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De espaldas

A borrar, que son dos días



No soy muy amiga de recurrir a frases célebres para dar una idea de algo que quiero transmitir y no sé cómo hacerlo. Sobre todo, porque siempre he pensado que necesitan de un contexto para que éstas adquieran su verdadero valor o significación. Haré una excepción:

"Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que ellos practican, la otra mitad practica lo que ellos censuran; el resto siempre dice y hace lo que debe.


Lo dijo Benjamín Franklin. Yo sólo puedo apostillar que si existen dos mitades, el resto se fue a tomar viento fresco a la farola de Málaga.

El valor de lo que no tiene valor



Comienzo con un par de citas, en concreto dos artículos del Título II "De la Corona", de la Constitución Española, por si acaso alguien todavía no sabe el enorme volumen de trabajo que tiene asignado el Rey de España a través de nuestra Carta Magna:

"Artículo 62

Corresponde al Rey:

a) Sancionar y promulgar las Leyes.

b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los términos previstos en la Constitución.

c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.

d) Proponer el candidato a Presidente del Gobierno, y en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución.

e) Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presidente.

f) Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las Leyes.

g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente de Gobierno.

h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas.

i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la Ley, que no podrá autorizar indultos generales.

j) El Alto Patronazgo de las Reales Academias.

.../...

Artículo 64.

1. Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes. La propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno, y la disolución prevista en el artículo 99, serán refrendados por el Presidente del Congreso.

2. De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden."


Diez funciones muy específicas, enumeradas en el artículo 62 de la CE y una irresponsabilidad manifiesta -y a mí que no me digan que no, porque vamos...- recogida en el artículo 64 de la misma norma.

Esta mañana, en todos los informativos -y he zapeado, que conste- han ofrecido las declaraciones que ayer efectuó Juan Carlos I de España, en relación a las "supuestas" presiones que los altos miembros de la ICAR española han estado ejerciendo, de manera solapada, para que el Jefe del Estado, atendiendo a su condición de católico practicante -al menos, de cara a la galería- no sancione, llegado el momento, la ley que reformará el código civil y por ende, permitirá que dos personas del mismo sexo puedan casarse.

Tengo la impresión de que la frase "Yo soy el Rey de España y no el Rey de Bélgica" va a ser jaleada y celebrada por un amplio sector de los políticos españoles -y por extensión, por los editoriales de los periódicos, por los comentaristas televisivos, por los colaboradores en tertulias radiofónicas, y si se me apura, hasta por el carnicero del mercado de mi pueblo, mañana por la mañana cuando vaya a comprarle las pechugas de pavo que me guarda todas las semanas- como si se tratase de un acto de rebeldía, de un "¿pero vosotros que os habéis creido, hombres de Dios?", o de "¿a mí me vais a venir diciéndome lo que puedo y no puedo hacer?", en definitiva, como si después del estira y afloja entre el gobierno actual y los mandamases del Estado del Vaticano, afincados en nuestro país, sólo el hombre al que tanto le debemos -ejem, ejem, ejem... permitidme un carraspeo mental, porque tanta lisonja junta me provoca cierta escocedura en las entendederas- hubiese sido capaz de poner a la Santa Madre Iglesia en su sitio y además, salir airoso del enfrentamiento, colocándose, ante los millones de ciudadanos que están pendientes hasta del aire que respira, otra medallita más en el lugar dedicado, en la pechera de su traje militar de gala, a los actos de conciliación y buen hacer.

Si he de ser sincera, me revienta. Y me revienta porque a este Jefe del Estado español no elegido por el pueblo no le queda otra que hacer lo que hace, y en esta ocasión, como en muchas otras -en realidad, todas- el Rey no es responsable de sus actos, con lo que ya me diréis cómo se come la cosa...

Mi casa



El sábado pasado, con mis poderes hiper-mega-super-mágicos, le instalé a mi Ford Fiesta de veintidós añitos cuatro reactores laterales y un alerón trasero en posición de cohete ultrasónico a punto de despegar, y una vez en el aire, me dediqué a hacer fotografías de todo lo que me dio la real gana. Claro, antes tuve que activar el piloto automático y conectar el manos libres, :-D, que una tiene sus trucos, pero necesita de la tecnología para que todo sea más sencillo. *

El resultado: la foto que ilustra la anotación. La estrellita amarilla marca mi casa -a ver, todos a una, con el dedo índice señalando hacia el cielo "mi caaaaaaaasaaaaaa"-, y la roja, la iglesia parroquial. ¿Por qué señalo la casa del Santo Padre y no, por ejemplo, la Casa de la Cultura que está enfrente? Pues porque ésta última no me da disgustos, más bien alegrías, y la primera lo único que consigue es que cada día odie más a los católicos, apostólicos y romanos practicantes.

