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De espaldas

Recordatorio nº 12



¿Se puede ser más hortera?

Total, para decir que me voy de finde a los Terueles, no se necesita tanto...

Es que estoy inspirándome en el look que se gastaron ayer los contrayentes de la boda de Sultanato de Brunei...

El coche no tiene desperdicio, la verdad:


ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo


¿y ellos, qué me decís de ellos?




El ramo de ella no tiene desperdicio... es tan patético...

Eso sí, conjuntadicos sí que van, sí. Y salvo los dorados, todo muy sobrio -me he puesto un clip en la boca para pillarme los labios; pelín masoca yo con tal de contener una carcajada-.

Menos mal que a esta gente no les da por los volantes y por los fruncidos y que los drapeados están bastante conseguidos, que sino, sería para pegarse un tiro y resucitar después para patearlos por desgraciados, ostentosos y ... yo qué sé más... que se necesita ser retorcido para hacer alarde de tanta riqueza junta.

La mujer de espaldas



Ayer, curioseando en la Red sobre cosillas relacionadas con las espaldas, por aquello de familiarizarme con mis orígenes bitacoriles, me di de bruces con un cuento titulado "La mujer de espaldas". Y es cierto que me di de bruces, porque me equivoqué al pulsar el enlace y si no hubiese sido tan patosa, posiblemente lo habría pasado por alto.

El autor es José Balza. Un venezolano nacido en 1939, y que por lo que he estado curioseando sobre él, bastante reconocido en su país de origen.

El cuento está publicado en la red, pero en tres ocasiones me dio problemas para leerlo y más tarde, cuando quise descargarlo, no pude. Por todo esto, y a base de copiar y pegar, lo "he reconstruido" y he decidido colgarlo en uno de los servidores gratiuitos que empleo habitualmente -¿esto sería piratear? ufff, que no tengo ni idea, vaya- en formato .doc.

Comienza así:

Tras el indiscriminado entusiasmo dejado en su estilo por el modo de Tom Wolfe, el joven periodista (en verdad: con más de treinta años; dos divorcios) quería que sus reportajes tuviesen algo de poema, de novela, de drama; o quería redactar noticias tan vivaces que fuesen como novelas.

Tal vez sólo ansiaba escribir ficción, pero el oculto y paradójico temor de narrar con fórmulas periodísticas, lo mantiene prisionero del gran diario en el cual trabaja. Su simpatía, su desparpajo cultural, sus guiños mentales me permitieron asociarlo con cierta idea exterior de lo que debe ser un escritor.

Durante una hora de la mañana había cumplido conmigo - sin que yo pudiese resistir o reaccionar - la entrevista acordada. El tema: un gran diccionario elaborado por el equipo a mi cargo. Sé que cualquier diccionario omite precisamente aquello que un lector urgido desea encontrar; también que es un libro incompleto para siempre. Pero el resto del equipo estaba satisfecho, y terminé aceptando lo glorioso de cinco años en tal tarea. Mientras el periodista destacó su entusiasmo por la exactitud de los datos, por el método aplicado, por las novedosas clasificaciones (que obliteraban el orden alfabético), no sospeché que ni siquiera había hojeado el ejemplar remitido por nuestra oficina de Relaciones una semana antes. Él es así: puede improvisar preguntas como si supiera a qué se refieren. Y convence a millones de lectores.


El texto completo.

No sé si será casualidad, o será que estoy predispuesta a, no lo sé, pero resulta curioso que estos últimos días haya/se haya hablado por aquí sobre los malos tratos, sobre la idea de que la mujer es posesión del hombre, y el cuento narre la historia del asesinato de una fémina a manos de un varón -no descubro nada: se dice casi al principio del texto-. Los matices son distintos, desde luego. Eso sí, la última frase merece comentarios aparte, la verdad. A mí me ha caido como un mazazo.

He encontrado un mini-ensayo sobre el cuento.

Se esperan opiniones.

Por cierto, para el que no lo sepa: obliterar significa anular -así no hace falta buscarlo; a mí me ha sonado a chino-.

Casi se me olvida: el cuadro que ilustra la anotación es de Lola Calzada.

De disquisiciones baratiles y otras zarandajas

Los doce Apóstoles, reunidos en el mes número siete en la ciudad de Al Sec, comieron dos mil cuatro granos de arroz.

