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De espaldas

Las mujeres de verdad tienen curvas

Puede que el título os suene: hará ahora dos años o un poco más, si acaso no me falla la memoria, se habló bastante de esta película.

"Las mujeres de verdad tienes curvas" se emite esta noche, en La 2, a las 22.30. No os la perdáis. Es altamente recomendable, aunque no soy nada objetiva, porque a mí se me "desmontó" la capacidad de análisis cuando vi las primeras secuencias en el taller de confección: me surmergí en un viaje al pasado ya no tan reciente y todo lo que vino después, me convirtió en una mujer, no ya de carne y hueso, sino de caramelo de azúcar y melocotón en almíbar. Pocas o muchas coincidencias... Visto desde fuera, quizás resulte superfluo, pero a mí me bastó: comencé ayudando en el taller de confección de mi padre, el verano en el que tenía 16 años, y de ahí en adelante, la cosa vino rodada. Ya lo conté en una anotación titulada "Confecciones Keras".

Llevamos ya una larga temporada en la que el modelo de la belleza femenina se identifica con un cuerpo famélico, ojeroso, casi cadavérico. Esta película viene a recordarnos que todas esas historias son pamplinas: la compañera de la mesa de al lado, la vecina del quinto, la panadera, la mujer del jefe, la dependienta del súper... Ninguna de ellas se asemeja a esos estereotipos de pasarela de modas. ¡Menos mal!

Por si os interesan, un par de críticas: aquí y aquí.

Héroes

Tiene razón, como casi siempre. Me refiero a Juan José Millás. Reproduzco entera su columna porque me parece interesante la reflexión sobre una carrera como el París-Dakar:

"Qué imagen imborrable, la de Carlos Sainz en el París-Dakar, gritando indignado a unos nativos perezosos: «Push, push, push», mientras su copiloto, con más experiencia que él y sabedor de la presencia de las cámaras, intentaba calmarlo. Se había atascado en una duna y exigía a los negros que le ayudaran a salir del trance con maneras increíblemente coloniales. Habríamos dado cualquier cosa por ver cómo pedía ayuda a los transeúntes si el coche le hubiera dejado tirado en una avenida de París. Y no es una crítica a Carlos Sainz. Él éramos nosotros. ¿Qué hacen ahí, quietos, esos negros indolentes, cuando se les ha concedido el privilegio de empujar un deportivo europeo?

Decidí este año, sobrecogido por la aureola de aventura que le precede, seguir el París-Dakar. Al final, empezaron a atraerme más los detalles periféricos que la carrera. A su paso por Mauritania, un grupo de nativos contemplaba el espectáculo desde un árbol, sorprendidos quizá de que esos blancos locos hubieran logrado convertir algo tan cotidiano para ellos como la muerte en un asunto heroico. En África no necesitas jugarte la vida para perderla; la muerte forma parte del menú de cada día. De hecho, los participantes atropellaron a un par de niños, pero no hemos logrado averiguar sus nombres ni la cantidad que han pagado por ellos las aseguradoras. Son datos que no forman parte del quién, cómo, cuándo y dónde del periodismo clásico. Nos hemos quedado sin saber a cuánto sale el kilo de niño negro.

En un programa de TV-1 sobre la carrera, algunos de sus responsables y participantes aseguraban estar muy preocupados por la cultura y el medio ambiente de los lugares por los que pasaban a cien por hora. Lo decían completamente en serio. La organización del París-Dakar mueve aviones de vigilancia, camiones de abastecimiento, hospitales ambulantes, funerarias? Es una locura, pero no mucho más grande, la verdad, que el resto de nuestras actividades. Acabo de enterarme de que a Sharon le ponen a Mozart para ayudarle a despertar. Conociendo la biografía de Sharon, y la de Mozart, resulta extraordinario. Lo que hace falta es que sea para bien."

Publicada en el periódico Levante, edición de 17 de enero de 2006.

Gamberrismo

Leo con estupor el editorial de hoy del periódico El País. Y lo leo con estupor porque no me había enterado de la última locura de Blair: es lo que tiene prescindir de las noticias de política internacional... Ya resulta complejo seguir el día a día de lo que ocurre en este país: no pretendo volverme loca, y a la postre, soy incapaz de procesar tanta información. Me desborda, me sobrepasa, me enmudece.