Lo sé, siempre digo lo mismo y me repito más que el ajo, pero es que después de las fallas y la semana santa, el buen tiempo ha traido de la mano el inicio de las bodas los sábados por la tarde, las comuniones el domingo por la mañana y los bautizos, por la tarde. Si a eso se le suma que el fin de semana pasado festejaron a la Virgen de los Desamparados y que llevan no sé cuantos días con los de las cruces de mayo, una acaba preguntándose si estos señores alguna vez se han planteado qué significa lo de respetar el descanso ajeno, y más concretamente, el mío.

*La foto la saqué del SIGPAG, el sistema de identificación de parcelas agrícolas, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Es una chorradilla, pero no deja de resultar curioso ver desde arriba lo que estás acostumbrado a contemplar casi a ras de suelo.

He heredado una fortuna



Soy rica.

Millonaria.

He heredado una fortuna.

No alcanzo con los dedos

a contar cuantos fallecidos

han ido poco a poco aumentando

mi capital en acciones mortuorias.

De pequeña no lo sabía.

No sabía que era eso.

Eso era la muerte.

Y no sabía

que las defunciones se celebraban

con cortejos negros y lamentos blancos.

El cielo está poblado

con mi saga familiar.

Añado a esos habitantes,

los amigos que,

por descuido,

quisieron ser transeúntes

y se durmieron entre nubes de algodón.

Cada año que pasa

son más los santos que no celebro.

Hay días que no quiero recordar

y los presiento antes de que me alcancen.

Me tratan de ingrata.

Me enseñan lápidas de granito

con nombres que no tienen pasaporte.

Una fecha no es historia.

Un guión entre dos cifras

no tiene dignidad.

Un registro de nacimientos

te da la vida.

Un registro de decesos

te dice que has de marcharte

porque tu sitio está ahora en un féretro

forrado de seda roja.

Los funerales ya están anotados en mi agenda.

Los programo con antelación.

Hay personas desconsideradas

que no te preguntan si su desaparición

puede causarte molestias.

Y se van.

Todas de golpe.

Por eso sé que los finales

están por venir

y que tendré que hacer un hueco

en mi diario deambular por avenidas,

para consagrar como rutina

el paseo semanal al cementerio.

No lo soporto

Salto de un enlace a otro, y leo. Lo intento, que conste. Que sirva mi perseverancia como descargo. Al menos, que se sepa que deseo dejarme llevar, con todas mis fuerzas, por los efluvios primaverales, amorosos, tiernos, sentimentales, que a estas alturas del año, inundan los renglones de multitud de bitácoras. Insisto, lo intento. Pero no lo consigo.

Cada vez estoy más convencida: carezco de la sensibilidad suficiente como para emocionarme ante la imagen de una gota de rocío que, exhausta, se detuvo en el borde del pétalo de la rosa que saluda al amanecer; no se me paraliza el corazón cuando leo como otro corazón, esta vez roto, se entretiente en clavarse alfileres en los recodos más inesperados de su músculo amoroso. Y es una lástima esta ausencia de empatía; sé que me pierdo un candoroso baño de romanticismo y un hermosísimo paseo entre melocotoneros en flor.

Lo único que me contenta es recordar lo que mi abuela materna me decía de niña -de una manera un tanto bruta, hay que reconocerlo-: "Salo, no hay nada mejor para desenamorarse que ver a tu galán cagando y con el moco colgando". Pues eso, que será que como me medio educó una mujer que era el pragmatismo personificado, nunca sé reaccionar a estas eclosiones orgiásticas de maravillosos sentimientos fraternales, en plan aldea global. Y mira que lo siento, porque a tenor de lo leido por ahí, tiene que ser tan místico y espíritual sumergirse en el maremagnum "dulce de algodón", que ni Santa Teresita de Jesús hubiese podido reprimirse.

Necesito un Red Bull, porfaplis.

