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De espaldas

A días

Corrientes

El vivir en una casa que tiene más de cuarenta años tiene sus desventajas. Sobre todo, si en esos cuarenta años, no se ha realizado casi ninguna mejora en las condiciones de habitabilidad -joer, cómo se nota que llevo dos días leyendo exposiciones de motivos de leyes; doy puritita pena-. O sea, tanta perogrullada para venir a decir que las ventanas son de madera, están desencajadas y que, a pesar de que tengo línea directa con una empresa suministradora de tiras de aislante térmico, el aire, en un día como hoy, entra y sale y entra y sale y entra y sale, sin pedir permiso. Ya. Lo dejo. He de aprender a simplicar: estoy en medio de una puta corriente que me está dejando jodias la oreja, el oido y la mandíbula izquierda -lo de la mandíbula es ya perenne; una contractura a perpetuidad-. ¡Dios, parezco un loro!

He descubierto hoy la bitácora La Biblioteca de Babel y sí, engancha. Además, bastante. La entrada sobre el regalo de Navidad no tiene desperdicio, y la foto es un monumento a la estridencia en grado superlativo.

Historias de niños

Hace un rato estaba recordando una historia que alguien me contó cuando era niña. No sabría citar con certeza la persona que me mencionó la anécdota en cuestión, pero sí que sé que durante muchos años he creído en ella, como algo que ocurrió en realidad. Ahora sé que aquello no sucedió, o que si sucedió, no fue en la forma que yo había memorizado. Quizás, simplemente, adorné cuatro palabras, pronunciadas de manera instrascendente, para otorgarles la categoría de fábula-cuento-ensoñación... No me ha gustado saber la verdad. El recuerdo se ha convertido en algo frío, carente del cariño que, el hecho de pertener a la infancia de mi padre, le daba un valor añadido.

A veces, cuando insistimos en mostrar la verdad, tal cual nos parece que es; cuando nos desgañitamos porque se conozca nuestra versión de los hechos, deberíamos de preguntar al que escucha, si realmente necesita todo ese entramado logístico para que una circunstancia, una situación, un sentimiento, sea recordado como tal. Hubiese preferido mil veces que no me corrigiesen "no, niña, no, eso que cuentas no ocurrió así". Sé que los Reyes Magos no existen. Sí. Pero esa es una mentira popular. Mi verdad a medias era tan privativa que tenía hasta el color de la tarde, deslizándose por la calle Larga grabado en la imagen que sostenía el recuerdo.

Es una vil putada.

Comienza la caza de brujas

No me lo podía creer... pero sí, no son unas declaraciones sacadas de contexto, no. La caza de brujas ha comenzado, aunque debería decir que eso ya fue hace bastante tiempo, justo cuando el PP se columpió con la ley de Inmigración. Transcribo la noticia porque la edición digital de Levante no puede enlazarse:

Un concejal del PP declara que los inmigrantes «pueden empezar a robar» y a «violar a niñas»

Bautista Saval aseguró que Callosa d´En Sarrià sufre un «problema de inmigración»

Belén García, Benidorm

El portavoz del Partido Popular en Callosa d´en Sarrià, Bautista Saval, afirmó ayer en una rueda de prensa convocada ante el asalto de una vivienda por un grupo de ecuatorianos, según atestiguaron los vecinos, que la localidad sufre un «problema de inmigración» y que «esto es sólo la punta del iceberg porque después puede que haya asaltos, hurtos y robos a personas y pueden empezar a violar a niñas y a mujeres».

Estas declaraciones las realizó en el escenario de la vivienda donde las pasadas fiestas de Navidad un grupo de más de 30 personas, que según los vecinos de la zona eran de nacionalidad ecuatoriana, causó numerosos destrozos y actos de vandalismo ocupando la casa para organizar fiestas «jocosas» en Nochevieja y Reyes, según explicó el edil popular.

Saval señaló que la localidad necesita más medios y personal en materia de Seguridad Ciudadana, para él «el talón de Aquiles de Callosa», así como «un mayor control del flujo de inmigración», y añadió que la «gente siente impotencia y se siente insegura» y que «han aumentado los asaltos a casetas pero muchos tienen miedo a denunciar por temor a las represalias».

