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De espaldas

Mentiras consentidas

En la anotación anterior he mencionado el pueblo de Valdelinares. Me ha venido a la cabeza la casi eterna reivindicación de este municipio en relación a que se le considere el más alto de España. De hecho, en sus dos entradas por carretera, aparece un panel informativo en el que hay un enunciado parecido a éste "Pueblo más alto de Aragón. Pueblo más alto de España".

Si se busca a través del Google, con la frase "Pueblo más alto de España", parte de los enlaces que se ofrecen como resultado, citan a Trévelez (Granada) como el municipio que ostenta el primer puesto en el "podium" -por llamarlo de alguna forma- de los municipios con mayor altitud de la geografía española. Y no es así, desde luego. En la página de Linares de Mora he encontrado una serie de mensajes que explican cuál es le motivo por el que, casi unánimemente, se considera a Trévelez como la población española que posee mayor altitud sobre el nivel del mar, en la actualidad.

Resulta curioso ver como Internet ha ayudado a propagar esta mentira, convirtiéndola en una falsedad consentida. Eso me hace pensar que mucha de la información que circula por la Red está contaminada o es errónea. No es nada nuevo ni tampoco algo extraño, pero no deja de sorprenderme la facilidad con la que, algo que no es verdad, se da por bueno. Me recuerda a los famosos ejemplos que se contaban para demostrar cómo se modifica un contenido a medida que éste va pasando de boca en boca. Si esto pasa con algo así, que es una anécdota y que no tiene más importancia que la de estar más arriba o más abajo en una clasificación ¿qué ocurrirá con la información que se sabe relevante? Ufff, ni pensarlo quiero, :-(

Orquídeas

Hace cosa de una semana descubrí una bitácora en la que su autor, Javier Armentia -director del planetario de Pamplona y conocido en la Red con el nombre de El Pez- cuenta historias a través de fotografías. Ahora sé que a esta modalidad de diario personal se le llama "fotolog".

En una de sus entradas recientes relata una visita a una exposición en el Pamplonetario, en la que se muestra una serie de fotografías sobre orquídeas salvajes. Entonces recordé que la bambolía -nombre con el que los habitantes de la zona de Valdelinares-Linares de Mora denominan a una flor que ve la luz en el deshielo- también es una orquídea, y que hace años le hice fotos a un ramillete que mi padre trajo a casa en una de sus muchas visitas a El Cuarto el Prao -una zona de altiplano, con escasísima vegetación, en el término municipal de Valdelinares. Rescato una de esas fotografías para dejarla aquí:

bambolías

Susceptibilidad elevada al cubo

<font size=3><i>Susceptibilidad elevada al cubo</i></font>

















La plancha me llama. Me he refugiado en esta habitación. Con la excusa de que tan sólo quedan 40 minutos para las 2 de la tarde. ¿Cómo monto toda la parafernalia si dentro de nada tendré que hacer la comida? -no me lo trago ni yo, pero mi subsconciente se queda más tranquilo-.

Vengo de la calle. He salido a comprar perchas -tendré que decidirme a mirar lo del armario nuevo- en una tienda que está casi a la otra punta del pueblo. Tienen que ser ésas y no otras, porque si son un pelín más anchas, no puedo cerrar las puertas -del armario; ufff, qué mal llevo lo de los antecedentes-. He caido en la tentación del pijerio de imitación: necesitaba unas zapatillas para ir por casa -¿cómo se llama realmente ese tipo de calzado? me pasa lo mismo que con el trapo de la cocina: unos lo llaman secamanos, otros, simplemente, trapo, y en casa siempre se ha dicho "trapo de la cocina", o el otro, la bayeta que siempre está humedecida; a ésa mi familia le llama "trapo del banco", ¡ah! y lo más descabellado del todo: al mocho-fregona, le decimos "escobón"- y al final mis pies van a pasearse con un modelo de borreguillo afelpado color rojo, con una enorme flor verde limón en el empeine. El modelo se llama Aghata.