La princesa va de compras



Imagino que, como yo a estas horas de la tarde, andaréis todos beodos. Porque, sin lugar a dudas, una noticia como la que se puede leer en el comunicado que ilustra esta entrada, merece que se abran botellas y botellas de cava para celebrar la buena nueva. Por tanto, si las líneas que a continuación voy a escribir aparecen ante vuestros ojos algo torcidas, atribuidle la inclinación a los efectos del alcohol y no a una intencionada mala leche virtual. En realidad, tan sólo quiero destacar tres cosas:

En primer lugar, presentar a los felices futuros padres, por si alguno todavía no sabe de quién estoy hablando:



Por favor, un clamoroso "¡Vivan los Príncipes de Asturias!" no vendría nada mal. Tened en cuenta que estamos festejando que la monarquía española nos va a sacar los cuartos de nuestros bolsillos durante, por lo menos, setenta u ochenta años más.

En segundo lugar, recordarles a los señores estos que manejan el cotarro de la Casa Real española y que redactan los comunicados oficiales, que existen dicicionarios de sinónimos, y que en caso de no tenerlos a mano a la hora de confeccionar el texto de la noticia, en la Red hay algunos que se pueden consultar en el momento, de manera gratuita y sin esperar a que se abra la biblioteca pública de turno: por ejemplo, el de El Mundo.

Es que, aunque Baco me tenga subyugada, todavía me dan las entendederas para darme cuenta de que en cinco líneas que tiene el comunicado, han repetido la expresión "gran alegría" dos veces, y lo del anuncio, otras dos, una como verbo y la otra como sustantivo.

Y en tercer lugar, preguntaros si alguno sabe de donde viene la expresión o frase hecha con la que he titulado esta anotación, porque hasta hace relativamente poco tiempo, se empleaba con asiduidad para decir que una mujer estaba embarazada -creo que hoy en día ha caido algo en desuso-. Imagino que de una u otra forma, tendrá que ver con un eufemismo -o como quiera llamarse- de los muchos que se usan/usaban para no llamar a las cosas por su nombre, porque decir eso de "está preñada" parece que suena fatal. No digamos ya, si en lugar de pronunciar la cursi y repipi frase de "ha dado a luz" -Iberdrola debería pagarles un plus de productividad-, se te ocurre referir el acontecimiento con un escueto "es que ha parido"...

Voy a inventarme una explicación, a ver si cuela: ¿no sería factible que, como para la llegada del bebé a este mundo, las mamás de toda la vida -ahora serían los papás y las mamás... ja- necesitaban proveerse, cual jefas de intendencia de un cuartel, de trajecitos, camisetitas, pañales de gasa, camisoncitos, petos, etc., y que por esta particular dedicación a la preparación del ajuar infantil, a la situación de la mujer embarazada se le pasase a llamar "ir de compras"? *

*Sé que un día de estos algún avispado editor me contratará para que escriba un diccionario sobre las explicaciones semánticas de algunas frases y palabras que nunca llegaron a buen puerto, :-P

En casa y con la pata quebrada

Está claro que una cosa es lo que se dice de cara a la galería, para que al que habla
Está claro que una cosa es lo que se dice de cara a la galería, para que al que habla
Está claro que una cosa es lo que se dice de cara a la galería, para que al que habla no se le tache de machista empedernido, recalcitrante y de cortas miras, y otra muy distinta, lo que se piensa y se manifiesta cuando no existe presión social del entorno más cercano. ¿Y por qué me da por hacer, de buena mañana, una afirmación tan de andar por casa? Muy sencillo: porque después de leer que la mitad de los españoles cree que la mujer debe dejar su empleo y cuidar de sus hijos, sería casi imposible no cuestionarse que todos esos hombres que hace unos cuantos meses decían que preferían a la mujer rebelde, independiente y aventurera, estaban mintiendo como bellacos...

Ya sé, ya, que no se puede extrapolar: soy la primera que parte de la base de que una encuesta realizada a hombres de profesiones liberales, con cierto poder adquisitivo y bla bla bla, no sirve como referencia para analizar el sentimiento patriarcal del españolito medio. Y que el estudio presentado ayer por la Directora del Instituto de la Mujer, parece bastante más real -mi impresión personal... sesgada, lo sé; pero es que cada vez que escucho a un hombre decir aquello de que "no sé de qué se quejan, si lo tienen todo", me entran ganas de verlo con las manos en la masa, asumiendo, sólo por un día, todas las tareas que una mujer trabajadora fuera de casa realiza hoy en día-.

