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De espaldas

Se perdió y me caí

Definitivamente, lo mío es de juzgado de guardia.

¿Existen oficinas de reclamaciones para los "no-sé-cómo-lo-hago-pero-todo-me-pasa-a-mí"?

Es que... de verdad...

Hace una semana recayó sobre mi excelsa persona -ejem, ejem- el inmenso honor de ser la elegida para ostentar, a perpetuidad, el título de Miss Patosa Forever. Y lo cierto es que, como soy muy responsable y poseo muchísimo tesón, no hago otra cosa más que acumular un mérito tras otro, para que nunca puedan llegar a echarme en cara que no he sabido estar a la altura de tan dignísmo cargo.

Ayer, estuve dándole a la tecla alrededor de una hora seguida. Al levantarme, pisé en falso y se me dobló el pie -en realidad es que el cabrito se había dormido sin pedirme permiso-. Como estaba situada enfrente de la puerta, me fui de bruces sobre ella -por supuesto, con ánimo de abrazarla, por aquello de identificarme con los elementos que me rodean cotidianamente- y como se ve que a mi cuerpo le pareció excesivo el ir a estrellarse contra el cristal, decidió quebrarse levemente hacia la derecha, para ir a dar, con el canto del codo, en el canto de la manilla -de estas de manivela- de la puerta. ¿Resultado? Un desgarrón de carne muy mono y un alarido de dolor muy similar a un "Goooooooool" cantado por un locutor radiofónico en pleno orgasmo futbolístico. Ya es la segunda vez que me golpeo en el extremo del codo, justo donde se dobla, y duele mucho, pero que mucho, mucho, mucho. ¿He dicho que mucho? Pues eso, que duele mucho. Por cierto, que no sé cómo le llamarán por otros lares al extremo del codo, pero por aquí le dicen "el hueso de la suegra"... No quiero ni pensar a qué se debe ese sobrenombre... ¿será porque cuando te golpeas en él ves las estrellas y no precisamente las del firmamento?

En el centro de salud me han dicho que de ésta no me muero -¡me he llevado una alegríaaaaaaaa!-. Eso sí, que si hubiese acudido cuando me pasó, un par de puntitos no me los hubiera quitado nadie. Pero ahora, mucha gasita mona para no golpearme el huesecillo y poco más.

La segunda parte del título de la entrada ya está explicada, pero falta la primera: "Se perdió". ¿Y que se perdió? ¿La vergüenza? ¿el pudor? ¿la perra gorda? ¿la vecina del cuarto? ¿Él? Quiá, nada de nada. Ni modo. Mucho más sencillo que todo eso: información en forma de ceros y unos. Eso se ha perdido. En resumen y para no eternizarme -me dan cuerda, como a los relojes antiguos-: la página personal de www.iespana.es donde tenía subidas todas las fotografías publicadas en Milésimas de segundos se ha ido al garete. O sea, que si quiero que se puedan volver a ver, he de subirlas a otra dirección y modificar todos los enlaces en las anotaciones que correspondan. ¡Menuda putadeisonnnn!

Ya no me quejo más. Chinpún.

El carro de la compra



Siempre voy a comprar con el coche. Al menos, eso procuro. Me han insistido hasta casi la extenuación con que para mi cuello no es bueno que acarree peso, y menos, en bolsas. Así que o bien voy a la tienda y luego me lo traen a casa o bien hago la compra y luego la meto en el coche, aunque en línea recta, desde el supermercado a mi casa, no haya más de 400 metros.

Hoy he caido en la cuenta de que al ser sábado, me iba a ser imposible aparcar delante de casa al volver del súper -una boda tras otra, como si fuesen churros; a las diez y media ya he visto los primeros invitados pasearse por debajo de la ventana-, por lo que, en un principio, he optado por dejar el aprovisionamiento de mi despensa para la tarde. Pero, pero, pero... he ido a casa de mis padres para ver si necesitaban algo y al contarle a mi madre lo del coche me ha dicho que por qué no me llevaba su carro de la compra y luego se lo devolvía. De repente se me han venido a la cabeza una multitud de imágenes: cuando era muy jovencita y me encantaba que fuese sábado para comprar en el mercado municipal. Me llevaba una lista y me iba con el carrito, toda orgullosa de ser capaz de manejarme entre los tenderos y los vendedores. No sé, me creía que porque mis abuelos maternos tuvieron durante muchos años un puesto de fruta y verdura en el mercado de Convento Jerusalén, a mí nadie me iba a engañar ni me iba a ofrecer lo duro por lo maduro -lo gracioso es que jamás en la vida los vi vendiendo; cuando yo nací ya se habían jubilado los dos-.

Le he dicho a mi madre que sí, que me parecía una idea estupenda. Y allá que me he ido con el carro de la compra, buscando las aceras con sombra durante todo el trayecto. No puedo asegurar con certeza la última vez que me dediqué a esto de la intendencia sobre dos ruedas, pero no me extrañaría que hubiesen pasado más de 20 años.

Después de subirlo a estirones durante los tramos de escalera que llevan a mi casa -es un primero, poca cosa-, y de pegar dos o tres resoplidos por el esfuerzo, cuando he llegado a la cocina y he comenzado a sacar las cosas, se me ha ocurrido hacerle una foto al carrito. Una tonteria como otra cualquiera... pero es que una no se siente todos los días como si tuviera 17 años recién cumplidos.

Soy tonta



Con toda seguridad. Acabo de comprobarlo. ¡Qué cosas! -un día de estos patentaré esta frase-.

Acabo de leer una reflexión de éstas que a la larga, terminará cambiando mi vida. Y no es una cuestión baladí, desde luego. Es algo serio, importante. Creo que voy a buscar en las páginas amarillas un gabinete donde hagan tatuajes -¡será posible! no recuerdo el nombre "oficial" que se le da... sólo me viene a la cabeza taxidermista; ¡qué forma más extraña de enlazar ideas!- para que me "decoren" la piel con la fecha de hoy y un relojito apañado, que no es cuestión de dejar pasar de largo un evento tan sumamente trascendente.