En el camino de vuelta, iba por una acera bastante estrecha. En un momento dado, he decidido bajarme de ella y cruzar a la de enfrente, pero una vez puestos los pies en la calzada, al darme cuenta de que en la parte contraria no daba el sol, he vuelto sobre mis pasos. A todo esto, como siempre, completamente en la inopia. Sumergida en un juego de palabras con el título de la novela de García Márquez El amor en los tiempos del cólera. No recuerdo exactamente desde cuándo, pero de unos meses hacia acá, sin venir a cuento, aparece, flotando entre mis desvaríos, el títulito de marras: como un flash, se cuela, se esconde. Me fui a otra parte; retomo el hilo de la historia: mi baile callejero ha sido contemplado por una abuelita que venía hacia mí en el momento en el que mis suelas han pisado el asfalto. La verdad, no he reparado en ella. Pero no ha sido un despiste de ida y vuelta, porque la mujer sí que se ha fijado en mi gesto y en mi posterior titubeo. No le ha tenido que gustar, porque sin venir a cuento, ha comenzado a gritarme. Al principio, no sabía que se dirigía a mí, y cuando, después de girarme a izquierda y derecha, para ver quién era el objeto de su ira, he comprobado que la única persona cercana a ella era yo, me la he quedado mirando como diciendo "¿mande?". Mi perplejidad ha debido enfurecerla más y ha comenzado a lanzarme improperios -al menos eso debían de ser, porque no se le entendía nada- como si de una ametralladora verbal se tratase. La gente ha empezado a pararse, porque claro, una abuelita en medio de la calle gritando es algo que, cuando menos, inspira solidaridad o compasión. Pasado el estupor inicial, he conseguido entender qué me estaba echando en cara: no le ha gustado que me bajase de la acera. Ha pensado que, como en la acera no había espacio suficiente para que pasásemos las dos a la vez y una debía pararse para cederle el paso a la otra, yo no he sido lo suficientemente educada y no he tenido la paciencia necesaria para esperarme a que ella hiciese su camino. En fin, que me he oido lo de "¡qué tiempos estos!", "¡a dónde vamos a llegar!" y tres o cuatro expresiones más de ese tenor.

Prometo que la próxima vez que me baje de una acera miraré al frente por si acaso un niño con muletas, una mujer embarazada o un anciano con bastón me vienen de cara y se sienten menospreciados ante mi retirada táctica.

Desequilibrio

Puede
que
escoja
esta
tarde
una
mirada
húmeda
para
abrigar
tus
sienes
con
un
ovillo
azul.


O no.


Puede
que
traiga
esta
noche
una
palabra
fronteriza
para
cerrar
tu
nuca
con
un
pestillo
blanco.


O no.


Loca.
Como Juana.



Noche perdida

Por de pronto, un pijama. Aunque eso no ha sido de noche. He llegado del trabajo y me he encontrado con que Zas , ha decidido, por su cuenta, renovarme parte de mi viejo ropero nocturno. O mejor dicho, forzarme a que lo renueve.

Antes de salir, había colgado el pijama en la percha para que no lo paseará por la casa, porque cuando no estoy le da por coger mis cosas y darles una vuelta por todo lo pisable y lo no pisable -entiéndase la mesa del comedor, la de estudiar...-, se ve que con ánimo de que no se aburran -mis cosas- y de que vayan conociendo mundo de manera independiente. Digo yo que habrá pensado que lo que yo pretendía era que hiciese ejercicio para que se mantenga en forma, y muy obediente él ante una intuición de ese calibre, ha debido saltar y encaramarse en la pared hasta alcanzarlo y poder tirar de él. Me lo he encontrado en el suelo, rasgado. Haciendo una reconstrucción de los hechos tipo CSI Las Vegas, he llegado a la conclusión de que al estirar para hacerse con él, el tejido del pantalón se ha roto.

Anoto otro desperfecto: me decidí a comprarme un teléfono inalámbrico porque el que tenía -fijo- lo había metamorfoseado la dentadura de Zas. El "sin cable" está en casa de mis padres para que mi madre pueda hablar comodamente desde su butaca hasta que se recupere y por si acaso necesita algo urgente en los ratillos en los que se queda sola en casa. Como no era cuestión de quedarme sin piticlín-piticlín, me traje el de mis padres, uno de esos que es horroroso, empezando por su nombre "Domo". Alguien ha debido de llamar -no encuentro otra explicación- y el canino destroza-cosas le ha debido de dar un zarpazo al auricular. Acto seguido -digo yo, todo es un suponer- habrá pretendido hablar como lo hacemos el resto de los mortales y ante la impotencia de verse incomprendido, habrá decidido mordisquear los cantos de la parte del altavoz para que el interlocutor supiese que él, al menos, se maneja de vicio con los plásticos duros.

