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De espaldas

No es justo

No es justo, no es justo, no es justo...

Llevo siete años pagando un alquiler porque ni de lejos me puedo comprar una casa pa'mi solita -bueno, sería para mí y para Zas, pero los perros, por ahora, no trabajan a cambio de un sueldo con el que luego poder contribuir a sostener la economía familiar-. No sé cuánto más tendré que esperar para dar el gran paso o si podré darlo alguna vez en mi vida -en realidad, lo que no sé es si me apetece endaudarme hasta la médula para luego estar, en los ratos de ocio, mirando lo bonitas que son las paredes de mi casa porque el salario no me dé para más dispendios-, pero por de pronto, he de esperar a tener la plaza en propiedad, y la cosa va para largo, porque visto lo visto... el día que consiga meter la cabeza en esta Santa Casa -hasta de eso tengo serias dudas- me tendrán que reconocer cuatro trienios de golpe -porque a los interinos no se les paga antiguedad, lleven el tiempo que lleven... bué, yo me lo descontaré en lo que ahorro en conexiones a internet-. Ilusa de mí, pensaba que entre las subvenciones y lo que desgrava la adquisición de una vivienda en propiedad, era algo que iba a poder asumir económicamente -ya digo- dentro de unos años: ¡ja! Ahora llega el Gobierno con las rebajas de enero, y eso que estamos en noviembre.

O sea, que lo mío es ir a contracorriente: cuando todo el mundo compra, yo alquilo, y cuando los que manejan los presupuestos nacionales deciden que hay que favorecer el alquiler, yo tengo pensado el comprar. Con lo que, cuando hubiera podido comprar, no he podido hacerlo porque los señores de la administración pública en la que trabajo se han saltado la legislación y no proveen las plazas como reglamentariamente está previsto, y cuando tenía previsto hacerlo, no no podré porque no recibiré ayudas públicas en forma de rebajas fiscales...

Lo que más me jode del asunto -sí, jode, con todas las letras- es que tengo un par de amigas que se compraron sus casitas hace siete u ocho años, y llevan todo ese tiempo cobrando una devolución media de la declaración de la renta cercana a los 3.000 euros anuales -quinientas mil para aclararnos-, cuando sus viviendas no son de VPO... vamos, que el Estado les ha ayudado a comprarse unas residencias de más de 180 metros cuadrados, más terraza -en el caso de una-. Resumiendo: pura envidia, la verdad. Porque así yo también me compraba una casa y después me iba de vacaciones un par de veces al año...

No es justo, snifff!!!

Por cierto, no tengo ni idea de si está bien o mal, de si económicamente es algo lógico o ilógico, de si es una forma de paliar el desfase brutal en los precios... (en Valencia capital, al ladito de la Ciudad de las Ciencias, se paga el metro cuadrado a 3.000 euros); de todas esas cosas no sé absolutamente nada. Sólo me quejo de que no sé cómo lo hago pero nunca llego a tiempo a todas estas cosas de la ayuda pública...

De experimentos sociológicos y eso..

¿La peña va camino de despeñarse por los barrancos de la decadencia o es que me estoy haciendo vieja?.

Es que... es que... es que... ¡manda narices, leche!, que tiene guasa el asunto.

A punto de caer



En la trampa... Creo que reaccioné a tiempo y he sido capaz de colocarme como espectadora.

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Desorientada



Mucho más de lo que sería recomendable, si es que en algún momento de la vida resulta interesante saberse medio perdida.

No sé si he hablado más de la cuenta.

No sé si he callado más de lo debido.

No sé si he sido cruel, y además, con ensañamiento.

Me descoloca cuando me reconozco en esa persona que está analizando, pormenorizadamente, lo que no le gusta de otra, y se desborda en esa disección, se pierde, se ceba en la incapacidad del otro por el mero hecho de descargar mi rabia. No me gusto. Anoche hubiese querido esconderme bajo el regazo de la cama, arropada por la manta, pero no hubo forma de que el calor calmase mi mala conciencia.

¡Qué poco me gusto cuando me veo así!

Y entonces comienza a rondarme el sentimiento de culpabilidad...

Definitivamente, quisiera que la brújula me indicase dónde queda mi Norte, y mientras llega ese momento, que me señalase el Sur para poder buscar un lugar en el que meter mi cabeza y no sacarla durante una temporada.

Hay días en los que una nunca desearía dejar de estar tumbada en posición fetal.

Odio perder los papeles.

Si

La tierra de las naranjas



Eso dicen, al menos.

