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De espaldas

Mi hombre

Hace unos días hablaba de ranas, de príncipes encantados y de amores románticos-os-os.

El sábado por la tarde conocí al hombre de mi vida: Jonathan Rhys Meyers.

Ya sé que no es la primera vez que caigo rendida a los pies de machos con aspecto de niños malos -por ahí anda una anotación sobre Sean Penn-: una es de ideas fijas y le van los maromos con un punto misterioso... aunque el halo de niño malo sea mera pose... -¡no voy a ponerme exigente a estas alturas de la vida!-.

Para aquellos que no hayan visto "Macht Point", quizás no les suene ni el "careto" ni el nombre del actor: yo, de vosotros, me iría sin falta esta tarde al cine para remediarlo. El chico de los labios carnosos es el protagonista de la última cinta de Woody Allen.

Magnífica. Por los diálogos; por la BSO; por la actuación de los personajes principales -Scarlett Johansson es una bomba de relojería... madre mía... el plano en el que ella aparece por primera vez dinamita la pantalla-; por cómo recrea el ambiente de la alta sociedad inglesa, por cómo articula la historia alrededor de la suerte, de la buena fortuna -o mala, según se mire-; por cómo cuestiona la idea de la justicia y el castigo... Hay que verla, de verdad de la buena.

A mí me impactó: no me esperaba esa bofetada de realidad del final. Quizás me pilló un poco del revés... el jueves pasado vi Transamérica y ya me quedé un pelín bloqueada: el tema de los transexuales se ha llevado alguna que otra vez antes al cine, pero plantearlo desde el punto de vista de la asunción de una paternidad recién descubierta, es darle una importante vuelta de tuerca al asunto: insuperable la actuación de Felicity Huffman. Entiendo que esté seleccionada para el Óscar a la mejor actriz y que ya le hayan dado el Globo de Oro por la misma razón. Me costó identificar a la histérica ama de casa de la serie televisiva "Mujeres Desesperadas"... -otra peli, "Transamérica", que yo no me perdería; altamente recomendable; por descontado, en versión original... la voz de Bree, grave, consistente, es todo un prodigio-. El viernes el bloqueo mental pasó a ser un maremágnum de hipótesis, ideas y planteamientos. La culpa del batiburrillo existencial: una obra de teatro titulada "Pica, ratlla, tritura". Entre la cuidada y originalísima puesta en escena y lo que se cuestiona durante toda la representación, salí de allí preguntándome si la realidad es lo que es o quizás tenga algo de razón el loco que, teniendo delante una silla, afirma sin dejar un resquicio a la duda, que lo que está contemplando es un caballo.

Retomo, que se me ha ido el santo al cielo -¡santo, baja, por favor, que sin ti ando perdida!-: tres días seguidos asimilando historias, sensaciones, ideas; sobre cómo la sociedad se enfrenta al miedo de lo desconocido, de lo que no le resulta usual o corriente; sobre cómo lo justo está muchas veces reñido con lo que acaba aconteciendo... es demasido tiempo para ejercer de compungida dama existencialista.

Ayer hice un descanso: comí en casa de una amiga que va a ser mamá dentro de un mes. Frivolicé hasta decir basta. Hablamos de cortinas, de sillones, de Gastón y Daniela -intocables por los precios-, de libros, de Simenón, de Francoise Sagan, de Lucía Etxebarría -conseguí su "Ya no sufro por amor", Sinfo-, del punto de cruz... fuimos a casa de su madre para ver cómo quedaban dos cuadros que una de mis amigas había pintado para ella, bebimos cava, volvimos a hablar de sofás, sillones, reformas, ventanas, tapetes de ganchillo, mesas camillas, carritos para bebés y un largo etcétera.

Hoy vuelvo a la carga: los Premis Tirant comenzaron la semana pasada y si el tiempo no lo impide, hoy toca La niña Santa; mañana, sesión doble: La dama de honor, de Chabrol y La fiesta del chivo; el miércoles, Sierra de Teruel y la última, el jueves: El cielo gira.

Un día tendré que hacerme mirar esta manía mía de ver cine o teatro compulsivamente, como si a la semana siguiente se fuese a acabar el mundo... aunque, pensándolo bien, lo de los Premis Tirant tiene una explicación bastante peregrina: al ser socia del Club, uno de los organizadores, las pelis me salen gratis... :-D

Un regalito: galería de fotos de Jonathan Rhys Meyers.

Ambientador matinal

No se puede tener más suerte que la que yo tengo. Cada día estoy más convencida. No sólo por vivir al lado de la Iglesia parroquial y despertar los sábados y domingos a las 8.30 de la mañana escuchando el tranquilizador sonido de las campanas, ¡qué va! La lista es casi infinita: Santa Rita bendice mis sueños desde la casa de enfrente, observándome desde su acrisolada mirada, incrustrada en un mosaico de cerámica elaborado por las manos de un artesano de comienzos del XX; la Casa de la Cultura en la otra acera; la farmacia en la esquina anterior; la carnicería en los bajos de la finca en la que vivo; el enterrador pisándome el cráneo -metafóricamente hablando- dos pisos por encima del mío; la notaría a continuación de la Iglesia; la posibilidad de ver desde mi casa, sin moverme, sin la incomodidad de sentir en el cogote la respiración de miles y miles de fieles, la procesión de la Virgen de la Salud, patrona de mi pueblo para más señas, el día 8 de septiembre; las clases de folclore musical rumano que gratuitamente imparten mis vecinos los del tercero todas las tardes a eso de las cuatro o cuatro y media... Son tantas cosas por las que he de dar gracias a Dios -gracias, Diosito, gracias-, que tener que hacerlo por algo más ya me parece casi vergonzoso. Pero... es lo que hay: unos nacen estrellados y otros, como yo, nacemos con estrella.

¿Qué es lo que ha venido a alegrarme las mañanas y a aumentar hasta un grado superlativo mi reconocida calidad de vida? Algo que, en un principio, puede parecer una memez, pero que si bien se piensa, y pasada la primera impresión, no lo es. Mi vecino el de la puerta 9 -último piso para más señas- se marcha a trabajar -o a lo que sea, que tampoco lo sé- cinco minutos antes que yo -más o menos, que tampoco me pongo a espiarlo por la mirilla, con un reloj en la mano, para cronometrar-. A su paso va dejando una estela de un profundo y prenetante aroma... No, no se trata de la última colonia de Dolce&Gabanna o del ibérico perfume de "Varon Dandy", no. Es algo bastante más intenso: el colega se baja los cinco pisos que hay desde su casa a la calle fumándose un peta de María, para que no se diga que no empieza la mañana acordándose de la madre de Dios y la mujer de José, el carpintero.

