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De espaldas

Curiosidades

Colección de pulseras



Estos días se ve que se ha puesto de moda... Me refiero a lo de llevar una pulserita de silicona en la muñeca. Hace dos domingos, cuando fui al rastro que ponen en la Plaza Redonda, había bastantes vendedores que ofrecían, entre su mercancía, estos aros de colores llamativos.

Hoy me he enterado de que una revista católica, Alba -no pongo el vínculo porque sus condiciones legales son de toma pan y moja... vamos, que no puedes ni enlazarlos... la dire es www.semanarioalba.com-, ha lanzado al mercado, junto con su ejemplar en papel, una certificación de "denominación de origen" 100% católica -vamos, como el aceite extra puro de oliva- impresa a modo de eslogan en unos brazaletes similares a los que vi hace unos días. Por descontado, el color elegido para hacer ostentación de esta cualidad moral -¿o debería de decir calidad?- es el amarillo. El dinero recaudado con esta campaña de marchamo al estilo sello de discoteca, va a parar a la Asociación de Víctimas del Aborto -http://www.vozvictimas.org/fines.asp- para ayudar a la consecución de sus fines. No sé yo si el fin justifica los medios, pero como cada uno es libre de defender lo que estima conveniente y lo hace en uso de una creencia que considera positiva...

Yo, visto lo visto, me he hecho una colección de pulseras muy mona, pelín irreverente y un tanto hortera, pero es que, como estoy bautizada, doy por hecho que, aunque no lleve el recibo de mi fervoroso catolicismo en la boca, me incluyen en las estadísticas. A ver si así, en plan contracampaña, también se escucha mi voz -digo yo que si he de contar como futuribles todos los óvulos que a lo largo de mi vida no han sido fecundados porque no le he dado a la jodienda como tocaba... ufff, que me pongo mala-. Ea, que lo dejo estar...

Desavenencias amorosas

Dicen -yo es que no tengo experiencia en esas lides... :-P - que uno de los motivos más recurrentes en los enfrentamientos entre parejas amorosas que ya llevan un tiempo conviviendo, es el provocado por cuestiones económicas.

Con estos antecedentes, no es de extrañar que, si se extrapola la situación a relaciones no amorosas, la cosa se vaya de madre, por decirlo de alguna forma. Y si cabe alguna duda, que se lo pregunten a Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, que recientemente decidió redecorar la plaza del Ayuntamiento con unos cuantos ejemplares del Árbol del amor y ahora vienen los de la oposición municipal pidiendo explicaciones por el encarecimiento injustificado en el precio de cada unidad de tan candorosa ornamentación.

Un ejemplar de los arbolitos que han generado las desavenencias locales:



Por cierto, siempre he pensado que lo mejor para no tirarse a la larga de los pelos por culpa del dinerito, es lo de las cuentas separadas para gastos no comunes. Ahora que... lo mejor de lo mejor, cada uno en su casita y si es posible con algunas decenas de quilómetros entre medias, :-)))

Zas, ládrame, porfaplis



Sí, aunque parezca mentira, Zas me entiende. Le digo que me ladre y, oyes, mari, va y me ladra. ¡Qué cosas! ¿Quién iba a decirme a mí que a estas alturas de la vida, cansada ya de hablar con los humanos, iba a ser mi perro el que me hiciese de conversador antagonista? Si bien lo pienso, esta manía mía va a ser pura envidia. Desde que supe que el ínclito Antonio Gala, publicó a principios de los ochenta, en el semanal de El País, una serie de artículos de opinión, recopilados más tarde en formato de libro, bajo el título Mis charlas con Troylo y por los que recibió el premio César González Ruano de periodismo no hago otra cosa que dirigirme a mi fiel amigo, con voz cariñosa, para entablar conversaciones nivel tertulia radiofónica, preguntándole qué opina sobre Aznar y su falso patriotismo; sobre Zapatero y su desgastado talante... hasta agotar mi extensa lista de dudas existenciales, con tal de ver si su lucidez y extraordinaria capacidad de raciocinio me sacan de pobre. A todo esto, no estoy loca, no: Troylo era uno de los perros de Gala -la querencia del escritor por estos animales domésticos es pública y manifiesta-, de ahí el que tenga la certeza de que no soy ni la primera ni la única a la que le da por ponerse de cháchara con su querido chucho.