A lo que iba: ¿Qué está pasando para que los políticos, los que aparentemente tienen ideología progresista, se dediquen a promover legislación restrictiva de los derechos y libertades de los ciudadanos? Concreto: me refiero a Blair y, por ejemplo, al caso de Clos, alcalde socialista de Barcelona.

Por descontado, con estos fenómenos ¿represivos? ocurre como con las setas, una semana después de haber llovido: se multiplican a velocidad de vértigo, como por ejemplo, en Fuenlabrada y en Leganés.

¿Y a mí, que me da la impresión de que esto tiene más que ver con quitar de en medio, de las zonas más "vistosas" de las ciudades, todo aquello que no sea bonito, aunque lo que haya que "retirar" sean personas que no tienen donde caerse muertas y no le hagan mal a nadie?

Ahora, de lo leido, la pretensión de Blair de expulsar de sus viviendas a los vecinos molestos y llevarlos a una especie de "casa-castigo", es de juzgado de guardia... Es complicado convivir, nadie lo va a discutir a estas alturas. De hecho, sirva como ejemplo una noticia que salió esta semana, sobre una vecina que denunció al que vive en el piso de abajo porque le molestaba el sonido del piano. Y sin ir más lejos, ayer leí, vía Libro de notas, una columna de opinión de Ernesto S.Pombo sobre las tropelías que cometen los jóvenes los fines de semana, por no saber beber.

¿No sería más lógico, en lugar de tanto método restrictivo y coercitivo, atacar el problema desde la base y concienciar al ciudadano de que vivir en sociedad tiene muchas ventajas pero también ciertas limitaciones en aras de una mejor relación interpersonal?

El apuntador

Ya está funcionando. Me refiero a la bitácora sobre teatro de la que hablé en una anotación, el pasado mes de noviembre. Se llama "El apuntador" -¡qué original que soy, jajaja!- y va a ser una especie de cajón desastre, porque no tengo ni idea de cómo estructurar los contenidos.

Estoy elaborando una lista de los espectáculos a los que he asistido durante 2005, y me está costando horrores: treinta y seis representaciones, ahí es nada. Seguro que más que películas vistas y libros leídos.

Ya sabéis: si de cuando en cuando os apetece curiosear sobre obras, autores o páginas de internet recomendables -ejem, ejem, ejem... que mi criterio va a ser un tanto heterodoxo-, por allí andaré.

'Peasssso' titular

Piden que los temporeros duerman junto a su curro.

Sí, ya sé: "curro" está recogido en el DRAE en su tercera acepción, como palabra de uso coloquial y de idéntico significado a "trabajo".

No es la primera vez que en el 20minutos, edición de Valencia, "tropiezo" con expresiones en los titulares más propias del colegueo de barra de bar que de un periódico que pretende cubrir un amplio sector de población.

Con todo lo que se oculta detrás de la noticia en sí, que es mucho y nada bueno, resumirla de manera tan ¿cercana al ciudadano? le resta importancia. Y vamos, creo yo que el que dos municipios, uno capital de Comunidad Autónoma y de la provincia y el otro, capital de la comarca de L’Horta Sud, pretendan jugar al pin-pong con una importante cantidad de inmigrantes "sin techo" es algo bastante serio: los adléteres de Rita Barberá por querer quitarse de en medio el problema recurriendo al método "esto no tiene que ver conmigo", y Pepe Bresó, alcalde socialista de Torrent, por negar una más que evidente realidad.

Lo que diría mi abuela: unos por otros, pero la casa sin barrer. Muy triste.

Hambre


Vuelve la miseria.


Abrazada a los tobillos de tu sonrisa.


Sin lamentos.


Porque el duelo marca las pautas de los niños que llorarán cuando caiga la noche.


Tiembla.


Y no hables.


Porque tus palabras golpearán la dicha del hombre que reposa en su lecho.


No es verdad que existan los milagros.


El pan y los peces acabaron pudriéndose.