Me ha costado contarlo, la verdad. Porque ahora ya sabéis que, en realidad, mis desvarios no se deben a que poseo una mente brillante y prodigiosa, ejemplo patente de cualquier genia que se precie. Mis elucubraciones matutinas son fruto de la inducción, del aletargamiento, de la constatación de que las visicitudes que "padecen" las amigas de la prota de El jardín de la alegría no son meras especulaciones, sino más bien, hechos ciertos en todos sus extremos.

Luego dirán que los conflictos vecinales cada día son más frecuentes... No lo entiendo, de verdad. Será porque no tienen a uno como el mío: un filántropo en toda regla, que nos coloca -al resto de sus vecinos- cada mañana y además gratis. No hay como tener a un buen samaritano viviendo en el último piso, :-D

Lo malo será que, como siempre ocurre con las cosas buenas de la vida, aparecerá algún oscuro y estirado ciudadano, de éstos que se saben como el padrenuestro todos y cada uno de los derechos y obligaciones del estatuto de la Comunidad de Vecinos, para recordarle al desprendido muchacho que en la escalera de la finca sólo se permiten ambientadores con olor a Galán de Noche y Violetas Imperiales... Tiempo al tiempo, :-/

Decididamente gilipollas

No lo he dicho yo. Expresión de tal contundencia ha salido de la boca de Ángel Schelesser. En realidad, no ha salido de su boca, sino de sus deditos: lo de "dedicidamente gilipollas" lo escribió en un encuentro digital mantenido el pasado 16 de febrero con los lectores de 20 minutos -enlace en su nombre-:

"Algunas de la modelos parecen ser un poco soberbias y poco profesionales, ¿Es una imagen real o un prototipo que se exporta? ¿Ha tenido algún problema de este tipo con alguna modelo?

Algún problema he tenido, y ya dicho antes, que entre las modelos, como en todos los sectores profesionales existe de todo. Profesionales, no profesionales, y alguna decididamente gilipollas."

A esto le llamo yo no tener pelos en la lengua -metafóricamente hablando, claro-. Contundencia y claridad, sí señor. Y no andarse con chiquitas. Lástima que en la misma entrevista sea capaz de afirmar que la anorexia no es un problema originado en la moda, sino en las madres borrachas que abandonan a sus hijos:

"¿No le da vergüenza promover la anorexia?

En absoluto, considero que no la promuevo. Creo que la anorexia la promueven situaciones como madres borrachas o la poca atención a los hijos, creo que estas cosas promueven más la anorexia que la moda."

Y si a eso se le suma otra perla discursiva como la que sigue, una no ha de pensar otra que lo de "Decididamente gilipollas" es más aplicable al tal Ángel Schelsser que a algunas modelos carentes de profesionalidad:

"Mi pregunta es sencilla, ¿Por qué no usan a mujeres con más peso? Estoy a favor de que salgan mujeres con buen cuerpo (porque es a quien le sienta mejor la ropa) pero una cosa es eso y otra que elijan a chicas a las que solo se les ve huesos. No le gustaría ser el pionero de una nueva tendencia? Usar modelos SANAS.

Hace muchísimo tiempo que no se confunde salud con kilos. Usaré modelos con exceso de formas cuando haga una línea con tallas grandes, y lo de buen cuerpo... Respéteme mi opinión, que yo respetaré la suya."

El hecho de ejercer como diseñador de moda no debería de estar reñido con que el creador, a su vez, poseyese cierto grado de inteligencia -no pido mucho: con una pequeña dosis de cordura y honestidad sería más que suficiente-; lamentablemente, este extremo parece harto improbable.

Bocazas los ha habido toda la vida. Pero encontrar bocazas que cuando abren la boca para desprestigiar a terceros, sean capaces de retratarse a sí mismos, es algo menos frecuente. Y si además, se puede comprobar que mienten como bellacos, el asunto ya les pinta fracamente mal.

Apechugo con las consecuencias: ¡oh, dios mío, yo también vi ayer el Tomate! ¡Qué vergüenza, mamá; pero qué vergüenza!... Sí, a estos de la Pasarela Cibeles -y con "estos" me refiero a los organizadores y a algunos diseñadores- se les vio el plumero bien visto: entrevistaron a algunas modelos. Dos de ellas, las que cita Albéniz en su columna, pesaban menos de 52 quilos y pasaban de los 1,75 m de altura. Talla 34. El careto del organizador cuando le dijeron que sí que había modelos que usaban esa talla fue todo un poema... y la prepotencia y la chulería del susodicho pidiendo que eso no fuera emitido, un prodigio de corte y confección al instante: la tijera para cortar y el hilo para cerrar la boca.

Lo dicho, dedicidamente gilipollas.

¡Ah! Por cierto, la foto es del desfile del Angelísimo, ése que dice que el problema de la anorexia lo generan las madres borrachas...

Rayada

Cuando me ha visto mi madre, me ha dicho: "Te has vuelto loca... ¿Qué te crees, que tienes 12 años?". Le he respondido: "Sí, me he rayado".

Con doce años no vestía así. De hecho, con doce años, parecía una señora mayor: ropa aburrida, seria y reñida con la moda.

El viernes pasado las vi en un escaparate y me dije que no estaría nada mal parecerme a una abeja Maya andante, :-D

Además, rizando el rizo, encajaría a la perfección si tuviera que hacer de estatua permanente en algún rincón de mi casa: integración absoluta con los colores de las baldosas del suelo, :-P

Es una tontería, lo sé. O no. Vete tú a saber...

Las tijeras

Ampliación.

En estos tumultuosos días en los que la censura es uno de los temas de conversación más recurrentes -¿hace falta que recuerde por qué?- no cabe otra que preguntarse cuál es el camino por el que andan las conclusiones extraidas a tanta reflexión argumental: ¿es necesario, para no dejar que el oscurantismo, la intolerancia y la represión, se instalen de nuevo como principios rectores de una nada deseable sociedad, defender a ultranza la libertad de expresión? Sí. Sin más añadidos. Bueno, uno: la prudencia nunca está de más y una retirada a tiempo no es una rendición, sino un gesto claro y evidente de inteligencia. Sobre todo, cuando la beligerancia del sector ciudadano que se siente ofendido, atacado y ultrajado en sus creencias, es tan desmedida y desproporcionada que existen riesgos evidentes para la vida de las personas. No se trata de cobardía, insisto, sino de esperar a mejor ocasión. El encabezonamiento es síntoma de cerrazón mental, de negación firme y taxativa de cualquier salida razonada. Ante un muro de hormigón con forma humana, no cabe otra que darse la vuelta y buscar otro tramo de la muralla que esté construido con material arcilloso y sea susceptible de presentar grietas. No sé si me explico...