Me estoy aficionando tanto a esta faceta mía de conversadora perruna que cuando no estoy con Zas echo de menos mis, cada vez más frecuentes, tête a tête existenciales. Y, claro, lo malo de las dependencias -tanto de las físicas como de las emocionales- es que cuando no se "disfruta" de ellas, generan, cuando menos, un alto estado de ansiedad. Hoy he sabido que mis ataques por falta de charlas caninas se pueden paliar a través de un magnífico método tecnológico: el móvil para perros.

Tan sencillo como marcar el número de teléfono y esperar a que el aparato receptor reconozca el tuyo y se conecte automáticamente. A partir de ese momento, el perro, que lleva acoplado el móvil a su collar, puede, desde recibirte con dos sonoros ladridos como muestra de alegría al reconocer a su amo, hasta mandarte a paseo con un guau enriabetado por haberlo despertado.

¡Tengo unas ganas de ver a Zas con este aspecto!



Incluiré el aparatejo en mi lista de preferencias para mi próximo cumpleaños, a ver si cuela, :-)

Pdta. Buscando información sobre Antonio Gala he comprobado que no existe certeza con respecto al año de nacimiento, ni tan siquiera al lugar:

Escritor cordobés aunque nacido en Ciudad Real -que me lo expliquen...-.

Antonio Gala nació en Córdoba en 1936

Nacido en 1930 en Brazatortas (Ciudad Real).

Como curiosidad, dejo un enlace a Monólogo del perro, escrito por Gala, que se incluye, como una especie de declaración de principos, en numerosas páginas webs dedicadas a la protección de animales.

El sueño de Ikea



Está claro que en el norte de Europa nos llevan mucha ventaja -a los países situados más al sur del continente- en esto de la equiparación entre los sexos. Y sino, sirva esta noticia como ejemplo. Aunque, si he de ser absolutamente sincera, me parece que la cuestión de la que se queja el Primer Ministro noruego, es cuando menos, un tanto maniquea. De lo que sí que estoy convencida es de que, en el trasfondo de su aseveración, hay un poso importante de realidad.

Me explico -y vaya por delante que siempre hay excepciones y que las generalizaciones no son muy recomendables, pero bueno...-: la idea de que la mujer no posee la destreza manual suficiente para hacer frente a cuestiones como arreglar un enchufe o colgar un cuadro es uno de los tópicos típicos más extendidos y que se suma a la larga lista de ¿defectos? que la sociedad machista le ha atribuido. Por lógica, si se supone que no sabemos ni tan siquiera cambiar una bombilla fundida, menos todavía vamos a conseguir ensamblar un mueble y además, atornillarlo. Y claro, si esto es así ¿cómo va a resultar creíble un manual de instrucciones en el que sea una mujer la que monte la pieza en cuestión, de cabo a rabo?

En resumen, que, es mucho más fácil que todo eso -del maniqueo blanco o negro del señor noruego-: con no dotar, al muñequito de marras, con características físicas que hagan identificable su sexo, arreglado. Y a otra cosa, mariposa.

La otra cosa es que, una vez inmersa en el universo Ikea, he estado curioseando por su web y me he dado cuenta de que los responsables de este emporio están obsesionados con el sueño, pero no el Sueño en mayúsculas, que vendría a ser el de los accionistas de esta empresa al pretender hacerse millonarios a costa de que sus clientes adquieran sus muebles a piezas –a estas alturas de la película, esto no sería el Sueño, sino la puritita Realidad-, sino el sueño de sus potenciales compradores, el que se pierde o se disfruta tumbado sobre un colchón y arropado por unas suaves y cálidas sábanas.

Sirvan estos enlaces como muestra:

Hábitos, usos y decoración de los dormitorios.

La mayoría de los españoles duermen solos.

Los bilbaínos se acuestan temprano y generalmente duermen solos.

Los barceloneses son los españoles que más pronto se acuestan.

Los madrileños son los españoles que más leen.

Los sevillanos son los españoles que menos duermen.

Hasta han ideado un concurso con la finalidad de que los ikeamaníacos muestren, orgullosos ellos, lo originales y modelnos que son sus dormitorios. Por la pasta que ofrecen como premio, hasta puede que yo misma les envíe una foto de mi santuario a Morfeo.

Burros y burros



Hay burros y burros. Para ser más exacta: hay burros y burros.

Se me hace muy cuesta arriba que un padre o una madre de familia, con dos dedos de frente y algo de sentido común, sea capaz de ceder ante un hijo que, como culminación máxima de lo rocambolesco, le solicita la adopción de un burro como mascota. Me preguntó si ocurrió lo mismo cuando se estrenó Bambi: ya me veo a los niños de entonces acudiendo a su médico de cabecera por un ataque de cervatitis aguda.