Dicen que Valencia es la tierra de las naranjas. Y quien dice Valencia, también dice Castellón y Alicante -no sea que alguien se me enfade-. Bueno, en resumidas cuentas, que en realidad estoy hablando de la Comunidad Valenciana.

Y digo yo que si una vive en un lugar en el que un producto agrícola destaca, por encima de cualquier otro, en el número de toneladas de producción porque es el cultivo mayoritario en la zona, lo lógico, cuando se va a comprar naranjas para zumo a la frutería, es encontrarlo a un precio asequible, porque no existen problemas de abastecimiento ni de transportes ni de otras cosas que pudieran encarecerlo. Pos como que no... pos como que ayer por la tarde flipé a colorines cuando vi el precio de venta al público marcado en el cartelito de turno: 1,45 € el kilo. Ahí es nada... O sea, 241 pesetas, para entendernos. Casi me atraganto. Si cuatro naranjas, más o menos, ya pesan un kilo y con dos se hace un zumo, el tomar vitamina C te sale a 120 pesetas por vaso. ¡Cómo mola la gramola!

Y luego, una lee por ahí cosas como éstas:

"Normalmente para obtener los zumos de naranja industriales o naturales se pretende aprovechar naranjas que bien por su tamaño o por pequeños defectos exteriores se entiende que es naranja de estrío, con poco valor comercial como naranja de mesa.
Nosotros hemos diseñado nuestras máquinas en base a que el calibre de esta naranja es inferior al que habitualmente se comercializa. Esta naranja se puede conseguir a unos precios muy bajos (30-45 pts./kilo).
Como obtenemos 2 zumos por kilo de naranja, el zumo tendrá un costo entre 15 y 22,5 pts."


Claro, ya sé que no es lo mismo vender a un mayorista que venderle al cliente final, pero ¡leñe!, que luego vas a una cafetería, pides un zumo de naranja y tienen la osadía de cobrarte 2,50 € por la consumición. El que quiera hacer números que los haga, pero el porcentaje en la ganancia es elevadísimo.

Añado: compré las encarecidísimas naranjas para hacerme zumos con sabor a números rojos... Y luego la Generalitat Valenciana se dedica a hacer campañas publicitarias para fomentar el consumo de este cítrico en los hogares y para que los negocios de restauración ofrezcan el zumo natural, y no envasado, como pasaba en muchos lugares hasta hace poco... ¡manda narices!

¿qué no me iré esta tarde a la huerta, que está a escasos diez minutos de casa, y con eso de pasear a Zas, me meto disimuladamente por los campos de naranjas y con una bolsica colgada del brazo voy recogiendo las que hay caidas en el suelo? Cachis en la mar...

La boda del biznieto



Dejando a un lado la "horterez" del asunto, el fasto, la estupidez elevada al cubo -por decir algo suave- de una familia que es capaz de transportar el traje de la novia desde el país en el que se ha confeccionado -España- hasta el de la celebración del evento, en un avión particular para que el vestido pueda ir sin plegar y de esta forma que no se arrugue la extensa cola... dejando a un lado todas estas ¿vanalidades?, no puedo evitar el cabrearme -lo sé, me ganaré el título de Miss Irascible Forever- ante algo que parece que ha pasado desapercibido para la mayor parte de los mortales, y concretamente de los mortales españoles: el hecho de que este hombre -el futuro Rey de Francia, ¡ja!- es biznieto de Franco. A priori, eso no debería de ser un problema -porque una no elige la familia en la que le ha tocado nacer-, pero...

Karmele Marchante lo dice en su página personal -y no entro a valorar la valía o no de la periodista, porque ésa es otra historia: no todo ha de ser basura-:

"Hace menos de 30 años que en España se fusiló al amanecer. Firmó las órdenes un dictador que aunque padecía de Parkinson no le tembló la mano, ni a él ni a sus secuaces, muchos de ellos todavía vivitos y coleando, para rubricar penas tan extremas. Yo celebré su muerte con el Aleluya de Haendel, la Internacional, mucho cava y un montón de amistades que vivimos aquel final que parecía interminable. Se hacían y deshacían portadas de un día para otro, según los partes médicos que filtraba el ínclito marqués de Villaverde, otro personaje nefasto. Se acabó aquella etapa y la ciudadanía hizo un pacto para olvidar y construir un Estado nuevo. No se cerraron todas las heridas provocadas por una guerra fratricida y una dictadura tenebrosa, pero había una luz que predecía esperanza, libertad y muchas ansias de comenzar vidas nuevas. Y ahora llegan la hija, la nieta y el biznieto de aquel ser siniestro y nos lo ponen delante de las narices para revolver las tripas de la historia. No puedo comprender cómo se permite una provocación tan grande al colocarlos en primera línea de la actualidad y hablar como si lo pasado fuera una película de ensueño y fantasía. Va el trío calavera y se fotografía en el Valle de los Caídos, en El Pardo y en El Escorial. Y lo que es peor; hablan de su perverso ancestro. La hija posa, ataviada igual que su madre, "La collares", en un rincón familiar del que dicen era la biblioteca del dictador, afirmando que éste leía mucho. La nietísima, con varios cambios de ropa, apoya el chasis en el monumento funerario que se hizo construir semejante chivo, a costa del sudor y las vidas de muchos prisioneros de guerra que tuvieron que hacer trabajos forzosos en ese horrible lugar para obtener su libertad. Y ella misma comenta, extasiada, que tan vergonzoso sitio le da energía y que le recuerda a todos los caídos de la guerra civil española. Conocida la realidad, en ese reportaje obsceno, el terceto desgrana una sarta de memeces históricas convirtiéndolas en una patochada que, en mi opinión, roza la crueldad hacia un colectivo, la ciudadanía actual del Estado Español, que no tiene porqué aguantar esos insultos. A esta familia ,la del dictador, tendríamos que haberla echado a patadas por muchas razones. Son tantas que dejo a cada persona que lea esto su propio repertorio. Tras dinamitar el dichoso Valle un tribunal popular debería haber exigido cuentas del expolio al que se dedicaron durante los interminables años de esa España del NODO, negra como una mala sepia. Y sin olvidar que el Pazo de Meirás pertenece al pueblo gallego, que no entiendo a ese BNG tan poco beligerante que ni lo pide.
Con su uniforme bananero y sus amistades "inquebrantables", el biznieto Borbón se ha casado con la tercera fortuna de Venezuela. El papá de la nena es el banquero de Chávez, mejor me callo. De momento ya tenemos a uno fuera. Sobran lugares donde las familias de ese tipo de genocidas son muy bien recibidas. Que se queden , en la patria de Trujillo, la hija y la nieta. Ya las hemos soportado bastante pisoteando la realidad y la historia."


Creo que no hace falta añadir nada más.

¿Prevención en el trabajo?

Duda existencial:
especializados en la prevención en el trabajo? Si no es así, debería de serlo. Por lo
¿Existe alguna regulación para prevenir a los empleados de los "técnicos" especializados en la prevención en el trabajo? Si no es así, debería de serlo. Por lo menos, alguién debería de planteárselo. Porque visto lo visto -más abajo se ve-, al menos en la empresa en la que hago como que trabajo, necesitamos, imperiosamente, un especialista en explicarle a los que ejercen de entendidos en todo lo sabido y por saber, que antes de ir por la vida de listillos, han de, cuando menos, informarse sobre lo que van a decir para no meter la pata y perjudicar, con esto, a terceros.



Explico lo que ha ocurrido: hará cosa de media hora, uno de los integrantes de la Comisión para la prevención de Riesgos Laborales se ha pasado por esta zona de la planta y cabezeando, como el que ve algo que le disgusta, se ha dedicado a ir mesa por mesa a decirles a mis compañeros que tenían mal colocada la pantalla y que luego no se fuesen quejando de dolor de cuello, contracturas y demás. Cuando ha llegado a mi puesto, me ha largado el mismo sermón y en el momento en el que le he dicho que no la cambiaba porque la mía está bien colocada, me ha medio amenazado, en plan recriminación pseudopaternalista, diciéndome que qué iba a saber yo lo que estaba diciendo -claro, es que en el departamento de informática no tenemos ni idea de estas cosas y yo, particularmente, que tengo una hernia cervical por accidente laboral no procuro por mi salud... :-/ -.

A una de compañeras de la Sección de Secretaría -la de la foto-, le ha insistido tanto que la chica, al final, ha terminado por colocar la pantalla a ras de la mesa, con lo que ha de permanecer constantemente con la cabeza inclinada hacia abajo para mirar lo que escribe. Justamente la postura contraria a la recomendada en los manuales que versan sobre este asunto.

Espero que alguien con algo de sentido común le diga a este hombre que se dedique a otros menesteres, porque al paso que va la burra, dentro de dos meses, tenemos a media plantilla de baja por contracturas cervicales...