¿Que por qué hago tanta alharaca de un exabrupto cargado de cinismo? Pues porque una cosa no quita la otra y a pesar de la mala leche -que la tiene y mucha-, me ha dado la solución a uno de los mayores enigmas que siempre me han perseguido: he podido constatar que, definitivamente, soy tonta. Y es que no puedo ni permitirme el lujo de entrar en la categoría de "progre revenido"... y si no soy progre ni inteligente, lo único que me queda, en este mundo de reduccionismo casi histriónico, es ser tonta. Claro... falta explicar el porqué no soy inteligente. Es muy sencillo: no lo soy porque ni tan siquiera puedo optar a colocar el relojito de marras en esta bitácora. Me da vergüenza reconocerlo, pero allá va: no tengo ni repajolera idea de cómo se hacen esas cosas y ni mucho menos, adónde puedo encontrar uno que sea molón, o sea, chachipiruli de la muerte. Si al menos tuviera nociones para instalarlo, tendría posibilidades de acceder al rango de "progre", pero ni eso...

¡Ayssss! Calimero ¿dónde estás?

Me duermo a cachitos



Es difícil, lo sé, pero es lo que me está pasando. Me duermo a cachitos: he comenzado por las piernas y ahora un brazo me está diciendo que pasa olímpicamente de responderme. Mientras, no dejo de bostezar y las ojeras cada vez son más notorias.
En resumen, tengo un aspecto lamentable y mi imagen es patética.

¿Más café? Ni modo, ya llevo tres esta mañana.

Ya no sé que hacer: por la noche me despiertan los calambres en las piernas, a razón de dos o tres veces. Por supuesto, luego voy medio zombi todo el día.

Falta de potasio y de magnesio. Lo sé. Y que se soluciona comiendo plátanos. Lo sé también. Pero algo debo de estar haciendo mal porque a este paso me contratarán para la próxima campaña publicitaria de Plátanos de Canarias y las malditas rampas siguen a su bola, sin respetar mis intentos por paliarlas.

La curiosidad: buscando información sobre los calambres nocturnos he dado con una ¿simpática? -seguro que para quien está al lado de los roncadores, no- noticia en la que se cuenta que en Alemania se ha creado un Museo del arte de Roncar.

El domingo trabajo



Es día de elecciones y aunque parezca que la cosa va sobre ruedas -y generalmente va-, el tinglado que hay que montar para una votación es considerable.

Con motivo de la celebración de las del día 14 de marzo escribí una entrada en la que intenté explicar cuál era el trabajo de un representante de la Administración en la fecha señalada. Me quedé a medias porque no supe resumir: todo me parecía importante.

Hoy me han pasado por correo electrónico el documento que el ayuntamiento siempre nos remite para recordarnos las pautas a seguir y el procedimiento general. Lo transcribo, por si a alguien le interesa saber más cosillas de algo en lo que, casi con seguridad, casi nadie reparara por considerarlo una nimiedad:

"ACTUACIONES A REALIZAR POR LOS REPRESENTANTES DE LA AD-MINISTRACIÓN EN LA JORNADA ELECTORAL.

· EN GENERAL.

1.- Auxiliar a los Miembros de las Mesas en lo que puedan necesitar.

2.- Transmitir las instrucciones que en cada caso sean necesarias.

3.- Comunicar al Ayuntamiento lo que el Presidente les indique (falta de material, etc.), si no lo puede hacer por sí mismo o a través de las Fuerzas de Orden Público.

4.- Ayudar, si es requerido para ello, en el escrutinio y en la cumplimentación de los distintos impresos (Actas de Constitución, de Escrutinio, de Sesión, etc.)

5.- En resumen: DARLES SIEMPRE LA SENSACION DE QUE TIENEN EN EL REPRESENTANTE UN APOYO CONSTANTE Y DE MAXIMA FIABILIDAD.

· A LAS 7’45 HORAS.

1.- Acudir al Colegio Electoral asignado. Recordad que lleváis el **************, documento imprescindible para la votación.

2.- Colaborar, si es requerido, en la cumplimentación del Acta de Constitución de la Mesa, comprobación de credenciales de los Interventores, etc.

3.- COMUNICAR POR TELÉFONO LA CONSTITUCIÓN DE LA MESA A LA DELEGACION DEL GOBIERNO.

4.- Inmediatamente lo mismo al Ayuntamiento.

5.- Traer al Ayuntamiento copia del Acta de la Constitución de la Mesa.

6.- Llevar el dinero y el recibo de las dietas a los miembros de la Mesa.

· A LAS 14’00 HORAS.

1.- TRANSMITIR POR TELÉFONO EL PRIMER AVANCE A LA DELEGACION DEL GOBIERNO.

2.- Inmediatamente lo mismo al Ayuntamiento.

3.- Traer al Ayuntamiento el recibo de las dietas, firmado por los tres miembros de la Mesa y con expresión de los respectivos N.I.F.

· A LAS 18’00 HORAS.

1.- TRANSMITIR POR TELÉFONO EL SEGUNDO AVANCE A LA DELEGACION DEL GOBIERNO.

2.- Inmediatamente lo mismo al Ayuntamiento.

· A PARTIR DE LAS 20’00 HORAS.

1.- Iniciar el escrutinio de los resultados. Una vez terminado, se copian los resultados en el boletín de escrutinio Y SE COMUNICAN LOS RESULTADOS A LA DELEGACION DEL GOBIERNO e, inmediatamente, al Ayuntamiento. Después se obtiene copia del ACTA DE ESCRUTINIO.

2.- Obtener copia deL Acta de la Sesión, para entregar en el Ayuntamiento y cumplimentar la totalidad de la documentación de la Elección, hasta introducir todos los documentos en los tres sobres correspondientes.

3.- Colaborar, si es requerido para ello, en el escrutinio y en la cumplimentación de las Actas de Escrutinio y Sesión, y de los sobres que contienen la documentación de la sesión. Recordar la necesidad de que firmen todos los miembros de la Mesa (Presidente, Vocales e Interventores) todas las actas y los sobres.

4.- Acompañar al Presidente al Juzgado y al Ayuntamiento, y traer los 2 boletines utilizados y las 2 Actas obtenidas de la Mesa (Escrutinio y Sesión) Y EL MATERIAL UTI-LIZADO (SELLOS, CARPETAS...)."