No se me olvida hablar de los límites a la hora de diferenciar qué es un ejercicio del derecho a la libertad de expresión o qué es un insulto, una vejación, un ataque o una ridiculización de los sentires más profundos de una persona en particular, incluyendo, por descontado, el tan cacareado ultraje al honor -mira que esto huele a naftalina... tiene unos tintes tan decimonónicos que provoca cierta dentera-: no se me olvida hablar de ellos, sí; pero en eso me quedo. Sinceramente, partiendo de la base de que es cierto eso que dicen de que la libertad de uno termina donde comienza la del vecino -¿por qué no decirlo? frase vacua, desprovista de contenido real... eso sí, recurrir a ella en una conversación de barra de bar es de un socorrido...-, todavía no tengo claro dónde están esos límites de los que hablo. Sobre todo, porque casi todo el mundo los coloca en la vivencia del hecho religioso y a mí eso me parece una soberana majadería, así, con todas las letras: que si las creencias más íntimas, que si la esencia de la vida, que si la existencia de un ser superior... si son tan íntimas, ahí se han de quedar; en la intimidad más absoluta, sin invadir el campo de la sociedad civil, que trabaja para erradicar la ortodoxia y darle cancha a la heterogeneidad social.

¿Qué tiene que ver todo esta parrafada existencialista con la imagen que ilustra la anotación? Todo y nada. Todo, porque el cartel de la compañía de teatro Pot de Plom ha "padecido" el ataque de la tijera política, asida esta vez por la mano de Inmaculada Gil Lázaro, directora general de Teatres de la G.Valenciana. Nada, porque, en realidad, lo que pretendo con esta entrada es demostrar cuánto he avanzado en el intento de ejercer como Opinadora Oficial de la red bitacoril*...

Retomo, que se me van las ínfulas camino de los cerros de Úbeda: en el Teatro Arniches de Alicante se representa este fin de semana la obra L’estrany viatge, dirigida por Ximo Castillo. El cartel anunciador del espectáculo es también de X. Castillo y como se puede ver en la ampliación, el personaje que representa a "El malo" es una caricatura de Eduardo Zaplana, algo que, al parecer, no les ha tenido que hacer demasiada gracia los gestores culturetas de TGV. ¿Solución? Hacer uno nuevo, sin dibujitos ofensivos -ja-, y dar el cambiazo, como el que no quiere la cosa.

En tres ocasiones he visto actuar a Ximo Castillo y he de reconocer que es normal que los políticos populares estén temblando de miedo: es el absurdo hecho persona, y como ciertos personajes de la actualidad política y social son la síntesis perfecta del esperpento de Valle-Inclán, ha tenido, tiene y tendrá material más que suficiente para seguir llenando teatros. Una lástima -para los conservadores, claro- es que los prohombres elegidos por el actor valenciano militen en el Partido Popular o vistan sotana blanca... ya digo, una verdadera lástima.

La noticia completa.

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* Porfaplis, porfaplis, guruses del entramado blogosférico: hacedme un huequito; soy la candidata perfecta, con frases alambicadas que no entiende ni Dios y vocabulario rescatado de las ediciones del DRAE del siglo XIX...

Rabia, ira e impotencia

En estos momentos pagaría por poder estar sola en un gimnasio con instalaciones para boxear. Quisiera poder golpear hasta la extenuación un saco: unos, dos, tres, cuatro golpes. Y vuelta a empezar. Maldecir y gritar a la vez. Pagaría, de verdad. Necesito sacar la rabia de alguna manera. La impotencia me ha dejado fuera de juego desde media mañana y la ira ha llegado esta tarde en forma de secretaria prepotente, impresentable y altiva. Odio decir esto, lo juro, pero es cierto: la típica tipa a la que se le quedó cara de amargada hace ya muchos años y anda reñida con el mundo porque piensa que ella se merece un trato mejor, más de señora de la casa. Odio decirlo, pero es así. No me gusta caer en aseveraciones que reafirman ciertos tópicos, pero es que estoy por reconocer que lo de la sabiduría popular no es un mito, sino una gran verdad: ya no digo que con un buen polvo se le arreglasen todos los problemas -luego me arrepentiré por escribir algo así, pero joder...-, pero al menos, alguien debería enseñarle a emplear un consolador para ver si así conseguía sonreir a base de darle al apéndice eléctrico.

Esta mañana me han dado una mala noticia. Nos han dado, mejor dicho. Ha caido como un mazazo. Se ha hecho un enorme silencio. Alguien a quien todos conocíamos se acababa de suicidar. Los detalles no importan; además, están de sobra. No lo entiendo. No lo entiendo. No lo entiendo.

Esta tarde voy a tramitar una inscripción para una actividad en uno de estos centros que se cansan de repetir que son asociaciones sin ánimo de lucro, con fines sociales y bla, bla, bla, y me doy de bruces con una estúpida estirada, crecida en la certeza de saber que da lo mismo cómo me trate a mí, porque si yo no participo en el evento, vendrá otro u otra detrás a ocupar la plaza. Sé que mi reacción ha sido desproporcionada, pero hacía mucho tiempo que no tenía que contar hasta diez para controlarme. ¡Cómo me hubiera gustado decirle que era una desgraciada! Con esos aires de superioridad, de desprecio absoluto por el que no sabe y va a consultar, por el que dedice ocupar su tiempo "molestándola" a ella...

No sé si cabe reclamación ante una oficina del consumidor. Lo averiguaré. Me superan las tipas amargadas. No las aguanto. Beligerancia total.

Día complicado. Y el cuello como el palo de una escoba. Y encima alguien cercano me ha dicho que estoy distante... Mejor así, he estado a punto de responderle: no me gustaría morder a quien no se lo merece. Puto día... Quedan 45 minutos. Seguro que ahora me comeré los dos yogures que saqué hace un rato de la nevera para que no estuvieran tan fríos y me sentarán como una patada en el estómago. Seguro que si pillo el libro de las Leyes de Murphy, encuentro alguna que encaje a la perfección en este desbarajuste de vida.

Se buscan voluntarios

Hay 3.300 voluntarios y necesitan 20.000.