El concejal matizó que «no tenemos nada en contra de los inmigrantes que vienen aquí a trabajar para buscar un futuro mejor» pero indicó: «no admitimos la manera en que se lleva este tema en Callosa». Saval apuntó que «desde el Ayuntamiento se debe regular el empadronamiento de estas personas, quién, en qué condiciones y qué va a aportar al conjunto de la sociedad, porque no queremos que se aporte vandalismo».

Todas estas manifestaciones vienen al hilo de este suceso y porque, según asegura el portavoz del PP, «a todas las familias de Callosa, si no es a un tío es a un primo, les han robado o entrado en su casa». Bautista Saval explicó que de los alrededor de 7.000 habitantes censados en la localidad, 2.000 son inmigrantes, y destacó que «el problema es que a cualquiera que llega no se le puede empadronar» y añadió que «el equipo de gobierno debe poner freno o se lo pondremos nosotros».

Otra de las denuncias efectuadas por el responsable del grupo político es el trato del ayuntamiento a los dueños de la casa. Según explicó Saval, cuando los propietarios llamaron a la Policía Local para decir que su casa estaba ocupada, los agentes «no fueron porque estaban en la Cabalgata de Reyes». El jefe de la Policía de Callosa explicó que «cuando se trata de algo urgente vamos corriendo y en este caso fuimos lo antes posible».

Este hecho, al parecer fue el detonante de que aparecieran unos carteles pegados por todo el municipio en los que se leía: «Inmigrantes ecuatorianos se apoderan de una casa de huerta de una familia callosina».

Los carteles, acompañados de numerosas fotos de los destrozos en la vivienda, fueron retirados al día siguiente por la Policía Local y la Guardia Civil. El jefe policial indicó que «se han abierto diligencias por este tema». La policía no ha detenido todavía a ninguno de los culpables del allanamiento.


Publicado en www.levante-emv.es, el 10 de enero de 2004

No lo entiendo, de verdad. O quizás es que lo entienda demasiado bien y me asuste al pensar que gentuza de esta calaña nos está gobernando y va a hacerlo durante cuatro años más. Los pilares básicos del PP: los viejecitos, las pensiones que éstos cobran, la seguridad ciudadana y el terrorismo. Alimentando el miedo, se generan más votos...

Por cierto, me he quedado pasmada al leer que un concejal, al que supuestamente se le atribuye un mínimo conocimiento de la legislación local, diga barbaridades del tenor que sigue: "desde el Ayuntamiento se debe regular el empadronamiento de estas personas, quién, en qué condiciones y qué va a aportar al conjunto de la sociedad, porque no queremos que se aporte vandalismo". Vamos, que este tipo no tiene que tener muy claro lo que es una ley básica y qué significa un reglamento y que una norma no puede contravenir otra de rango superior y todas esas cosas que parecen tonterias pero que aseguran el que una persona se pueda empadronar en el municipio en el que le plazca, siempre y cuando pueda acreditar el acceso a una residencia, ya sea a través de un contrato de alquiler, a través de un título de propiedad, o a través de una autorización de un vecino del municipio en cuestión, para que se empadrone en el mismo domicilio.

Zas bajo la ventana

<font size=3><i>Zas bajo la ventana</i></font>














He llegado hace un ratillo del hospital. Zas me ha recibido como de costumbre: como un loco. Saltando, ladrando... Acabo de hacerle una foto en uno de sus lugares favoritos: debajo de la ventana, en el sillón director. Casi una reliquia, ese sillón. Creo que es lo primero que compré para esta casa cuando todavía no me había decidido a emplearla como vivienda. Hace más de cinco años... Uffff, cómo pasa el tiempo...

Tengo sueño, pero no sé si acostarme a estas horas. Mi madre no me ha dejado dormir. Se ha pasado la noche soñando en voz alta. El primer grito me ha dejado fuera de juego, y los siguientes... Esta noche, en principio, estaba previsto que también me quedase, pero está fenomenal y no hace ninguna falta. Me da igual que se lo tome a mal -creo que esta vez lo ha comprendido; eso de que mi tiempo no es exclusivamente suyo-.

Quejarse por trabajar menos

Acabo de leer una noticia en Las Provincias, relativa a unos cambios que la Conselleria de Sanidad de la G.Valenciana pretende efectuar, en los turnos y horarios de trabajo de las enfermeras del hospital La Fe, de Valencia.