Parece sencillo ¿verdad? Lo es, en líneas generales. En ocasiones suele complicarse, sobre todo si se celebran varias votaciones, como fue el caso de las pasadas, en las que el recuento de votos en las elecciones al Senado fue agobiante -el tamaño de la papeleta y el ser listas abiertas dificultan bastante el proceso-. Tengo compañeros que después de una vez, han dicho que no a las siguientes -yo estuve a punto porque en una ocasión acabé a las cuatro de la madrugada y se me fueron todas las ganas-.

Cabreada, muy cabreada

No me gusta que me tomen el pelo. No me gusta que me traten como a una tonta. No me gusta que abusen de mí. Definitivamente, no.

Estoy muy cabreada. Mucho más de lo que, en apariencia, pueda vislumbrarse.

Nunca he tenido una palabra más alta que otra con un compañero, pero al paso que van las cosas, acabaré teniéndolas.

Sinopsis -uysss,como en una novela ¡ja!-: hay una centralita de teléfonos en el departamento que depende de mí. A su vez, tengo una inalámbrico que utilizo para cuando me desplazo entre plantas o cuando mis compañeros están en la sala de máquinas o resolviendo una incidencia. Los dos tienen permitida, en la salida al exterior, las llamadas a móviles.

Ayer, repasando la facturación de la telefonía fija -al final me voy a alegrar de que Informática se haya hecho cargo de las telecomunicaciones- me quedé clavada en el sillón al ver que desde mi extensión había reiteradas llamadas a móviles, por importes superiores a 6 euros. Se me vino el mundo encima, porque hace un mes y pico fue el propio concejal de Hacienda el que se puso en contacto conmigo por dos importes que superaban los 9 euros -ya sé que los políticos deberían dedicarse a cosas mucho más serias y no a perseguir este tipo de ¿derroches?, pero no soy yo la que le va a decir a este señor que tiene gente con una mano sobre otra que podría estar haciendo eso mismo- y no supe darle razón de ellas. La suerte que tuve es que una de las llamadas se efectuó un día en el que no vine a trabajar porque habían operado a mi madre. Y el número de teléfono era el mismo en las dos ocasiones. Eso me puso sobre la pista y hablé con la persona que, supuestamente, se había extralimitado. Ante mi sorpresa, como toda respuesta, me dijo algo parecido a "¡aahhh! pues si tú no has podido ser, habré sido yo!". Y se quedó tan pancho.

Ahora, aunque sigue dependiendo de este departamento, está en otro porque allí falta personal y aquí la cosa está bastante floja -casi no se me nota que no tengo exceso de trabajo ¿verdad?-. Pero... a ratos, se pasa por aquí, se sienta en su mesa, consulta su correo, chatea por el messenger y habla por teléfono. Muy apropiado, sí.

Ni que decir que los números de teléfonos son los mismos... No me cabe en la cabeza cómo, después del toque que le di y de saber que el propio concejal ha intervenido para averiguar sobre esas llamadas, el tipo sigue en las mismas, a sabiendas de que a quién se van a dirigir, en primer lugar, es a mí.

Por supuesto, le he puesto el candado a los dos teléfonos... pero que no se cruce en mi camino. Porque me lo como.

En la mesita de noche



Tengo una mala costumbre. O buena, que tampoco sé con certeza qué calificación darle. Quizás no sea ni buena ni mala. Es, sin más aditivos.

Cuando un libro despierta mi curiosidad no soy capaz de frenarme y posponer su lectura hasta el momento en el que termine el que lleve entre manos entonces, con lo que ocurren cosas como la que se contempla en la fotografía: cinco libros en la mesita de noche. Cinco libros a medias. O para ser más exacta, alguno casi acabado, otros recién comenzados y un par de lectura repetitiva. Aunque desde que hice la foto hasta ahora, ya he finalizado uno. Allá van los títulos:

"El vagón de las mujeres" de Anita Nair, recién rescatado de la casa de un familiar que me lo había tomado "prestado".

"Gente que vino a mi boda", de Soledad Puértolas. Me faltan tres relatos -al menos, eso creo-. A destacar el cuento "La necesidad de marcharse de todos los sitios".

"La sombra del viento", de Luis Zafón. Sólo he leido seis páginas. Creo que estaba demasiado cansada cuando lo comencé -curiosamente, cuando he abierto el enlace de El Mundo que el Google me ha facilitado, tenía el bolígrafo en la boca, colocado de la misma forma que el autor en su fotografía... ja, soy una replicante-.

"Solas", de Carmen Alborch. Imprescindible.

"El caso de la chica vacilante", de Erle Stanley Gardner, recién acabadito -.

La favorita



Está claro que hay cosas en la vida que, por mucho que se quiera y por reiterados intentos que se realicen, parecen condenadas a permanecer inamovibles. Una de esas cosas es la cultura machista. Sí, sigo a vueltas de lo mismo. Y es que cada vez soy menos tolerante con las personas que, ante la pretensión de modificar ciertos aspectos culturales de una tradición por resultar éstos un cúmulo de despropósitos tendentes a degradar la condición femenina, como toda respuesta ofrecida para argumentar el "no nos moverán", arguyen que es una tradición y que como tal, no hay que modificarla. Y entonces es cuando mi ánimo, de normal sosegado, comienza a bullir y acaba tomando la forma de una cólera muy de andar por casa, pero cólera al fin y al cabo.

Esta mañana, mientras me tomaba el segundo café -esta vez no se me han caido las monedas, :-)-, he tropezado, en la prensa, con el siguiente titular:

Almansur renuncia a presidir las fiestas si no se elimina el término machista de "favorita".

Después de leida la noticia, me ha venido a la memoria otro caso en el que, como siempre, los que se veían "importunados" por el reclamo de unos derechos sobre pesca, alegaban, como toda justificación a su negación, que siempre se había hecho así y que era una tradición: estoy hablando de las hijas de los pescadores de El Palmar, que por ser mujeres, no heredaban el derecho a entrar en el sorteo de las zonas de pesca en La Albufera. Este asunto ha sido visto hasta en el Tribunal Supremo, con sentencia favorable a las mujeres y está pendiente de rodarse una película, protagonizada por Pilar Bardem y Ana Fernández, en la que se mostrará cómo se ha resquebrajado las relaciones sociales de esta pedanía valenciana, a raíz de este enfrentamiento.