Fue una temeridad.

Acabó siendo un craso error.

La madre de Santiago y Juan miró por encima de su hombro y sólo alcanzó a ver que el sol y el calor se habían olvidado de ella.

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Nunca hay que luchar contra el vértigo, no hay salvación posible. El precipicio no se mueve, pero un paso dado en falso te regala dedal y aguja para remendar el destrozo. Son cosas que pasan, dicen. Todos los días.

Algo es algo.

Quien no se consuela es porque no quiere.

Eso sí, hace pupa.

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El manual de Compresión Virtual hace ya tiempo que se agotó en El Corte Inglés. Los del Grupo Tachín-Tachín Libreros Reunidos, S.A. no están por la labor de afrontar una reedición. Mala suerte, otra vez será.

Que me lo expliquen

Hoy estoy hiper-mega productiva... Casi todas las visitas a la bitácora son mías, jajaja: he estado haciendo pruebas y estropicios varios.

A lo que iba: mientras me comía mi ración de queso freso y dos racimos de uva blanca -manjar de los Dioses-, he estado releyendo dos artículos de opinión que tenía pendientes de comentar y otro artículo en el que se resumían los resultados de un encuentro organizado por el Círculo de Lectores de Madrid.

La pregunta que encabeza esta entrada viene a cuento de un párrafo que se puede leer en una de las columnas de opinión que mencionaba: ¿Por qué insistimos en decir "género" y no "sexo"?, escrita por Aty Gutiérrez. Aquí sigue el objeto de mi duda,

"No busquen pues en los diccionarios, ni se pierdan en los vericuetos de la gramática. El género es un concepto sociológico. Para el feminismo de la igualdad ha resultado clave, porque gracias a él se ha librado del determinismo biológico conceptual que conducía directamente a la guerra de sexos. Bajo el prisma del género, los hombres dejaban de ser el enemigo."


Que es que no sé por dónde pillarlo... de verdad de la buena. No es por hacer la puñeta, pero es que no lo entiendo. ¿Qué tendrán que ver las churras con las merinas?. Y el caso es que en el resto del artículo -aviso, es un poco largo-, Aty Gutiérrez muestra bastante cordura, sobre todo al final de su exposición. Eso sí, ni por asomo tiene razón con lo de la RAE y el uso de género en lugar de sexo: si para una cuestión sanitaria se le consulta a una entidad médica, para una cuestión lingüística lo lógico es solicitar consejo del o de los organismos que saben más, aunque a éstos, oficialmente, les cueste más reconocer o modificar sus posturas por aquello de que el habla es algo vivo, y la lengua se adapta según cómo evolucionan las diversas formas de emplear un idioma -las hablas, vamos-.

Como respuesta a su afirmación de que no es importante perderse en los vericuetos de ver qué se emplea o cómo se emplea, le viene al pelo el resumen del encuentro organizado por el CL: La perversión del lenguaje. Con un pequeño extracto se entenderá lo que quiero decir:

"¿Cuál es entonces la responsabilidad de quienes han hecho del uso de la lengua su trabajo cotidiano (escritores, políticos, poetas, editores, periodistas y medios de comunicación)? Evitar que el error en el uso de unas determinadas palabras y términos, los lleve a un error en el punto de vista sobre una determinada actuación política, social o económica."


La otra columna es de Arturo Pérez Reverte. Se titula Sin perdón. Nunca me han gustado las formas malsonantes de este escritor, porque pienso que si se quiere ser contundente no es necesario llamar a otro cretino para reforzar la idea de lo expresado, pero también es cierto que no es el primero ni será el último que defiende el derecho a emplear todas las palabras que recoje el DRAE -y otras muchas que no- según le plazca. Estoy convencida de que es de los que como argumento arguyen que la ofensa no es cosa del ofensor sino del ofendido. Retomo: tiene mucha razón en lo que cuenta. Tanto respeto, tanta tolerancia, tanta estupidez supina... ¿es que acaso un ciego es menos ciego porque se le llame invidente? ¿a qué vienen tantos paños calientes para ciertas cosas?

Recordatorio nº 11

Voy a llorar, voy a llorar, voy a llorar... -soy tan trifásica que hasta las expresiones las triplico-.

