Tormentón desde el trabajo
Con una diferencia de siete horas... Definitivamente, creo que dentro de unos minutos volveré a ducharme, y además, de forma gratuita, :-/
Con una diferencia de siete horas... Definitivamente, creo que dentro de unos minutos volveré a ducharme, y además, de forma gratuita, :-/
Poco más que decir...

Io flipo. A colorines, añado.
Ya decía yo que lo de las recogepelotas iba a traer cola, pero lo que no podía alcanzar ni a pensar era la desfachatez de Manolo Santana a la hora de calificar a las modelos como "unas trabajadoras más", obviando el uso que está haciendo de ellas la organización del puñetero Masters.
Al menos, el Ministerio de Trabajo ha reaccionado. Aunque tarde, eso sí. Porque lo de las modelos ya hacía tiempo que se sabía, con lo que podían haber solicitado información, antes de la celebración del evento, para ver qué se pretendía conseguir con la contratación de estas chicas para recoger las bolas sobrantes en los partidos de tenis.
Ayer tuve oportunidad de ver un trozo del encuentro de Agassi contra Max Mirnyi, y era patético: dada la altura de la mayoría de ellas, parecían jirafas plegadas sobre sí mismas. Además, ¡cómo no!, para recaudar fondos, haciendo publicidad de la firma Hugo Boss...(formato .pdf)"
Constatación: el mundo está loco.
¿O no?
¿Será que la Madre Naturaleza ha sido siempre así?
Esta mañana, a las siete y veinte, iba yo por la calle, paseando a Zas -o paseando con Zas- en manga corta. Calor. Calor. Calor. Calor. Y quizás algo más de calor.
¿Dónde quedan aquellos años, siendo niña, en los que para Todos los Santos se estrenaba la "muda de vestir" completa para el invierno, incluido el abrigo? Faltan sólo once días para eso. Creo que si tuviera que hacerlo ahora, me entraba la "payola" -entrecomillo porque no sé cómo se escribe, en el DRAE no aparece-.

Enseñanza de 1960:
Un campesino vende un saco de patatas por 1000 ptas.
Sus gastos de producción se elevan a 4/5 del precio de la venta. ¿Cuál es su
beneficio?
Enseñanza tradicional de 1970:
Un campesino vende un saco de patatas por 1000 ptas.
Sus gastos de producción se elevan a 4/5 del precio de venta, esto es, a 800
ptas. ¿Cuál es su beneficio?
Enseñanza moderna de 1980:
Un campesino cambia un conjunto P de patatas por un conjunto M de monedas.
El cardinal del conjunto M es igual a 1000 ptas., y cada elemento vale 1
Pta. Dibuja 1000 puntos gordos que representen los elementos del conjunto M.
El conjunto F de los gastos de producción comprende 200 puntos gordos menos
que el conjunto M.
Representa el conjunto F como subconjunto del conjunto M y da la respuesta a
la cuestión si guiente: ¿cuál es el cardinal del conjunto B de los beneficios? Dibuje B con color rojo.
LOGSE:
Un agricultor vende un saco de patatas por 1000 ptas.
Los gastos de producción se elevan a 800 Ptas. Y el beneficio es de 200 ptas.
Actividad: subraya la palabra "patata" y discute sobre ella con tu compañero.
La próxima reforma:
El tio Evaristo, lavriego burges latifundista espanyol i intermediario es un Kapitalista insolidario y centralista q saenriquecido con 200 pelas al bender espekulando un mogollón d patatas". Analiza el testo, vusca las faltas de sintasis dortografia de puntuacion, y si no las bes no t traumatices q no psa nda. Envía unos sms a tus compis comentando los avusos antidemocraticos d Ebaristo i convocando una manifa espontanea n señal d protesta. Pásalo."