No me cabe en la cabeza... de verdad. No trabajo en ese sector, pero por cercanía familiar, conozco el asunto de primera mano. Las hay que doblan turnos, o sea, trabajan 16 horas seguidas, durante cuatro días, para luego juntarse días y días libres... Sin duda, si una mujer está de parto -pongo el ejemplo, porque es uno de los casos que arguyen para defender su postura-, no la van a dejar a la mitad, porque son las ocho de la mañana y les toca salir... pero las situaciones especiales se pueden regular aparte. Una persona que está atendiendo a enfermos debe estar -obligación, ojo- con los cinco sentidos puestos en lo que está haciendo, y me temo que una enfermera que lleva ya 12 horas a sus espaldas, no tiene el cuerpo para demasidas exigencias.

Llevo años viendo como una parte importante de los trabajadores del sector público, se revuelven en sus sillas, cuando se les dice que van a dejar de tener ciertos "privilegios"... o sea, no contentos con que hasta ese momento se haya hecho la vista gorda y se les haya consentido una relajación que en la privada no tendría razón de ser, salvo un despido fulminante, que encima, son capaces de montar la marimorena, si ven que esa especie de derecho no escrito, va a desaparecer... Recuerdo la que montaron los funcionarios de justicia -hablo de Valencia- cuando se les dijo que iban a tener que fichar... ¡por Dios! y la que se montó en mi trabajo cuando el concejal de personal mandó una circular a todos los trabajadores recordándoles que, tras fichar, se debían integrar "inmediatamente" a su puesto de trabajo... Conozco funcionarios que llegan a su puesto de trabajo a las 9 pasadas y salen a las dos... cuando deberían estar a las 8 y finalizar a las tres de la tarde. Y encima, ahora que los van a trasladar a la Ciudad de la Justicia -otro macroproyecto de Zaplana y la Rita-, están indignadísimos por el control de horarios al que se van a ver sometidos... ¡pobrecitos! Anda ya... Es que todavía me acuerdo cuando entré a trabajar en el Gabinete Jurídico de la Presidencia de la G.V. y a la semana de salir a almorzar durante mi media hora reglamentaria, mis compañeras vinieron a advertirme de que "por favor, no vengas antes de una hora, porque aquí es lo que se hace habitualmente, y si vienes antes, nos pones a todas en evidencia".

Se me escapa... sé que con el tiempo, se acaban perdiendo esas nociones tan grandilocuentes del trabajador responsable y demás, sobre todo, cuando estás tan cerca de políticos casi corruptos -una mayoría absoluta abrumadora hace esas cosas mucho más evidentes- y que existen eso del ojo por ojo, diente por diente: tú me congelas el sueldo, yo trabajo menos. Tú me puteas ascendiendo a otros sin atender a los concursos reglamentarios, yo me vengo llamando por teléfono desde el trabajo... y así, hasta el infinito. Pero lo que no atiende a lógica alguna, es que, si se pretende modificar o corregir una dejación de funciones, encauzando los planteamientos laborales por otros derroteros, el propio trabajador monte en cólera. Si se sabe que te han estado consintiendo... ¿no sería más consecuente pensar "bueno, al menos, eso que me he llevado por delante; si ahora toca prescindir de ciertos privilegios, aceptemoslo como tal".

La solución a todos mis problemas

Lo acabo de recibir por correo electrónico. Nunca había abierto un mensaje basura, pero siempre hay una primera vez para todo... Creo, sinceramente, que voy a contratarlos...

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La cara de la que está de espaldas

<i><font size=3>La cara de la que está de espaldas</font></i>














Y como hoy tengo el ego subido, le he hecho caso a "Ya_os_vale".
Se admiten ramos de rosas rojas, vitores cibernéticos y declaraciones de amor a lo Pretty Woman.

Miseria

miseria


Vuelvo y vuelvo y vuelvo. Esto sí que es duro. Sí. Ahora mismo intento poner orden en este caos. En este miedo tan atroz. Ha conseguido paralizarme. Ahora lo sé. Pánico a asumir responsabilidades, pánico al dolor, pánico a sentirme atada. ¿Cuándo se ha operado el cambio? Después de tanto tiempo, después de años y años esperando... A tener valor, a enfrentarme a su fuerza. Creía que lo había conseguido.