Créeme.


La foto se titula "Miro al futuro y me hace llorar" (Mujeres en el Bazar) de Luc Vandervelde

Mujeres limpias

Estoy que no estoy en mí. Y no sé cómo arreglarlo. Desde que vi por primera vez el cartel de la fotografía en los aseos de un restaurante de Almagro, el desasosiego que me genera el saber que cabe la posibilidad de que otras féminas -yo nunca, por supuesto- manchen mi imagen de limpia mujer limpia -por duplicado, por si existe alguna duda-, no me deja vivir. O mejor dicho, malvivo.

No sé como resolver esta desazón. De verdad de la buena -¿hace falta que añada la apostilla?-. Porque yo creía que el problema de la suciedad en un aseo o servicio público era la falta de higiene y los posibles contagios que de ella se pudiesen derivar. Nunca hubiera imaginado que al encontrarme, por ejemplo, una compresa tirada en el suelo, al lado de la taza del retrete, lo que iba a correr el riesgo de enfermar era "mi imagen de Mujer 10" y no mi salud.

He de preguntar a mis compañeros de viaje si en el baño de los hombres también había carteles similares.

Maleducado

Grosero, estúpido, pendenciero... Id añadiendo unos cuantos adjetivos descalificadores, por favor, que necesito desahogarme y la mala leche me ha estado bloqueando durante toda la mañana.

Dos días llegando tarde al trabajo por culpa de un conductor maleducado y prepotente. Me explico: alrededor de mi casa están construyendo tres viviendas. Una a la izquierda, otra a la derecha y otra en la acera de enfrente, a unos 30 metros de distancia. Eso supone que, casi constantemente -salvo por la noche o de madrugada-, la calle esté ocupada por camiones y maquinaria necesaria en la construcción; por descontado, a las molestias típicas de estas obras hay que añadir las de los entierros casi diarios -porque los familiares y amigos del finado que acuden al servicio fúnebre, lo hacen, la mayoría, en sus coches y como no hay espacio para todos, los aparcan encima de la acera bloqueando el paso de los peatones- y los clientes de la farmacia, que si está de guardia, también recurren a detener sus vehículos donde no toca. Resultado: encontrar un lugar en el que se pueda aparcar sin que te caiga una multa es altamente improbable. Pero a veces, con un poco de suerte, y dependiendo de la hora a la que llegues a casa, la situación es menos "dramática" -¡exagerá que soy!- y hasta puedes dejar el coche sin miedo a que venga la grúa y se lo lleve.

El domingo pasado tuve la fortuna de coincidir con un vecino que se marchaba y allí que me fuí con mi troncomóvil. Ayer por la mañana, pertrechada con el paraguas, el bolso, el abrigo en una mano y las llaves del coche en la otra, llegué hasta él y me di cuenta de que no podía salir porque un soplagaitas de tres al cuarto había dejado su vehículo delante del mío, y además, con el freno de mano puesto. Era una Renault express y llevaba dentro material de construcción, por lo que deduje que debía de pertenecer a alguno de los operarios de las obras cercanas. Me tocó ir de una en una preguntando a los trabajadores por el dueño del furgón. Al final, y después de casi un cuarto de hora, apareció su propietario y me dijo que me esperase, que lo que estaba haciendo no lo podía dejar a medias...

No grité; lo juro por el niñito Jesús, por la Virgen, los Santos y el Espíritu Divino. Me limité a recordarle, todo lo educadamente que pude, que ése no era mi problema y que su obligación era la de mover el coche en ese momento, que ya estaba perdiendo mucho tiempo por su falta de respeto. Digo yo que no me tuvo que tomar muy en serio porque me dejó con la palabra en la boca, se giró y volvió a su faena. Lo intenté dos veces más y ni caso. Cuando ya iba a llamar a la policía, vino uno de sus compañeros con unas llaves en la mano y lo movió. Le di las gracias y me marché. Tuve la tentación de entrar antes a la obra y decirle al energúmeno que era un impresentable pero me lo pensé mejor y no quisé montar más follón.