Ayer tuve clase de yoga. Y desde que asisto he observado algo curioso o quizás no lo es tanto-: todas somos mayoría mujeres; de veinticinco, creo que cuatro son hombres- llevamos los pies decorados. El blanco insípido del calcetín de deporte con el que hasta hace tres o cuatro años estábamos acostumbrados a vestir el final de nuestras extremidades inferiores ha pasado a mejor vida. Ahora se llevan los calcetines a rayas, los dibujitos, los lunares, los estampados más rocambolescos. Casi todo sirve. Algo que antaño era sinónimo de horterada, resulta que en estos momentos es la monería de turno.
Y lo cierto es que son simpatiquísimos, para qué negar lo evidente...
Ya me lo había hecho notar mi hermana, que desde hace ya tres años, va a la caza del calcetín estiloso: trabaja de enfermera en la flota de un hospital va al departamento que, por urgencia, necesita de más personal en una circunstancia determinada, con lo que se mueve constantemente por todo el centro- y parece ser que, desde hace ya tiempo, se ha establecido una especie de concurso oficioso entre las compañeras, para ver quién de todas lleva el calcetín más original. Ahí es nada, J
Pero no deja de hacerme gracia el que la estética varíe tanto: en los ochenta se llevaba el calcetín blanco de deporte con zapato de tacón sí, sí, aunque parezca mentira- y lo mismo se estilaba para el hombre sin tacón, claro-. Ahora vemos a alguien así y nos pegamos un susto de muerte. Hasta en Holanda, el Ministerio de Finanzas ha prohibido su uso por considerarlo antiestético.
De todas formas, como todo, esto de los calcetines a colorines será una moda pasajera, pero mientras tanto, se consideran un elemento indispensable para que una fiesta de pijamas entre adolescentes sea existosa. Puro marketing, claro, :-/
El ser idiota no es una duda. Es una afirmación -¡pero que peaso de incongruente que soy!-, pero es que la constatación deriva de una duda existencial. Y es que no cabe otra respuesta, está claro. ¿Se puede ser más idiota que yo, que la semana pasada anda a vueltas con algo parecido a una semi-gripe o gripe a medias o virus de esos asquerosos que te atacan al estómago que se parecen mucho a los de la plaga invernal, y va y hoy, sin acordarme siquiera de esta circunstancia, me he vacunado contra la GRIPE? ¿SE PUEDE SER MÁS IDIOTA? Es que ya ando con arcadas... Si sobrevivo, lo primero que haré será escribir quinientas veces "Niña, lo tuyo es para investigarlo".

La vi ayer por la tarde. Me refiero a la película que narra la historia de Verónica Guerin, una periodista irlandesa, que en la década de los 90, se involucró tanto en su faceta de informadora, que perdió la vida mientras investigaba sobre los capos del narcotráfico en su país.
La cinta es dura al principio -no le encuentro una razón válida para esa violencia explícita- y a medida que va avanzando, adquiere tintes de sentimentalismo barato, de ése que se centra en pulsar los sensores más básicos del ser humano y que se activan a base de ver a una heroina vilipendiada por sus propios compañeros, a una madre preocupada, a un hijo inocente y a un marido compresivo y bonachón. Decir algo bueno después de las frases anteriores, parece casi imposible, pero lo voy a hacer: la prota, Cate Blanchett, hace bastante bien su trabajo, al igual que la mayoría de los personajes. A destacar, el matrimonio de los malos malísimos, que dan hasta miedo. He de agradecerle, sin embargo, el que me hiciese llorar a moco tendido -no hay nada como una sesión de lagrimeo gratuito-.
De todas formas, mejor que lo digo yo, lo expresa el crítico de Miradas de cine.
¿Con qué me quedé después de verla? Pues con la impresión de que a esta mujer, la película no le hace justicia. Y que la pretensión de Joel Schumacher de dibujar a una heroina en la época del descreimiento está completamente fuera de lugar. Porque no soy capaz de asimilar que Verónica Guerin no dudase en ningún momento, porque no soy capaz de aceptar que el periodismo de investigación sea sólo eso, una historia de buenos y malos, en la que el informador hace el papel del redentor. No. Ha muerto mucha gente por querer contar la verdad al resto del mundo y de hecho, en muchos puntos del planeta se sigue limitando la libertad de expresión por medios violentos -ya sea de palabra o por obra-. Una persona que se enfrenta a algo así ha de dudar, por necesidad, y ha de tener miedo, mucho miedo. Mostrar a una mujer que, en lugar de expresar dudas, de mostrar titubeos, se dedica a ir en línea recta, de forma temeraria, directa a su meta, es cuando menos, hacerle un flaco favor al mundo del periodismo de investigación. No resulta humana -por mucho que el director cuele planos de su vida familiar-, y la verdad, creo que murió por serlo.