Addenda 10:33

La situación ideal:

No, no y mil veces no

No lo comprendo, de verdad. Al final, esta bitácora va a parecer un lamento continuado, pero es que existen cosas que se escapan a mi entendimiento. ¿Qué cosas? En esta ocasión son dos:

El anuncio del inicio de clases de religión musulmana y la "conversión", de informativas a artísticas, de las fotografías de las torturas iraquíes.

La primera, porque me parece estúpido -sí, así, con todas las letras- el interés que está mostrando el gobierno del PSOE por impartir clases de islamismo: es tan políticamente correcto que chirría... Y no lo digo porque ppiense que se ha de ningunear a la gente que profesa esta religión, sino porque España es un país aconfesional -debería ser laico, pero parece ser que es pedir demasiado- y las creencias personales se han de quedar, siempre, en el ámbito privado. No nos hemos desmarcado todavía del peso de la Iglesia Católica y ahora resulta que para que parezca más tolerante y tal y cual y Pascual, nos embarcamos en la soberana majadería de enseñarles a los niños musulmanes cómo se interpreta el Corán. Pos como que no, oiga usté, señor Zapatero, como que no... que para eso tienen a sus padres y a sus familiares. No puedo evitar el preguntarme si ésta no será una forma de hacer proselitismo barato...

La segunda, porque de tan absurda que es, parece increíble... Seguramente habrá gente que dirá que es una buena forma de concienciar a la Humanidad de que realizar tales actos de barbarie es inaceptable desde cualquier punto de vista, y que quién sabe qué es el arte y que se necesita ser tolerante y respetuoso con las intenciones de los que nos rodean y bla, bla, bla. Pero es que yo soy de entendederas corticas y de cuando en cuando, de sentimientos viscerales. Y lo cierto es que me parece vomitivo. Sí, vomitivo. Repugnante y vomitivo. Me repatea que le den el barniz de modernidad a algo tan sumamente macabro...

Ojo, este trocito no tiene desperdicio:

"...que sirven para recordarnos la profunda relación simbiótica entre las fotografías y la conducta de la guerra moderna. También revelan lo vertiginoso que es hoy en día el ciclo vital de una imagen."

?Será verdad?



Es que me cuesta creerlo... La noticia, originariamente, está publicada en un periódico de Sudáfrica en francés -al menos, eso es lo que decía el mail en el que me han mandado la información- . La traducción:

"El misterio de la habitación 311 aclarado.

"Durante meses se creyó en la maldición de la habitación 311 del Hospital municipal de Suráfrica. Cada Viernes por la mañana, las enfermeras descubrían un muerto en esta habitación de la unidad de cuidados intensivos. Es cierto que todos los pacientes habían sufrido todos tratamientos importantes, pero no estaban en peligro de muerte. El equipo médico, perplejo, pensó en contaminación bacteriológica del aire en la habituación. Alertados por las familias de las víctimas, las autoridades pidieron una investigación.

"Los 'inquilinos' de la 311 seguían muriendo a un ritmo semanal y se terminó por organizar un escondite en la habitación (para vigilar lo que ocurría). Y el misterio se disipó: cada Viernes por la mañana hacia las 6 de la mañana, la mujer de la limpieza desenchufaba el respirador artificial del paciente para conectar su aspirador... "


Ya digo, me cuesta creerlo, pero es tan absurdo que hasta puede resultar cierto. Cuando lo he leído, casi automáticamente, me ha venido a la cabeza la noticia de la limpiadora de un museo británico que tiró a la basura una bolsa de basura y luego resultó que la tal bolsa era parte de una ¿obra de arte? del creador Gustav Metzger -creador de tomaduras de pelo, claro-. Sé que no están relacionadas, salvo por el hecho de que en las dos informaciones, las protagonistas son limpiadoras y las dos, al parecer, desconocían detalles importantes del lugar en el que trabajaban.

Me gustaría saber qué ha pasado con la de la aspiradora...

Erogación



Una de las peores cosas que te puede pasar cuando vas por la vida de entendida en esto de las palabras -o sea, dicho de otra forma: que soy una petulante marisabidilla de tres al cuarto- es tropezarte con una y no saber qué significa o no terminarla de identificar en el contexto en el que está empleada. Hace un momento he hecho un rídiculo supino -para los no iniciados en el lenguaje rebuscado, supino es lo mismo que necio- cuando estaba sacando un café de la máquina expendedora -ufff, de ésta me granjeo el título de estúpida grado tres-: una compañera me ha preguntado el significado de un sustantivo y no he sabido qué responderle -insisto, eso no sería problema si aquí la menda no se diese aires de ser, con toda seguridad, la próxima intelectualoide letrada en ingresar en la Real Academia de la Lengua Española-.