Lloro:



Nadie ha entrado a ver mis foticos tan bonicas. ¿Es qué no voy a tener respaldo en mi intención de parecerme un poquito a Cartier Besson? Aysssssss.

Para el que quiera ver bichejos y florecitas, en la parte inferior de la "peig" hay varias instantáneas reducidas. Pulsando encima, el arte llegará hasta los ojos del espectador -cachis que repipi me he vuelto, madre mía del amor hermoso-. Y sino, más rápido: Milésimas de segundo.

Pasaré lista, que conste. A ver si cuando me haga famosa alguno me viene pidiendo un autógrafo y me niego en rotundo por no haberme apoyado en mis inicios más ancestrales mismamente -y remismamente, que los -ente me los como a pares-.

La mujer rota



Este verano he releido el único libro de Simone de Beauvoir que tengo: La mujer rota. No poseo el hábito de retomar lecturas ya realizadas -tanto es así, que no recuerdo haberlo hecho con anterioridad con ningún libro-, pero esta ocasión era especial: me parecía importante averiguar qué tenía de singular esta recopilación de tres cuentos, en concreto "La edad de la discreción", "Monólogo" y "La mujer rota", que la hacía y hace tan especial para alguna de mis mejores amigas. Y es que cuando cayó en mis manos por primera vez ni me impresionó ni me disgustó. No puedo afirmarlo con seguridad, pero seguramente "La mujer rota" pasó por mi cabeza como una lectura no elegida a conciencia, sino, más bien, como un libro cogido al azar de una de las estanterías de casa de mis padres.

En esta ocasión ha sido bien distinto. Me ha dejado huella, si sirve decirlo de esta forma. Quizás, sólo quizás, porque he bebido de esas tres historias mientras en el día a día, este verano, vivía otras similares o parecidas: he convivido casi a todas horas con parejas, más o menos de mi edad, la mayoría con hijos, y éstas han sido el mejor ejemplo para entender una serie de comportamientos que apuntan hacia los arquetipos más comunes, por lo tópicos y repetitivos que acaban siendo.

La noche en la que lo terminé casi no pude dormir: no paraba de darle vueltas a la última historia -la que da título a la novela-, porque me parecía tan extremado, tan indigno, tan cruel el comportamiento del co-potragonista, que al final llegué a la conclusión de que era una situación narrada con la mayor de las subjetividades, esto es, la de la mujer herida y abandonada en la madurez de su vida y sustituida por otra más, aparentemente, dinámica e interesante.

El segundo cuento -si es que se le puede llamar así- es un monólogo carente de comas, aunque existen subordinadas a porrillo. Cuesta meterse en él, pero una vez se acierta con el ritmo, es fácil acoplarse a su lectura -y es que pensamos sin pausas, al menos, las pausas mentales son distintas a las de la escritura-. Me dejó un sabor agridulce: por una parte me sentí muy identificada, y por otra, la histeria y la rabia de la mujer recluida en su casa una noche de final de año me asustó sobremanera. Ese enfado con el mundo es peligrosísimo, pero por otra parte ¿cómo sacar la rabia?. El resumen perfecto de lo contado lo hace la propia Simone de Beauvoir al encabezar la narración con una frase de Flaubert que dice "Ella se venga por el diálogo".

"La edad de la discreción" muestra a una mujer que se da cuenta, casi acabando la historia, de que su vida, que estaba demasiado bien organizada y demasiado bien estructurada como ama de casa que antes fue una mujer comprometida con su tiempo -en verdad, sigue siéndolo, pero de otra forma-, no era tan estable ni tan firme como creía y que las ideas de los otros también son importantes: darse tanto a los demás y ser dependiente no es nada aconsejable, al menos, si este afán filantrópico es desmesurado.

He estado buscando, a través de Google, información sobre este libro, y curiosamente, salvo meciones en catálogos y demás, no he conseguido leer una sola crítica y me ha sorprendido la escasez de datos sobre el asunto. Tres ejemplos de mis búsquedas fallidas:

1.- "La mujer rota" Simone Beauvoir opinión: 72 resultados.

2.- "La mujer rota" Simone Beauvoir crítica: 23 resultados.