La frase con la que titulo la entrada puede parecer tendenciosa, pero, sinceramente y por desgracia, después de desayunarse con una noticia así, a una no le cabe otra que pensar que muchos hombres de los que me rodean siguen pensando que yo y conmigo todas las demás mujeres, sólo somos meros instrumentos para la reproducción de la especie.

Y si además, a este despropósito le sumamos que en países como Afganistán, tres mujeres han sido secuestradas y después asesinadas, por el simple hecho de que colaboraban con ONG's y que sus captores han dejado, junto a los cadáveres, unos cartelitos en los que les recuerdan al resto de las mujeres que realizan las mismas labores humanitarias que lo de ellas no es trabajar -no he encontrado información en la red, al menos a esta hora; lo he visto esta mañana a las 7, en las noticias-, poco o nada más se puede decir.

Si alguien es capaz de sonreir por mí, que lo haga. Hoy se me está haciendo sumamente difícil.

Me duelen los tacones



Hace ya más de dos semanas -creo- que en las distintas cadenas de televisión están emitiendo un anuncio de publicidad de una almohadilla de gel que se coloca entre la planta del pie y el zapato, y que ayuda a que sea más llevadero para una mujer el uso prolongado de calzado con tacón alto.

La marca que las promociona es una muy conocida: Dr. Scholl. Seguro que más de uno recuerda haber visto los productos de esta empresa en los expositores de infinidad de farmacias.

No he conseguido dar con la almohadilla en cuestión -la página está en inglés- pero me da en la nariz que ha de ser o ésta o esta otra.

Seguramente, será muy provechoso; no lo pongo en duda. Pero ésa no es la razón por la que me he fijado en el anuncio. La verdad es que me chocó desde el primer día porque el eslogan es algo parecido "No al dolor de tacones" o "Ya no te dolerán más los tacones", y claro... una se acuerda de las muchas veces que ha caido en decir "me duelen los zapatos", en una especie de elipsis rocambolesca -"me duelen los pies por culpa de los zapatos"-, en la que se acaba produciendo una figura literaria que consiste en atribuirle cualidades humanas a cosas naturales o artificiales, que si no recuerdo mal, se llama antropomorfia, y se acuerda también de las muchas veces que se ha reido de sí misma porque los zapatos no duelen, en todo caso, provocan dolor.

No sé si la pretensión de los publicistas era la de asignarle a los tacones características humanas, todo puede ser. Quizás, en un intento de convertir el eslogan en un ejemplo de figura literaria, decidieron otorgarle vida a cierto tipo de calzado para mujer... Aunque, si he de ser sincera, sospecho que no han sido tan perspicaces.

Más bien tiendo a pensar que es un error -la confundida también puedo ser yo, que no me extrañaría nada... ultimamente me monto unas películas mentales que al paso que voy, protagonizaré la segunda parte de "Alguien voló sobre el nido del cuco"-. Me pregunto si no será una confusión en los términos a la hora de traducir la consigna. A ver, expertos en inglés ¿no se emplea la misma palabra en ese idioma para designar tanto al tacón como al talón, o sea, "heel"? ¿No puede ser que en el anuncio original se diga que "no más al dolor de talones", por culpa de llevar tacones altos? ¿O me estoy haciendo un lío de no te menees?

Curiosidades: mientras ayer por la tarde buscaba información sobre este asunto, averigué que existe un museo del calzado, situado en Elda. Y encontré la explicación al porqué se le llama "juanete" al abultamiento del hueso lateral del dedo gordo del pie:

"En el siglo XVI se llamaba coloquialmente "Juan" a la gente rústica. Y se utilizaba el nombre como paradigma de la vida simple en el campo. Así, nombrar a Juan era nombrara a cualquier persona del pueblo. Muchas frases hechas corroboran esta afirmación: Ser un Juan Lanas, Éste no es mi Juan, que me lo han cambiao, Juan Palomo, Juan Latino, Juan Topete y otras.

Debido a que tal deformación, junto con los callos y las duricias, eran muy abundantes entre personas de baja categoría social y trabajadores del campo, se dio en llamar juanetes a tales abultamientos.
."

Moda heterogénea



A ver si soy capaz de escribir una entrada a modo de pequeño esbozo... Difícil, porque todavía estoy impactada por tanto exuberancia cromática.