Se me va la olla, lo sé.

Noche perdida porque estoy pero no estoy. Esto de andar de mi casa a casa de mis padres y ve a comprar, y luego a ver si les hace falta algo, y luego llegar aquí y asomarte a la habitación donde está la plancha y desear ser rica-riquísima para tener asistenta, me está matando.

Lo dejo. Voy a ver si me hago un vasico de leche con unas tostadicas. Y luego, seguriré con "Solas" de C.Alborch. Ando sacándole punta... aunque tiene cosas bastante acertadas.

Sobre el Prestige

Me ha llegado por correo, remitido por Domperignon. Siempre me manda chistes, generalmente uno al día, y muchos de ellos han visto la luz en Maru. Hoy ha sido un enlace sobre las implicaciones y la trastienda que existe en el caso del Prestige. Creo que es interesante, y como no suelo darle al botoncito de reenviar -mis pifias en ese aspecto suelen ser tremendas- lo dejo aquí para el que quiera echarle un vistazo. No debería de asombrarme, pero lo hago, la verdad.

Badalleras

Hace unos días le envié a un amigo la dirección de esta bitácora, a sabiendas de que, posiblemente, su reacción iba a ser la de un niño ante el juguete de otro el día de Reyes: "yo también quiero". Me gusta la gente que se guía, en las cosas intrascendentes, por el primer impulso. Y eso es lo que hizo Cataplom, dejarse llevar por el "yo también quiero". Abrió una bitácora y tiene tres o cuatro entradas, englobadas en un apartado llamado "Badalleras". La palabreja se las trae, la verdad. Por lo menos, a la hora de pronunciarla. Llevo toda la vida oyéndola y me sigue costando decirla de un tirón. Es curioso, porque esta dificultad, en lugar de provocarme cierta ojeriza con respecto al palabro, me hace sonreír. Badallar significa bostezar en catalán. En algunas zonas de Teruel –aunque creo que es extensivo al resto de Aragón, sobre todo en las zonas limítrofes con la CAV y con Cataluña- se emplea, de manera coloquial, para transmitir la idea de aburrimiento. Tiene su lógica, porque si el bostezo se produce como una respuesta corporal ante situaciones de tedio –según la RAE, bostezar: Hacer involuntariamente, abriendo mucho la boca, inspiración lenta y profunda y luego espiración, también prolongada y generalmente ruidosa. Es indicio de tedio, debilidad, etc., y más ordinariamente de sueño-,es normal que se asimile la causa con el efecto. He encontrado una página de un pueblo de Castellón, Chóvar, en la que existe un diccionario en el que se recoge la expresión "dar badalleras".

Definitivamente, me gusta la palabreja. Y eso que siempre me viene a la cabeza primero como si derivase de "ballar" –bailar-. Imagino que restos de mi, nunca declarada formalmente, dislexia.

Frío

La luz es verde. A ratos.
Ahora sí.
Ahora no.
El cristal rompe el espacio.



Ceñí el cuerpo
de tu noche
al vapor de mi muñeca.



Perdón.
Dijiste.



Con frío atemporal
y café de por vida.
Ese fue el misterio escondido
en tu billetera.



Cambio la mesa de lugar.
Dejo el felpudo ante la puerta.



Necesito una bufanda.


Ahora

mano


Se ha roto la desidia. De poquito a poco.

El mar está en el horizonte. Seco.

Ataste una cuerda a mi cuello

esperando a que gritase por la falta de aire.

Pero lloré, solamente.

Igual que se respira a cada momento.

Sin ganas.



Puede alzarse la ola sin la fuerza del viento. Perdida.

Puede quebrarse mi espalda. Entre algodones.

Puede morir la muerte. Como siempre.