De todas formas, la burromanía no se circunscribe sólo a los infantes influenciados por la película Shrek: con motivo de la boda del príncipe de Asturias y Letizia Ortiz, la "Asociación para la defensa del borrico" regaló a los prometidosuna pareja de burros.

Por cierto, el redactor de la noticia que enlazo en el segundo "burro" debió de saltarse las clases en las que se explicaba la importancia de darle sentido a lo que uno escribe -no tiene desperdicio-:

"El "efecto Shrek" ha sido culpado por un aumento en las importaciones de burros."

Éxitus

He escrito esta anotación al menos cuatro veces. Y no consigo darle forma, al menos, no la que yo quería desde un principio. No encuentro las palabras. Quizás me falta capacidad para estructurar el mensaje –espero que sea una merma temporal-. Lo dejo tal cual y espero que se entienda...


Pretendía contar, con algo de gracia –por aquello de que las visitas obligadas a los hospitales y todo lo que esto conlleva requieren de muchas dosis de humor para no acabar amargada- un par de cosillas que tienen que ver con el lenguaje médico y que me han resultado chocantes estos días pasados, en los que casi he estado más tiempo rodeada de personas enfermas que de personas con una salud aparentemente buena –ja, hablando en términos políticamente correctos, serían “usuarios de la sanidad pública”, que tiene su aquél el peaso eufemismo- .

La primera es el palabro tan ¿rocambolesco? con el que se refieren al fallecimiento de un paciente: “éxitus”. No dicen “se ha muerto el de la 14-3”, que sería lo que haríamos la mayoría... no. Se marcan un “ha habido un éxitus en el 14-3” y se quedan tan panchos.

Está claro que lo del latinajo viene al pelo, porque la persona que fallece, sale –si se me permite la expresión- por la puerta de atrás y, en realidad, “exitus” significa salida en latín. Pero, la verdad, es un tanto macabro. O al menos a mí me lo parece, sobre todo, si tenemos en cuenta que, hoy por hoy, éxitus se asimila, en castellano, a éxito, triunfo.

La otra, es la expresión con la que designan la operación quirúrgica que le han realizado a mi madre: “rescate de prótesis”. No se trata de que la pieza que sustituía a su rodilla se hubiera ido de paseo y no pudiese volver porque no encuentrase el camino, no. La cosa es mucho más sencilla que todo eso: las fijaciones de la rótula artificial habían perdido adherencia y han cambiado la antigua por una nueva, dejando ésta anclada con un sistema que amplía los puntos se sujeción. Con lo que, una, en su cortedad de medio-analfabeta funcional, se pregunta si no sería más sencillo llamar al proceso “cambio de prótesis” y no “rescate de prótesis” ya que cuando ésta se escucha de primeras y no se sabe de que va el asunto, una se imagina una aventura tipo “Los hombres de Harrelson”, tal cual. Algo así como que una pieza de titanio, navegando a bordo de una barca hinchable, está a punto de caer en picado por una macro-catarata que ni las del Niágara...

Se me va la olla, lo sé. ¿Qué nombre tésssnico recibirá esta disfunción mental?"

Economía toponímica

Para todos aquellos que piensen que el darle nombre a una calle es algo complejo y complicado y que requiere un sesudo estudio de impacto vecinal -ja, estaría gracioso que así se hiciera-, unos cuantos ejemplos de que el asunto, cuando lo que se pretende es ahorrarse quebraderos de cabeza del tipo "si le ponemos el nombre de un rojo izquierdoso, los conservadores se nos tirarán a degüello en el bar, a la hora del café" es de lo más simple. Tan simple que cae por su propio peso:



¿Qué mejor manera para llamar a una calle que darle el nombre de otra formación de edificios distinta a la de líneas paralelas, o sea, "Calle de la Plaza"?

El resto no tienen desperdicio, de verás:


















Y como no existe regla sin excepción, tan solo añadir que en este pueblo -Linares de Mora- sí que tienen una calle con un apelativo rimbombante, para que al menos, algunas de las cartas dirigidas a este municipio necesiten más de una línea escrita para reflejar el nombre de la vía pública: Calle del Arzobispo D.Pedro José Fonte, Patriarca de las Indias.

¡Qué miedo!



Hago un "Imedio" rápido:

"Cervera indicó en el encuentro que las causas de los cortes en el suministro eléctrico radican en la gran cantidad de tormentas eléctricas que se producen en la zona y cuyos daños no se registran en la red hasta que se produce el apagón. En Teruel han caído en lo que va de año alrededor de 50.000 rayos, la mitad de los cuales se han registrado en Gúdar-Javalambre."