Hoy por la mañana, a la hora de costumbre: mi coche aparcado en la misma zona, pero esta vez en cordón -ayer era en batería-. Justo al comienzo de la calle, sin llegar a tocar la raya amarilla que se deja en las esquinas para que los vehículos puedan girar sin problemas. Llego y me veo la furgoneta de marras delante de mi cochecillo, estacionada en la zona prohibida y tan pegada al mío que era imposible sacarlo de allí. Lo primero que he pensado ha sido en que el asunto tenía toda la pinta de ser premeditado. He vuelto a la obra y al requerir al zoquete para que me dejase espacio para salir, me ha dicho que si yo no era capaz de sacar el coche de allí era mi problema. Por descontado, su tono despectivo ha sido reforzado con el típico comentario machista de tres al cuarto: "¡cómo vas a sacarlo, si todas las tías aparcáis de oido!". Increíble pero cierto. Esta vez la mala leche me ha podido y he recurrido directamente a la amenaza: "O mueves tu cacharro de donde está o llamo a la poli para que te multe por aparcar en raya continua; tú verás, chaval" -el tonito era en plan sorna, con retintín, pero los nervios se me notaban... me superan estas situaciones-. Gracias a sus compañeros, al final, ha acabado quitando la Renault.

Esta tarde me voy a estacionar tres calles más abajo, lo juro. Hay tipos que no saben vivir sin amargarle la vida a los que le rodean y lamentablemente, a mí me ha tocado padecer a uno de esos dos días seguidos. Lo que tengo claro es que a la próxima, ni preguntaré: una llamadita a la policía local y a san joderse, aunque paguen justos por pecadores.

Ida y vuelta

Principio y final.

Ir para volver.

Andaré perdida durante unos cuantos días. Eso creo. Aunque puede que no. Depende de... ¿el ánimo? ¿las ganas? ¿los amigos? Un poco de todo y un mucho de cansancio, hastio y desgana; con lo que equilibrar la balanza me va a resultar complicado. No obstante, creo que esta vez lo conseguiré. Estoy convencida.

El propósito: ver Almagro en invierno. Y después Toledo.

Espero que tengáis un magnífico final de año y un espectacular comienzo de 2006.

Sed felices, y no dejéis nunca de reir, que a fin de cuentas, es una de las mejores cosas que existen para fortalecer el corazón.

Hasta pronto, :-D

La foto se titula "Andando" y es de Antonio Román.

Escenificar

Primer tropiezo: busco en el DRAE la palabra "escenificar" y me dice que no está en el diccionario.

Segundo tropiezo: recurro a San Google, con la opción de que me defina "escenificar" y me contesta que no hay tu tía, aunque más finamente, claro.

Lo he intentado, -que conste-, y me pesa reconocerlo, pero sin saber qué significa eso de "escenificar" no soy capaz de entender el titular de esta noticia:

Los partidos catalanes preparan una reunión multilateral para escenificar un preacuerdo sobre el Estatuto catalán.

¿Poner en escena, quizás? ¿Poner en escena no es lo mismo que representar una obra teatral? ¿Se referirán quizás a que nuestros políticos van a hacer como que sí pero que luego va a ser como que no? ¿Se tratará de hacer un ensayo general para ver si todos se han aprendido bien su papel?

Tengo un problema muy serio: no sólo mis entendederas no dan para el titular del periódico El Levante, no. Es que me voy a quedar sin saber qué carajos quieren contarme los redactores de todas estas noticias.

Esto sí que es una duda existencial... O será que me están tomando el pelo. Por lo del 28 de diciembre, claro, :-/

Opiniones

Hace ya bastante tiempo que escribí en esta bitácora sobre la novela El vuelo de la reina, de Tomás Eloy Martínez.

Durante estos días un estudiante marroquí ha dejado dos comentarios en la anotación pidiendo información sobre este libro, porque, por lo que explica, está elaborando un trabajo sobre la corrupción política. Como soy la única que se entera de los comentarios a entradas antiguas, lo traigo hasta aquí por si alguno de los que visitáis habitualmente esta página habéis leido la novela del argentino y puede o desea ofrecer su opinión al respecto y ayudar así a Talebi khalid.