La semana pasada cambiaron la antigua máquina por otra mucho más moderna, con más botoncitos y con una apariencia más Matrix forever. El aguachirli, por supuesto, es el mismo, pero entre las novedades a considerar, hay una destacable. Es el mensajito que aparece en una pantalla iluminada, cuando la cafetera se pone en funcionamiento, después de insertarle las monedillas de turno: "Erogación".

¿Erogación? ¿Mande? Y eso ¿qué es? Porque a mí me suena a dinero, impuestos, herencias... Claro, acostumbrada a la frase que se leía en la máquina retirada, "En funcionamiento, espere, una se queda descolocada ante una palabra tan téssssnica, tan de serie made in USA de abogados, pleitos y dimes y diretes.

El significado -según el diccionario de la Academia a la que aspiro a pertenecer dentro de muy poco tiempo-:

erogar.
(Del lat. erogāre).
1. tr. Distribuir, repartir bienes o caudales.
2. tr. Méx. y Ven. Gastar el dinero.


Después de comprobar que, efectivamente, no era una barbaridad el que a mí me sonase la palabreja a cosas monetarias y tal, me he preguntado -y de ahí esta anotación a modo de reflexión en voz alta- a qué santo viene eso de emplear un término tan poco frecuente en un ámbito tan popular... ¿Necesidad de epatar -o sea, en cristiano, de descolocar al personal-? Será que el lenguaje futuro ha de ser futurista, seguro."

Reírse de uno mismo

Llevo tiempo observando, sobre todo, en este mundo de las bitácoras, que los que no saben o no quieren encajar una crítica negativa referida a cómo o qué dicen en sus textos, casi siempre disfrazan esa postura –no está bien visto reconocer que a uno le sientan como una patada en el hígado ciertos comentarios; por encima de todo se ha de ser tolerante y políticamente correcto... aunque también es cierto que los hay que hacen gala, a toda hora, de ser justamente lo contrario: unos irreverentes de tomo y lomo, como si con esto, adquiriesen ipso facto, el visado para hablar de cualquier cosa de cualquier manera posible- con un tejido argumental, que de tan usado, debería estar a punto de rasgarse por las cuatro esquinas: El que lee, que es el que critica, carece de sentido del humor. Y lo que es aparentemente más grave: no sólo es que carezca de sentido del humor, es que además, no sabe reírse de sí mismo.

Y de la misma forma que llevo tiempo observándolo, llevo tiempo preguntándome cuánto hay de verdad en una afirmación de ese calibre, y si ésta no será una manera de soslayar el hecho de que, a la hora de manifestarse, no todo vale y de que existen ciertas premisas, que cuando menos, sería interesante respetar.

¿Por qué? Muy sencillo: porque el sentido del humor que una persona posee no debería de medirse por su cantidad –si se tiene poco o mucho- sino por la calidad, cosa bien distinta: no es lo mismo tener mucho sentido del humor y que éste sea chabacano, grosero y zafio, que tener un sentido del humor limitado, pero concentrado en dosis de fina ironía, de éstas que te dejan descolocada hasta que eres capaz de reaccionar. Por decirlo de otra manera: no es lo mismo ser seguidor acérrimo de Los Morancos que serlo de Tip y Coll, o para citar a otra pareja que todavía sigue en activo, de Faemino y Cansado.

Puede que toda esta diatriba sea fruto de una mal digerida envidia y en realidad lo que ocurre es que, cada vez que entro en alguno de los blogs que son considerados por la mayoría –es casi unánime- como lo más de lo más en esto del humor, y que están llenos de chascarrillos, chistes fáciles y simplones y recreaciones de situaciones cómicas traídas por los pelos, no tengo la suficiente capacidad para reírme de mí misma y por extensión carezco de la gracia y soltura necesaria para expresarme como lo hacen ellos. Será por eso que donde casi todos colocan su jaja de turno, yo sólo veo un trasfondo machista, xenófobo y despectivo.

Tendré que apuntarme a algún cursillo para aumentar mi sentido del humor y, sobre todo, para reírme de mí misma a mandíbula batiente. Espero que me dé resultado... ahora que sé que me resultará extremadamente difícil: puestos a elegir, prefiero reírme de otros... A veces, para seguir hacia delante, es necesario tomar las cosas en serio. Al menos, algunas. Y a medida que pasa el tiempo, me convenzo más de que existen demasiadas personas que parecen obviar algo tan elemental. Triste, pero cierto.