Puede naufragar la rabia. Ahora mismo.



Robaré una voz.

Para ahorcarme con razones.

Un suicidio nunca está bien visto.


De polígonos virtuales y otras zarandajas

Como siempre, para no variar y no romper la costumbre, me acabo de enterar por el periódico de que el día 27 de enero, a las 8 de la tarde, presentarán el Polígono Virtual de Mas del Jutge.
¡Manda narices! Cuando ha venido mi jefe, le he enseñado la noticia y después de leerla, me ha dicho "vale, pues nada, que gracias, así lo tengo en cuenta". O sea, que no sabia nada de nada. Flipo, de verdad. ¿Cómo piensan presentarlo, a través de diapositivas? Joer... Además, es que lo han vendido -cito de Mini Diario- "Este innovador proyeto, único en Europa..." Luego, la gente llama a centralita para pedir información, les remiten al servicio de Informática y aquí no sabemos ni dónde tenemos la mano derecha... Me cabreo, de verdad.

Ayer le dieron el alta a mi madre en el hospi. Hice de buena hija y me gané doscientos cincuenta puntos más para viajar al balneario "desestresante" de enfrentamientos generacionales y disputas familiares. No sé lo que durará esta buena racha. Espero que mucho.

Lugares perdidos

Hace un rato he recordado que tenía unas cuantas fotos sobre Linares, publicadas en una página. Hay más, pero a ver si me organizo y las subo poco a poco.

Corrientes

El vivir en una casa que tiene más de cuarenta años tiene sus desventajas. Sobre todo, si en esos cuarenta años, no se ha realizado casi ninguna mejora en las condiciones de habitabilidad -joer, cómo se nota que llevo dos días leyendo exposiciones de motivos de leyes; doy puritita pena-. O sea, tanta perogrullada para venir a decir que las ventanas son de madera, están desencajadas y que, a pesar de que tengo línea directa con una empresa suministradora de tiras de aislante térmico, el aire, en un día como hoy, entra y sale y entra y sale y entra y sale, sin pedir permiso. Ya. Lo dejo. He de aprender a simplicar: estoy en medio de una puta corriente que me está dejando jodias la oreja, el oido y la mandíbula izquierda -lo de la mandíbula es ya perenne; una contractura a perpetuidad-. ¡Dios, parezco un loro!

He descubierto hoy la bitácora La Biblioteca de Babel y sí, engancha. Además, bastante. La entrada sobre el regalo de Navidad no tiene desperdicio, y la foto es un monumento a la estridencia en grado superlativo.

Historias de niños

Hace un rato estaba recordando una historia que alguien me contó cuando era niña. No sabría citar con certeza la persona que me mencionó la anécdota en cuestión, pero sí que sé que durante muchos años he creído en ella, como algo que ocurrió en realidad. Ahora sé que aquello no sucedió, o que si sucedió, no fue en la forma que yo había memorizado. Quizás, simplemente, adorné cuatro palabras, pronunciadas de manera instrascendente, para otorgarles la categoría de fábula-cuento-ensoñación... No me ha gustado saber la verdad. El recuerdo se ha convertido en algo frío, carente del cariño que, el hecho de pertener a la infancia de mi padre, le daba un valor añadido.

A veces, cuando insistimos en mostrar la verdad, tal cual nos parece que es; cuando nos desgañitamos porque se conozca nuestra versión de los hechos, deberíamos de preguntar al que escucha, si realmente necesita todo ese entramado logístico para que una circunstancia, una situación, un sentimiento, sea recordado como tal. Hubiese preferido mil veces que no me corrigiesen "no, niña, no, eso que cuentas no ocurrió así". Sé que los Reyes Magos no existen. Sí. Pero esa es una mentira popular. Mi verdad a medias era tan privativa que tenía hasta el color de la tarde, deslizándose por la calle Larga grabado en la imagen que sostenía el recuerdo.

Es una vil putada.

Carreteras

¿Dónde emplazo esta entrada? ¿No-diario o Guerrillas burocráticas?