Addenda 13:34 h.
Los entrecomillados que se pueden leer en estos comentarios son muy jugosos. Son un claro ejemplo de aquello que dice "del dicho al hecho hay mucho trecho": de las pretensiones de Schumacher y su equipo al producto final, existe todo un mundo de distancia.

Sí, lo sé. Parece una estupidez. Porque crear un robot para que éste se coma las moscas, no tiene, a priori, mucho "trellat" -como dicen por estos lares; vendría a ser que no tiene ni pies ni cabeza-. Y no digo que, a veces, las mosas no sean insoportables. No lo digo. Es más, no podría decirlo después de haberlas padecido este verano en Linares, cuando, si abrías el balcón para que la casa se ventilase, corrías el riesgo de que posteriormente, tuvieses invitados indeseados a la hora de la comida, para la siesta y para la cena. Eso sí, en caso de que optases por liquidarlas -, por supuesto, por aquello de que transmiten enfermedades y tal; ni de lejos porque molesten ¡pobrecitas ellas! eso se aguantaría estoicamente-, el aroma a insecticida te iba a acompañar en la punta de la nariz para el resto del día. En resumen, existe un dicho que le viene al pelo: esto es como matar moscas a cañonazos.
Pero... pero... todo tiene un pero. Resulta que es el robot se come las moscas porque es del azúcar que éstas llevan en sus entrañas de dónde va a extraer el combustible para funcionar -que me perdonen los friqui-tecnos pero soy muy básica con las explicaciones-. ¿Y si el robot no está destinado a comérselas por el mero hecho de hacerlas desaparecer, para qué sirve entonces? Para cosas importantes, que es mucho mejor que sea una máquina la que entre en contacto con sustancias tóxicas y no un ser humano.
Estoy por dirigirme a la University of the West of England de Bristol y decirles que yo conozco un lugar, en verano, en el que podrían hacer acopio de estos bichitos tan monos, y además podrían hasta tenerlas en stock, por aquello que alguna temporada se les diese mal.
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Llevo días descargándome música de internet, de manera aleatoria. Me explico: algunas de las bitácoras que frecuento cada tanto, tienen un apartado dedicado a sus canciones favoritas. Las escucho y si me gustan, me las "apropio". Una magnífica forma de ampliar mis escasos conocimientos musicales -ya he hablado alguna vez aquí de ese analfabetismo casi forzado-.
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Primero fue anticuario y sus propias composiciones -no perderse El desengaño de las hormigas (gracias por recordármela, Blues)-, luego Bluessoul, y recientemente, Roberto -aunque las de esta última bitácora no se pueden bajar o yo no sé, que tó pué ser-.
En alguna ocasión he puesto por aquí enlaces a canciones para descargarlas y dándole vueltas al asunto he decidido crear un apartado para dejar algo de música de cuando en cuando. Como tengo problemas con los dos servidores gratuitos que empleo, no me cabe otra que utilizar uno de ftp, pero en el que los ficheros permanecen sólo una semana, con un límite de 25 descargas -ya lo dije por ahí en otra ocasión, pero bueno...-, con lo que iré actualizándolo cada poco.
Comienzo con Broadway Song, de Lou Reed, porque a pesar de haberlo oido nombrar casi hasta el infinito, no fue hasta el verano del año pasado que lo escuché y vi actuar en directo por primera vez: todo un prodigio de templanza y de versatilidad. Me encantó, sinceramente.
El enlace donde se encontrarán las canciones está al final de la página.