Hablar es peligroso

Para que luego digan que las palabras no son importantes, que lo que se dice o cómo se dice no tiene trascendencia... Y ya no sólo las palabras sino cualquier forma de expresión que sea capaz de transmitir un mensaje de forma universal. Como, por ejemplo, las imágenes.

Desconozco cuántos serán los pensadores, filósofos, escritores, dramaturgos, periodistas, escultores o directores de cine -por nombrar unos cuantos- que, en la actualidad, viven bajo el yugo de la intolerancia, en forma de amenazas a su persona y su entorno -por supuesto, sería imprescindible tener en cuenta a los represaliados por ETA-. Me viene a la cabeza el caso de Salman Rusdhie, quizás uno de los más conocidos por cómo se trató la noticia desde los medios informativos.

¿Y a santo de qué vienen los dos párrafos anteriores? Pues a que acabo de leer en la prensa que ayer asesinaron al director de cineTheo Van Gogh, en lo que parece ser un ajuste de cuentas por haberse atrevido a cuestionar, en un documental, el papel que se le otorga a la mujer en el mundo musulmán.

Será un caso aislado, seguramente. Estoy por decir que no ya seguramente, sino con certeza. O es que, quizás, es lo que quiero pensar: que el integrismo es una mera anécdota dentro de una multitud de sociedades bienpensantes. Eso sí, una anédcota demasiado macabra.

Me releo y lo único que me viene a la cabeza es que soy una ilusa de tomo y lomo...

Por un "quítame allá esas sillas"



Que ya sé que la expresión original es "por un quítame allá esas pajas", pero es que, cuando esta mañana he leido la noticia, he pensado casi automáticamente en un juego de cambio de palabras -transcibo parte de la noticia, porque el enlace no termina de funcionar bien-:

El clero de la Vall d'Uixó ignora al alcalde y oficia la misa de difuntos en el cementerio...La diferencia de esta celebración con la realizada el pasado año fue que había las sillas. Esta vez los feligreses permanecieron de pie escuchando el sermón de los curas. El consistorio, inicialmente, sólo les había autorizado alrededor de doscientas sillas para la misa -siempre que se oficiara en el exterior del cementerio-, argumentando motivos de espacio y la recepción de algunas quejas por parte de vecinos de la localidad que se sienten «ofendidos» porque al visitar el cementerio se encuentran la celebración religiosa, sin ser ellos católicos, ni tampoco sus seres queridos allí enterrados.


La cosa tiene su aquel, aunque parezca una naderia. Sobre todo, si tenemos en cuenta que existen muchos municipios en los que el cementerio sigue siendo propiedad de la Iglesia católica y ésta, de una u otra forma, se rige por sus propias normas, obviando el respeto que merecen los ciudadanos que no practican esa religión.

De todas formas, es asombroso cómo nos sometemos a actos sociales que lo son porque anteriormente fueron costumbres religiosas: si el día 1 de noviembre se celebra una efemérides católica ¿a qué santo van los agnósticos/ateos al cementerio? Es que no termino de entenderlo...

El despropósito

Estaba claro: les iban a crecer los enanos. Y así ha sido...



Aquí, el que no corre, vuela. Y por pedir que no quede, que el "no" ya lo tienen. De milagros está el mundo lleno, dicen. Y de desaprensivos también, añado yo.

Luis Roldán le ha pedido a Gónzalez que solicité también un indulto para él, ya que está condenado por malversación de caudales públicos...

La España de la bota y la pandereta en versión progresista.

¿Se puede meter la pata más profundamente?



¿Qué habrá dentro de esta cabecita? ¿Quizás serrín? ¿O es que ha tenido interferencias en el flujo de sus pensamientos y anda un poco perdido, por no decir por completo?

¿Cómo puede atreverse a considerar la petición de indulto de Rafael Vera como algo 'de estricta justicia', cuando está demostrado que este señor malversó 3,8 millones de euros? ¿Qué pasa, que porque capturo a una parte de la cúpula etarra en su momento, deja de ser un ladrón? ¿Existe en España la conmutación de las penas por actos heroicos o considerados de interés para la seguridad nacional? ¿Cómo se hace...? Vamos a ver: tú puedes prender seis terroristas de la kale borroka, y luego entrar en un banco y llevarte un millón y medio de euros que una cosa se tapa con la otra...

Me ha decepcionado profundamente... Felipe González ¿sabes lo que estás haciendo? ¡Qué triste!