He encontrado un documento muy interesante, titulado Tradiciones culturales y legitimación del poder masculino, del que destaco un pequeño párrafo, que a modo de resumen, aparece al final de toda la información:

En este artículo se analizan tres hechos conflictivos que se están desarrollando durante los últimos años en España. Aunque con características distintas, los tres procesos han surgido con el objetivo de conseguir la equiparación de igualdad de derechos entre hombres y mujeres. El propósito del artículo es el de contextualizar los tres conflictos en el marco de la tradición reivindicativa del movimiento feminista, contra la exclusión femenina; también el de mostrar aspectos relevantes de las relaciones de poder presentes en los procesos de construcción y cambio de los órdenes sociales y culturales.


Como reflexión final, tan sólo decir que estas cosas, que pueden parecer hasta ridículas si se contemplan desde la perspectiva de los males del Mundo o los padecimientos de la Humanidad, son más importantes de lo que a priori, parecen. No se quedan en una mera anécdota pintorequista, no. Esconden mucha intransigencia, mucha. Y un miedo casi irracional a verse desbancados, a que se les aparte del trono de reyes del universo. Es una respuesta atávica. Sujeta a la lanza y el escudo. ¿Cuándo comprenderán estos personajillos que hace ya mucho tiempo que no se necesita cazar para poder sobrevivir? -que quede claro que no pretendo generalizar-.

Reportaje canino

Ando perdida... después de un día agotador, pero sumamente agradable, una llega a casa y el olor a cerrado casi te consume el poco aliento que te queda.

He ido al Pozo Navarro -ya diré qué es, sirva que un paraje del río Paulejas- por el camino más intrincado, por el más asilvestrado. Sirva esta foto para ver el comienzo de lo que fue senda alguna vez:






Los perros se han pasado todo el camino engrescados: Pulgui y Perli son hembras y Zas, macho, con lo que el acoso y derribo de Zas hacia las otras dos ha sido de todo menos educado.

Al final, las pobres han acabado pegando su trasero al suelo.








Y como Zas ha sufrido otro de sus ataquitos lascivos...





Se le ha recomendado que hiciese lo que muchos hombres dicen realizar cuando les sube la libido a un nivel difícilmente controlable...





Como el agua estaba fresquita, fresquita, el can acechador, ha decidido salir del río batiendo todos los récords de la historia:




Y ahora ando a vueltas de esa tranquilidad, de esa luz, de los diez buitres que hemos visto planear, descenciendo hacia el valle, haciendo círculos...





Addenda 7-6-04; 16:48 h.

Incluyo una foto del Pozo Navarro, que es el paraje donde están hechas las anteriores y las que se ven en el enlace que colocaré al final de esta addenda. Se encuentra en el río Paulejas y desconozco el porqué se llama así, Navarro. Lo de pozo es porque es eso, un pozo ("sitio o lugar donde los ríos tienen mayor profundidad" según el DRAE). Tendrá dos metros o dos metros y medio de profundidad y se pueden dar seis o siete brazadas en línea recta. En la parte superior hay una cascada que cuando baja menos agua, es una magnífica "bañera de hidromasaje". Ayer, por ejemplo, hubiese sido imposible meterse en esa parte del río.



El resto de las fotos.

Miss Patosa Forever



Esa soy yo. No he tenido ni que facilitar el CV. Directamente y por la vía del enchufe rápido, me acaban de nombrar la Patosa Mayor del Reino. Estoy contenta. Al menos, soy "lo más" en algo. No he neecesitado ni competir. Ni una sola gota de sudor. Ni un resuello. Nada da nada. Por méritos propios. Como Dios manda.

Ahora mismo están estudiando la posibilidad de otorgarme el título a perpetuidad, porque creen que un solo año es poco merecimiento. Creo que con mi última "torpeza" he sumado, de golpe, casi mil puntos.

Breve sinopsis: quiero un café. Abro el armario, saco el monedero. Me alegro sobremanera porque está hasta arriba de calderilla -¡una sonrisa de oreja a oreja!-. Eso significa que soy un poco más rica de lo que pensaba, al menos, cinco o seis euros más de lo calculado. Vuelco el contenido en mi mano derecha. Lo cuento. ¡Uhmmmm, casi ocho eruos!. Me pongo nerviosa por el aumento tan inesperado de mi cuenta corriente y cuando voy a devolver las monedas a su lugar de origen, mis manos están temblando por la emoción y no son capaces de realizar ese simple gesto con la diligencia debida. Consecuencia: la calderilla se convierte en "pies-para-que-os-quiero" y huye rauda y veloz a esconderse por entre todos los recovecos del sector oeste de la planta. Total, 250 metros cuadrados de nada.

Ni que decir tiene que ahora mismo soy un poco menos rica. Mi compañera me ha recomendado que haga un cartel para que la señora de la limpieza sepa a quién dejarle las monedas que se encuentre esta tarde cuando barra. No sé si atreverme, porque todo sea que luego me reclame daños y perjuicios por tanto deslome lumbálgico.

Al menos, he recuperado las veintiuna monedas de 1 céntimo que había -es que hasta había hecho montoncitos aliniándolas, para contarlas-.

La puta y la ballena



He soñado con ella. Con la película. Después de pasar dos horas inmersa en un cuento con forma de círculo... no sabía cómo salir de él. Y sigo sin saberlo. Me dejó en las nubes y allí me quedé.

La belleza de Aitana Sánchez Gijón es adulta. Ha crecido con los años. Y sus rasgos angulosos acarician la luz. Sé que es difícil, pero es cierto: no sólo los rostros dulces tienen esa cualidad.

Me dijeron que está basada en una novela. No lo sé. Si existe, esta vez haré una excpeción: la leeré. De alguna forma he de salir del embrujo de una historia de mujeres rotas, de mujeres recompuestas a trozos, de mujeres que quisieron/quieren ser libres.

La Patagonía debe de ser algo parecido al fin del mundo, si acaso puede que lo sea.