Bueno, en realidad, no son malos tiempos para la lírica. Más bien son malos tiempos para la prensa del corazón que tiende al amarillismo más recalcitrante. ¿Por qué? Pues porque el Tribunal de Estrabusgo dio la razón, el pasado mes de junio, a Carolina de Mónaco, en su lucha por conseguir algo de privacidad en su vida de diario, pese a ser un personaje público. Según esta sentencia, Alemania no adoptó las medidas legales pertinentes para conseguir que ciertas fotografías, tomadas cuando la princesa no estaba ejerciendo como tal -o sea, no acudía ni presidía ni nada parecido ningún acto público-, no fueran publicadas en la prensa del corazón. ¿Y qué consecuencias puede tener algo así? Intuyo que las de que muchos de los famosos que hoy en día tienen miedo de echar una cana al aire por si son pillados in fraganti, por poner un ejemplo, se relajen al tomar consciencia de que para que los saquen en la prensa, a partir de ahora -es un decir, porque es la primera sentencia emitida en este sentido, con lo que lo de la jurisprudencia todavía no es demasiado consistente; al menos, eso creo, claro- habrán de solicitar su expresa autorización, o sea, que para que se publiquen imágenes suyas será necesario que hayan dado, con anterioridad, su consentimiento.
Anoche, en Crónicas marcianas -sí, veo "ése" tipo de programas ¿qué pasa? :-P - valoraron hasta qué punto eso iba a afectar a los muchos programas de televisión que hoy en día viven de robados y persecuciones a famosillos de tres al cuarto -y no tan tres al cuarto-. Conclusión: está por ver, entre otras muchas cosas, porque son pocos los famosos que eligen la vía de la protección de sus derechos, sobre todo, si tenemos en cuenta que muchos de ellos -no todos, pero bueno...- viven de vender su vida en fascículos.
Elvira Lindo habla hoy en Periodista Digital -no sabía yo que esta mujer publicaba ahora en este medio... sé que no se ha de juzgar al escritor por la facción política del canal informativo elegido para expresarse, pero estos del PD son de un tendencioso que asusta, vamos, que de independientes tienen poquito, :-/ - sobre el fenómeno de la telebasura, arremetiendo contra ella. Tiene razón en casi todo, pero empieza mal: títula a su columna "Cotilleo", cuando realmente, lo que se está viendo en la televisión privada actualmente, no es eso, sino algo mucho más burdo y elemental: un contínuo tablón de anuncios, en el que se cuelgan todas las bajezas e instintos más primarios del ser humano. Nada edificante ni trascendental, estamos de acuerdo. Pero sí una reflejo de lo que es nuestra sociedad. Creo que eso tiene poco o nada que ver con el cotilleo, que no dejaría de ser un mal menor, o un pecado venial, de esos leves e irrelevantes, y mucho o todo que ver con el morbo que provoca el contemplar la desgracia ajena o los cuentos de hadas -que para eso ya se necesita pegarse un chute de masoquismo en estado puro-. De todas formas, a mí estos programas me hacen reir mucho. Pero que mucho, mucho, mucho. Será que soy una mala persona, :-)
Pdta. Dejo el enlace a un artículo de opinión en el que hablan de este asunto. Eso sí, son mucho más mordaces que yo, :-)
Lo sabía, era consciente de ello...
Me pesa reconocerlo, pero no me cabe otra que enfrentarme a mi Verdad, a la Única, a la Imperativa y Cruda realidad que me circunda: me han llevado al redil, me han capturado. Sí. Poco a poco, de manera cauta, parsimoniosa, sin casi darme cuenta... Ahora soy una borrega más en el rebaño de Dios Nuestro Señor. No tengo más remedio que aceptar mi adocenamiento, mi mediocridad sin límites.