Abrazos y más abrazos



¿Alguien quiere un abrazo? Es que me estoy especializando en repartirlos como si de caramelos se tratasen, a la salida de un bautizo... Así, sin venir a cuanto. O al menos, a mí me da la impresión de que los estoy desperdiciando.

Me explico: el lunes pasado, en clase de yoga, la profesora, supongo que aras del buen rollito y del “que mega-super-guay es todo esto de la relajación infinita”, dedicó casi toda la clase a que los alumnos nos conociésemos los unos a los otros. Y no tuvo mejor ocurrencia que recomendarnos que nos auto-presentásemos y que de paso, nos abrazásemos, nos besásemos y nos quisiéramos mucho, pero que mucho, mucho, mucho. Y claro, a priori, y en teoría, está genial eso de aprender de gratis cómo relacionarse con extraños, pero en la práctica, hacerlo a base de abrazos, de achuchones y de besitos en las mejillas, no es muy recomendable. Al menos, desde mi punto de vista.

¿Por qué tengo que abrazar a una persona que no conozco de nada y además, en plan no hipócrita –como generalmente se hace-? ¿Es necesario darle achuchones al vecino de la alfombrilla contigua para que el estiramiento del músculo posterior del muslo izquierdo sea más apropiado?

Será que cada vez soy más asocial, o más desagradable o más quisquillosa... Pero es que me repatean ese tipo de situaciones en las que una se ve abocada a colocarse la sonrisa en la boca de manera permanente, máxime, cuando ese comportamiento no entraba dentro de lo previsible. No sé, quizás si hubiese acudido a una terapia de grupo, o me hubiese inscrito en un cursillo de técnicas para mejorar mis relaciones sociales...

En resumen: que no me gustó nada verme rodeada de una treintena de personas, dándose besitos y abrazos entre sí, sin venir a cuento. Que lo de la abrazoterapia está muy bien si los brazos que te rodean son los de alguien a quien estimas –ya sea amigo, familiar o pareja-, pero es una soberana estupidez cuando no te une ningún lazo de afecto con la persona en cuestión. Es más, provoca el efecto contrario al pretendido –al menos en mí-: una acaba sintiendo que le están invadiendo su espacio vital, y eso no mola nada, nada, nada.

Al final, género

No sé si es que, al paso que voy, acabaré cambiándome de chaqueta, pero es que las formas contundentes -por llamarlas de alguna manera, ya que siempre he dicho que a este señor, lo que le restaba razón era su manera de expresarse- del académico Arturo Pérez Reverte, son las únicas que se pueden emplear para hablar sobre el desaguisado que han mal cocinado en las Cortes españolas con esto de la violencia sexual:

"Se veía venir. Ley contra la Violencia de Género, la han llamado. Pese a los argumentos de la Real Academia Española, el Gobierno del talante y el buen rollito, impasible el ademán, se ha pasado por el forro de los huevos y de las huevas los detallados argumentos que se le presentaron, y que podríamos resumir por quincuagésima vez diciendo que ese género, tan caro a las feministas, es un anglicismo que proviene del puritano gender con el que los gringos, tan fariseos ellos, eluden la palabra sex.


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Machuca



La vi ayer por la tarde. La proyectaron, en preestreno, en el Club Diario Levante a finales de mayo pasado -sino recuerdo mal-, pero aquella noche me venía fatal y la dejé pasar. Este fin de semana estaba programada dentro de las actividades culturales previstas para el mes de octubre, en la Casa de la Cultura, de la que ya hablé en otra anotación reciente.

Muy poca gente en la sala, creo que alrededor de una veintena de personas. Pensé que historias así, en las que se habla de algo doloroso, de cuestiones políticas, aunque sea de refilón, no gustan. Y es cierto, yo soy la primera que huyo de las películas que sé que me van a hacer pupa... Si bien, en muchas ocasiones, depende de cómo se cuenten las cosas o de lo que una llegue a implicarse en lo que las imágenes le hacen sentir -todavía recuerdo cómo "vi" Domingo sangriento (Bloody Sunday): tapándome la cara con la chaqueta durante casi toda la proyección- .

La película está dirigida por Andrés Wood. Para mí sorpresa, acabo de enterarme, al entrar en su página, de que La fiebre del loco, también es suya, con lo que lo he visto en persona -a Andrés Wood-, ya que cuando la preestreanron en el Club, acudieron él y una de las actrices principales -magnífica historia de perdedores, que te deja la sensación de "sitio maldito", de "ésa es la tierra de los olvidados"...- para su presentación.