No soy capaz de organizarme, de ser efectiva, de tratarla con cariño. Por mi boca salen sapos y culebras. Es como el juego del ratón y el gato: tantos años me he sentido perseguida que ahora soy yo la que quiere cazar. Ahora me aprovecho de su debilidad. ¿Cómo no he sabido darme cuenta de la magnitud que estaba alcanzando esta rabia latente? ¿Cómo no me he percatado de la tiranía? ¿Cómo no me he rebelado? ¿Cómo? Es cierto eso de que siempre se ve la aguja en el ojo ajeno y no te molesta la viga en el tuyo. Completamente cierto.

Esta noche tengo que quedarme con ella. He de pasar la tarde y la noche en el hospital. A estas alturas he descubierto que no he sabido cortar a tiempo. ¡Me he dado tantas disculpas! ¿Cómo corto el cordón umbilical, cuando más atenciones necesita? Me ahogo, es lo único que sé. Le tengo pánico a convertirme en su sombra. No quiero, no quiero, no quiero.

¿Qué me está pasando? ¿Dónde quedan mis buenas intenciones, mis propósitos de darle cariño, de cuidarla, de pasarle todo por alto? Salto como un lobo herido. Me dicen, sin ni tan siquiera atacarme y me revuelvo mordiendo. ¿Cómo soluciono esta situación? ¿Dónde está la culpa, si es que la hay? ¿estoy huyendo de mi cobardía echándole toda la porquería a ella? ¿cómo puedo ser tan jodidamente débil?

Miro la foto y sé que la miseria es algo parecido a mendigar. Muy parecido.

La fotografía es de Carlos Rausa

Rabia

Porque todo el mundo espera que sea feliz sin preguntarme antes si realmente quiero serlo. Porque todo el mundo me mira de soslayo y me recomienda paciencia. Rabia. Sí. Porque ya estoy cansada de que mi tiempo, el que es mío, el que otros han decidido poseer sin pedirme permiso, me tiranice. Porque la melancolía me abruma y porque no sé cómo digerir esta carencia de días rojos en el calendario.

Ando harta de quejarme y harta de no quejarme. Ando, y ya es mucho. Ando y no sé si el camino de esta mañana es el bueno o lo será el de dentro de tres días. Se oye venir el camión de la basura. Me recuerda a Miguel. Sé que ahora estará subido en un camión igual. Aferrándose a lo que la noche le ofrece para no hundirse en la angustia de saberse solo. Y mientras tanto, sé que ella estará dudando si seguir con él. Pensando que merece otra oportunidad. Y mientras tanto, él empujará otro contenedor con los sobrantes de las miserias menos míseras de las hormiguitas más oscuras que existen. Y mientras tanto, ella volverá a sentirse sola en esa casa que no es la suya. Esperando a que sean las cinco de la madrugada y que suene una puerta al abrirse. Vendrá a verme esta semana. Y no sé qué decirle. La compasión no es una buena consejera. Y el amor que ata y que somete acaba por romper los platos. Ella me abrazará y yo no seré capaz de mirarla sin mentirle con mis ojos. ¿Cómo se hace, para hablar?

No sé si quiere que yo le certifique la muerte de su historia de desencuentros. No lo sé.

Esa es mi rabia. Porque me faltan las formas para defender mi espacio. Porque soy brusca, porque me siento herida, porque me roban mi silencio. Porque no encuentro la fuerza para alzar un escudo de 1,60 y mantener el tipo.

Lista para no hacer

* No volver a enamorarme jamás de un hombre que no quiera conocer cómo es la puerta de mi casa y qué hay detrás de ella.

* No mirar más los espejos esperando ver a otra.

* No desayunar amargura junto con el tazón de leche.

* No mostrar las palmas hacia arriba.

* No romper el equilibrio por el miedo a lo desconocido.

* No ser fuerte.

* No ser más fuerte si cabe.

* No ser "super-nada".

* No ser esquiva.

* No ser dependiente. No ser dependiente. No ser dependiente. No ser dependiente.

* No decir mentiras.