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Para muestra, sirvan dos fotos de cuando se produjo tal lastimosa circunstancia:

No tengo consuelo, la verdad. Yo que pensaba que nunca en la vida iba a caer en las redes del asociacionismo bovino, :-/
Lo vi ayer en un informativo de la televisión. No recuerdo en cuál. El caso es que me quedé tan flipada viendo/escuchando la noticia que olvidé los datos más importantes, pero bueno... Se trata de una nueva modalidad de recopelotas. Sí, estoy hablando de tenis. De esos jóvenes que se dedican a correr agazapados a lo ancho de la cancha, para retirar del campo de acción las bolas que, por fallos o por tanteos, molestan a los jugadores.
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En Madrid se celebrará, a partir del día 16 de este mes, el Másters Series. Y para darle más "emoción" al evento, a los organizadores no se les ha ocurrido otra gracia que la de sustituir a los recogepelotas de toda la vida -estos chicos abnegados, afiliados a clubes de tenis y similares, cuya máxima aspiración es ir progresando poco a poco en este deporte y que esperan estas competiciones como agua de mayo, por aquello de ver de cerca a sus ídolos- por modelos profesionales -sí, de ésas de agencias y que llevan siempre bajo el brazo una cosa llamada book y que parece ser un álbum de fotos con sus mejores retratos... -. Hace poco realizaron un casting, y ahora, las elegidas, reciben clases intensivas para saber desde cómo se puntúa en un partido de tenis hasta lo que es una muerte súbita, porque a las chicas se les ha exigido ser monas, pero no era imprescindible que tuvieran nociones sobre el "arte" de la raqueta.
No puedo referenciar la noticia porque no aparece ni tan siquiera en el News de Google, pero de verdad de la buena, que ayer escuché cómo el preparador de las "bonitas" recogepelotas se quejaba de que no se aclaraban con los tanteos en la muerte súbita.
¿Qué buscan los organizadores con tamaña estupidez? ¿Generar más espectáculo de cara a la galeria en lugar de fomentar el deporte por lo que, por sí solo, éste conlleva? Amén de que si eso es lo que piensan hacer en el marco de las competiciones deportivas que está impulsando la candidatura para lograr que los Juegos Olímpicos del 2012 se celebren en la capital., apaga y vámonos.
Conclusión -es una barbaridad, lo sé, pero no me resigno a dejar de ser por una vez y conscientemente, demagoga de tres al cuarto-: algunos hombres se creen que porque las pelotas van acompañadas de un pito, para mover éstas, es necesario levantar éste a toda costa.
No cabe otra palabra. Cuando una lee cosas como ésta se pregunta si actos de este tipo tienen explicación más allá de lo racional. Es como si hoy en día, los saguntinos buscasen un busto de Julio César en alguno de los museos en donde conserven representaciones de este caudillo-emperador romano, y se liasen a pedradas contra él por las salvajadas que hizo al tomar Sagunto... Se me escapa si una reivindicación de este tipo es beneficiosa si ha de basarse en comparaciones tan absolutas y demagogas como las que se recojen en el artículo, pronunciadas por el Sr. Chávez... ¿éste no es el señor que basa toda su estrategia política en mentar cada tres palabras a Dios Nuestro Señor -por la gracia del Cielo y amén Jesús-? Pos mira por dónde, su Dios lo consintió -sí, lo sé, es una afirmación traida por los pelos, pero manda narices...-.

Fresco. Eso es lo que me ha dicho el traductor que significa cool. Y eso debe de ser, porque es lo que dice justo debajo del botoncito que apreto, en casa de mis padres, cada vez que quiero activar el climatizador para que baje la temperatura.
Aclarada esta duda existencial -ya quisiera yo que todas se solventasen con tanta rapidez y con tan elevada facilidad-, me queda otra que deriva de ésta pero que es un poco más complicada de dilucidar -al menos, para mis cortas entendederas-: esto es, saber qué pretende decir el populacho, la masa peatonal -que es lo mismo que decir la gente de a pie, ;-P -, los intelectuales con aires renovadores, las diversas tribus cibernéticas, etc., cada vez que aplican este término para calificar algo que les es propicio, o que les es favorable. ¿Quizás que es algo nuevo, por lo de fresco -pero no de frío, sino oponiéndolo a pasado, tal cual se califica a los alimentos perecederos-? ¿Quizás que es algo innovador? ¿Quizás que es algo suave, poco estridente, muy en la línea de lo minimalista? ¿Quizás que es como decir que algo es la repera en bote, lo más de lo más?
