No es justo
No es justo, no es justo, no es justo...
Llevo siete años pagando un alquiler porque ni de lejos me puedo comprar una casa pa'mi solita -bueno, sería para mí y para Zas, pero los perros, por ahora, no trabajan a cambio de un sueldo con el que luego poder contribuir a sostener la economía familiar-. No sé cuánto más tendré que esperar para dar el gran paso o si podré darlo alguna vez en mi vida -en realidad, lo que no sé es si me apetece endaudarme hasta la médula para luego estar, en los ratos de ocio, mirando lo bonitas que son las paredes de mi casa porque el salario no me dé para más dispendios-, pero por de pronto, he de esperar a tener la plaza en propiedad, y la cosa va para largo, porque visto lo visto... el día que consiga meter la cabeza en esta Santa Casa -hasta de eso tengo serias dudas- me tendrán que reconocer cuatro trienios de golpe -porque a los interinos no se les paga antiguedad, lleven el tiempo que lleven... bué, yo me lo descontaré en lo que ahorro en conexiones a internet-. Ilusa de mí, pensaba que entre las subvenciones y lo que desgrava la adquisición de una vivienda en propiedad, era algo que iba a poder asumir económicamente -ya digo- dentro de unos años: ¡ja! Ahora llega el Gobierno con las rebajas de enero, y eso que estamos en noviembre.
O sea, que lo mío es ir a contracorriente: cuando todo el mundo compra, yo alquilo, y cuando los que manejan los presupuestos nacionales deciden que hay que favorecer el alquiler, yo tengo pensado el comprar. Con lo que, cuando hubiera podido comprar, no he podido hacerlo porque los señores de la administración pública en la que trabajo se han saltado la legislación y no proveen las plazas como reglamentariamente está previsto, y cuando tenía previsto hacerlo, no no podré porque no recibiré ayudas públicas en forma de rebajas fiscales...
Lo que más me jode del asunto -sí, jode, con todas las letras- es que tengo un par de amigas que se compraron sus casitas hace siete u ocho años, y llevan todo ese tiempo cobrando una devolución media de la declaración de la renta cercana a los 3.000 euros anuales -quinientas mil para aclararnos-, cuando sus viviendas no son de VPO... vamos, que el Estado les ha ayudado a comprarse unas residencias de más de 180 metros cuadrados, más terraza -en el caso de una-. Resumiendo: pura envidia, la verdad. Porque así yo también me compraba una casa y después me iba de vacaciones un par de veces al año...
No es justo, snifff!!!
Por cierto, no tengo ni idea de si está bien o mal, de si económicamente es algo lógico o ilógico, de si es una forma de paliar el desfase brutal en los precios... (en Valencia capital, al ladito de la Ciudad de las Ciencias, se paga el metro cuadrado a 3.000 euros); de todas esas cosas no sé absolutamente nada. Sólo me quejo de que no sé cómo lo hago pero nunca llego a tiempo a todas estas cosas de la ayuda pública...