Todas esas cosas he de "no hacer".

Ando del revés, para variar. El ánimo en los pies. ¿Cabe alguna otra forma de tenerlo? No lo sé. Tres, dos, uno. Ya. Zas duerme bajo el sol, sentado en el sillón de director. Quisera desconectar. Huir.

Corre-corre, que te pillo

Me rio porque no me cabe otra.

Hace un momento que estaba leyendo un post en microsiervos y me ha dado por ver las últimas estupideces que a los de USA se les había ocurrido para generar un poquito más de terror entre sus ciudadanos. Realmente, se han vuelto paranoicos. Es más, estos días que he tenido la ocasión de comprobar cómo funcionan cierto tipo de calmantes-sedantes, diría que están bajo los efectos de alguno muy intenso y que sólo ven alucinaciones, porque de verdad, entre lo del avión nº 223 y lo que acabo de leer en esta noticia tengo la impresión de que lo que estos tipos están haciendo es una malísima interpretación de una peli tipo "Aterriza como puedas".

Haciendo tiempo

Para volver al hospital a las 7 de la tarde. Dos visitas al día. Es duro. Sobre todo, por la separación. Porque una empieza a pensar cómo se tiene que sentir, rodeada de tubos y sola, y te llega el alma a los pies. Si es que llega. Toda operación es un riesgo y más con su edad. Lo sé. Soy plenamente consciente de ello. No está grave, pero sigue allí, sin pasarla a planta. Ya va para cuatro días. No, son cuatro días.

Apática, decaída y sin ganas de llamar a la puerta de nadie. Una recoge lo que antes ha sembrado, pero hoy por hoy, no estoy tan segura de la veracidad de una afirmación de ese calibre. Ni una mísera llamada, ni un mensaje. Y no una, sino dos. Dos de ellas. Quizás sea que no me perdonan la independencia. Quizás sea que simplemente sean conocidas. Será eso.

Ideas atropelladas

Abres una bitácora. Bien. Confiando, como siempre. Le pasas la dirección sólo a determinada gente a la que aprecias porque lo que enseñas no es otra cosa que una colección de miserias ordenadas con mejor o peor gusto. Hasta ahí, nada nuevo. Incluyes en el diario cibernético de abordo cosas que hiciste tiempo atrás y de las que, humildemente, te sientes orgullosa, aunque a los ojos de los expertos de la cosa poética, no dejen de ser meros y burdos intentos de hilvanar palabras. Hasta ahí, tampoco nada nuevo.

Por primera vez, hoy, he dejado, en un comentario que he realizado en otra bitácora, la dirección de esta página. Por primera vez, porque hubo un intento hace algunos días que no resultó; no puse bien el enlace. Hace un rato he entrado a seguir leyendo los comentarios de esta tarde, sobre el debate generado que me ha hecho participar esta mañana, y entre los que no había leido, hay una participante que me sonaba de haberla visto en la bitácora de El Pez. Pulso sobre su apodo y me lleva a su bitácora. Mi sorpresa ha sido mayúscula. La entrada del día 30 de diciembre se titula "Ventanas", y en la que aparecen una serie de fotografías -de ventanas, evidentemente- comentadas, pero en texto libre. Qué curioso... es que es muy curioso, pero que muy curioso, pero que muy, muy, muy curioso. El mundo es un pañuelo, claro; y las causalidades tienen esas cosas.

Me queda el consuelo de que la telepatía cibernética parece ser que funciona, :-(

Concreción de una irrealidad

Día de correprisas. De hospital. Bien. Todo bien. 48 horas en la Unidad de Reanimación. Ha venido mi primo desde Barcelona, junto con uno de mis sobrinos. Estábamos esperando -qué putas horas las de ese tipo de esperas- y de repente estaban a nuestro lado los dos. ¿Se puede querer a alguien a quién has visto, como mucho, veinte veces en tu vida? Es complicado, porque dicen que el roce hace el cariño. De hecho, casi diría que existe un desconocimiento bastante importante con respecto al otro... pero aun con todo... puede que ser un aprecio "impuesto". Pero es. Han venido en avión y se marchaban en tren. Mi madre se ha echado a llorar cuando los ha visto. Mucha emoción y una sensación de negación de la fatalidad... y no es que la muerte esté cerca, pero la enfermedad es dolor... Cuántos "peros"...