3.- "La mujer rota" Simone Beauvoir feminismo: 21 resultados.

Copio el contenido de lo que puede leerse, escrito por Laura Freixas, en una de las dos solapas de la sobrecubierta de la edición del Círculo de Lectores, sobre "La mujer rota":

"El feminismo de Simone de Beauvoir tal como se plantea en "La mujer rota" coincide de forma sustancial con el contenido de un ensayo que marcó la década de los sesenta: nos referimos a "La mística de la feminidad", de la norteamericana Betty Friedan. Para Friedan, la reclusión en el hogar equivale para la mujer a un "confortable campo de concentración "; a través de su obra y de la fundación del movimiento NOW (National Organization of Women), la autora intenta "desmitificar" la familia, la maternidad, el trabajo doméstico, y obtener para las mujeres la igualdad profesional, jurídica y política. Es la culminación de la primera etapa del feminismo: el feminismo de la igualdad.
Tras la publicación de "La mujer rota", el movimiento feminista tomó otro rumbo, o mejor dicho, otros rumbos: entramos en el feminismo de la diferencia, que no pretende, como se había hecho hasta entonces -desde Wollstonecraft y las sufragistas hasta Betty Friedan-, borrar en lo posible las diferencias entre los sexos, sino analizarlas mejor o, en lagunos casos, reivindicarlas como una superioridad, natural o histórica, de las mujeres sobre los hombres".

Resumen vacacional

Dicen que más vale una imagen que mil palabras -¿es así?, es que no me acuerdo muy bien-. De la certeza de tal afirmación puedo dar fe, al menos por esta vez: por mucho que explique, las impresiones se diluyen y se entremezclan -a veces, ésa es una de las mejores formas de recordar: cuando todo se vislumbra pero no se percibe con claridad- y es mejor hacer un discreto mutis por el foro, sin más.

Allá va:




Migas ruleras -de Murcia; al menos, eso creo-.





A punto de volar la cometa





El vuelo





Los chicut@s esperando a que se hiciese la comida.








Éramos treinta adultos y seis niños. Por eso se hicieron dos paellas.





De subida a la masía de una amiga.





El descanso del guardián.





El descanso del ama.





Macro-bomba piscinil.





Sobremesa y siestuca en la Fuente del Tajo.


Dedicated to Bluessoul







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Llegué, sana y salva *



Pues eso, que sé que no soy nada original; que sé que a todos os ha pasado lo mismo -y al que no, todo llegará; tranquis-; que sé que se habla en exceso del mal del retorno o como quiera que se llame -me lo acabo de inventar-; que sé que decir que en Valencia hace un calor pegagoso e insoportable es un topicazo del veinte... sé todo eso y poco más, la verdad; que tampoco se hizo Roma en cuatro horas -o días- y no se trata de volverme listísima de la muerte cuando nunca lo he sido: de mayor quiero ser boxeadora profesional y medir mis fuerzas contra un saco de arena -contrincantes virtuales todos los que haga falta, reales, de carne y hueso, ninguno, que no me gusta eso de pegar porque sí- porque necesito, de alguna forma, descargar toda la mala leche que acabo de acumular en las dos horas que llevo en el trabajo y eso de dar golpecicos digo yo que seguramente será de un relajante del "copón" -halaaaaa, qué bien hablá me he vuelto-.

Ná nuevo: el corte de luz del fin de semana, provocado por la tormenta, sumado a dos caídas del servidor y rematado con un compañero sorpresa en la mesa contigua a la mía... Se fue el que tomó el teléfono al asalto y ahora me colocan a alguien parecido al "yo no lo quiero, pero de aquí no se pué mover que es amigo de...". ¿Para qué me quejaría, si a veces lo malo conocido es mejor que lo bueno por conocer? Cachis en tó lo que se menea!!!

Avance informativo: castigaré a to quisqui con mis afotos hiper-mega-chulas. Antes, los amigos, con decir que tenían prisa, se ahorraban el ver los reportajes fotográfico-vacacionales del resto del mundo mundial; pero ahora, con estos inventos tan modernos, la cosa cambia. Tengo la impresión de que va a ser algo parecido a un tormento al más puro estilo inquisitorial, :-P

*Lo de sana y salva es un decir: por esas cosas de la vida -¿temeraria, quizás?- estuve en un tris de perderme por la serranía serrana -exagerá que soy-. Pero se quedo en un pequeño tusto y en tres horas adicionales de caminata. Ya lo contaré, que ando liada.