Me pierden estos palabros ingleses... ya me costó aprender lo de freake y su derivación en friqui, pero esto de cool no consigo digerirlo, de verdad de la buena. Lo he leido en tantos contextos diferentes, que creo que está empezando a suceder algo parecido a lo de la palabra castellana "tema. ¿Alguien tiene un pasapurés para tamizarlo y que mi estómago sea capaz de asimilarlo?
Esto es como pedir una escalera para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno... Igualito, vamos.
Quería dejar una foto impactante, de estas que dices "¡ohhhhhh!, ¡qué bonito!", pero el puñetero servidor de esta santa casa está haciendo de las suyas y parece que la época del cable de alta velocidad sea un futurible, no una realidad, :-/
Pos ná, que me voy a hacer de arquitecta por un corto espacio de tiempo. Cuando sepa cómo se construye un puente en cuatro días, os lo cuento, :-P

Sí, sí que es una duda existencial, de verdad. Aunque pueda parecer una nimiedad... pero es que, a veces, las cosas menos relevantes acaban siendo las que más dificultad conllevan. Y es que es harto complicado explicar el porqué hay personas que pierden su tiempo en buscar la fórmula del chiste perfecto -ya sé, ya... todo el mundo tiene derecho a hacer de su capa un sayo, pero de verdad, es que... ¡manda narices!- y encima, para más inri, le dan publicidad a su estupidez como si ésta fuese algo a tener en cuenta.
Comienzo por el principio: una de las cosas que menos me gusta de mi trabajo es la de repasar el correo ordinario. ¿Por qué? Pues porque siempre es publicidad -informática/ofimática-, y si bien en casa puedes tirarla directamente a la basura, aquí no puedo hacer lo mismo -ufff, me estoy descubriendo como una mala empleada... "bitacoreando" desde el curro-. Y para que la cosa no me resulte gravosa, acumulo el de varios días, me saco un café de "calcetín" de la máquina, y me pongo a la faena, no sin antes hacer una plegaria a San Dios del Amazonas, para no cabrearme en exceso por la inutilidad de tanto papel consumido sin necesidad. Ayer, cuando ya iba por las publicaciones periódicas, me detuve en una, en la que hasta ese momento, no había reparado: "Boletín 10". En su portada, se destacaban dos noticias que, siendo honesta, están más cerca del chascarrillo que de la curiosidad. Reproduzco la primera:
"Dan a conocer la fórmula del buen chiste
La ciencia, que todavía no ha desarrollado ruedas que no se pinchen, aviones que no se caigan, ni cura para las peores enfermedades, ha presentado la fórmula matemática del chiste perfecto. Se trata de la ecuación c=(m+nO)/p desarrollada por dos científicas británicas que intercalan su labor científica con presentaciones en teatros y bares como humoristas. Helen y Timandra, que dirigen el Comedy Research Project, cuentan con la colaboración del Museo de Ciencias Dana Center en Londres.
En la fórmula, la "c" equivale a la gracia del chiste y la "m" es el sentido de la oportunidad. nO, por su parte, es la cantidad de veces en que el sujeto del chiste cae en desgracia, multiplicada por la indignidad o dolor físico o social padecido.
La gracia del chiste, entonces, es la suma del "timing" del relato y el padecer del personaje dividida por el "doble sentido" o los juegos de palabras contenidos en el remate, representados por la letra "p". Es decir, que este último factor, que tiende a lograr más una satisfacción intelectual que una carcajada, está visto como una condición negativa para la efectividad del chiste.
La negrita es mía... es que, una de dos, o la Ciencia es otra cosa distinta a la que a mí me explicaron en el cole, de pequeñita, y yo he estado confundida toda mi vida con esto del procedimiento científico y sus diferentes versiones o los científicos mas sesudos la llevan clara teniendo compañeras de viaje tan "ocurrentes".