Sí, se trata de la visita del Papa a Valencia, el próximo mes de julio, con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias. En esta macro-ciudad -ja-, en la que se construyen otras ciudades al más puro estilo "Muñecas Matriuskas" -la ciudad de las Artes y las Ciencias; la de la Justicia- y se organizan competiciones marítimas para contentar a unos cuantos millonarios ociosos, sólo nos faltaba una peregrinación apostólica y romana en toda regla. Se estaba echando de menos, la verdad.

Lo que me extraña, y por eso lo traigo hasta aquí, es que a estas alturas todavía no hayan conseguido los veinte mil voluntarios que necesitan para organizar el evento religioso. Y me extraña, sobre todo, si tenemos en cuenta la cantidad de gente que en julio del año pasado, salió a la calle a manifestarse a favor de la familia. Un millón y medio de personas. Ahí es nada.
¿Voy a tener que pensar que los que formaron esa inmensa marabunta humana no estaban firmemente comprometidos con lo que tan familiarmente defendían -¿quién no se acuerda de los papás y mamás llevando a sus hijos a la "manifa", al más puro estilo hipioso?-. ¿Qué son casi diecisiete mil personas entre un millón y medio de individuos? Una calculadora, por favor, que se me dan mal las matemáticas, :-/

No obstante, no todo iba a ser malo: La visita del Papa agota las plazas de hotel en Valencia.

Estoy emocionada. No sé si podré soportar el saberme rodeada de tanto partidario del amor al prójimo. Miedo me da pensar que quizás, sólo quizás, pueda ser cierto el dicho de "hace honor a su nombre".

Mi cabeza

"Dinamismo en la cabeza de un hombre" de Umberto Boccioni.

Antes del 28 de enero: casi vacía, sin amueblar demasiado, por aquello de que cuantos más enseres, más difícil se hace limpiar. Y como mi primer apellido es Pereza y el segundo, "Pa’ mañana"...

Después del 28 de enero: presenta un aspecto deplorable. Hay tantas cosas dentro que no sé por dónde comenzar para organizarlas. Quizás haciendo una lista. A ver qué sale:

.- Acícula
.- Tesela
.- Marcescente
.- Albura
.- Duramen
.- Compartimentación
.- Grafiosis
.- La timidez de los árboles
.- Taninos
.- Nogalina
.- Quejigo
.- Lentisco
.- Agallas -en valenciano gal·las, de ahí que al roble valenciano se le llame "gal·ler"-.
.- Enebro de la miera
.- Trementina
.- Incienso español.
.- Verticilado
.- Coscoja
.- Aladierno
.- Picea
.- Quercus ilex ilex
.- Quercus ilex rotundifolia
.-... Sempervirens
.- Phicea ?
.- Abies pinsapo
.- Procesionaria
.- Dicotiledonea
.- Monocotiledonea
.- Fastigiado
.- Otoño forzado

Hay bastantes más cosas "raras"; de verdad. Pero es que ya no recuerdo ni los nombres... Algunos conceptos sueltos y la sensación de que jamás en la vida llegaré a diferenciar una encina de un quejigo... Bueno, sí; no me voy a fustigar demasiado. Eso sí que lo sé: la encina tiene la hoja perenne y el roble, caduca, pero marcescente -que estando ya seca, se queda sujeta a la rama hasta que crece la yema de la que la sustituirá-. Amén de que el roble posee las típicas agallas: bolas que se forman porque un insecto ha picado en una hoja y el árbol se defiende de este ataque creando una cápsula...

Hace ya bastante tiempo que iba detrás de matricularme en un curso sobre árboles organizado por el Jardín Botánico de Valencia -de ahí que lo tenga en los enlaces: no hay boletín de novedades para suscribirse vía correo electrónico y la única forma de enterarse era ir entrando de cuando en cuando-. Este año lo he conseguido. Somos treinta alumnos: nociones básicas, sin más. Dos clases teóricas y tres salidas prácticas. La primera, hace dos sábados: El barranc dels Horts. Tuvimos la enorme suerte de que nuestra guía fuera la descubridora y conservadora del paraje, Isabel Queralt: un lujo en toda regla. Ayer, a ver bosques de sabinas, entre las comarcas Los Serranos y Alto Turia... bosques de sabinas y cipreses, enebros, abetos y hasta secuoyas... sí, sí. Me queda una más, el sábado que viene: el palmeral de Elche.

Me siento afortunada. A pesar del "desorden mental" en que se ha convertido mi cabeza. Es imposible asimilar tanta información. No he sido la única; ayer, el resto de mis compañeros estaban apabullados -salvo una, creo recordar; pero no cuenta: repite del año pasado-. No sólo por la posibilidad de que un especialista te explique a pie de campo un montón de cosas que no sabías y que te dejan casi, casi, casi, con la boca abierta, sino porque hacía mucho tiempo que no veía a alguien disfrutando plenamente con su trabajo. Puedo pecar de exagerada, pero esta gente -me refiero a los profesores y al director del curso- ama su profesión y transmite su pasión a quienes les escuchan. Además, con el añadido de que no caen en la demagogia facilona del ecologista reciente.

Ayer encontré un artículo en el que hablan de José Plumed, el que nos dio la segunda charla y el que nos explicará los misterios de las palmeras. Se titula El atleta arbóreo. Leedlo, vale la pena. Al final, habla de los otros dos colaboradores del curso: Bernabé y José Moya. El primero, el responsable del curso y director del departamento de Árboles monumentales de la Diputación de Valencia y el segundo, el que ayer nos explicó, entre otras muchas cosas, las diferencias entre un árbol forestal, un árbol agrícola y un árbol ornamental.

Ornamentada tengo yo mi cabeza...

¡Ah! La primera foto que hice a sabiendas de cuál era el nombre científico de la florecita en cuestión. Un avance en toda regla:

Es una Vinca minor.

Risa frente a la verdad

Risa frente a la verdad

"¿Que el fondo del corazón humano es negro?
¡Risa!
¿Que no hay nada en el mundo, ni lo más puro, que no se doblegue al dinero?
¡Risa, risa!
¿Que todo está edificado sobre mentiras asquerosas, y mantenido por injusticias eternas? ¿Que lo inmutable se ciñe sobre nuestros actos? ¿Que la mujer es?... ¿Y el hombre es?
¡Risa, risa!
¿Que no hay categorías morales, sino sociales? ¿Que la traición y la envidia son el ’leiv-motiv’ de la existencia?
¿Que hasta los propios hijos han de volvérsenos un día como enemigos implacables?... ¿Que todo va acabar en un agujero solitario, lleno de mugre, de podredumbre y de barro?
¡Risa, risa, risa!...
A los inteligentes no debe ocultárseles la verdad, de la misma manera que a los Santos nadie les ocultó el vicio. Por el contrario, hay que descubrir la verdad; cogerla de improviso; mirarla cara a cara sin pestañear, de igual modo que miramos la factura del gas a primeros de mes. Y cuando podamos contemplar, libres de estremecimientos, aquel semblante repulsivo, entonces... ¡a reír! ¡A reír hasta hartarse!
¿Tomar las cosas en serio? Los burros y los ’hombres formales’ ésos sí toman las cosas en serio.
Pero es que un ’hombre formal’ sólo se diferencia de un vagón de burros en que hace menos bulto y en que va al café a discutir de política.