Tangos, fotografías y vida en forma de muertes en avanzadilla.

Hermosa historia. Sí. Sin lugar a dudas.





Addenda 9:31 h.

Información sobre la peli:

Página oficial y algunas opiniones medio favorables y una demoledora.

Publicidad sexista

Era de esperar... La solución del problema de la violencia doméstica es muy compleja y parece ser que algunos implicados en el asunto no lo tienen demasiado claro o no son conscientes -yo diría más bien que son unos inconscientes/irresponsables- de la importancia que una frase o una imagen tienen en la sociedad.

No termino de entender cómo es posible que un sector como el publicitario sea capaz de asegurar que sus controles de calidad son suficientes para frenar la degradación de la imagen de la mujer. ¿Son tontos o se lo hacen para quedar como chicos guapos en la foto? ¿Es que no ven la tele? ¿Es que no leen los periódicos? ¿Es que no son conscientes de la cantidad de contenido sexual que se transmite a través de algunas campañas aparentemente inocentes?

¿Chivos expiatorios? ¡Por favor, que estamos hablando de algo muy serio!

Incidente en el ascensor

Está claro que al igual que las moscas van a la miel, yo debo de tener algún tipo de efluvio no controlado con el que atraigo a todas aquellas personas que tienen un cable suelto.

Hace un momento las he pasado canutas -bueno, no tanto, pero he de exagerar un poquito por aquello de dar algo de lástima-: estaba esperando el ascensor en la planta baja. Mientras llegaba, se han ido sumando a la espera unos cuantos compañeros y nos hemos puesto a conversar. Nada fuera de lo normal, exceptuando que había una mujer, justo delante de la puerta de uno de los elevadores, farfullando por lo bajinis. No se le entendía, pero tenía toda la pinta de estar quejándose de algo o de alguien. Ha llegado uno de los ascensores y, justamente, no era el que la señora "guardaba" con tanto recelo, sino el otro, por lo que nos hemos ido introduciendo tal cual estábamos en el vestíbulo, sin un orden determinado. Digo yo que a la mujer no le ha tenido que hacer demasiada gracia porque se me ha quedado mirando y me ha espetado, sin venir a cuento, algo parecido a "eres la peste, puta". Por supuesto, se ha cuidado mucho de que la oyesen. Sólo una compañera se me ha quedado mirando con cara de alucinada, como diciendo "¿ha dicho lo que creo que ha dicho?".

A renglón seguido, y viendo que, después de preguntar en voz alta a qué piso iba cada uno -a veces supones que un compañero vuelve al suyo de origen y resulta que no, con lo que es mejor no dar nada por sentado- no iba a recibir respuesta por parte de la mujer, me he replegado a un lado y entonces ella, con un exabrupto, le ha dado a la tecla del 2 y me ha soltado un "cerda" que si hubiese un libro de récords sobre insultos, seguramente estaría en los primeros puestos de la lista por la intensidad y el tono que ha empleado al pronunciarlo.

Llegados al segundo piso ha decidido no bajar y ha seleccionado el de la planta baja, con lo que ha demostrado que de tonta tenía más bien poco: el mío era el último con lo que para volver al principio, tenía que venir conmigo hasta el final y a partir del cuarto nos quedábamos solas. En este piso, la compañera que ha escuchado sus cariñosas palabras, antes de abrirse las puertas, se ha dirigido a mí: "oye, ¿has ido ya a ver a Mª José, que antes te ha llamado porque tenía una duda?". Lo he pillado al vuelo, vamos. Me he salido con ella y ya en el rellano, la hemos oido -y esta vez a grito pelado- maldecirme y sentenciarme: "Hasta que no te mate no pararé, hijaputa".

Todavía estoy flipando a colorines porque no sé a cuento de qué ha venido el numerito. Una piensa que ya está acostumbrada a estas cosas, sobre todo si, con anterioridad, has estado casi cuatro años en la oficina de Información y te han llegado a decir que te esperaban a la puerta con la caja de cinc abierta, pero es mentira. Te deja descolocada.

Sé que parece una batallita de las del abuelo Cebolleta, pero es que la peña está muy del revés...

Márcame, por favor

<font size=3><i>Márcame, por favor</i></font>






















Sí. Por si acaso se me olvida que vivimos en una sociedad regida por el consumo -menuda afirmación-perogrullada a las nueve y dieciséis minutos de la mañana-.

Dio de sí el yoyó, :-)

Como no sé vivir sin un orden hipotético -la realidad es un puro caos, pero enfinsss, yo hago como que me lo creo... eso de ser ordenada y tal-, he recogido toda la información que ayer se incluyó en los comentarios de la entrada "Ven, ven" sobre marcas registradas de productos, que por su impacto comercial, han acabado siendo genéricos de uso común, y la he clasificado por orden alfabético. Por cierto, ya le han dado nombre a este fenómeno: genericidio -no tengo yo muy claro el empleo de ese sufijo, pero bueno, eso da para otro día-. Aquí va la lista, incluyendo algunos enlaces:

Aspirina
Chupachups
Celo
Cola-Cao
Danone
Jacuzzi
Ketchup
Kleenex
Minipimer
Maicena
Nescafé
Papel Albal
Pos-it
Rimmel
Salva-Slips
Tampax
Termo
Tetra Brik
Tupperware
Velcro

Incluyo el enlace a la página en la que se hablaba de los intentos de Google para no ser incluido en los diccionarios, porque creo que es muy interesante ver cómo se le intentan poner puertas al campo.

Ven, ven



Hace ya un mes y pico, leía en Microsiervos una entrada sobre un un yoyó de 400 dólares. Para variar y no perder mi costumbre, la referencia al juguete me generó una duda, digamos, "colateral": qué significaba la palabra yoyó.

Lo primero que hice fue buscarlo en el DRAE, pero no me aclaró gran cosa:

1. m. Juguete de origen chino que consiste en dos discos de madera, metal o plástico, unidos por un eje. Se le hace subir y bajar a lo largo de una cuerda atada a ese mismo eje.


