra enorme que la perdí porque la tenía en los favoritos del nestcape y no sé qué leches hice que me los cargué.
Lo de "de espaldas" no está explicado en ninguna entrada, :-) Más bien se resume todo en el proverbio chino que encabeza a la bitácora, a la izquierda.

Hester, me alegro de que te emocione. A ver si las conclusiones son dispares: no estaría nada mal. En el ensayo no se habla sobre nada referente a la trama, se centra en el estilo literario, y hay algo que, así, a bote pronto, me resulta chocante: qué se entiende por ludismo -¿será escritor lúdico?, es que no doy para más; ando escasa de reflejos- y también, qué características tiene un escritor narcisista.

Hester Prynne -

Querida, no sé si esto será piratear, pero me parece fantástico que hagas este tipo de cosas en tu blog. ¡Un debate literario! Estoy emocionada... Me acabo de imprimir el cuento y el ensayo para leérmelos ahora en el metro y ya te contaré qué me parece. Un beso.

Marta -

Suena muy bien, en cuanto llegue a casa, me lo descargo, y te comento las primeras impresiones.

Decirte -creo que no lo he hecho antes-, que me encanta la imagen que tienes de portada de tu blog. (y si no recuerdo mal, antes tenías otra, no?)
Tengo que curiosear tus orígenes, a ver si encuentro el porqué del título.

besos mañaneros!