En en transcurso de las cuatro horas, ha sido difícil mantener la conversación, entre otras cosas, porque estaba Borja, que a sus 16 años, es un casi-niño introvertido y poco hablador. Ha habido un momento en el que me han hecho reir. Es curioso: estábamos hablando de los anuncios televisivos. En concreto, de los que utilizan niños para vender su producto. Asunto controvertido, porque dirimir cuál es la frontera entre el aprovechamiento y el divertimento para ellos es harto complicado. A lo que iba: he citado el de Canal Plus -creo que es ése- en el que sale una niña, en pijama, al salón, mientras Papa Noel se lleva el paquete con el decodificador porque se ha equivocado. Les he dicho que me hacía muchísima gracia la soltura de la niña y su apariencia, y que pensaba que los publicistas buscaban eso, provocar la sonrisa y la aceptación tácita de la gracia de la criatura. Mi primo ha soltado una carcajada y me ha dicho, textualmente: "Salo, siempre que veo ese anuncio, te veo a ti cuando eras pequeña. Esa niña es clavada a ti". En esas que mi padre se ha quedado pensando y ha dicho "pues vaya... es verdad". Cuando les he preguntado que en qué se parecía, si en el físico o en el desparpajo y los dos han respondido al unísono: "en las dos cosas". Es una tontería, pero no deja de resultarme curioso que, en cierta forma, me haya ido a fijar en una niña que a otros les recuerda a mí...

Víspera

El adiós

Son las once de la noche. Pasadas. La tele está funcionando, pero sin voz. Había comenzado a ver algo por lo que decidí no pagar: "Saltimbanco" de El Circo del Sol. No sé si hice bien. Me pareció una barbaridad eso de que una entrada costase 60 €. Son tantas cosas a las que una quiere acudir... A veces tengo la sensación de que me pierdo algo importante con cada decisión que tomo. Aunque sea una nimiedad.



Anoche vi la peli "Hable con ella" y todavía no entiendo lo de los oscars. Me debí perder algo. Algo muy importante. No le veo la peculiaridad o la magnificencia -da igual- por ningún sitio. Es bastante previsible. El final es demasiado acelerado. Se viene encima. Creo recordar que me pasó lo mismo con Tacones lejanos. Y la sublimación del asunto de los toros... ¡por Dios! patética. Y el reconocimiento "aparente" de la valía de la mujer, colocando a una de torera... joder, ya le vale, al Almodóvar. Para eso, prefiero quedarme en la desigualdad en la que vivimos hoy en día. Si el equilibrio entre los dos sexos se ha de conseguir a base de vestir a una mujer con el traje de luces, apaga y vámonos. Eso sí, el manchego no es tonto y sabe rodearse de excelentes actores. Dario Grandinetti está que se sale. Por cierto, he de ver "Palabras encadenadas" que me han dicho que en esa cinta borda su papel. Y es que es un gran actor. La he ido posponiendo porque la vi, hace ya tres años, en teatro, en Madrid. No me trae buenos recuerdos, pero no por la calidad de la obra -Carlos Sobera y Angels Ganyols- que era bastante buena, sino por las circunstancias que me rodearon ese fin de semana. Pero bueno, esa historia es agua pasada. Retomando... Javier Cámara también está a la altura, y Leonor "como se escriba"... uffff, de vértigo. Pero el resto, predecible. Muy predecible. No sé si eso es malo, pero a mí me desinfló.


Es de esas películas que no vi en el cine y que, cada vez que he ido al video club, he dejado para otro día. No sé por qué. Bueno, quizás sí. El título no me gusta. Forzado, sí. Quizás sea eso.

Recopilación

Pendiente

* Buscar en el foro de Linares toda la información sobre la peli de André Malraux e hilvanar la historia.


* Comentario sobre "Los amigos del crimen perfecto" -malo a más no poder; bueno, un poco menos-


* Referencia a "Se quieren", la obra de teatro interpretada por Amparo Larrañaga e Iñaki Miramón -en esta ocasión, sin paliativos: mala-.


* Ir pasando los monográficos a archivos normales.