O sea que hago bien en desconectar la antena de la televisión cada vez que me voy de mi casa, en Linares de Mora...(Siera de Gúdar).

La noticia completa. No es que sea algo relevante, pero es una especie de constatación oficial de algo que he visto con mucha frecuencia: la abundancia de rayos por esas tierras, a veces, llega a asustar -bueno, a veces, no; siempre-.""

?Será verdad?



Es que me cuesta creerlo... La noticia, originariamente, está publicada en un periódico de Sudáfrica en francés -al menos, eso es lo que decía el mail en el que me han mandado la información- . La traducción:

"El misterio de la habitación 311 aclarado.

"Durante meses se creyó en la maldición de la habitación 311 del Hospital municipal de Suráfrica. Cada Viernes por la mañana, las enfermeras descubrían un muerto en esta habitación de la unidad de cuidados intensivos. Es cierto que todos los pacientes habían sufrido todos tratamientos importantes, pero no estaban en peligro de muerte. El equipo médico, perplejo, pensó en contaminación bacteriológica del aire en la habituación. Alertados por las familias de las víctimas, las autoridades pidieron una investigación.

"Los 'inquilinos' de la 311 seguían muriendo a un ritmo semanal y se terminó por organizar un escondite en la habitación (para vigilar lo que ocurría). Y el misterio se disipó: cada Viernes por la mañana hacia las 6 de la mañana, la mujer de la limpieza desenchufaba el respirador artificial del paciente para conectar su aspirador... "


Ya digo, me cuesta creerlo, pero es tan absurdo que hasta puede resultar cierto. Cuando lo he leído, casi automáticamente, me ha venido a la cabeza la noticia de la limpiadora de un museo británico que tiró a la basura una bolsa de basura y luego resultó que la tal bolsa era parte de una ¿obra de arte? del creador Gustav Metzger -creador de tomaduras de pelo, claro-. Sé que no están relacionadas, salvo por el hecho de que en las dos informaciones, las protagonistas son limpiadoras y las dos, al parecer, desconocían detalles importantes del lugar en el que trabajaban.

Me gustaría saber qué ha pasado con la de la aspiradora...

¿Hace un mimito?



Pero no un mimito en plan caricia, no. Se trata de mimitos en forma de halagos: como los piropos de toda la vida, pero en formato unisex. ¿Cómo se consigue? Muy fácil: es necesario contactar con Jennifer Baumeister.

Para más información...

Calcetines hiper-mega monísimos



Ayer tuve clase de yoga. Y desde que asisto he observado algo curioso –o quizás no lo es tanto-: todas –somos mayoría mujeres; de veinticinco, creo que cuatro son hombres- llevamos los pies “decorados”. El blanco insípido del calcetín de deporte con el que hasta hace tres o cuatro años estábamos acostumbrados a vestir el final de nuestras extremidades inferiores ha pasado a mejor vida. Ahora se llevan los calcetines a rayas, los dibujitos, los lunares, los estampados más rocambolescos. Casi todo sirve. Algo que antaño era sinónimo de horterada, resulta que en estos momentos es la monería de turno.

Y lo cierto es que son simpatiquísimos, para qué negar lo evidente...



Ya me lo había hecho notar mi hermana, que desde hace ya tres años, va a la caza del calcetín “estiloso”: trabaja de enfermera en la flota de un hospital –va al departamento que, por urgencia, necesita de más personal en una circunstancia determinada, con lo que se mueve constantemente por todo el centro- y parece ser que, desde hace ya tiempo, se ha establecido una especie de concurso oficioso entre las compañeras, para ver quién de todas lleva el calcetín más original. Ahí es nada, J

Pero no deja de hacerme gracia el que la estética varíe tanto: en los ochenta se llevaba el calcetín blanco de deporte con zapato de tacón –sí, sí, aunque parezca mentira- y lo mismo se estilaba para el hombre –sin tacón, claro-. Ahora vemos a alguien así y nos pegamos un susto de muerte. Hasta en Holanda, el Ministerio de Finanzas ha prohibido su uso por considerarlo antiestético.