Se desarrolla en Santiago de Chile, durante los días previos al golpe militar contra Salvador Allende, en 1973. Es la historia de dos casi-adolescentes, que por su estatus social, no estaban destinados a encontrarse, y que por las tendencias integradoras del director de un colegio religioso, acaban conociéndose y compartiendo experiencias. El asombro de ambos ante el mundo en el que cada uno de ellos se desenvuelve es patente -inevitable por otra parte- y en lugar de distanciarlos más, esas diferencias acaban convirtiéndolos en inseparables: es lo que tiene la novedad y el descubrimiento de otras existencias, de otras miradas, de otras realidades.

Si la historia finalizase con la muestra de cómo estos dos -a mitad de la película ya son tres jóvenes- casi adolescentes van afrontado los diversos avatares que la vida les ofrece, no dejaría de ser una mera constatación de un avance, de algo que se sabe de antemano, de una evidencia, no más. Lo cierto es que ver cómo reaccionan ante el primer beso o cómo hacen sus primeras pellas es interesante de por sí, pero la narración va mucho más allá: el fatídico día del golpe de Estado llega y con él, la afirmación de que existen diferencias insalvables, de que, el mero hecho de calzar unas zapatillas marca Adidas, va a señalar la pauta de quiénes son los buenos y quiénes son los malos -la concepción de buenos y malos desde el punto de vista de los contrarios a Salvador Allende-.

Para acabar, sólo dos apuntes en forma de impresiones: el primero, que el final me llegó de sopetón, como si hubiese estado paseando, a ratos, en un hermoso jardín de flores, y al salir de éste, sus guardianes, me hubiesen despedido con una sonora bofetada. Recordé, casi de forma inmediata, que esa sensación fue la misma que me provocaron las últimas escenas de La lengua de las mariposas, muy cercana al desasosiego, al dolor que no sabes en qué parte de tu cuerpo colocar. El segundo apunte: la frase que pronunció uno de mis amigos cuando ya estábamos en la calle. Dijo "y mientras tanto, nosotros éramos felices en la escuela"-los tres teníamos siete años cuando el golpe militar de Pinochet, más o menos la edad, tirando a la baja, de los protagonistas-.

Otra crítica.

¿Hace un mimito?



Pero no un mimito en plan caricia, no. Se trata de mimitos en forma de halagos: como los piropos de toda la vida, pero en formato unisex. ¿Cómo se consigue? Muy fácil: es necesario contactar con Jennifer Baumeister.

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"Sopar de dijous"



Anoche comenzó la temporada del Sopar de dijous de la Casa de la Cultura del pueblo en el que resido. Ya he contado en alguna ocasión por aquí que vivo justo enfrente de tan "magno" edificio y si a veces me quejo de los ruidos y de la gente que entra y sale, he de reconocer que es un lujazo tenerla tan cerca de casa: vencer mi sempiterna pereza es fácil porque tan solo he de cruzar la calle para pasar un rato agradable, reunida con los amigos.

¿Qué es el "sopar de dijous"? Lo primero: está en valenciano y significa "cena del jueves". Trata de rescatar el ambiente íntimo de lo que antiguamente eran los cafés teatros y en una pequeña sala situada en la planta baja colocan mesitas con mantelitos de papel, a imitación de los de cuadritos de vichy de toda la vida -increíble pero cierto: dejan fumar hasta poco antes de que comience la actuación-. Un pequeño candil en el centro de cada una de ellas, con una vela encendida y poco más. La entrada cuesta dos euros e incluye el café y las pastas. Los asistentes acuden con un bocata a modo de cena -lo que por aquí se conoce como "cena de sobaquillo", imagino que por lo de llevar el bocadillo bajo el sobaco cuando se va a una comida de este tipo... pufff, qué peste!!!- y con "chorraditas" variadas para picotear: aceitunas, papas, frutos secos, etc. Nosotros -mis amigos y yo- nos hemos vueltos un pelín más sibaritas y ayer cayó una botella de Ribera del Duero y trufas de postre, que añadido a los vasitos de mistela que sirven con el café, fue un magnífico preludio al espectáculo.

Risas, risas y más risas. Tantas, que en varias ocasiones acabé con lágrimas en los ojos por "culpa" de Il gondoliero di Triana, o sea, Marcelo Casas -el de la foto-. De verdad de la buena: es una magnífica forma de irse relajadísima a dormir. Si tenéis posibilidad de acudir a algún local de éstos en los que se celebran espectáculos incluidos en los circuitos de café-teatro, no lo dejéis pasar: vale la pena.