Enciendo la tele esta mañana, a las 7:02: en Antena3 acaban de darle paso al hombre del tiempo. Éste se pone de pie y a continuación ofrecen un plano general del plató, por lo que, de un vistazo, he podido comprobar que el responsable del vestuario de los presentadores tiene un gusto atroz. A saber: pantalón de pinzas color ocre, estilo "Coronel Tapioca"; camisa a cuadros de vichy naranja; americana entallada azul celeste; zapatillas tipo ciclista verde hierba y cinturón de tela a juego -o sea, más verde hierba-. ¡Ah! se me olvidaba: los calcetines negros, que con ese golpe visual me he terminado de despertar.

Espero que la madre de este chico no se haya levantado expresamente para ver a su niño en la tele, dando el parte meteorológico. De haberlo hecho, cabe la posibilidad de que lo haya confundido con un arcoiris andante.

¡Al paredón, ya!

Zapatero, protector de etarras, radical de mierda, maricón, ríndete."


"Zapatero, protector de etarras, radical de mierda, maricón, ríndete."


No lo digo yo, no. Aunque parezca mentira, el responsable de esta frase es Juan José Millás.

He de reconocer que estoy siendo algo perversa... Está tan sacado de contexto que, leido así, sin más, tal pareciera que semejante colección de lindezas dialécticas sólo pueden haber salido de la cabeza de un Jiménez Losantos cualquiera.

El artículo de opinión se titula "El etarra encubierto", y es un magnífico resumen de los últimos acontecimientos acaecidos en este nuestro país -mi prosa cada vez se parece más a la verborrea del sr. Cuesta, el comedido presidente de la comunidad de vecinos de la serie "Aquí no hay quien viva"-.

En la última parte de la columna hace referencia al "olvido" que sufrió hace unos días -y digo sufrir porque ha de ser muy triste no recordar un idioma que hablan millones de sumisos fieles...- Benedicto XVI cuando habló, alternando idiomas, con unos periodistas. El pobre hombre tuvo que sentirse muy mal al quedarse en blanco -por efecto reflejo de sus atavíos, seguro- y no saber pronunciar palabra alguna en español... *

Hoy, en su primera audiencia pública, ha demostrado que, en estos últimos días, ha comido ingentes cantidades de rabos de pasa, que dicen que son mano de santo para eso de la desmemoria: ¡ha hablado en español!. Corrámonos de gusto, porfaplis, que algo así merece muchos orgamos sostenidos en Do Mayor.

*Lease con un elevado grado de ironía.

Yo objeto



Pregunta: ¿Cómo se muerde, mastica y digiere que se pueda aplicar la objeción de conciencia para la celebración de un matrimonio entre homosexuales?

Si la mayoría de los peperos a los que he escuchado estos días coinciden en que los homosexuales tienen los mismos derechos que los hetero ¿a qué viene ese remilgo de seminarista compungido a la hora de formalizar una relación entre dos personas que lo único que pretenden es no ser discriminadas por el mero hecho de sentir de una manera distinta a la oficializada? Me supera tanta moralina...

Puedo entender la objeción a la hora de practicar un aborto, pero se me escapa qué punto de la/su conciencia se puede mancillar -me gusta eso de mancillar... suena a retrógado- el hecho de ayudar a que los derechos de dos ciudadanos sean reconocidos legalmente. ¿Acaso existen jueces que se abstienen de conceder divorcios por ser estos contrarios a sus principios morales?

Me lo pido



Para siempre.

Quiero un amante así. Un hombre que sea capaz de mirar como lo hace él. Un hombre que con media sonrisa me transmita toneladas de ternura, sin demasiado esfuerzo. Un hombre que sea un misterio por descubrir, y a los cinco minutos, me sorpenda siendo transparente.

Ayer por la tarde vi La intérprete. No es una gran película. Previsible, algo tópica. Pero se deja ver, y el mero hecho de que se cuestione el papel que la ONU juega en la política internacional, ya es un avance, o cuando menos, una pequeña llamada de atención del director, Sidney Pollack. Lo que es indiscutible es que se ha de ser buen actor para aguantar, sin resquebrajarse, los abundantes primeros planos que se muestran de los protagonistas: Nicole Kidman no me terminó de convencer, y eso que los papeles de mujer fría y distante cada vez le salen mejor, pero Sean Penn, aun a pesar de no ser una actuación de las que hacen época, está casi perfecto. Y eso es sumamente difícil, al menos, en el cine que se ve hoy en día. Desde luego, superar su trabajo en Mystic River es una utopía.