Cotilleos

¿Por qué, una vez más, ayer domingo, tuve que escuchar eso de "es que... ufff, Pepe se ha ido con las orejas cachas... ya sabes, su mujer se fue a dormir y él se despendoló" -y es cierto que estuvo graciosísimo-.

Es un sólo ejemplo, pero en la conversación de la tarde-noche se repitió, al menos, en seis ocasiones; incluida la pareja que se casa el próximo mes de octubre.

Sigo sin entenderlo... Duda existencial donde las haya.

Más: ¿por qué cuando una mujer observa un comportamiento y lo comenta con su pareja o con sus amigas es una cotilla y cuando es el hombre el que hace lo mismo, resulta que es que tiene una percepción del comportamiento humano muy cercana a la expedición de la licenciatura de Psicología sin haber cursado la susodicha carrera? Es que manda narices: "¡Pobre Anuska, ya ves, qué panorama que se le espera, con la niña y con Remigio sin pegar palo al agua para ayudarla!" Respuesta: "¿quieres dejar de cotillear y de fijarte en cómo viven los demás?, cada uno gobierna su casa como le place". Réplica: Pos oiga usté, majete, es que una tiene ojos y se da cuenta de cómo está siendo puteada una persona por el mero hecho de ser una historia consentida y repetida... Situación contraria: "¿te das cuenta de cómo Alicia se siente insegura porque no ha adelgazado después del parto y lleva a Fermín de cráneo con esto de los celos? Es que siempre me ha pasado lo mismo: capto este tipo de comportamientos y reacciones a la primera, en el fondo siempre he tenido algo de psicólogo". Respuesta: "¿mandeeeeeeeeeeeeeeeee?".

La duda más dudosa del mundo mundial: ¿es necesario, cuando se está en un grupo, de manera esporádica, y las personas que lo conforman no son amigas de por sí, sino que están en él por situaciones devenidas, tipo hijos amigos de, hacer lo posible porque esas reuniones resulten afables y entretenidas? Estoy hasta las narices de comidas y cenas en las que siempre hay cuatro o cinco personas que no saben lo que es abrir la boca para decir buenas. Es algo a lo que llevo dándole vueltas desde que estoy aquí: desde la chica que se ha casado con alguien de aquí y no se integra -amén de que el resto le den conversación y demás intentos- y como solución se vuelva en su hijo y se aisla en todas las reuniones, hasta el fumeta extremista que sólo habla para cagarse en la puta madre que parió al sistema -¿qué sistema? todavía no lo sé- y después del exabrupto ya no dice nada más.

Sí, soy cotilla. ¿Qué pasa? A ver quién es el guapo o guapa que no ha pensado en todas estas cosas alguna vez... Lo malo es que si lo dices, te cae el sambenito, pero bueno...

Se me agotó el tiempo. Tres, dos, uno...

Turnomatic



Pues eso, que después de muchos intentos, aquí estoy, de cara a un ordenador prestado por una red llamada "internet rural", y que es la repera.

Teruel existe, y desde luego están haciendo esfuerzos para no quedarse atrás: han habilitado una sala con dos ordenadores y conexión a internet gratuita. Dispone de escáner, de impresora y hasta de cámara web. Genial. O fatal, según se mire. Porque parece ser que no hay parte buena sin una mala detrás: las peleas por estar en esta sala, este verano, han sido memorables. Niñas y niños a partir de los ocho años, enfrentandos en la calle, haciendo cola, como si se tratase de la compra diaria del pan... Por supuesto, cuando los ánimos se caldearon, los padres y madres de los respectivos, también llegaron a los gritos: que si tu hijo lleva tres horas y la mía es de aquí y tiene más derecho; que si el mío es más pequeño y necesita más tiempo para aprender; que si todos los veraneantes hacéis lo mismo, que tú cuando eras pequeña ya eras una abusona; que tu hija lo único que hace es chatear con tíos de 20 años y dice que ella tiene 18 y yo no quiero que la mía haga como la tuya... Lo que no sé es cómo no ha salido en la prensa, porque esto ha sido digno de un análisis sociológico. Endelugo, yo no tengo demasiadas ganas de darle al coco, por lo que sólo hago un esbozo de lo que está suponiendo. En resumen y como solución, el ayuntamiento ha elaborado una especie de protocolo, que ha colocado en la puerta de la sala y una lista numerada en la que te inscribes para hacer uso de un ordenador durante una hora -de ahí lo de la fotico del turnomatic-. Por descontado, la única hora libre, si no quieres programarte con antelación, es la actual, de las 14 a 15 horas, porque los niños no les pueden decir a sus papis "voy a comer más tarde, que tengo cosas que hacer". Si se desea conectar a otras horas, has de apuntarte con tres o cuatro días de antelación... Patético, la verdad, porque esto está funcionando ininterrumpidamente desde las 11 de la mañana hasta las 10 de la noche.