Menuda manera de comenzar... He intentado encontrar información sobre la carretera que pretenden realizar entre Linares de Mora y Alcalá de la Selva, y lo único que he logrado es una pequeña referencia sobre un grupo ecologista, Ecologistas en Acción-Otus, que se ha opuesto a tamaña barbaridad. Pero nada con respecto a quién subvenciona el proyecto, si la C.A. de Aragón o la diputación de Teruel.

Comienzo por el principio: entre Linares de Mora y Alcalá de la Selva no existe carretera asfaltada, sino una senda que une los dos municipios, y por la que, de manera más o menos continuada, se puede circular con todoterreno. Desde hace algún tiempo, se sabe, oficiosamente, que ciertos sectores con intereses turísticos, han estado presionando para que esa senda se convierta en una carretera como "Dios manda". Actualmente, para desplazarse de una población a la otra, es necesario recorrer 30 Km, y hacer una ruta parecida a una herradura, ya que, en línea recta, no existe más de 12 kms de distancia entre los dos municipios.

sierradegúdar

No le veo la finalidad por ningún sitio: el flujo de movimiento entre Alcalá y Linares, siendo que uno tiene alrededor de 500 habitantes y el otro, alrededor de 300, es casi irrisorio. En el caso de que se opte, para ir a Teruel, por esa futura carretera, el ahorro en quilómetros no pasa de los diez o quince, como mucho. Ni comercios, ni fábricas, ni negocios... bueno, sí: las pistas de esquí y todo lo que éstas han traido consigo, tanto lo bueno, como lo malo, que de eso hay y mucho.

Sigo sin tenerlo claro, la verdad. Me gustaría saber qué tiene de bueno que se destroce el monte de esa forma, máxime cuando la UE pretende declarar la Sierra de Gúdar, Parque Natural. Es por eso por lo que me choca tanto que ese proyecto avance. ¿Cómo van a financiar algo así? Es más, creo recordar que la zona por la que transita la senda -que se supone que es la que ampliarían para convertirla en carretera- está hiperprotegida por un Decreto de la DGA -hablo de memoria, de cuando trabajé en el ayto. de Linares-.

En la página de Linares, M.A.Arnau ha generado una encuesta sobre esta cuestión, y la mayoría de los votos son a favor de su construcción. Curiosamente, los tres comentarios que existen, son en su contra.

Veré en estos días si consigo enterarme de algo más. Es que no tiene pies ni cabeza.

Comienza la caza de brujas

No me lo podía creer... pero sí, no son unas declaraciones sacadas de contexto, no. La caza de brujas ha comenzado, aunque debería decir que eso ya fue hace bastante tiempo, justo cuando el PP se columpió con la ley de Inmigración. Transcribo la noticia porque la edición digital de Levante no puede enlazarse:

Un concejal del PP declara que los inmigrantes «pueden empezar a robar» y a «violar a niñas»

Bautista Saval aseguró que Callosa d´En Sarrià sufre un «problema de inmigración»

Belén García, Benidorm

El portavoz del Partido Popular en Callosa d´en Sarrià, Bautista Saval, afirmó ayer en una rueda de prensa convocada ante el asalto de una vivienda por un grupo de ecuatorianos, según atestiguaron los vecinos, que la localidad sufre un «problema de inmigración» y que «esto es sólo la punta del iceberg porque después puede que haya asaltos, hurtos y robos a personas y pueden empezar a violar a niñas y a mujeres».

Estas declaraciones las realizó en el escenario de la vivienda donde las pasadas fiestas de Navidad un grupo de más de 30 personas, que según los vecinos de la zona eran de nacionalidad ecuatoriana, causó numerosos destrozos y actos de vandalismo ocupando la casa para organizar fiestas «jocosas» en Nochevieja y Reyes, según explicó el edil popular.

Saval señaló que la localidad necesita más medios y personal en materia de Seguridad Ciudadana, para él «el talón de Aquiles de Callosa», así como «un mayor control del flujo de inmigración», y añadió que la «gente siente impotencia y se siente insegura» y que «han aumentado los asaltos a casetas pero muchos tienen miedo a denunciar por temor a las represalias».