Todo lo que va dicho resulta bastante amargo. Pero hay que tener en cuenta que se trata de un ’Aperitivo’.
Por lo demás, ¡poco que me he reído yo escribiéndolo!...

E.J.P.

Extraído del ¿ante-prólogo? "Aperitivo con aceitunas" de la novela "Pero...¿hubo alguna vez once mil vírgenes?", de Enrique Jardiel Poncela.


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Copio lo que hay en el recuadro de la foto, porque no se lee bien:

"Don Juan
Seductor de damas a domicilio
Caldera nº 8060 INFIERNO"

Él, el Elegido

Me gusta. Es mi príncipe azul. Creo que mañana iré a la agencia de viajes a tramitar el billete para que se pueda producir nuestro ansiado encuentro: Indonesia está lejos, sí; pero algo así sólo ocurre una vez en la vida.

Estaba cansada de buscar. El desánimo ya había llamado a la puerta varias veces en los últimos años: no más lejos de principios de la semana pasada hice un auto de fe para expiar todas mis culpas; esas limitaciones sociales y morales, esos prejuicios estúpidos que me impiden aceptar al Macho por antonomasia: me dije "niña, ya está bien; o te bajas del burro o te quedas para vestir Santos".*

Ahora estoy convencida de que mi arrepentimiento ha sido efectivo: Dios, mi Dios, nuestro Dios, está en el Paraíso -al menos, eso me contaron las monjitas en el cole, cuando todavía era una tímida y obediente niña temerosa del fuego eterno-- y siendo conocedor de que su oveja descarriada había vuelto al redil, ha tenido a bien marcarles el camino a un grupo de científicos internacionales, para que yo, a través de ellos, conociese a mi particular rana encantada.

Soy tan feliz que para celebrarlo me marcharé esta tarde a comprar parte del ajuar. Una buena noche de bodas requiere que todos los detalles estén cuidados al máximo, hasta la ropa del tálamo nupcial: sé que las sábanas con el embozo rematado con encaje de bolillos están algo pasadas de moda, pero me da igual. La ocasión merece puntillas, sedas y cojines con relleno de plumón. La lástima será que todavía no podré encargar que borden nuestras iniciales enlazadas por siempre como señal de nuestro amor eterno -es lo que tiene no saber todavía el nombre real de mi Príncipe encantado-.

Tengo una duda; existencial, además: si le doy el beso en el lomo con los labios pintados de rojo pasión ¿será efectivo el desencantamiento? Es que yo sin mi "rouge de lèvres" no me encuentro... no soy yo... ¡qué dilema! No sé si seré capaz de tanto esfuerzo... yo, que estuve a punto de ponerle una demanda a María Isabel, por apropiación indebida de ideario de vida, cuando se hizo famosa con su "Antes muerta que sencilla" -obsérvese el ejercicio de yoísmo de las dos últimas frases: tres ’yoes’ como tres soles; ¡di que sí, que se note que pisas fuerte!-

*Me han llegado rumores no confirmados de que los miembros de la Confederación Sindical de Santos y Beatos, sabedores de mi desesperada situación y teniendo muy claro que jamás de los jamases iban a consentir que una tipa como yo emplease su tiempo en vestirlos y desvestirlos, por aquello de que sus partes pudendas no pueden ser vistas por una mindundi cualquiera, elevaron una plegaria al Altísimo para que pusiese remedio a este funesto despropósito.

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Lo sé, se me ha ido la olla. En mi descargo: hoy me llamo Escéptica, y de apellido, Por Siempre Jamás.


Addenda 14:06

La imagen pertenece a la galería fotográfica publicada en la web de 20 minutos, en relación al descubrimiento de un ’paraíso perdido’.

Por exigencias del guión

Pues eso...

Lamento la calidad de la imagen: la fotografía está hecha con la cámara de un móvil y la cosa no daba para más. Transcribo el texto, por si acaso alguien tiene problemas para leerlo:

Teatres de la Generalitat Valenciana

Aviso a los espectadores

Por exigencias del guión, en la obra "Ana el Trópico" (Premio Pulitzer 2003) de Nilo Cruz, se encienden varios cigarros puros, imprescindibles para la acción de la misma, ambientada en una fábrica de tabaco.


El domingo 22 de enero fui a ver "Ana en el trópico"(formato pdf) y cuando me acerqué a la ventanilla para preguntar dónde se recogían las entradas me di de bruces con el cartelito de marras.

Antes de comenzar a echar sapos y culebras por la boca -metafóricamente hablando-, explico de qué va el espectáculo: una familia que posee una fábrica de tabaco, en Tampa (USA), a finales de la década de los 20, contrata a un lector cubano para que entretenga a sus trabajadores mientras éstos lían cigarros. La novela elegida por el isleño para amenizar a sus compañeros es "Ana Karenina" y los empleados -casi todos familia entre sí- se obsesionan tanto con la novela que cada uno de ellos acaba identificándose con uno de sus personajes. Por lógica, el tabaco está presente, de una u otra manera, en casi todas las escenas de la obra.

De verdad que ciertas cosas no hay por dónde pillarlas -las hay, además, que no se dejan pillar... como es el caso: ante la vergüenza ajena, la Cosa sale corriendo-. Me pareció y me sigue pareciendo el colmo de lo políticamente correcto. Además, si a eso se le añade la osadía de menospreciar la inteligencia del espectador con un aviso tan burdo, los gestores de Teatres de la Generalitat Valenciana deberían purgar sus estupideces en las calderas de Pepe Botero durante una larga temporada.