De todas formas, como todo, esto de los calcetines a colorines será una moda pasajera, pero mientras tanto, se consideran un elemento indispensable para que una fiesta de pijamas entre adolescentes sea existosa. Puro marketing, claro, :-/

Robot come-moscas



Sí, lo sé. Parece una estupidez. Porque crear un robot para que éste se coma las moscas, no tiene, a priori, mucho "trellat" -como dicen por estos lares; vendría a ser que no tiene ni pies ni cabeza-. Y no digo que, a veces, las mosas no sean insoportables. No lo digo. Es más, no podría decirlo después de haberlas padecido este verano en Linares, cuando, si abrías el balcón para que la casa se ventilase, corrías el riesgo de que posteriormente, tuvieses invitados indeseados a la hora de la comida, para la siesta y para la cena. Eso sí, en caso de que optases por liquidarlas -, por supuesto, por aquello de que transmiten enfermedades y tal; ni de lejos porque molesten ¡pobrecitas ellas! eso se aguantaría estoicamente-, el aroma a insecticida te iba a acompañar en la punta de la nariz para el resto del día. En resumen, existe un dicho que le viene al pelo: esto es como matar moscas a cañonazos.

Pero... pero... todo tiene un pero. Resulta que es el robot se come las moscas porque es del azúcar que éstas llevan en sus entrañas de dónde va a extraer el combustible para funcionar -que me perdonen los friqui-tecnos pero soy muy básica con las explicaciones-. ¿Y si el robot no está destinado a comérselas por el mero hecho de hacerlas desaparecer, para qué sirve entonces? Para cosas importantes, que es mucho mejor que sea una máquina la que entre en contacto con sustancias tóxicas y no un ser humano.

Estoy por dirigirme a la University of the West of England de Bristol y decirles que yo conozco un lugar, en verano, en el que podrían hacer acopio de estos bichitos tan monos, y además podrían hasta tenerlas en stock, por aquello que alguna temporada se les diese mal.

Malos tiempos para la lírica



Bueno, en realidad, no son malos tiempos para la lírica. Más bien son malos tiempos para la prensa del corazón que tiende al amarillismo más recalcitrante. ¿Por qué? Pues porque el Tribunal de Estrabusgo dio la razón, el pasado mes de junio, a Carolina de Mónaco, en su lucha por conseguir algo de privacidad en su vida de diario, pese a ser un personaje público. Según esta sentencia, Alemania no adoptó las medidas legales pertinentes para conseguir que ciertas fotografías, tomadas cuando la princesa no estaba ejerciendo como tal -o sea, no acudía ni presidía ni nada parecido ningún acto público-, no fueran publicadas en la prensa del corazón. ¿Y qué consecuencias puede tener algo así? Intuyo que las de que muchos de los famosos que hoy en día tienen miedo de echar una cana al aire por si son pillados in fraganti, por poner un ejemplo, se relajen al tomar consciencia de que para que los saquen en la prensa, a partir de ahora -es un decir, porque es la primera sentencia emitida en este sentido, con lo que lo de la jurisprudencia todavía no es demasiado consistente; al menos, eso creo, claro- habrán de solicitar su expresa autorización, o sea, que para que se publiquen imágenes suyas será necesario que hayan dado, con anterioridad, su consentimiento.

Anoche, en Crónicas marcianas -sí, veo "ése" tipo de programas ¿qué pasa? :-P - valoraron hasta qué punto eso iba a afectar a los muchos programas de televisión que hoy en día viven de robados y persecuciones a famosillos de tres al cuarto -y no tan tres al cuarto-. Conclusión: está por ver, entre otras muchas cosas, porque son pocos los famosos que eligen la vía de la protección de sus derechos, sobre todo, si tenemos en cuenta que muchos de ellos -no todos, pero bueno...- viven de vender su vida en fascículos.

Elvira Lindo habla hoy en Periodista Digital -no sabía yo que esta mujer publicaba ahora en este medio... sé que no se ha de juzgar al escritor por la facción política del canal informativo elegido para expresarse, pero estos del PD son de un tendencioso que asusta, vamos, que de independientes tienen poquito, :-/ - sobre el fenómeno de la telebasura, arremetiendo contra ella. Tiene razón en casi todo, pero empieza mal: títula a su columna "Cotilleo", cuando realmente, lo que se está viendo en la televisión privada actualmente, no es eso, sino algo mucho más burdo y elemental: un contínuo tablón de anuncios, en el que se cuelgan todas las bajezas e instintos más primarios del ser humano. Nada edificante ni trascendental, estamos de acuerdo. Pero sí una reflejo de lo que es nuestra sociedad. Creo que eso tiene poco o nada que ver con el cotilleo, que no dejaría de ser un mal menor, o un pecado venial, de esos leves e irrelevantes, y mucho o todo que ver con el morbo que provoca el contemplar la desgracia ajena o los cuentos de hadas -que para eso ya se necesita pegarse un chute de masoquismo en estado puro-. De todas formas, a mí estos programas me hacen reir mucho. Pero que mucho, mucho, mucho. Será que soy una mala persona, :-)