En lugar de disfrutar de la montaña, del río, del frontón, de poder estar en la calle sin controlar los coches, se pasan las tardes aquí, chateando en terra y en el messenger.

Mis vacaciones: una mezcla de pecado en forma de gula y penitencia en forma de caminatas de cinco o seis horas y un sorpresivo y emocionante aprendizaje como conductora de todoterreno en pistas de esas que no sabes ni cómo se hicieron. Estoy haciendo muchas fotos: casi todas de flores y algún que otro bichico.

Por ahí abajo he dicho ya que hasta el seis no me incorporo a trabajar, o sea, que cuando pueda y me dejen estos mozos tan integrados con la Red, me daré una vuelta para ver cómo se conserva mi casa, :-)

¿Una cervecita con una ración de relajación made in Teruel/Sierra de Gúdar?

¿Ha quedado claro?

Recordatorio nº 10







Recordatorio nº 9

Recordatorio nº 8




Recordatorio nº 7

Recordatorio nº 6

Se fue Henri Cartier-Bresson



Lo que hace el no ver la televisión -salvo honrosas excepciones- y no escuchar la radio...

Me acabo de enterar de que el lunes pasado falleció Henri Cartier-Bresson.

Dejo aquí un enlace a unas cuantas fotografías suyas.

Marea blanca



Anoche repusieron en La 2, en el programa Documentos TV -obsérvese, seleccionando la opción de "esta semana", lo actualizadísima que tienen la página estos chicos de la televisión pública española; de hecho, para buscar información sobre el de ayer, hay que entrar en "proyectos"... que digo yo que si todo lo planean igual de bien, a este paso, para consultar la programación habrá que pedir hora a Aramis Fuster-, el documental titulado Marea Blanca.

Lo vi por tercera vez. Me sigue impresionando la historia que se cuenta. Y cómo se cuenta; porque quizás, los motivos por los que, ese pequeño esbozo de lo que pasó en la década de los 80 en un pueblo costero de Galicia, me siguen tocando en lo más profundo, sean la sensibilidad y el respeto con los que están narrados los hechos. Y sobre todo, la carencia de juicios de valor con respecto a los jóvenes que, desgraciadamente, fueron protagonistas de aquellos días.

Sé que se me puede tachar de subjetiva y que cuando le tienes cariño a algo o a alguien, miras todo lo que le rodea con otros ojos, pero creo que no es el caso: el guión y la dirección es responsabilidad -la mitad, para ser exacta- de bichito -aunque en la revista de prensa de RTVE su nombre de pila está confundido y el ombliguista de Erquicia, ayer, se reiteró en el mismo error-. Ya hablé de él después del 11M, porque fue el encargado de ¿dignificar? -¿quién dice qué se necesita para que una vida sea más o menos digna?- a los asesinados a través de una serie de biografías, publicadas en el diario gratuito 20 minutos.

La tragedia se veía en los rostros de los pocos, de esos diez de la foto que encabeza la entrada, que todavía están vivos. El aire de estar fuera de este mundo, la forma de hablar, la mirada perdida, la certeza de que los mismos que en su día los señalaban con el dedo por ser drogadictos, siguen hoy saludando con una sonrisa en los labios a los capos de la droga que no están encarcelados... El que fue alcalde en aquella época dijo que la única solución posible era la legalización. Por contra, uno de los protagonistas, milagrosamente "salvado" de las garras de esa espiral destructiva, apuntaba hacia la postura opuesta: imposible legalizar, entre otras cosas, porque la banca tiene -según él-, con ese entramado de ilegalidades, la solución perfecta para manejar su dinero negro.