La obra... Nada del otro mundo. Mucho ruído y pocas nueces. La tan cacareada actuación de Lolita es correcta, sin más. La de su pareja actual -es lo que tiene ver de cuando en cuando Aquí hay tomate, que una está puesta en casquería social-, Pablo Durán, ni chicha ni llimoná. El texto y la historia: original, pero el desenlace llega demasiado rápido, aunque la obra dure dos horas: te quedas con la sensación de que, de repente, Nilo Cruz se ha dado cuenta de que tiene que acabar y decide cortar por lo sano. Lo finales súbitos, sorpresivos, funcionan relativamente bien para algunos cuentos cortos, pero me parece que no es el caso. No tengo muy claro si la rapidez con la que ocurren las cosas al final encaja dentro de lo lo que se supone que es el perfil de los personajes. Más: Toni Acosta, la nuera de Raphael -más ración tomateril- tiene una voz estridente que estropea el papel de ingenua reprimida que le ha tocado en suerte. José Pedro Carrión y Joan Crosas, los mejores, con diferencia: el primero porque tiene una voz prodigiosa que sabe emplear a la perfección; el segundo, porque se mueve por el escenario con familiaridad, sin resultarle ajeno ni un solo rincón del escaso decorado. El resto del reparto, Teresa María Rojas y Fernando Alvés, mantienen el tipo, que ya es.

No quiero pecar de tremendista: si tenéis la oportunidad de ir a verla, no dejad de hacerlo. De hecho, a Toni Acosta la han seleccionado como finalista en la categoría de "Mejor actriz de reparto", para la IX edición de los Premios Max de las Artes Escénicas (formato pdf), con lo que mi criterio queda bastante en entredicho, :-D


Misterios de la vida

Hace dos semanas me compré un forro polar en el mercadillo del domingo: nada especial. Bueno, para no mentir, el coste: 6 euros. Nunca comprenderé en dónde se quedan los márgenes comerciales con precios tan sumamente bajos. Y la prenda no está confeccionada, aparentemente, fuera de España:

Tal y como está cosida la etiqueta, ésta no se ha puesto después de finalizada la prenda -es bastante usual-. No entenderé de muchas cosas, pero del mundo de la confección algo si que sé, :-D

De todas maneras, aunque se puede pensar que el título de la anotación está referido al casi inexistente margen de beneficios comerciales de la chaqueta, en realidad no es cierto. El verdadero misterio es éste:

Siempre me quejo de que no sé nada de inglés. Falso: he sido capaz de darme cuenta de la particularidad de la etiqueta, :-)

Algo es algo.

Dos veces perpleja

Dos coles, dos veces...

"Biperpleja": ¿sirve? :-D Perpleja por dos veces. O dos veces perpleja.

Hacia días que no accedía a Periodista Digital: me pone un poco de los nervios tanta tendenciosidad. Pero hoy, curada de espanto por un asunto que no viene a cuento -uysssss, "-anto/-unto/-ento"...-, he entrado para ver qué decían sobre las supuestas gracias de los reporteros de CQC -hace ya tiempo que dejé de verlo: ridiculizar a los demás para mofarse de ellos es algo que me supera... Fuentes no es el Gran Wyoming, ni de lejos-. Me cuesta pillarles el punto, la verdad.

A lo que iba: he abierto la página para una cosa y lo cierto es que lo que ha despertado mi atención ha sido otra. En realidad, han sido dos:

Un juez deja libre a un marroquí que apaleó a su novia.

Viva la vida consagrada.

De la primera noticia, no digo nada: leerla y cabrearse es todo uno.

De la segunda, sí -era de esperar, jajaja-: una bitácora escrita por unas monjas de clausura para que el resto del mundo mundial sepa a qué se dedican, qué piensan y qué sienten. Realmente muy interesante. Y no es sorna. La cosa promete:

"Consagradas a Dios para comunicar al mundo que vale la pena ser de Él."

Aunque aparentemente parezcan asuntos dispares, no lo son: entregarse, ofrecerse, dedicarse, consagrarse*...

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*Y como eres mía, tú haces lo que yo quiera. Y como eres mía, allá va la primera bofetada. Y como eres mía, tú no me hablas así y te callas cuando yo te lo diga. Y como eres mía, tú no te vistes así. Y como eres mía, tú no sales de casa....

Lo sé: demagogia. O no. ¡Vete tú a saber!

Dos coles batallan

Ya lo dije en otra anotación hace unas semanas: al responsable de la edición de 20 minutos Valencia le gustan los titulares en plan charla de barra de bar, seguro. Porque si no es así, no se explica cómo es capaz de permitir que se publique una noticia con semejante encabezamiento:

Dos coles batallan para que les pongan educadores.

Lo primero que he pensado cuando lo he leído ha sido que se trataba de un enfrentamiento entre los propietarios de dos coles -de coliflor- que pugnaban por la magnificencia y peso de sus ejemplares hortícolas. Claro, luego he deducido que lo de los educadores no encajaba demasiado bien, y entonces ha sido cuando he caido en la cuenta de que, una vez más, estaban recurriendo al lenguaje coloquial -"cole" se recoje ya en el DRAE como sinónimo de colegio- sin darse cuenta de lo surrealista que podía quedar el titular.

Una verdadera lástima no poder contemplar una batalla "colifloral"...

Extravagancias bambolísticas

Hace ya algunos días que va circulando de bitácora en bitácora una juego en cadena -me resisto a llamarlo "meme", me recuerda demasiado a "memez"- que consiste en que el autor -que ha sido seleccionado con anterioridad por otro- cuente cinco manías, obsesiones o extravagancias en sus costumbres que, de una u otra forma, ayuden a que el lector que los visita sepa algo más de la persona que está detrás del visible juntaletras -lletraferit en catalán... ¡qué bien suena esa palabra!-.

En alguna ocasión me tenía que tocar a mí -lo extraño es que después de dos años y medio moviéndome por el mundo bitacoril, ésta sea la primera; será que me prodigo poco, :-D - : Petra me pasa la vez -como en la carnicería, jejeje- y como se me da fatal esto de hacer deberes, me he puesto rápidamente a la faena por aquello de no caer en lo de siempre: ya lo haré mañana.

Aviso: no soy nada maniática. Y cuando digo nada, es nada. De hecho, sólo la primera de las que voy a mencionar entraría dentro de la categoría de extravagancia u obsesión. Allá va:

1.- Caminar a la derecha de: cuando voy andando al lado de una persona, procuro hacerlo siempre colocándome en el lado derecho de ésta. Hacerlo en el costado izquierdo me provoca bastante incomodidad. Nunca he sabido el porqué. La explicación más creíble -si es que la hay, claro- a esta circunstancia la hallé fijándome en qué parte llevaban colgado el bolso la mayoría de las mujeres: casi siempre es en la izquierda y parece ser -creo recordar que eso lo leí en un Muy Interesante- que es porque la mayoría son diestras y de esta manera, la mano derecha les queda libre para poder manipular lo que lleven en su hombro izquierdo. Yo lo coloco siempre pendiente del hombro derecho -justo al contrario-, con lo que no sería demasiado ilógico pensar que, para evitar tropiezos y molestias con la otra persona, me sienta más cómoda andando a su derecha -¿se me ha entendido algo?... es que estoy muy espesa; tanto como el día-.