¿Defunciones por abortos?

No salgo de mi asombro...

Miento: entro y salgo en el asombro, como si mi gesto fuese el movimiento cíclico de un péndulo. Es una cuestión de superviviencia vital: permanecer mucho rato en el maremágnum de la perplejidad no es bueno para la salud.

El aborto se ha convertido en la principal causa de mortalidad en España.

Lo dicen los señores del Instituto de Política Familiar, que para el que no sepa quiénes son y en qué consiste esta entidad -como me ha pasado a mí hasta hace diez minutos-, con leer lo que cuentan en su web, podrán hacerse una somera idea de por dónde van las cosas.

Me acabo de enterar a través de una noticia publicada en 20 minutos, y ellos entresacan una afirmación que se hace en el informe de esta institución, que no tiene desperdicio:

"Cada madre que aborta es un fracaso de la administración"

¿Qué decir ante tanto desvarío?

Dicen que las comparaciones son odiosas. Nunca he estado de acuerdo con una aseveración tan contundente, pero hoy firmaría como autora de la frase y la elevaría a la categoría de máxima:

"Actualmente se producen en España un aborto cada 6,6 minutos (79.788 abortos), es decir, UNO (1 ) de cada SEIS (6) embarazos termina en abortos, lo que está provocando una verdadera explosión de los abortos en los últimos años, de una magnitud difícilmente imaginable, de manera que:

1. Cada día 220 niños dejan de nacer en España por abortos, esto equivale que cada tres/cuatro días desaparecería un colegio de tamaño medio en España por falta de niños.

2. El número de abortos que se produjeron en el año 2.003 equivale a la población total de ciudades como Soria y Teruel, o a la mitad de poblaciones como Ávila, Segovia, Palencia, etc.

3. El número de abortos producido hasta la fecha equivaldría a la totalidad de los nacimientos que se han producido en España durante los años 2.002 y 2.003, es decir como si en España no se hubiera ningún nacimiento durante dos años y sólo se hubiesen producido defunciones.

… haciendo del aborto la principal causa de mortalidad en España."

Visto lo visto, cabe preguntarse: ¿Cuántos niños dejan de nacer en España por el uso del preservativo?

¿Por qué niegan la evidencia? ¿Por qué una mujer que ha sido violada y ha quedado embarazada ha de proseguir con la gestiación? ¿Por qué existiendo riesgo de muerte para la mujer y para el futuro bebé se ha de continuar con el proceso?

Hipócritas. No cabe otra calificación. Es un asunto muy serio. Demasiado para que lo traten con esa parcialidad tan maniquea. Si por ellos fuera, la vida sería de color de rosa. Y eso es una burda y cruel mentira.

Milagros navideños

Existen. Sí. De verdad. Y además, de verdad de la buena -ya sabéis, la mala es para ejercer de roja recalcitrante-.

La prueba palpable y evidente de que lo de Fátima, al lado de lo que me ha ocurrido hoy, es pecata minuta:

"Con relación a su escrito de fecha 15 de diciembre de 2005 en el que manifiesta su queja por la organización y falta de información para (...), lamentamos las molestias ocasionadas y solicitamos sus disculpas.

.../... a la vista de su solicitud la Coordinación del Centro, adopta las medidas oportunas y se va a colocar un cartel informativo al respecto para evitar malosentendidos y esperas innecesarias.

Lamentamos los inconvenientes derivados de esta situación y quedamos a su disposición."

Lo que he entrecomillado es parte de una carta que he recibido hoy, 26 de diciembre: ya digo, los milagros existen. Y hablo en plural. Porque en esta respuesta confluyen varios actos, situaciones, o circunstancias que carecen, al menos para mí, de explicaciones racionales, lógicas y cabales.

Primer milagro: La rapidez en la respuesta. La queja la planteé el pasado 15 de diciembre, por la mañana. Para llegarme hoy, lunes 26 de diciembre, debió de salir de su lugar de expedición, más o menos, el 22 ó como muy tarde, el 23 de diciembre.

Segundo milagro: Me dan la razón. Increíble, pero cierto.

