Resaca elevada casi al infinito. Eso refieren algunos de mis compañeros en relación a los síntomas que padecen esta mañana tras seguir ayer el debate que hubo en el Congreso de los Diputados, en el que se dilucidaba si se admitía o no a trámite la propuesta del Parlamento de Cataluña sobre la reforma de su Estatuto. Puedo entenderlo. Sobre todo, si partimos de la base de que las peores reacciones post-borrachera son las que se producen por haber mezclado varias clases de bebidas. No sé si el símil será muy acertado, pero creo que hoy la cabeza de muchos españoles ha de estar en parecidas condiciones, teniendo en cuenta el batiburrillo de dimes y diretes que ayer se escucharon en tan "magno" enfrentamiento dialéctico: siempre se nos ha dado muy bien lo de confundir las churras con las merinas y en esta ocasión no iba a ser menos.
Pero, en realidad, lo que ayer dijeron nuestros representantes en la Cámara Baja es casi lo de menos: era previsible
el resultado. A priori, quizás, lo único interesante era ver quién o quiénes iban a aguantar mejor los nervios y comprobar, una vez más, que lo de Una, Grande y Libre no fue sólo una de las más importantes letanías franquistas, sino que la derecha de esta país lo tiene tan asumido que parece que lo inyecte en sangre a sus cachorros nada más afiliarse éstos a sus filas.
También era previsible que, en la Carrera de los Jerónimos, a la altura de la puerta de las Cortes, hubiera unos cuantos energúmenos alzando el brazo, al más puro estilo falangista, envueltos-vestidos-disfrazados en/con la bandera de España -como si ésta fuese posesión exclusiva de una ideología y no el símbolo que identifica a un país-, a la espera de la salida de los representantes catalanes, y en general, de los parlamentarios que habían votado a favor de la admisión, para increparlos y maldecirlos -no pongo enlace porque no lo he encontrado: lo he visto esta mañana en las noticias de Telecinco-.
Y digo que es casi lo de menos porque de lo que quiero hablar no es de ese rifirrafe dialéctico, sino de lo mal que informan los informadores -y perdonad la redundancia- y de las reiteradas meteduras de pata que, en este asunto del Estatuto catalán y salvo honrosas excepciones, están cometiendo hasta los propios políticos -vergüenza ajena, oiga usté; vergüenza ajena-.
Empiezo por el principio: según la CE, no es lo mismo un proyecto de ley que una proposición de ley. El primero lo presenta el Gobierno -exclusivamente-, tras ser aprobado en Consejo de Ministros, ante la Mesa del Congreso, y la segunda, la presentan los componentes de las Cortes -diputados o senadores- o las asambleas de las Comunidades Autónomas. Al menos, es lo que se estipula en los
artículos 87, 88 y 89 de la Carta Magna:
"Artículo 87
La iniciativa legislativa corresponde al Gobierno, al Congreso y al Senado, de acuerdo con la Constitución y los Reglamentos de las Cámaras.
Las Asambleas de las Comunidades Autónomas podrán solicitar del Gobierno la adopción de un proyecto de ley o remitir a la Mesa del Congreso una proposición de ley, delegando ante dicha Cámara un máximo de tres miembros de la Asamblea encargados de su defensa.
Una ley orgánica regulará las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para la presentación de proposiciones de ley. En todo caso se exigirán no menos de 500.000 firmas acreditadas. No procederá dicha iniciativa en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia.
Artículo 88
Los proyectos de ley serán aprobados en Consejo de Ministros, que los someterá al Congreso, acompañados de una exposición de motivos y de los antecedentes necesarios para pronunciarse sobre ellos.
Artículo 89
La tramitación de las proposiciones de ley se regulará por los Reglamentos de las Cámaras, sin que la prioridad debida a los proyectos de ley impida el ejercicio de la iniciativa legislativa en los términos regulados por el artículo 87.
Las proposiciones de ley que, de acuerdo con el artículo 87, tome en consideración el Senado, se remitirán al Congreso para su trámite en éste como tal proposición."
Hasta donde yo sé, la reforma del Estatuto catalán se ha presentado ante la Mesa del Congreso por varios representantes del Parlament catalán, para ser defendida posteriormente por
tres diputados de la cámara autonómica, por lo que el trámite del que estamos hablando no tiene nada de Proyecto y lo tiene todo de Propuesta.
Es más, por si alguien no se fía de mis "deducciones", en el
orden del día del Pleno del Congreso de los Diputados, se puede leer "Debate de totalidad de Propuestas de Reforma de Estatutos de Autonomía" y en el Boletín Oficial de las Cortes Generales, se anuncia como Propuesta:

De los periódicos a los que está mañana les he echado un vistazo, tan sólo
La Vanguardia y
El Periódico hablan de propuesta. Los demás -dos de los más conocidos y algunos otros regionales-, siguen empleando -y ya digo que ha sido casi unánime desde que este asunto es materia de información general- el término de proyecto, adjudicándole, por tanto, la iniciativa de la reforma al Gobierno español, y no al Parlament catalán:
El Mundo.
ABC.
El País.
La voz de Galicia.
Las ProvinciasEl correo digital.
Ya sé que no es para rasgarse las vestiduras, ya. Pero es que no deja de parecerme curioso que estén debatiendo sobre lo que es o no es una nación, como si el alma les fuese en ello, y no sean capaces, tanto los políticos como los informadores, de llamar a las cosas por su nombre correcto, cuando, como es el caso, no existe equivocación posible. Claro, que también es cierto que es un poco más retorcido y malévolo adjudicarle la reforma del Estatuto catalán al gobierno estatal... inconscientemente, por supuesto, incoscientemente. Y si a la propuesta le llamamos proyecto, muchos -la mayoría- le están colocando el sambenito de secesionista, directamente, a ZP. Ya digo, sin mala intención, por supuesto*...
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Ironía, pura ironía...
Addenda 14:03 h, 3 de noviembreHe modificado los enlaces de los periódicos: al ser portadas dinámicas, la información a la que hacían referencia no se puede ver ya. Ahora he colocado las correspondientes capturas de pantalla -es que ya me vale a mí también...-.