2.- Colocar los cubiertos de una manera determinada en la cestita metálica que tengo colgada justo encima de la pila de la cocina para que se escurran: primero los cuchillos, siempre con el filo hacia abajo; después, a la izquierda, las cucharas y los tenedores, con la parte útil hacia arriba; y por último, las cucharrillas, con los mangos hacia arribia. Tiene una explicación: es la única forma de que quepa todo y no se monte un berengenal de mucho cuidado cuando vaya a sacar algún cubierto en el momento de necesitarlo. Como casi siempre friego yo, es algo que no me da demasiados quebraderos de cabeza.

3.- La posición de la toalla del lavabo: ha de estar doblada en dos, dejando las orillas laterales ocultas en lo que es el centro de su parte posterior. Por descontado, si alguien la emplea y no la coloca como la encontró, en el momento en el que me doy cuenta y esté haciendo lo que esté haciendo, no paro hasta que lo soluciono. Eso sí, procuro que la persona en cuestión no se percate de que he ido detrás a correjir algo que no tiene demasiada o ninguna lógica.

4.- Tomar el café con leche en taza: nunca he llegado al extremo de pedir que me lo cambien de un vaso a una taza, pero si entro a un bar en el que, al pedir un café con leche, me doy cuenta de que es costumbre servirlo en vaso, insisto en que a mí me lo pongan en taza. No me sabe igual... puede parecer una tontería y seguramente lo será. En Valencia, en casi todos los bares, lo sirven en taza, pero en Madrid, por ejemplo, son muchas las cafeterías en las que ocurre justo lo contrario.

5.- Cada vez que compro un libro, le pongo mi nombre y la fecha en una de sus primeras páginas. Me gusta saber cuando entró a formar parte de mi vida una historia o un autor... Más de una vez, al tener alguno en mis manos, me he preguntado en qué estaría yo pensando en aquella época para que se me ocurriese comprar esa novela en particular.

Llegado a este punto, el siguiente paso sería trasladar el testigo a otros cinco internautas conocidos, pero... tengo un pequeño problema: por aquí pasa poca gente -al menos, que participe-. De la poca gente que pasa, sé que varios están muy ocupados con exámenes, niños y cuestiones laborales y los hay que están en una especie de voluntario impás cibernético, por lo que, aun a riesgo de que se me pueda tachar de aguafiestas, opto por el camino de en medio: no se lo encomiendo a nadie en particular y al que le apetezca seguir echando miguitas en el suelo para que sigamos la ruta, que no se corte, :-D

En un país multicolor, había una ministra bajo el sol

Definitivamente, voy a acabar creyendo que la frase de "dime con quién andas y te diré quién eres" es una verdad absoluta, indiscutible, incuestionable y tan evidente que casi no necesita explicación.

Eso sí, para el caso que nos ocupa, sería necesario modificar algunas palabras: "dime cómo te vistes y te diré cómo piensas".

Cuando la vi anoche en la Gala de los Goya, lo primero que pensé es que esta mujer vive en un mundo de fantasía muy parecido al de "Alicia en el país de las Maravillas". Y no sería nada malo -la imaginación al poder, ¡siempre!... o casi siempre- si la fémina que va disfrazada de coletero andante -por aquello de los lacitos multicolores- fuese una simple mortal sin ninguna responsabilidad política a sus espaldas. Pero como la chica-guay-del-Paraguay es nuestra ministra de Cultura, Carmen Calvo, el asunto tiene su aquél: si ya se la critica, hoy sí y mañana también, por sus constantes salidas de contexto, por sus declaraciones simplistas y por su alejamiento -casi estratosférico- de la realidad cultural que existe en nuestro país, faltaba que la responsable política apareciese disfrazada de esa guisa para el "Evento cinéfilo del Año"*.

*Entiéndase como un entrecomillado con muchísima carga irónica.

Papeles van, papeles vienen

Era de esperar que, después de la que se ha montado con el traslado a Cataluña de una parte de los documentos que se guardaban en el Archivo de la Guerra Civil, situado en Salamanca, alguna administración autonómica o local, tarde o temprano -más bien temprano que tarde- acabara reclamando para sí algún bien que, por razones históricas, considerase de su propiedad. Un claro ejemplo de reacciones en cascada o el conocido efecto dominó:

El Consell exigirá el Llibre de Repartiments tras el aval del Constitucional a la Ley de Archivos.

El Llibre del Repartiment es un registro que sirvió para dejar constancia, después de que Jaime I conquistase Valencia -y muchas otras poblaciones circundantes- a finales de septiembre de 1238, de cómo se efectuó, entre los caballeros y soldados responsables de la victoria, el reparto de las tierras arrebatadas a los musulmanes que fueron expulsados tras la llegada del monarca aragonés a esa ciudad.

Para muchos fanáticos obsesionados con el supuesto enfrentamiento Valencia-Cataluña -los conocidos "blaveros" defienden la diferencia idiomática y los pancatalanistas, la unidad cultural-, este libro es casi un objeto de culto: resulta chocante ver cómo son interpretados los datos, según sea el sector politico que valora las inscripciones registradas, y sobre todo, si se tiene en cuenta que la mayor parte de los soldados que llegaron a Valencia bajo el mando del caudillo cristiano, eran catalano-aragoneses...

Está de más discutir quién o quiénes tienen más derechos sobre el libro en cuestión: dejando a un lado los sentimientos patrioteros -que casi siempre son los que provocan reacciones más airadas y encendidas-, tengo la impresión de que en este asunto los que han de hablar son los expertos y que todo el ruido que se pueda hacer alrededor, tiene mucho más que ver con dignidades territorialistas mal entendidas y empleadas como argumentos falaces. De todas maneras, echándole un vistazo a la historia del Archivo de la Corona de Aragón, una no tiene otra que pensar que lo de Salamanca no tiene absolutamente nada que ver con esto y que resulta un ¿tanto? -más bien diría un mucho- incomprensible que una de las justificaciones dadas por el Partido Popular al respecto de su desacuerdo con la decisión del gobierno estatal en el caso del Archivo de la Guerra Civil española, sea la de que, por encima de todo, es necesario mantener la unidad documental.