Tercer milagro: Me piden disculpas. Más increíble todavía.

Cuarto milagro -y a mi entender el más relevante-: el organismo ante el que presenté mi reclamación es una entidad pública. No se trata de una empresa privada que, bajo el lema de "el cliente siempre tiene la razón" se hace eco de mis descontetos y me dora un poquito la píldora para tenerme contenta, no. Me responden desde un departamento dependiente de la Agencia Valenciana de Salud: mi queja tenía que ver con una descoordinación lamentable del servicio de toma de muestras análiticas del Centro de Salud al que pertenezco.

Insisto: esto sí que son milagros y no los que hablan de apariciones marianas en cuevas, ramas de árboles y paredes de viviendas.

Tengo una cita

Con la agenda de números de mi móvil. Va camino de ser una tradición. Si alguien no sabe de lo que estoy hablando, tan solo decir que hace un año escribí una anotación en esta bitácora titulada Pequeña pervesión navideña. Creo que no hace falta añadir nada más.

La botella de cava está preparada. Y antes de marchar de casa de mis padres, he buscado en el enorme cajón del mueble en el que se esconde una cama plegable, las tres agendas que todavía tenía allí guardadas: nombres de compañeras de la escuela, de mis diez, doce e incluso catorce años; algunas mayúsculas para esconder nombres de chicos por si un eventual "oteador" quería averiguar si entre mis amistades existía algún candidato a novio oficial...

Haré un pequeño repaso. El gesto se lo merece. Después de la segunda copa, comenzaré a darle al botoncito de la izquierda del móvil para borrar unos cuantos nombres. Salud mental. Ante todo y sobre todo, salud mental.

Brindaré por aquellos que me abandonaron hace ya mucho tiempo y a los que yo todavía no he sido capaz de abandonar. Seguro que hoy, después de "robarles" mi abrigo, se sentirán, sin saberlo, sin tener noción de qué les está ocurriendo, un poco más desangelados. No me preocupa demasiado: podrán comprarse nuevos chaquetones forrados de cariño, aprecio o consideración -según los gustos, ¡qué menos que poder elegir!- a partir del 7 de enero, fecha oficial del comienzo de las rebajas. No voy a ser muy despiadada: tan solo van a permanecer desprotegidos un par de semanas. Poca cosa para el tiempo durante el cual yo les he sido fiel en mis aprecios.

Dentro de poco, menos de una hora. Hoy sí que me voy a vestir de gala. La ocasión lo merece.

¿Alguién se apunta?

"El Mesías" de Haendel os estará esperando.*

*La foto: Mujer Llorando (de la Serie Give Peace a Chance or Have a Nice War) por Dellacroix & Dellfina

Ejercicio de realidad

Se fue al traste todo lo que he escrito esta mañana... Otro ejercicio de realidad: los ordenadores fallan, y sus dueños metepatas, también, :-/

Si a la tarde tengo un rato, intentaré reescribirlo. No he podido recuperarlo de la caché, :-(

Acertijo

Hoy me he levantado misteriosa. Tengo algo que contar, pero es tan sumamente escueto que no ocuparía ni tan siquiera una mísera línea -completa-. Como eso es poco habitual en mí, ya que suelo darle a la tecla con demasiada fruición, he pensado en recurrir al método del jeroglífico -ya lo empleé una vez allá por los meses estivales y como Aspasia, la Papisa, está muy nilótica ella... una cosa me ha conducido a la otra- para darle algo de emoción a la noticia. Allá va:


No más de dos palabras. Cada pista se corresponde con una letra. Una vez averiguéis la retahila, separarlas será sumamente fácil... Esa faena es vuestra; si os apetece seguir el juego, claro, :-D

Comienzo:



Dos veces cinco: diez. Sólo quiero una. Y está en las dos.





El principio y el fin. Ambos sirven, ya que son la misma cosa.





Aquel día fue su día y la primera del suyo es la tuya.





Baroja no hubiera sido "científico" sin él. Quítale la tilde, aunque no el acento.





Es la tercera de siete. Nunca llegarás a saber si es calva, pero lo que es seguro es que se calza con un capicúa.