Pdta. Dejo el enlace a un artículo de opinión en el que hablan de este asunto. Eso sí, son mucho más mordaces que yo, :-)

La vieja



Hace ya mucho tiempo, publiqué en una página dedicada a promocionar a escritores noveles -la carcajada me la guardo; es cinísmo, sí- un poema. En realidad, no recuerdo ya cuál era. Pero sí que recuerdo que los comentarios que los participantes hicieron, derivaron la conversación "virtual" a referir la dureza de la vida en el campo, la despoblación que durante los años 60 sufrieron la mayoría de los municipios del interior de España; en definitiva, en la tristeza que provoca contemplar -no siempre es así, y no todo tiempo pasado fue mejor- la pérdida de ciertos modos de vida.

Recuerdo que copié la letra de una canción de J.A. Labordeta, en contestación a unas palabras de Sokol -no entro a explicar quién era/es; sólo decir que después de tres años, seguimos leyéndonos casi a diario- que me trajeron a la memoría lo que se decía en ella -en la canción-.. Se titula "La vieja".

En dos ocasiones he visto actuar en directo a este cantautor y poeta: una, en un pequeño pueblo de la Sierra de Gúdar, Puertomingalvo, que linda con Linares y que hasta hace bien poco se incluía en el Maestrazgo turolense -las cosas de la comarcalización... es tan sumamente estúpido esto de poner fronteras ficticias con el afán de recuperar trozos de historia-, en una noche de agosto, en el patio de un diminuto castillo, con la luna llena justo encima de nuestras cabezas -realmente fue una noche mágica-. La otra, hace unos meses, en la clausura de la celebración de la proclamación de la Segunda República, en las jornadas que, durante una semana, el pueblo de Picassent le dedicó a esta efemérides.

Los acordes de "La vieja" sonaron en ambas y, como siempre que la escucho, me hicieron llorar; pero fue en Puertomingalvo cuando más me tocaron la fibra sensible porque Labordeta explicó, entonces, qué le motivó a componer esa canción. Según contó, en uno de sus muchos viajes por la zona de El Maestrazgo, conoció a una anciana que, durante horas, permanecía sentada a la puerta de la masía en la que había vivido durante toda su vida. Y le impresionó tanto la imagen de desolación y tristeza que ofrecía al que la pudiese contemplar, que decidió transformar ese sentimiento en música. Exactamente lo mismo me había pasado a mí en todas las ocasiones en las que pude contemplar una situación similar en aquellas tierras: son muchas las abuelas que he visto, sentadas al solano, con la mirada perdida en no se sabe qué y las manos arrugadas, apoyadas en el regazo de sus largas sayas.

Por si a alguien le apetece escucharla -la otra es de las más conocidas de Labordeta; una de ésas que se tararean con los mecheros encendidos-:

La vieja (Para descargar)*

Canto a la libertad (Para descargar)*

*Los ficheros sólo permanecen siete días en el servidor y tienen un límite de 25 descargas -que son muchas, la verdad, siendo quien es este hombre-.

El cuadro que ilustra la anotación es de Marina Bádenas.

Tres canciones de Edith Piaf

2222222 2222222 222222 2222222 222222 222222 222222 2222222 2222222 2222222 He conseguido subir a la Red varias canciones de Edith Piaf, pero sólo estarán disponibles durante una semana y tienen un límite de 25 descargas -normas del servidor gratuito-.
2222222 2222222 222222 2222222 222222 222222 222222 2222222 2222222 2222222 222222
Los enlaces para descargarlas -pelín ilegal seguro que es, pero siempre se puede decir que es la forma en la que una fan enfebrecida ha decidido promocionar a su cantante preferida ¿cuela?-:

Milord.

C'est a Hambourg.

Non, je ne regrette rien

No somos ni Romeo ni Julieta

No, no somos ni Romeo ni Julieta
actores de un romance sin final.
No, no somos ni Romeo ni Julieta,
ni estamos en la Italia medieval.

No, nosotros no tenemos que intentarlo
con nadie que se oponga a nuestro amor,
pues todo es diferente en nuestros días
y hoy brilla el sol radiante de esplendor.