En el María Moliner especifica que yoyó es una marca registrada -en concreto, Yo-yo-. No tengo a mano el diccionario, por lo que no puedo copiar la definición, pero sirva esta web como referencia. Con todo, seguía sin saber si la expresión tenía un significado específico, si era una onomatopeya -adaptación de otro idioma- o era un anagrama, por ejemplo.

Hoy he retomado la búsqueda y he encontrado información al respecto -la página tiene el fichero en formato .doc-:

"No todas las trivialidades interesantes de la historia nos dejan regusto a lágrimas, y a veces las cosas cotidianas tienen orígenes estrambóticos o cómicos. Los yoyos, esos juguetes tan apreciados por los chicos, han existido desde hace miles de años, y en Grecia adornaban con sus figuras las vasijas. En Francia en el siglo XVIII, eran hechos de marfil y solo los podían comprar los aristócratas. En las Filipinas los cazadores los usaban de armas para atrapar animales, y en la década de los 20 en este siglo Donald Duncan redescubrió el juguete-arma filipino, convirtiéndole en bestséller. El nombre yo-yo significa ven, ven, y es exactamente lo que ha hecho el yoyo a través de la historia. "

Aclarada la duda, me ha surgido otra: ¿cuántos utensilios, juguetes, enseres, etcétera, existen que conocemos, de manera generalizada, por un nombre comercial?

El primero que me viene a la cabeza es el chupachups, pero seguro que hay muchos más.

¿Alguién se anima a aumentar la lista?

¿Qué culpa tenía la gallina?

Que digo yo que la pobrecica, después del sufrimiento, se merecía un retiro digno en un corral de nivel, con un pienso de la altura culinaria de la comida servida en un restaurante de cinco tenedores. Pero no. La mataron. ¡Qué cosas!

Leo en un periódico digital que un hombre se ha suicidado tras practicar sexo con una gallina. El señor, residente en Zambia, fue pillado in fraganti por su señora, cuando ésta, puesta en aviso por ruidos extraños, entró en su vivienda para ver qué pasaba.

Se ve que no le tuvo que hacer mucha gracia al asaltador de pollos el hecho de que su mujer lo viese en semejante faena, porque la crónica afirma que intentó matarla -a su señora, no a la gallina-. Que digo yo que se sentiría avergonzado... Desde luego, viendo el final de la historia, el hombre sí que tuvo que sentir el peso de su conciencia sobre sus hombros, sí...

¡Qué cosas! ¿Acaso no cayó en la cuenta de que las gallinas, de por sí, son bastante escandalosas? No quiero ni pensar en el cacareo de la pobre ave mientras el señor meneaba el artefacto.

Antes hablo de zoofilía...

El onanismo femenino y otras "atrocidades"

O de cómo conseguir un "corazón de masturbador" en menos de una semana.

Ayer comí en casa de mis padres. No pude "tomar prestados" los abanicos de los que hablaba en la entrada anterior, para hacerles fotografías -mi padre estaba durmiendo la siesta- pero en cambio, me traje para acá dos perlas cultivadas en forma de libros: "Antes de que te cases" del Dr. Clavero Núñez y "El hombre, la mujer y el problema sexual" del Dr. J.Algora Gorbea. Del primero ya he hablado en alguna ocasión -sino aquí, en Marü-Maya, seguro- porque me fascina y me estremece a la vez, cómo los hombres han sido capaces de reducirnos a meras cobayas paridoras para su beneplácito y mayor gloria del Dios supremo.

A lo que iba, que me desvío: por la mañana, me encontré con una amiga que estaba un tanto sobrepasada con su hija cuasi-adolescente. Tenía que comprarle unas manoletinas en el mercadillo y no se atrevía a elegir las más extravagantes -aun sabiendo que M. quería ésas- porque entraba en conflicto con su propio gusto personal. Al final, se decantó por las de los colorines -horrorosas, por cierto- y mientras estuvo dudando, me contó que su hija le había preguntado que si las mujeres también se hacían pajas. Por lo que me explicó, pudo controlar la sorpresa inicial y después le contó que sí y le dijo que si deseaba más información, le diese unos días para que ella indagase sobre el asunto y poder explicárselo todo sin tabúes ni falsos pudores.

Cuando cayó en mis manos el libro "El hombre, la mujer y el problema sexual", me dije "mira, todo sea que aquí encuentre información más "aséptica" para poder ayudar a M.". ¡Qué chiste acababa de hacer yo solita y sin darme ni cuenta!

Transcribo varios párrafos que no tienen ningún desperdicio. Antes aclaro que está publicado en el año 1964 y editado por El Círculo de Lectores -tengo la sensación de que es uno de esos libros que mis padres compraron cuando mi hermana y yo éramos aún niñas, pensando en que nos podían ayudar años más tarde... al igual que adquirieron la Larousse o la Gran Enciclopedia Temática...-:

"Algunas consideraciones sobre el onanismo femenino

El ilustre Marañón, en su obra "La evolución de la sexualidad, consigna que 'la diferencia de la libido no se logra a la par ni con igual perfección en uno y otro sexo'. La libido femenina probablemente se despierta antes que la masculina, en relación con la precocidad de la pubertad en la mujer respecto de la del hombre. Por lo que hace a la intensidad, la tendencia pura, instintiva, dinámica del hombre hacia la mujer es incomparablemente mayor que la que siente la mujer hacia el hombre.

Lo que predomina en la sexualidad de la hembra es la aspiración maternal; y a costa de su desarrollo queda disminuido el auge de su libido. 'Toda la vida social y la moral humanas (agrega Marañón) están profundamente influenciadas por ese hecho de menor intensidad y, por tanto, de la menor urgencia de la libido en la mujer. Esta experimenta la inclinación hacia la vida sexual utilizando al hombre como un rodeo para el fin maternal. El hombre, en cambio, busca a la mujer como fin primario de su libido y con la aspiración paternal en segundo plano'.

'El simple y notorio hecho de que no exista una prostitución masculina, análoga a la femenina, demuestra este tono menor de la necesidad erótica de la mujer. Gracias a él, la castidad forzada de la mujer no es una tragedia orgánica como lo es para los hombres. La castidad en el sexo femenino puede ser una tragedia social, pero nada más.'
-y yo añado: y el tipejo se quedó tan tranquilo-. Estas opiniones de Marañón, admirables como suyas, comprueban que en la mujer no es tan frecuente el onanismo como en el hombre, por razón de su naturaleza. -mío también: ¿mandeeeeeeeeeeeeeeeee?-.