El concejal matizó que «no tenemos nada en contra de los inmigrantes que vienen aquí a trabajar para buscar un futuro mejor» pero indicó: «no admitimos la manera en que se lleva este tema en Callosa». Saval apuntó que «desde el Ayuntamiento se debe regular el empadronamiento de estas personas, quién, en qué condiciones y qué va a aportar al conjunto de la sociedad, porque no queremos que se aporte vandalismo».

Todas estas manifestaciones vienen al hilo de este suceso y porque, según asegura el portavoz del PP, «a todas las familias de Callosa, si no es a un tío es a un primo, les han robado o entrado en su casa». Bautista Saval explicó que de los alrededor de 7.000 habitantes censados en la localidad, 2.000 son inmigrantes, y destacó que «el problema es que a cualquiera que llega no se le puede empadronar» y añadió que «el equipo de gobierno debe poner freno o se lo pondremos nosotros».

Otra de las denuncias efectuadas por el responsable del grupo político es el trato del ayuntamiento a los dueños de la casa. Según explicó Saval, cuando los propietarios llamaron a la Policía Local para decir que su casa estaba ocupada, los agentes «no fueron porque estaban en la Cabalgata de Reyes». El jefe de la Policía de Callosa explicó que «cuando se trata de algo urgente vamos corriendo y en este caso fuimos lo antes posible».

Este hecho, al parecer fue el detonante de que aparecieran unos carteles pegados por todo el municipio en los que se leía: «Inmigrantes ecuatorianos se apoderan de una casa de huerta de una familia callosina».

Los carteles, acompañados de numerosas fotos de los destrozos en la vivienda, fueron retirados al día siguiente por la Policía Local y la Guardia Civil. El jefe policial indicó que «se han abierto diligencias por este tema». La policía no ha detenido todavía a ninguno de los culpables del allanamiento.


Publicado en www.levante-emv.es, el 10 de enero de 2004

No lo entiendo, de verdad. O quizás es que lo entienda demasiado bien y me asuste al pensar que gentuza de esta calaña nos está gobernando y va a hacerlo durante cuatro años más. Los pilares básicos del PP: los viejecitos, las pensiones que éstos cobran, la seguridad ciudadana y el terrorismo. Alimentando el miedo, se generan más votos...

Por cierto, me he quedado pasmada al leer que un concejal, al que supuestamente se le atribuye un mínimo conocimiento de la legislación local, diga barbaridades del tenor que sigue: "desde el Ayuntamiento se debe regular el empadronamiento de estas personas, quién, en qué condiciones y qué va a aportar al conjunto de la sociedad, porque no queremos que se aporte vandalismo". Vamos, que este tipo no tiene que tener muy claro lo que es una ley básica y qué significa un reglamento y que una norma no puede contravenir otra de rango superior y todas esas cosas que parecen tonterias pero que aseguran el que una persona se pueda empadronar en el municipio en el que le plazca, siempre y cuando pueda acreditar el acceso a una residencia, ya sea a través de un contrato de alquiler, a través de un título de propiedad, o a través de una autorización de un vecino del municipio en cuestión, para que se empadrone en el mismo domicilio.

Zas bajo la ventana

<font size=3><i>Zas bajo la ventana</i></font>
















He llegado hace un ratillo del hospital. Zas me ha recibido como de costumbre: como un loco. Saltando, ladrando... Acabo de hacerle una foto en uno de sus lugares favoritos: debajo de la ventana, en el sillón director. Casi una reliquia, ese sillón. Creo que es lo primero que compré para esta casa cuando todavía no me había decidido a emplearla como vivienda. Hace más de cinco años... Uffff, cómo pasa el tiempo...

Tengo sueño, pero no sé si acostarme a estas horas. Mi madre no me ha dejado dormir. Se ha pasado la noche soñando en voz alta. El primer grito me ha dejado fuera de juego, y los siguientes... Esta noche, en principio, estaba previsto que también me quedase, pero está fenomenal y no hace ninguna falta. Me da igual que se lo tome a mal -creo que esta vez lo ha comprendido; eso de que mi tiempo no es exclusivamente suyo-.

Quejarse por trabajar menos

Acabo de leer una noticia en Las Provincias, relativa a unos cambios que la Conselleria de Sanidad de la G.Valenciana pretende efectuar, en los turnos y horarios de trabajo de las enfermeras del hospital La Fe, de Valencia.