La locura tiene estas cosas, que de cuando en cuando, el agobio aumenta y supera los límites soportables. De repente, te das cuenta de que estás tarareando canciones del tipo "La de la mochila azul" o "Secretaria, secretaria, la que escribe, escucha y calla" -etapa preadolescente, cuando mis amigas alternaban Los Pecos con Mocedades-. Hace un momento mi jefe me ha preguntado si Karina ha sacado últimamente un recopilatorio. Intuyo que será porque también he destrozado "buscando en el baúl de los recuerdos, uhuuu..." y "Las flechas del amor". Le he dicho que no tenía ni idea y me he prometido que iba a estar calladita durante al menos media hora, con lo que no me ha quedado más remedio que darle un poco a la tecla...

¡Ah! Buscando imágenes para ilustrar una anotación tan educativa como esta, me he dado de bruces interneteras con algo rematadamente friqui/casposo/parte-superior-de-televisor-en-blanco-y-negro:



Obsérvese que la imagen central del bolsito es una representación de un encuentro entre Romeo y Julieta.

Ya, ya, dentro de un rato me tomo un valeriana, en cuantito llegue a casa.

Ella es la culpable



Sí, ha sido ella. Bueno... no. En realidad ha sido una como ella. Pero para el caso, es lo mismo. Ella se llama Vipora latasti. En castellano, víbora hocicuda.

Son malas. Muy malas. Rematadamente malas.

Muerden, las muy ladinas. O pican, como más guste -nunca lo sabré con certeza, porque pico, lo que se dice pico, no tienen-.

Y de poco se muere Pulgui -en la foto, es la que está tumbada- porque pisó donde no debía. ¡Pobrecita mía! ¡Qué malos son todos!



Ayer por la mañana volvió a la masía cojeando. Sus amos estaban allí porque andan liados con reformas en la casa y las perras, en la sierra, salvo por la noche, están sueltas. Al mirarle la pata lesionada se dieron cuenta de que llevaba dos picaduras -o una mordedura-. Está muy malita, pero sino pasa nada anómalo, ya está fuera de peligro. Se ve que al no estar demasiado lejos de la masada, la vuelta del animal fue rápida y eso resultó ser una ventaja.

Hace ya tiempo, en los comentarios a una entrada titulada Olé, torito, mi torito bravo conté lo habituales que son los escurzones ("escurçó" en valenciano) en la zona de la Sierra de Gúdar. En realidad, lo son en casi toda la zona este del país. En la ficha que aparece al final de la página de este último enlace, dice que es una especie amenazada. Según tengo entendido, en Aragón existe normativa específica relativa a su protección -no he sido capaz de dar con la información- y si te encuentran in fraganti, matando a una, te inician, en un plis-plas, un expediente sancionador: encima de cornudo, apaleado -bueno, bueno, que ya sé que la solución no es matarlas, pero ¿qué haces si te enfrentas a una? ¿salir corriendo? ¡ayssss, qué difícil es tó!-. A ver si me entero de algo este fin de semana...

La Closa

En el pueblo en el que vivo no existe casco antiguo. O al menos, lo que hay no se aproxima demasiado a la imagen que a la mayoría nos sugiere esa expresión. Es un municipio con historia, pero con una historia de andar por casa, nada relevante. En los años sesenta, el fenómeno de la emigración, triplicó su población -eso creo recordar- y por extensión, los límites del espacio construido se ampliaron. Actualmente, y salvo el núcleo -donde vivo-, en el que se conservan la mayoría de las viviendas "dels llauraors" -de los labradores-, el resto del pueblo se ha convertido en algo muy cercano a una ciudad dormitorio -aunque el ayuntamiento está haciendo verdaderos esfuerzos para que no se llegue a cruzar esa línea-.

Sólo se conservan dos edificios históricos: la Casa del Dau y La Closa. Pertenecen ambos a particulares y han sido restaurados recientemente. Uno, con algo más de estilo, el otro, a mi modo de ver, con un gusto un poco más cercano a la ostentación. Pero en fin,... son aprecicaciones personales.

La Closa forma parte de mis recuerdos: de niña, pasaba todos los días bajo la galería por la que se accedía, en perpendicular, a la calle adonde daba la puerta trasera del colegio de las monjas. En aquel entonces, la casa estaba abandonada a su suerte y en los bajos había instalado un taller mecánico de reparación de vehículos. A medida que fui haciéndome mayor me daba más apuro pasar por allí, porque los chascarrillos a mi costa estaban a la orden del día. Creo recordar que cuando cumplí 16 años, lo adquirió el estanquero y fotógrafo municipal, para rehabilitarlo como vivienda. Y en ello ha estado hasta ahora.