* Comentario sobre "Elephant". Ya dejé una referencia en maru-maya. He de buscarla. Creo que está con el apodo de "Bambi". En la crítica que hacen sobre ella en www.miradas.net existe un error en cuanto a la localización del desarrollo de la historia: está basada en la matanza del instituto de Columbine, pero no es ahí dónde se desarrolla, sino en uno de otra localidad. Hablo de memoria.

Subjuntivo

El Portal Alto

Ahí debería de estar.


Lo que desearía pero que no puede ser. La rabia me está nublando la razón. Lo sé. Sé que salto a la primera de cambio y que estoy haciendo con ella lo que tantas veces le recriminé, en silencio, cuando la veía, como una fiera, encolerizada, dirigirse a su madre. Sacando todos sus demonios. Como si la debilidad fuese un cesto que es capaz de recoger todas las miserias humanas.

Addenda, 12:57 h.
He reposado. Mejor dicho: las ideas han reposado. Mucho mejor dicho: los sentimientos han reposado. La calma ha venido de la mano de la rutina. Escapo de ella pero ella es la única que sabe darme la tranquilidad de una vía muerta. Suena mal, pero no. Es mejor un impás que subir a la montaña rusa y caer en picado. Otra vez la montaña rusa. La goma elástica acaba perdiendo sus facultades. Se cuartea, a medida que pasan los años.


Vuelve a estar en el hospital y me siento una traidora. El enfrentamiento es contínuo: ahora que he decidido que mi tiempo es mío, me llueven los cortes de suministro. Me llegan tarjetas invitándome a "compartirlo" porque ha empezado un baile que durará toda una noche. O más de una. Tal vez, incontables noches. Me revuelvo.

Addenda, 16:26 h.
Qué malas son las pelis de Antena 3. No vuelvo a dejar la tele encendida en esa cadena. Jamás de los jamases. No la estoy viendo, tan solo oyendo -ya, ya, sé que es estúpido hacerlo, pero hace ruido, y de cuando en cuando, el ruido se agradece y no desconcentra demasiado- y me está provocando un sarpullido emocional. Sí. Existen. Es algo parecido a la vergüenza ajena. Lo dicho: no vuelvo a dejar la tele en ese canal. Al final, acabaré aficionándome a la música. Lo estoy viendo.

Disco rallado

Por fin me ha dado tiempo: hasta ahora no había podido leer todos los comentarios al artículo en el que ElPez, habla sobre el programa televisivo "Planeta Encantado", que emiten en La Primera, los domingos por la noche. Lo dirige el famoso J.J. Benítez.


Nunca he leido nada de este señor. Me dan yu-yu estos libros que la gente te recomienda como si fuesen el Santa Santorum de la literatura. Quizás es que no me fie del criterio de la mayoría. No sé. Lo cierto es que, de por sí, me provocan un rechazo que, la verdad, tampoco me he preocupado en solventar. Una, al final, acaba aceptando que no es más mala o menos buena por el mero hecho de tener filias o fobias, según se mire. Y este es el caso de la fobia: todo lo que huele a best-seller me provoca dentera. Puede que sea un postura "intelectualmente" correcta. No lo sé. A estas alturas de la película, y después de haber defendido la validez, como escritora, de Corín Tellado, soy capaz casi de cualquier cosa. Pero me estoy desviando... A lo que iba: qué fácil es percatarse de cómo, los que carecen de argumentos válidos, se parapetan en la futilidad de la imaginación y de la ensoñación para justificar sus comportamientos.


Las manifestaciones reiteradas sobre algo que no posee más certeza que la que le otorga el sujeto -por tanto, subjetiva y por extensión emotiva-, como único argumento en un enfrentamiento discursivo, no son más que un claro ejemplo de hasta dónde somos capaces de llegar cuando no somos capaces de aceptar que nuestra verdad no es la universal. O sea, obcecación.


Me ha hecho gracia leer los comentarios de un tal José, porque me ha recordado a mí, cuando, en algunos momentos, a sabiendas de mi debilidad frente al contrario, no cesaba de repetir, de manera machacona, como un disco rallado, lo que sabía que, por mi falta de empatía, me podían rebatir de manera válida. Quizás, con la esperanza de que mi bloqueo mental fuese suficiente para frenar algo que, a priori, me desagradaba.