Las nueve noticias restantes, recogidas en esta publicación, para el mes de septiembre, aquí (formato .pdf)"

Quizás han sido los acontecimientos, quizás. O simplemente que, cada vez más, me descolocan ciertos comportamientos generales ante situaciones desagradables. No lo sé. Puede que sea una mezcla de las dos cosas.
Es complejo el asunto: hablo del pudor, del recato, de la modestia con la que todos o casi todos impregnamos parte de nuestros actos.
¿Nos viene dado? ¿Es adquirido? ¿Coarta hasta el punto de eludir responsabilidades? ¿Por qué se habla de "un falso pudor" cuando en realidad, en la mayoría de las ocasiones, éste sí que es cierto, sí que se siente? ¿No sería más bien un pudor mal entendido, mal expresado?
Hay asuntos sobre los que se evita hablar: la muerte, por ejemplo. Yo misma, en esta bitácora, me he justificado a posteriori por hablar de la muerte de un amigo, y de hecho, lo que más necesito contar de lo que he sentido durante estos días y que todavía me ronda por la cabeza, no lo he mencionado. ¿Falso pudor? ¿Miedo a dar una imagen vulgar, poco espiritual, poco correcta? No lo sé.
Anoche, entrevistaron a Carlos Ruíz Zafón en un nuevo programa de La 2, "Estravagario", dedicado a los libros -el título se corresponde con una obra de Pablo Neruda- y me quedé sorprendida, por una parte, por el aplomo que tiene hablando, y por otra, y es la importante, por lo mucho que insistió en lo malo que es leer con una ristra de prejuicios cargados de la espalda.
Creo que tiene razón, mucha razón. Pero sólo a la hora de leer, sino en el día a día. Que se nos quedan muchas cosas en el tintero porque no somos capaces de superar una vergüenza mal entendida. Y para mí que eso no ha de ser demasiado bueno. Al menos, para el estómago...
Ocurre que cuando no se quiere pensar, una acaba pensando más de la cuenta.
Fijas la vista en un punto y al final del impás, el punto ha dejado de ser la referencia en la que querías esconderte para no tener que sentir más de lo que tu pulso puede soportar.
[Y después de darle vueltas a un razonamiento que no pasa de eslogan torticero, anoche acabé -cuántas veces he "acabado" estos días pasados- sumida en un afán, casi desbocado, de dejar constancia de todo o casi todo. ¿Qué todo o casi todo? Todo. Notaria. Fidedigna imagen. Fidedigna palabra. Fidedigna impresión.]
Sin luz y con sombras. Desleal.
Torcida. Inclinada. Asomada.
Vértigo y más vértigo.
A veces ocurre que cuando no se quiere pensar, se siente tanto que ni tan siquiera el mirarse en un espejo sirve para encontrarse las heridas.
Y sólo eran las doce y veinte de la noche.
Estas cosas no se cuentan, lo sé. Pero me da exactamente igual. Me acaban de llamar para decirme que Sergio, uno de mis amigos de Linares, murió anoche. Se cayó de un andamio y se desnucó. Y me he acordado de Susana, de su hijo Carlos, de tan solo dos meses, de la foto que le hizo con mi cámara para que luego se la mandase por correo para ponérsela como salvapantallas en el ordenador, me he acordado de que teníamos una comida pendiente, de que me agradeció de mil maneras la leña que se llevó este verano de casa porque a nosotros nos sobraba, del armario que me iba a hacer para mi habitación... y me he acordado de mis dieciséis años, de mis veintiuno y del tiempo en el que estuvimos tonteando... y ha empezado a sonar el móvil y era E. para ver qué hacíamos esta tarde, y al momento, el teléfono fijo y esto es una locura, porque esta tarde se casa J., y estamos todos invitados, somos los mismos, y todos queremos ir al entierro y no podemos dejar a J. solo y más teléfono y J. se casa a las seis y a Sergio lo entierran a las seis y con qué cara nos vamos después al convite, y de Castellón a Valencia y la ropa y yo qué sé que es una putada muy grande...