...La lascivia es una enfermedad habitual en muchas mujeres, en las que se apodera de todos sus sentidos. La lascivia, lejos de calmarse con la edad, es cada vez más violenta, siendo comparable a 'un rescoldo, que dura más que el fuego mismo' -añado yo: encima, horterta-. Una soltera puede desear con más ardor que una casada o viuda cohabitar con un hombre, porque dice que, como no ha gozado nunca de estos placeres, se figura que son muy diferentes de lo que lo son en realidad. Pero la experiencia enseña que a una mujer que sabe lo que es el amor y el acto sexual, le es mucho más difícil contenerse que a una soltera que lo ignora.

Muchos clínicos han hecho también la observación de que la mujer estéril suele ser más apasionada que una mujer fecunda, y no les falta razón, porque, considerando el deseo que tiene la primera de perpetuarse por la generación, tendrá que ser forzosamente más lasciva que la otra
-añado yo: ojo, que tiene tela lo de forzosamente más lasciva... ¡bendita píldora, bendita!-. La pasión sexual en la mujer es muchas veces tan extraña -¿¿¿¿????- que no es difícil encontrar mujeres que se han arruinado material y moralmente por satisfacer su lujuria -olé por el peaso de frase: con dos cojones, sí señor, que no se diga-.

Para combatir el onanismo femenino, el mejor remedio es el matrimonio
-añado yo: o sea, que como descubrieron que una era autosuficiente para eso de que se te abran las carnes de gusto por las entrepiernas ¿qué mejor solución que tener a la colega en casa, con la pierna atada a la pata de la cama?-, pues el uso moderado del coito, sin caer en aberraciones, lejos de ser perjudicial, es saludable y ventajoso. Ahora bien, si se abusa de los placeres sexuales, conduce este abuso casi siempre a un estado de postración y abatimiento. Todo esto en lo que respecta a la mujer soltera y sin vínculo. La mujer casada que no quiere caer en las aberraciones del onanismo ni que su esposo caiga tampoco en el mismo vicio, no debe negar nunca a su marido el débito conyugal, y para ello la favorece la estructura especial de sus órganos, que no necesitan preparación ni la presencia siquiera de deseos para efectuar el coito -añado: seguramente, un lector un poco más avezado que yo, diría que este último trozo es una aceptación tácita de la violación dentro del matrimonio, pero como yo no doy para más, a mí me parece que habla de la falta de lubricación vaginal y tal, que seguro que con un poco de vaselina la cosa se solucionaba ¿verdad que no me equivoco?-.

... Y de las perturbraciones patológicas ocasionadas por el onamismo, tanto en la mujer como en el hombre, ¿qué diremos? Hablen por nosotros clínicos eminentes: Hermann Cohn ha estudiado irritaciones de la conjuntiva, calambres en los párpados, debilidad de acomodación visual e impresiones subjetivas visuales motivadas por la masturbación. Krehl ha hablado de un 'corazón de masturbador', como consecuencia de una persistente sobreexcitación nerviosa, que lastima al corazón y a los vasos sanguíneos, lo que se manifiesta por la irregularidad del pulso, por la opresión dolorosa en la región precordial, palpitaciones, vértigos, etc..."


¡Qué miedo, pero qué miedo! Y pensar que este señor era médico... ¿Quién ha dicho que la ciencia siempre ha estado opuesta a la religión?

Addenda 13:35

Me bullía la cabeza, he de reconocerlo. Después de escribir esta entrada, me he puesto a hacer cosillas en casa -no demasiadas, ando un poco perezosa- y hasta que no me he vuelto a esta habitación y me he colocado delante del ordenador, no he estado tranquila: abierta la página de Google, y colocado en el cajetín de buscar, el texto "Algora Gobea", me han aparecido cinco referencias -me alegro, eso quiere decir que el tipejo este no tuvo mucho peso específico en la posteridad-. Una de ellas me ha llevado a una magnífica columna de opinión -como siempre- de Rosa Montero, en la que reflexiona sobre la estupidez humana y sus muchas variantes -amén de que pone como ejemplo una frase de este médico que está incluida en uno los párrafos transcritos de su libro-. Destaco un trozo:

" Con todo, una de las estupideces más inquietantes y extendidas es la que provoca la sombra impenetrable del prejuicio. Porque el prejuicio es como un eclipse del cerebro: aquella parte del pensamiento que se sumerge en las tinieblas del eclipse queda completamente idiotizada, y esto sucede hasta en las mentes más agudas, de ahí lo peligroso de este síndrome. Citaré como muestra el prejuicio machista, que, como comprenderán, me interesa muchísimo, y que ha torrefactado muchas cabezas ilustres. Por ejemplo, Rousseau, tan revolucionario él, decía que “una mujer sabia es un castigo para su esposo, para sus hijos, para todo el mundo”. Kant, que en las demás cosas no parecía idiota, sostenía que “el estudio laborioso y las arduas reflexiones, incluso en el caso de que una mujer tenga éxito al respecto, destrozan los méritos propios de su sexo”. Y el filósofo Locke, defensor de la libertad natural del hombre, consideraba que ni los animales ni las mujeres participaban de esa libertad, sino que tenían que estar supeditados al varón. Si pensadores tan brillantes llegaron a soltar tales majaderías nublados por el prejuicio, cabe imaginar los destrozos que este mal origina en la mente común.