Es cierto eso que dicen de que no hay más ciego que el que no quiere ver. Pero qué difícil es darse cuenta de que no quieres ver...

Esperando

A que llegue el lunes. A que, una vez más, huela la enfermedad a cada paso que dé. Soy cobarde. No me reconozco. O sí, vete tú a saber.

Mi jefe está desaparecido en combate. Mientras, hago tiempo. El desorden de mi vida se traslada hasta aquí. Hay muchas cosas que no sé cómo modificar en esta bitácora. Impaciente, como siempre.

Addenda (13:35): sigo esperando a mi jefe. Hace un rato que se pasó por aquí, me dio una lección práctica de manejo de interfaces, me saturó con una infinidad de datos de contabilidad y me abandonó por el Oficial Mayor, que tenía serios problemas en la configuración de su usuario. Sus lecciones magistrales sin venir a cuento me descolocan. Tengo la impresión de que lo hace para que tenga claro quién es el que decide y el que sabe. Cómo si yo tuviese alguna duda al respecto. No sé cómo lo hace, pero ingiere información como si fuese un jugador de estos que compiten en concursos estúpidos, tipo "cómase tres docenas de huevos duros en cinco minutos". Es casi milagroso que le dé tiempo para estar al día en todo. O puede que no esté al día en todo, pero a mí me da esa impresión. Tal vez -sigo con la especulación- se trate todo del refrán "en el reino de los ciegos, el tuerto es el Rey".

Cuando lo he visto esta mañana, a primera hora, le he preguntado qué significaba lo de "css". Ha comenzado a hablar y gracias a que ha sonado el teléfono, porque me he arrepentido a los cinco minutos. Me he trasladado, de repente, a aquel famoso día en el que me explicó lo de las autopistas de la información, los correos electrónicos, los servidores, los paquetes que separaban la información, cómo viajaban éstos a través de distintos canales... uffff, de susto. Memorable. Aquello sí que fue un ejercicio de supervivencia.

Noche Buena y Noche Mala

Primer apunte de este diario no-diario. Vete a saber hasta cuándo o hasta dónde llegará el deseo de exponerme a unos ojos que no me conocen, y que si me conocen, no han aprendido a intuirme. Me levanto hoy, por ejemplo, y me digo: ahora mismo te pones. Te pones y mientras te pones deambulas por la casa. Intercambio el tú y el yo como si se tratase de un desdoblamiento racional de una personalidad irresponsable. Zas está sentado en el sillón de director, bajo la ventana. Dormita. Enroscado sobre si mismo. Ahora parpadea. Seguramente es consciente de que lo estoy observando. Quisiera poder hacer lo mismo. Doblegarme sobre mi cintura y refugiarme en mi propio regazo, colocando la mejilla sobre el vientre acogedor.

Estoy perdiendo el tiempo. Quizás el tiempo no se pierda. Quizás el tiempo se quedé aquí conmigo. Encerrado entre estas cuatro paredes con color a lima. Suena en la radio el villancico de Rosana. Hace años que lo tengo por casa. Me lo regalaron. Y nunca lo escucho. Porque las navidades, de seis años hacia acá, no han sido excesivamente espléndidas. No me preocupa. Quizás, una vez más el quizás, esté aprendiendo demasiado rápido a mirar al resto de los mortales con un sentimiento de distancia que, en ocasiones, llega a asustarme. ¿Cinismo? ¿Excepticismo? Dejadez, indiferencia. Sí. Indiferencia. Tengo la nevera vacía y no voy a llenarla. Tengo el corazón a medias y no sé si quiero atiborrarlo con sentimientos que caducarán la semana que viene. Tengo la espalda desnuda y no sé si quiero que alguien me la cubra.

Esta noche será la contraposición. Si hay bondad, mañana habrá maldad. Esta aceptación implícita se esconde detrás de una celebración que me resulta ajena. Mi no-mundo prefiere el equilibrio. Aunque sea una utopía. La montaña rusa te roba el aliento y ya jamás te lo devuelve. Me gusta respirar a mi aire.

Mírate en un espejo, mi niña. El nudo de tu estómago y las lágrimas que no caen te dicen que sólo tú sabrás quererte como necesitas. Hazlo de una puñetera vez, mi niña.