Una carcajada se me quedó grabada: la única chica que aparece en el documental, perteneciente a la generación perdida -así llaman los propios protagonistas al resto de sus amigos-, cuenta una anécdota ocurrida el día en el que el clan de los charlines inauguró su macro-casa en Vilanova de Arousa. Uno de los hijos del Patriarca, Melchor Charlín, estrenaba también una moto, y yendo pasado de copas, se empeñó en subirse a ella. Cuando ya se había montado, aceleró y de repente, "desapareció", tras provocar un gran estruendo: se había caido a la piscina, que en aquel momento estaba vacía. El comentario de la narradora, entre carcajadas, fue "no estaba acostumbrado a tener piscina". Creo que esa frase resume, de forma contundente, una buena parte de los motivos por los que aquellos jóvenes se deslumbraron tan rápidamente...

Los españoles prefieren a la mujer ¿rebelde?



Hoy se publica en Iblnews el resultado de una encuesta realizada por un portal de encuentros on line, en la que se preguntaba cómo era para el hombre español la mujer perfecta. Por lo leido, este fin de semana se estrena Las mujeres perfectas, interpretada en su papel principal por Nicole Kidman y ése ha sido el motivo por el que esta agencia de contactos cibernética ha decidido preguntar sobre una cuestión de tanta enjundia. El resultado: los hombres españoles prefieren a la mujer rebelde, solvente e inteligente. Y yo digo: ja, ja y ja. Y repito: ja, ja y ja. Y por si no ha quedado claro, añado: ja, ja y ja.

Tengo la impresión de que me he perdido algo; de que cada vez que he salido a la calle y he escuchado una conversación entre hombres -de ésas que "pillas" en plan radio-macuto, cuando ellos no son conscientes de tu presencia- no he debido prestarles la atención merecida, porque intuyo que se me ha escapado algún matiz importante, que de conocerlo, seguramente no me habría hecho dudar de unos resultados tan "qué-guays-que-somos-todos-y-cómo-mola-la-mujer-integrada-que-compite-y-no-por-ello-nos-sentimos-intimidados/amenazados". Y siendo estricta, no dudo de los resultados, sino de la valoración que se le puede dar a una encuesta realizada en un portal de internet, en concreto el ya citado www.match.com, en el que para participar de manera activa, se ha de hacer un desembolso económico, con lo que, ya a priori, resulta un tanto ¿sesgado? que, señores con un determinado perfil -yo diría que bastante definido: nivel adquisitivo medio y tecnológicamente avanzados o cuando menos adaptados- sean los que únicamente respondan a esta encuesta. No se trata de caer en los estereotipos para analizar estos resultados, pero dudo mucho de que un albañil, de más de 45 años, opine de la misma forma. Pero en fin... como el muestreo se ha realizado en un ámbito tan determinado, para dar la noticia, deberían de, al menos, especificar claramente qué tipo de usuarios están registrados en esa página. Aunque eso es harina de otro costal...

Lo importante: que estos datos no están muy de acuerdo con la realidad. Se dan de bofetadas con las noticias de malos tratos, en los que subyace la idea de la pérdida, por parte del maltratador, de la mujer sometida, y por extensión, el reclamo por parte de ésta, de su derecho de independencia. Si nos tuviéramos que atener a opiniones tan estupendas, no haría falta legislación que protegiese a la mujer frente a las diversas maneras con las que actualmente se las discrimina.

En fin... que lo de rebelde ya lo cantaba Janette hace muchos años y el aire de rebeldía era tan evidente que la hacía cantar con esa ligereza y soltura tan típicas de las mujeres dedicidas -esto último léase con el debido grado de ironía-.

Como curiosidad, copio las modalidades de suscripción a la página de contactos on line que ha realizado la encuesta -sí, me he inscrito para cotillear... Pringosilla ha sido el nombre elegido-, que no tienen desperdicio:

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La foto que ilustra la entrada es la utilizada para el cartel de la peli "Las mujeres perfectas"