No me cabe en la cabeza... de verdad. No trabajo en ese sector, pero por cercanía familiar, conozco el asunto de primera mano. Las hay que doblan turnos, o sea, trabajan 16 horas seguidas, durante cuatro días, para luego juntarse días y días libres... Sin duda, si una mujer está de parto -pongo el ejemplo, porque es uno de los casos que arguyen para defender su postura-, no la van a dejar a la mitad, porque son las ocho de la mañana y les toca salir... pero las situaciones especiales se pueden regular aparte. Una persona que está atendiendo a enfermos debe estar -obligación, ojo- con los cinco sentidos puestos en lo que está haciendo, y me temo que una enfermera que lleva ya 12 horas a sus espaldas, no tiene el cuerpo para demasidas exigencias.

Llevo años viendo como una parte importante de los trabajadores del sector público, se revuelven en sus sillas, cuando se les dice que van a dejar de tener ciertos "privilegios"... o sea, no contentos con que hasta ese momento se haya hecho la vista gorda y se les haya consentido una relajación que en la privada no tendría razón de ser, salvo un despido fulminante, que encima, son capaces de montar la marimorena, si ven que esa especie de derecho no escrito, va a desaparecer... Recuerdo la que montaron los funcionarios de justicia -hablo de Valencia- cuando se les dijo que iban a tener que fichar... ¡por Dios! y la que se montó en mi trabajo cuando el concejal de personal mandó una circular a todos los trabajadores recordándoles que, tras fichar, se debían integrar "inmediatamente" a su puesto de trabajo... Conozco funcionarios que llegan a su puesto de trabajo a las 9 pasadas y salen a las dos... cuando deberían estar a las 8 y finalizar a las tres de la tarde. Y encima, ahora que los van a trasladar a la Ciudad de la Justicia -otro macroproyecto de Zaplana y la Rita-, están indignadísimos por el control de horarios al que se van a ver sometidos... ¡pobrecitos! Anda ya... Es que todavía me acuerdo cuando entré a trabajar en el Gabinete Jurídico de la Presidencia de la G.V. y a la semana de salir a almorzar durante mi media hora reglamentaria, mis compañeras vinieron a advertirme de que "por favor, no vengas antes de una hora, porque aquí es lo que se hace habitualmente, y si vienes antes, nos pones a todas en evidencia".

Se me escapa... sé que con el tiempo, se acaban perdiendo esas nociones tan grandilocuentes del trabajador responsable y demás, sobre todo, cuando estás tan cerca de políticos casi corruptos -una mayoría absoluta abrumadora hace esas cosas mucho más evidentes- y que existen eso del ojo por ojo, diente por diente: tú me congelas el sueldo, yo trabajo menos. Tú me puteas ascendiendo a otros sin atender a los concursos reglamentarios, yo me vengo llamando por teléfono desde el trabajo... y así, hasta el infinito. Pero lo que no atiende a lógica alguna, es que, si se pretende modificar o corregir una dejación de funciones, encauzando los planteamientos laborales por otros derroteros, el propio trabajador monte en cólera. Si se sabe que te han estado consintiendo... ¿no sería más consecuente pensar "bueno, al menos, eso que me he llevado por delante; si ahora toca prescindir de ciertos privilegios, aceptemoslo como tal".

La solución a todos mis problemas

Lo acabo de recibir por correo electrónico. Nunca había abierto un mensaje basura, pero siempre hay una primera vez para todo... Creo, sinceramente, que voy a contratarlos...

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De las guerrillas burocráticas y otras harturas

Ayer se me ocurrió abrir una entrada sobre una incidencia -como diría mi jefe- que me ocurrió navegando en la página de El Corte Inglés. Y como no sabía dónde situarla, por lo de las clasificaciones y tal, pensé que, siendo que lo mío es ir de cascarrabias social, debía generar un nuevo apartado para ir dejando constancia de todas mis bullas.