Luis Otero ofrece algunos ejemplos de ese estropicio en su desternillante obra He aquí la esclava del señor (Ediciones B), un álbum que recoge las burradas machistas del franquismo. Reproduciré tan sólo unas poquitas perlas: “La mujer casada que no quiere caer en las aberraciones del onanismo ni que su esposo caiga tampoco en el mismo vicio, no debe negar nunca a su marido el débito conyugal, y para ello la favorece la estructura especial de sus órganos, que no necesitan preparación ni la presencia siquiera de deseos para efectuar el coito”, decía el doctor Algora Gorbea en 1964. “En general, todo trabajo que requiere teoría, reflexión, fineza de juicio, espíritu de iniciativa y de empresa es incompatible con la mujer”, sostenía en 1955 el jesuita Francisco Peiró. “Si conseguís establecer una especie de telepatía –a la hora en que penséis lo que tenéis que hacer para comer– entre vuestros pensamientos y los del marido: es decir, que si el hombre, al llegar a casa, al mediodía o a la noche, encuentra en la mesa el plato en el que había pensado con ilusión unos momentos antes sin decírselo a la esposa, entonces habréis adelantado mucho en el camino de la felicidad”, meloseaba glotonamente el escritor Alberto Pedrosa en 1956. El desfile de memos es interminable."


La columna de opinión íntegra.

¿Espanta-mosquitos?



Llevo varios días escuchando a mis compañeras. Su tema de conversación no varía: la Boda Real. El lunes andaba algo perdida porque lo único que vi en directo el sábado fue la entrada de la novia; al rato, en el bar de una amiga, mientras tomaba un cortado, el sí, quiero y más tarde -creo que por la noche-, un resumen de la ceremonia, visto a ratillos, me ofreció el glorioso momento "retro" de la lectura bíblica -debería pasar a los anales de la historia interpretativa de este país- realizada por la abuela Menchu.

Para solventar la carencia de información y poder debatir sobre si Carolina de Mónaco se había peinado o no, me di una vuelta por las webs de las revistas y periódicos más conocidos y creo que ahora mismo podría impartir un máster en Vestimentas y oropeles en un Fandango de Estado de primera Magnitud. Entre tanta crónica leida y tanto reportaje fotográfico contemplado, hubo una imagen que me hizo sonreír -y no fue precisamente la de la patadita de Froilán de Todos los Santos-. Se trata de la foto que encabeza esta entrada. Me recordó a mi abuela y a su costumbre, en verano, de llevar siempre en uno de los bolsillos de su delantal negro un abanico que le había regalado mi madre cuando mi hermana y yo tomamos la comunión. Cuando quería llamar nuestra atención, alargaba el brazo y con un golpe seco de muñeca, lo abría, consiguiendo así, emitir un sonoro chasquido.

La hermana del desaparecido Jaime de Mora y Aragón se ve que quiso hacer patente su origen español y en lugar de colocarse una peineta con su correspondiente mantilla -la verdad es que no le tiene que sentar demasiado bien-, optó por llevar otro de los complementos más típicos -incluido en el manual al uso de cualquier producto que desee ostentar el tan preciado Made in Spain- de este bendito país: el abanico. Además, para no desentonar, era del mismo color que el traje con el que iba vestida.

Desde luego, con el mal tiempo que hizo ese día, no creo que lo emplease en exceso, pero en un lugar atestado de gente, en el que el "calor humano" flota en el ambiente, un abanico tiene mucha utilidad: desde mitigar el bochorno hasta airear el perfume de la señora sentada a nuestro lado.

Cerca de aquí, a no más de tres quilómetros, está Aldaia, un municipio con una larga tradición en la fabricación del "palmito". Tanto es así, que se eligió esta población para presentar la marca de calidad del abanico español.

He estado curioseando -de ahí lo de espanta-mosquitos de ayer, Fri- en la Red y he encontrado varias referencias interesantes sobre este básico utensilio:

Historia del abanico.


Los tipos de abanicos.


Partes del abanico.


El lenguaje del abanico.

Mi parte masculina anda enamorada

De esta mujer... verla en un escenario es contemplar la dulzura sin necesidad de pararse delante de una pastelería especializada en hojaldres rellenos de merengue. Últimamente ando algo cansada de tanto sentimiento a flor de piel, de tanta ternura abaratada, de tanta lágrima mitificada. La delicadeza se quiebra en cada palabra que canta Noa. Sin empalagos ni ficciones melancólicas.



Ahora estoy escuchando Now* y parece que su etérea figura llegue hasta aquí.

*Sé que la foto no se corresponde con ese trabajo, pero es que me gusta mucho la tranquilidad que transmite la imagen.

Sobre ella.

Aumenta el zoológico



Está visto que los animales me persiguen. O puede que yo los persiga a ellos. No sé. Quizás hasta puede que en una reencarnación anterior, hace ya bastantes siglos, uno de mis "yoses" practicase, como algo habitual y común, la zoofilia.

Después de haber afirmado en esta bitácora cosas tan impúdicas e íntimas como, por ejemplo, que de mayor quiero ser perra o que, llevada por mis buenos sentimientos, reuní, hace ya tiempo, en una familia numerosa algo peculiar a multitud de animalitos para que Zas no se encontrase solo durante mis ausencias matutinas, no resultará extraño que ahora venga a contar que tengo un nuevo compañero de piso al que le gusta subir por las paredes y que tiene un larguísimo rabo -por favor, aquí caben infinidad de chistes fáciles; que los que se encuentren inspirados se explayen...-.

He salido a tender a la galería y mientras sacaba la ropa de la lavadora, algo se ha movido a mi derecha, a la altura de la pared donde está la tubería de los desagües. Sin hacer excesivos aspavientos, me he girado, porque no sería la primera vez que aparece una enorme cucaracha americana -de esas marrones-, y más ahora, con la llegada del calor -bueno, mucho calor no hace, pero al menos ya no es el frio del invierno- y para matarla se necesita que el bichejo no se entere de que tú la has visto. Me ha costado reconocer lo que era porque su color arena se medio confundía con el blanco deslucido de la pared: un dragón o un lagarto, que en realidad no sé muy bien cómo se llama el animalito.

He estado a punto de gritar, pero lo cierto es que no sería yo una amazona como toca, digna de un uniforme de Generala Tapioca, si hubiese emitido sonido alguno, llevada por la impresión. He aguantado estoicamente el susto y hasta me he venido a esta habitación a por la cámara.

Intuyo que debía de saber que iba a retratarl@ -quizás sea de descendencia real y por eso se le da tan bien eso de posar- porque no se ha movido hasta que no he apretado el botoncito.

A todo esto ¿cómo santas narices dejo abiertas ahora las ventanas del comedor y de la cocina? Arggggggg!!!!