Por cierto, prometo que un día de estos dejaré de poner fotografías tamaño poster... sé que son mazazos visuales, pero me cuesta refrenar mis impulsos de hacerlo todo a lo grande, :-P

¡Hasta el moño!



De este señor; del que lo acompañaba a todas partes; de los molinos de viento de Campo de Criptana; del caballero del Verde Gabán; de la Insula Barataria; de Dulcinea del Toboso; de las lagunas de Ruidera; de las Ventas situadas en medio del camino a ninguna parte; de los manteos; de los rufianes; del cura y de la sobrina; pero sobre todo y por encima de todo, del manco de Lepanto que tuvo la brillante idea de escribir sobre un tipo que, según han dicho hace un rato en la tele en una de esas noticias de sobremesa, padecía un trastorno bipolar de la conducta grado uno -ahí es nada... o sea que hoy estás como unas castañuelas y mañana te quieres tirar por un puente-, al que si fuera ahora tratariamos de loco, con el consiguiente desprestigio y rechazo social que eso conlleva. Esto de las celebraciones mediáticas se está convirtiendo en un despropósito de tomo y lomo.

Porque quemar libros está mal visto y no tengo chimenea, que si no, iba a hacer como Carvalho, el dectective particular de Vázquez Montalbán, que cada vez que necesitaba encender el fuego, buscaba una novela que no le gustase de su biblioteca y la empleaba como mecha...*

*Como no podía ser de otra forma, en mi intento de corroborar si lo que recordaba sobre la manía crematística de Carvalho era cierto, me he dado de bruces con Escrutinio de donosos escrutinios. Estela de los bibliocaustos generados por un capítulo de Don Quijote. Muy interesante....

15 días contigo



Cuando acabó la película me di cuenta de que estaba llorando. Ni tan siquiera de ese detalle me había percatado. Un par de lágrimas. A veces, no es necesaria más muestra de dolor. En realidad, al menos en mi caso, no se trató estrictamente de dolor, sino de recuerdos.

La producción cuenta la historia de dos marginados, un hombre y una mujer. Iguales vistos desde los ojos del espectador -y no me refiero al que acude al cine, sino al ciudadano, al viandante, al comerciante que desde la supuesta altura moral que le otorga su estatus social, los contempla como si fuesen animales de zoológico-, pero distintos en cuanto a su forma de afrontar la vida: Rufo está acabado, sin ganas de luchar e Isabel saca fuerzas de donde no las tiene con tal de pelear y enfrentarse a un destino bastante oscuro -más, aquí.

Drama social, dicen que se llama. Un nombre acertado. Al menos, en este caso: un barrio marginal de Sevilla, un yonqui, una ex-convicta, una pensión de mala muerte, un comedor de mendicidad, un soportal para dormir, unos cuantos ejemplos de comportamientos que reflejan la prepotencia de ciertos sectores sociales... Contado así, tal pareciera que lo siguiente a escribir es recomendar a los futuros espectadores, que acudan provistos de dos o tres paquetes de pañuelos de papel, por si acaso. Pero no es necesario; no cae en el recurso fácil de mostrar a los protagonistas como almas en pena, sino más bien al contrario: los dignifica.

No soy objetiva -si bien lo pienso, nunca lo soy... no se trata de hacer justicia-, más bien, bastante subjetiva: ya digo que me trajo recuerdos, y no muy agradables, por cierto. Sobre todo, al final. Pero vi retratado a un familiar en la figura de Rufo, en sus gestos, en sus palabras, en su aparente pasotismo y dejadez. En julio hará un año que se fue. Por eso lloré.

Yo, si fuera alguno de vosotros, no me la perdería.

Una pesadilla hecha realidad



Por favor, que alguien me pellizque: si la ICAR tenía alguna posibilidad de salir del ostracismo en el que la había sumido Juan Pablo II, con esta elección se han cerrado toda las puertas.

Estoy escuchando unas declaraciones en Tele 5 de un cura que se pasa la vida de plató en plató y está largando por esa boquita de piñón de todo menos cosas bonitas: desde que ha perseguido a los Teólogos de la Liberación hasta que es un reaccionario de tomo y lomo.