Su amor platónico la lleva consigo; justo en su centro, para equilibrar la balanza.





La mayúscula de la cercenadora pondrá el punto final.



Pongo el cronómetro en marcha...

Faltas ortográficas en los SMS

Andalucía prohibe emitir en Canal Sur 'sms' con faltas de ortografía.

Duda existencial: ¿Considerarán las "k" que siembran los textos de muchos mensajes de telefonía móvil como una falta de ortografía o por contra las valorarán como una norma de expresión propia de este tipo de lenguaje?

Rayas

No te acostarás sin saber una cosa más:

"En las últimas décadas (y quizá por influencia del inglés) está cundiendo la utiización de las rayas (─) en la función del paréntesis. Las rayas funcionan exactamente igual: enmarcando una inserción dentro de una oración, con la diferencia de que el signo de apertura es igual al del cierre.

.../...

La raya es más larga que el menos (llamado así porque se usa para indicar la operación aritmética), y a su vez éste es más largo que el guión de separación de palabra al final de línea (que veremos en el capítulo 16). En los teclados normales de ordenador, como antaño en los de máquina de escribir, no existe tecla para la raya, con lo que muchos usan dos guiones seguidos para representarla: "Curro --por éstas que es verdad-- había matado a la primera"

.../...

Si se quiere meter un paréntesis dentro de otro tambíen resulta útil abrir primero rayas y dentro de ellas paréntesis (o viceversa: no hay una doctrina clara sobre ello). La verdad es que el uso preferente de rayas o de paréntesis, o las especializaciones de su empleo, son rastos del estilo de un esritor (¡o quizá de su editor!). Por ejemplo, en una recopilación de José Ángel Valente he comprobado que para los incisos se utilizan sistemáticamente las rayas, y los paréntesis se reservan para aclaraciones breves y prácticas (un año de nacimiento, capítulo y versículo de una cita bíbica...)."


Párrafos extraídos del capítulo 6, titulado "Entre paréntesis", del libro "Perdón imposible" de José Antonio Millán.

Toda mi vida pensando que los signos que yo colocaba, a modo de separación, de acotación o anexo al texto principal, eran guiones y resulta que se llaman rayas. No es un entreguionado, sino un "entrerayado" -suena fatal-.

Tengo curiosidad por saber qué dice con respecto a los puntos suspensivos... -lo estoy leyendo a salto de mata, que conste-.

Paraules d'amor

Espíritu navideño, sí señor. Que no se diga:

Un portavoz del PP abandona la cena navideña de las Cortes al anunciar el presidente que iba a cantar la canción de Serrat «Paraules d’amor».

Lo entiendo perfectamente. La canción de Joan Manuel Serrat es tan insultante, sus palabras son tan hirientes, que un español patriota de rancia estirpe no puede consentir que por sus conductos auditivos circulen libremente sonidos tan subersivos... Lo más gracioso del asunto -si es que lo tiene, que no lo tengo yo demasiado claro- es que el que perpetró la "ofensa" de interpretar a Serrat se llama Julio de España y es conocido por su política reaccionaria -antes de ser presidente de las Cortes Valencianas lo fue de la Diputación de Alicante y era un acérrimo defensor de mister Zaplana, alias sonrisas Profidén-.

Copio la letra de la canción, en catalán y el castellano, por aquello de no dejar a nadie a medias:


Ella em va estimar tant...
Jo me l’estimo encara.
Plegats vam travessar
una porta tancada.

Ella, com us ho podré dir,
era tot el meu món llavors
quan en la llar cremàven
només paraules d’amor...

Paraules d’amor senzilles i tendres.
No en sabíem més, teníem quinze anys.
No havíem tingut massa temps per aprendre’n,
tot just despertàvem del son dels infants.

En teníem prou amb tres frases fetes
que havíem après d’antics comediants.
D’històries d’amor, somnis de poetes,
no en sabíem més, teníem quinze anys...

Ella qui sap on és,
ella qui sap on para.
La vaig perdre i mai més
he tornat a trobar-la.

Però sovint en fer-se fosc,
de lluny m’arriba una cançó.
Velles notes, vells acords,
velles paraules d’amor...