En la actualidad, sigo pasando por allí casi todos los días. Acorto distancias para ir de mi casa a la de mis padres. Esta mañana he sabido que la vivienda contigua a este edificio va a ser derruida para levantar cuatro dúplex. Dicen que, en realidad, la alquería -eso fue en un principio, hace ya muchos siglos- era tan grande que estaba conformada por casi todas las construcciones circundantes, ya que había cabellerizas y las casitas de los trabajadores. Y la única que queda en pie, de todas estas instalaciones anexas a la casa principal, es la que van a derruir. Me ha dado pena.

Cuando he fantaseado con la posibilidad de tener una vivienda en propiedad, siempre he pensado que comprar una de estas casas era una buena idea. Me hubiera gustado saberme durmiendo al lado de La Closa. Melancólica que es una...


















De esta alqueria se cuenta que fue la elegida por el cronista-historiador Ramón Muntaner para escribir su famosa "La Crónica". No se sabe con certeza si es ésta u otra que existió anteriormente en el mismo lugar en el que luego se levantó La Closa. Os dejo un párrafo, en valenciano -creo que se entiende bastante bien, pero si hace falta, lo traduciré-, en el que hablan de este señor y de este pueblo:

El conegut historiador de la confederació catalano-aragonesa, Ramon Muntaner, ciutadà de València, va posseir una alqueria i terres adjacents situades a Xirvella, pel seu casament amb la dona valenciana Na Valençona Castell, el pare de la qual sembla que havia adquirit dites terres i alqueria a l'Ordre de Calatrava.
En aquesta alqueria, Muntaner hi va escriure la seua inmortal obra, anomenada comunament «La Crònica», obra clau de la literatura medieval universal, gràcies a la qual el nom del nostre poble, unit per sempre al del cronista, s'ha fet conegut a tot l'orbe.


Texto extraido de "El nostre poble, Història" escrito por Miquel Blaso i Orti.

Tirantes y cinturones



Esta mañana, de camino al trabajo, iba escuchando la radio en el coche y en el programa La Jungla de Alfonso Arús, han emitido unas declaraciones que hizo ayer, tras, por lo que se deduce después de saber la noticia, una profunda e intensísima confrontación de datos, el gurú-adalid de la prensa aristrocrática -del Hola al BOE y tiro porque me toca-, o sea, Jaime Peñafiel referidas al rey Don Juan Carlos I. Se me ha escapado una sonora carcajada. A este hombre deberían de contratarlo como humorista fijo en algún programa de la cadena pública, de verdad.

Se ve que el periodista está contrariado porque el Jefe de Estado combina, a la hora de llevar los pantalones, el cinturón y los tirantes. Y claro, no tiene demasiada lógica, porque habitualmente, si estos dos utensilios se destinan para lo mismo, con usar uno, suficiente.

Convencido de que esta extravagancia debía de significar algo importante o de que es un síntoma inequívoco de que la personalidad Real tiene lados oscuros, el cronista monárquico decidió consultar sobre este extremo a un profesional especializado en el comportamiento humano, o sea, un psiquiatra. ¿Y a qué psiquiatra eligió tratándose de tan magno personaje? Pues a uno con renombre, con mucho renombre, para que no se pudiese decir que el que había opinado sobre los desvarios reales era un "mindundi": Enrique Rojas.

Por muchos esfuerzos que he hecho, no consigo imaginarme la cara que tuvo que poner el Sr. Rojas al escuchar una interpelación de semejante envergadura: "¿Qué cree usted que significa que su Majestad el Rey emplee tirantes y cinturón a la vez para llevar los pantalones?" -la redacción de la pregunta entrecomillada es mía-. Tiene enjundia el asunto, sin duda.

Ante una cuestión tan trascendental, la respuesta del psiquiatra vino a colocar las cosas en su sitio para luego, volver a desordenarlas, que es como mejor están si uno aspira a no terminar majareta después de observar el modus operandi de ciertos individuos -o sea, que el Borbón no está del revés ni mucho menos-: dijo que se podría interpretar como un refuerzo personal a alguna debilidad de carácter atribuible a algún despiste o con otras palabras, a una manía como otra cualquiera.

En resumen, que el rey simultanea cinturón y tirantes de la misma forma que Kiko Legard llevaba un calcetín de cada color y no sé que presentador famoso lucía en su muñeca izquierda dos relojes de pulsera...

Me consuela saber que no soy la única que se pregunta cosas peregrinas e intrascendentes. Estoy salvada.




Addenda 10:42

Por cierto, la histórica investigación se dio a conocer en el programa matutino que presenta Mª Teresa Campos en Telecinco, titulado Día a día.