¿Cómo no va a ser una agnóstica, si en caso de que existiera el Espíritu Santo, que dicen que iba a iluminar a los cardenales en esta elección, parece que se haya tomado cuatro botellas de cava y un par de tanganazos de wisky Dick?

Ultraconservador y radical. Manda narices...

Pecad, hermanas, pecad; a ver si nos excomulgan



No está desnudo del todo, pero aquí vendría de perlas eso que dicen de que la imaginación es poder. Imaginad; imaginad y si caéis en la perversión, sonreid beatíficamente, como si la cosa no fuera con vosotras -o con vosotros; aquí no se discrimina a nadie-.*

Que conste que todo esto lo hago para ver si me ahorro el trámite de solicitar mi apostasía y es la propia ICAR, de oficio, la que me declara persona non grata.

*Gru, dicho y hecho, :-)

Cúrame mucho, por favor

¿Me meterán en la cárcel por traer hasta aquí el texto de un artículo de opinión


¿Me meterán en la cárcel por traer hasta aquí el texto de un artículo de opinión de Juan José Millás, en lugar de poner sólo el enlace a la página en cuestión? Por si acaso y visto que lo del derecho de cita parece ser que ya no cuela, no diré dónde he leido las opiniones de este escritor sobre las cualidades curativas del ya desaparecido Juan Pablo II... Se titula "Hipocondría y Santidad":

A Juan Pablo II le han registrado la biografía y le han encontrado varios milagros, todos relacionados con curaciones imposibles. Milagro y curación son casi sinónimos. La gente va a Fátima o a Lourdes para que le arreglen el aparato locomotor, el digestivo o el nervioso. No se sabe de nadie a quien le haya tocado la lotería por intercesión de un santo. En algunas iglesias hay todavía una zona reservada a los exvotos, donde los creyentes depositan piernas o cabezas de cera para dejar constancia de la parte del cuerpo de la que han sido curadas. Sorprende la insistencia de la tradición milagrera en lo meramente corporal. No conocemos ningún caso de que un tonto, tras ser tocado por un santo, se haya vuelto listo. La religión nos dice por un lado que la parte más importante de nosotros es la espiritual, pero sólo realiza portentos con la orgánica.
Un compañero de colegio escribía en la primera página de los libros de texto el siguiente poemilla: «Virgen santa, Virgen Pura, haz que apruebe esta asignatura». Lo curioso es que sólo aprobaba la gimnasia, donde no había libro. Pero se curó inexplicablemente de un estrabismo que según los médicos únicamente podía remediar la cirugía. Un día se levantó de la cama y tenía los ojos bien. En su casa, que eran muy religiosos, lo atribuyeron a la intervención de Santa Lucía. Cuando un santo atraviesa una ciudad, los cojos andan, los ciegos ven, los muertos resucitan. Tal es la leyenda, muchas veces cumplida. Pero no se ha dado el caso de que los políticos corruptos dimitan, los salarios aumenten, la empresas de trabajo temporal desaparezcan.

A Juan Pablo II lo van a canonizar enseguida por haber curado tumores, parálisis, dispepsias. Podrían hurgar un poco más en su biografía, a ver si le encuentran milagros relacionados con la mente, el alma, el intelecto. Ya está bien de trabajar en exclusiva para los hipocondríacos. Hay personas con necesidades de otro tipo a quienes los santos tienen completamente olvidadas. La salud es importante, pero no es todo. Están también el dinero y el amor. El mundo necesita, como nunca, milagros económicos y afectivos. A ver si llegan.


Recomiendo encarecidamente leer el texto que incorpora la imagen que ilustra la entrada: lo de "una vida de puta" tiene doble sentido... a saber... desde luego, si la que sufrió la agresión era de verdad una puta, casi con seguridad que actualmente habría sido excomulgada... Esas cosas no se hacen en la iglesia regida por Ratzinger.

Eloísa se subió a la parra


ignorancia ajena no es sano ni recomendable, lo sé; pero la ineptitud de la que hablo
Hace un mes y pico escribí sobre la ignorancia y el vestuario con el que algunas personas la adornan para que ésta no resulte tan rídicula a ojos de terceros -reirse de la ignorancia ajena no es sano ni recomendable, lo sé; pero la ineptitud de la que hablo no se ciñe estrictamente a la falta de conocimientos-.