Paraules d’amor senzilles i tendres.
No en sabíem més, teníem quinze anys.
No havíem tingut massa temps per aprendre’n,
tot just despertàvem del son dels infants.

En teníem prou amb tres frases fetes
que havíem après d’antics comediants.
D’històries d’amor, somnis de poetes,
no en sabíem més, teníem quinze anys...


PALABRAS DE AMOR
Ella me quiso tanto...
Yo la quiero todavía.
Juntos atravesamos
una puerta cerrada.

Ella, cómo os lo diría,
era todo mi mundo entonces,
cuando en la lumbre ardían
sólo palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas.
No sabíamos más, teníamos quince años.
No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas,
acabábamos de despertar del sueño de los niños.

Teníamos bastante con tres frases hechas
que habíamos aprendido de antiguos comediantes.
De historias de amor, sueños de poetas,
no sabíamos más, teníamos quince años...

Ella, quién sabe dónde está,
ella, quién sabe dónde para.
La perdí y nunca más
he vuelto a encontrarla.

Pero a menudo, al oscurecer,
de lejos me llega una canción.
Viejas notas, viejos acordes,
viejas palabras de amor...

Palabras de amor sencillas y tiernas.
No sabíamos más, teníamos quince años.
No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas,
acabábamos de despertar del sueño de los niños.

Teníamos bastante con tres frases hechas
que habíamos aprendido de antiguos comediantes.
De historias de amor, sueños de poetas,
no sabíamos más, teníamos quince años...


Me recuerda sobremanera a las rabietas del hijo pequeño de una amiga. La diferencia es que un niño está por educar y el señor Rafael Maluenda, diputado del PP en las Cortes valencianas por la circunscripción de Alicante, es un adulto hecho y derecho, o al menos, se supone, como antiguamente se les adjudicaba a los mozos que hacían la mili lo del honor y la hombría. Y claro, lo malo de las suposiciones es que tienen dos respuestas posibles: o es o no es, y en este caso, y aunque el "ofendido" ha querido restarle importancia a su gesto a posteriori, para mí que la resolución del dilema da como respuesta un rotundo suspenso cívico.¡País!

Botas viejas

Me gusta el calzado cuando está viejo. Todavía conservo unas botas que compré en enero de 1986. Me las regalé para Reyes, en una especie de reto/despropósito económico-familiar, porque en aquel entonces, en casa, las cosas no iban demasiado bien.. No sabía cómo resarcirme ante tantas restricciones y no se me ocurrió otra que gastarme todo el dinero que tenía ahorrado en adquirir un par de botas que ni me iban a sacar de donde estaba y tampoco me iban a convertir en una Princesa. Quizás anhelaba una catarsis que nunca llegó. No lo sé. El caso es que las conservo y suelo ponérmelas cuando llevo pantalón vaquero o cuando llueve. Aguantan. Les debo una foto. Se lo merecen.

Hoy alguien me las ha recordado: me he quedado un poco descolocada cuando un amigo, de quien no esperaba el gesto, me ha mencionado la anécdota, casi al detalle. Sorprende darse cuenta de que, en ocasiones, cuando piensas que los que están a tu alrededor se limitan a oirte, en realidad te están escuchando. Es de agradecer.Sobre todo, porque visto desde fuera, es una memez como la copa de un pino.

El motivo no tiene que ver con las botas, la verdad. Ha sido una réplica a mi sonsonete desde media mañana: "Mami, cómprame unas botas que las tengo rotas de tanto bailar charlestón, charlestón..." y vuelta empezar. Razones hay para estar alegre, ésa es la verdad. Y tiene que ver con el trabajo, con una sentencia del TSJ de la CV que estaba pendiente de salir, con un proceso de consolidación de empleo temporal e indirectamente, y por extensión, con la plaza que estoy ocupando.

Una buena noticia, sin duda. Como para bailar charlestón y terminar de desgastar las viejas botas. O quizás, para permitirme comprar otras nuevas y esas guardarlas sólo para las ocasiones especiales.

No me hagáis mucho caso, :-D