He de anotar unas cuantas más. Las cito y ya las desarollaré más adelante:

ONO: tengo pendiente presentar una hoja de reclamaciones, porque me cobraron el servicio de conexión de alta velocidad a internet, sin habérmelo prestado. Solicité la baja temporal porque el ordenata iba fatal y no sabía cuándo iba a poder arreglarlo, y la fecha de mi petición coincidió justo con la de su emisión de facturas. En resumen, me remitieron la factura con la cuota de consumo del mes siguiente -el que iba a estar sin servicio- y cuando llamé para preguntar cómo era posible, por toda respuesta me dijeron que ya habían emitido la factura y que en la siguiente me lo abonarían. ¡Manda narices! O sea, que he de pagar por un servicio que no me van a prestar porque a ellos les resulta muy complicado -ja, ja y ja- emitir una nueva factura con el importe correcto, y encima he de darles las gracias porque en el mes siguiente van a devolverme el dinero. Es inaceptable.

Más: contrato con ellos el servicio básico de alta velocidad, por un año, porque si te das de baja antes, has de pagar el alta, que en el momento de la suscripción, era gratuita. Bien. Esto fue en febrero pasado. En agosto deciden subir la tarifa y la velocidad. Explicación: que muchos usuarios lo han reclamado. Perfecto, que lo paguen ellos. Yo no necesito más velocidad. Tengo la suficiente. ¿Por qué yo sí que tengo que mantener el contato durante un año, sopena de ser penalizada económicamente sino lo hago, y ellos pueden hacer lo que les rote? ¿Por qué no generan una nueva línea de producto para satisfacer a todos los que desean más velocidad y respetan la básica?

Sé que tengo un año para reclamar -al menos antes era así- o sea, que cuando tenga un ratillo, me pongo. Primero me pondré en contacto con alguna asociación de consumidores... aunque el compa de la OMIC ya me dijo que primero pagase -cosa que hice- y que luego reclamase.

Mi querido Corte Inglés

Increíble. De verdad. He pillado en un renuncio al mismisimo El Corte Inglés. Os lo juro. Sí. Sí. Sí. Estoy por abrir una botella de cava y celebrarlo.

Situación: el hospi donde está mi mami -qué repipi, mary, ayssss- está al lado de un centro comercial. Cuando he salido a desayunar me he acercado a la sección de "ocio" -jajaja, que buenos son los colegas, con la "nomenclatura" subliminal- porque quiero sustituir el teléfono fijo por uno inalámbrico. Había tanta gente a las 10:10 que casi me da un pasmo. Era imposible ver algo con tranquilidad. Me he dicho: "tranqui, colega; esta tarde en casa, lo ves en la página web y te evitas dolores de cabeza". Bien. Eso he hecho. ¿Y que me he encontrado? Pues esto. Me he dicho "¡qué bien! voy a poder cotillear hasta hartarme sin necesidad de aguantar a un vendedor plasta". Ja, mi gozo en un pozo. No hay forma de ampliar la información de cada una de las referencias que se detallan en las páginas, ni de averiguar los precios. Me he cansado de recorrer, con el puntero del ratón, por cualquier parte de la página susceptible de ser un enlace y ná de ná.

Claro, entonces he llamado al teléfono que facilita la web de atención al cliente y por toda respuesta me han dicho que ellos tenían la misma información que yo, o sea, que si quería saber el precio de los teléfonos, que llamase a un centro comercial.

Le he explicado, muy amablemente, eso sí, a la señorita que me atendía, que si tenía que hablar personalmente con un vendedor de una tienda -la más próxima a mi domicilio- y esperar que me diese las características y precios de lo que yo necesitaba, la factura del teléfono iba a ser astronómica. He presentado una reclamación.

No me cabe en la cabeza, la verdad. Una cosa que se puede comprar, con un alto porcentaje de fiabilidad, a través del comercio electrónico, y que te digan que llames a una tienda...

Addenda 23:18

Algo he debido hacer mal al poner el enlace... será que se trataba de una búsqueda. Es que me pierdo... ser novata es horroroso... A lo que iba: que a Apos le ha funcionado, no sé por qué ahora salen tarros de cocina... la cuestión pasa por moverse a través de la portada, y en el buscador de la izquierda, introducir la palabra "teléfonos". Tan sencillo como eso.