Eloísa se subió a la parra y la han hecho caer de golpe, sin tener ni tan siquiera la consideración de colocarle un almohadón de plumas de ganso en el suelo, para amortiguar la dureza del impacto. Y es que cuando una persona desprecia al resto de los mortales -mejor dicho, al resto de las mortales- por razones tan pueriles como que unas se vistan en Zara y la otra en Armani, es normal que las mediocres -el calificativo es mío... no es demasiado difícil deducir, en base a tan singulares apreciaciones, qué pensará esta señora de las que pisamos las moquetas de los grandes almacenes- acaben dándole un portazo en las mísmisimas narices, por pretenciosa, estúpida y cursi.

Por mucho que se diga, lo de "el tiempo coloca a cada uno en su sitio", no suele ser verdad. Al menos, esa es mi impresión. Siempre he pensado que es una frase-trampa, como una especie de pan y circo para contentar al que sabe que nunca probará el caviar. Sin embargo, y visto lo visto, parece que la realidad le haya dado la mano a la sabiduría popular y entre ambas hayan firmado un pacto de conveniencia, con tal de demostrar al mundo que, en ocasiones, la justicia divina existe.

Más le habría valido a la sra. Bercero continuar en el anonimato mediático y no salir de su Exín Castillos particular, o dicho de otra forma, y en contraposición al título de esta entrada, mantenerse en el lugar otorgado por el dramaturgo Jardiel POncela a otra famosa Eloisa -y ésta por méritos propios- :Eloísa está debajo de un almendro. Poco o nada que ver entre una cosa y la otra. Ya digo, un mero juego de palabras basado en la la coincidencia del nombre propio. Aunque si bien lo pienso, existe un pequeño nexo de unión entre la obra de teatro y la coleccionista: la excentricidad de ambas.

Lo sé: resulta un tanto rocambolesco traer a colación, a estas alturas de la reflexión, a un autor como Enrique Jardiel Poncela, pero es lo que tiene la asociación de ideas, que de una cosa se pasa a la otra y comienzas hablando de la ignorancia supina de una autoproclamada Divina y acabas aplaudiendo las ácidas genialidades de un escritor del siglo pasado. Un mero ejercicio de compensación neuronal.

Como anédota: buscando información sobre el autor de Los ladrones somos gente honrada, he dado con una página en la que hablan a la par de Jardiel Poncela y de Miguel Mihura. Eso me ha hecho recordar que, recientemente, leí una noticia en la que la heredera del segundo, se quejaba de que los estamentos culturales de este país habían pasado por alto el centenario del nacimiento del escritor y arguía como justificación para este olvido, una supuesta querencia personal del dramaturgo por la ideología de derechas.

Un tanto chocante ¿no? Sobre todo, teniendo en cuenta que otros sí que soplaron las velas de cumpleaños de Jardiel Poncela.

Declaración de principios apriorísticos

Quizás me saldría más a cuenta poner un anuncio en la sección de contactos de algún periódico de tirada nacional... pero bueno, puede que lo del boca a boca sea efectivo -en la internete llaman memes a estas cosas del "me dijo Fulanito que le dijo Zotanito" ... ¡quién iba a decirlo, con lo que se parece el palabro a "memez"!-.



Lo sé: es una estupidez, pero bueno... Lo puse en un comentario hace ná, con motivo de la pulserita "100% católico" y como soy de reacciones primarias -una justificación como otra cualquiera... en realidad soy más secundaria que Rafaela Aparicio, que la pobre se pasó toda su vida a la sombra de unos y de otros- me he dejado llevar por ellas...*

*Y digo yo ¿a que viene tanta justificación, quilla, si esta bitácora es cosa tuya? :-P

¡Qué potito!



¿A qué sí? Es tan potito que hasta diría que es una hiper-mega-pocholada...*

Cotilleando por un guru-blog de esos que los entendidos consideran imprescindible -sirva como ejemplo una entrevista que le hicieron en Tintachina.com a Eduardo Arcos, el responsable de la bitácora mencionada... es que a mí no me hacen entrevistas ¡chachis en tó lo que se menea!- he dado con una entrada en la que se habla de una aplicación que, partiendo de los archivos de los usuarios del servicio gratuito de hospedaje de imágenes Flickr, genera palabras, letras, frases, a través de las fotografías.

¿Te apetece ver cómo quedaría tu nombre?. Si al primer intento no te gusta el resultado, pulsando sobre cada letra, se muestra una nueva.

*Es que hoy llevo la pulsera de "100% Mari Puri".