¿Será que no tienen un criterio único en relación a cómo se han de conservar ciertos documentos, y dependiendo de qué se trate o de dónde se guarden, donde dije Digo digo Diego?

Aclaro, por si alguien ha llegado hasta aquí y no termina de entender: la Comunidad autónoma valenciana está regida, en la actualidad, por un gobierno salido de las filas del Partido Popular.

De acoplamientos, cópulas y recetas de cocina

Soy masoca, lo reconozco. Si no fuera así, no se entendería cómo soy capaz de perder el tiempo leyendo 'cosas' como ésta:

"...El acoplamiento de estos órganos sexuales es lo que proporciona el mayor acercamiento naturalmente posible entre los productores de los gametos. Al acto de este acoplamiento es a lo que se llama copulación (cópula, coito, unión o relación sexual, ídem carnal, ídem conyugal, acto matrimonial, etcétera). Mas si la cópula fuese sólo este acto mecánico que hemos descrito, es seguro que su finalidad, la perpetuación de las especies, quedaría incumplida. Es por esto por lo que el Creador, que nada hizo imperfecto, dotó a los seres vivos del apetito sexual, vinculando su satisfacción a la realización del acto procreativo. Sin el cebo de la sexualidad, es imposible concebir a personas serias realizando un acto tan simple. Entrando en juego el factor libidinoso, pierde el simplismo para convertirse en una función trascendente y compleja. De su trascendencia sobre la compenetración espiritual de los esposos ya hemos hablado; de su complejidad es preciso que digamos algo, pues son muchos los factores anímicos y coprorales que en ella intervienen, y el desconocimiento de cómo actúan puede ser motivo de errores, de insatisfacciones y de disarmonías, que tienen una gran repercusión sobre la dicha conyugal.
Uno de estos factores es la apetencia. En la génesis de este apetito ya vimos que intervienen estímulos internos y excitaciones que nos entran por los sentidos. Estas excitaciones exteriores pueden ser, a veces, tan poco gratas que inhiban el impulso interno. Por mucha hambre que se tenga, ante un plato de carne nauseabunda son pocos los que la sacian. Tome nota la mujer de este dato y comprenda el porqué del atractivo de su aseo personal. Tome nota el hombre y se explicará los fracasos en sus intentos de "conmover" a su mujer. Esta, bastante más exquisita y exigente que el varón en cuestiones de amor, es sumamente sensible a la acción de estos factores inhibidores (falta de enamoramiento, conducta torpe o brutal, suciedad corporal, etcétera, del varón).
Sin este requisito previo del apetito, el fisiologismo del acto conyugal no puede ser correcto. La apetencia no sólo dispone el ánimo para sacar provecho del acto, sino que prepara adecuadamente los órganos que lo han de realizar. Bajo la influencia de la excitación que precede a la cópula, los genitales de la mujer adquieren la suculencia y la lubrificación necesarias para que la función no resulte molesta, y los del hombre, la turgencia precisa para que sea posible. Es un error, muy difundido entre los hombres, iniciar la cópula sin haber logrado antes la disposición de ánimo y la preparación orgánica necesarias en la mujer para que el acto sea completo. Obrando así, queda, de ordinario, insaciada la mujer, sin alcanzar el acmé del goce sexual (voluptas, orgasmo). Esta insatisfacción priva al varón de parte del goce que le pertenece y repercute desfavorablemente sobre la salud de la mujer y sobre la dicha conyugal. No hay que achacar siempre a la frigidez (frialdad) de la mujer lo que muchas veces es falta de pericia en su esposo.
Otro de los factores que influencia muy desfavorablemente la apetencia sexual es el hastío. La monotonía en las comidas acaba por cansar; la rutina y la falta de variedad en la manera de realizar la cópula termina con el interés por ella y, lo que es peor, con el entusiasmo, con la ilusión, con la compenetración y con el amor, que siempre debe existir entre los cónyuges. No tengo por qué repetirte la advertencia que te hice al hablarte de la insatisfacción sexual como causa de desavenencias conyugales.
La mujer que quiere, sin necesidad de recetario de cocina, sabe evitar el cansancio que a su esposo le produce la monotonía en las comidas que ella dispone o confecciona; la mujer que se lo propone, sin necesidad de fórmulas amatorias, aprende ese arte difícil de las amantes, cuyo único secreto radica en saber evitar el hastío y el desabrimiento en el tálamo nupcial. Es muy expuesto buscar información sobre la conducta que ha de seguirse a este respecto, ya que la espontaneidad y la improvisación son, precisamente, los mayores enemigos de ese hastío. Querer imitar a alguien es exponerse a caer en obscenidades, que pueden costar la estimación y el cariño del esposo.
El acto carnal culmina en una conmoción voluptuosa de todo el ser, que en el varón coincide con la emisión de semen (eyaculación). Mediante ella se verifica una verdadera siembra (inseminación) de gametos machos sobre el cuello uterino (hocico de tenca) y sus vecindades.
¿Consejos higiénicos en relación con la cópula?
Si has querido entenderlos, ya te he dado los más importantes, pero debo insistirte en que ninguna medida puede resultar más higiénica, más saludable y provechosa para la salud del cuerpo y del espíritu, que su realización con arreglo a las normas de la sana Moral. Todo fraude hecho a la Naturaleza, en estos momentos en que con tanta fuerza reclama sus derechos, es vengada indefectiblemente y, tarde o temprano, tiene su sanción. Más adelante te explicaré cómo."

Extraído del maravilloso y estupendísimo libro "Antes de que te cases", del Dr. Clavero Nuñez, Edición de 1961 -corregida y aumentada-.

Y ahora viene el explicar el porqué hoy se me han cruzado los cables de esta manera. Es fácil:

Benedicto XVI explica en su Encíclica que el amor puro está sólo en el matrimonio destinado a la procreación.

Entre la redacción del libro al que pertenecen los párrafos anteriores, fechada en octubre de 1946 y hoy, por ejemplo, han transcurrido casi sesenta años. Tal pareciera que para estos señores de las sotanas y los alzacuellos, a la vista de cómo piensan y cómo se expresan, el tiempo se hubiera detenido hace ya bastantes décadas.

Escenifiquemos, hermanos

Para ello, necesitaremos un escenario: si se va a representar algo ¿qué menos que un lugar decente, digno y con el empaque suficiente?

¿Bastará una plataforma de 2.500 metros cuadrados?

¿Nadie responde?

¡Cachis en tó lo que se menea! Se me ha olvidado decir cuál va a ser el evento a celebrar, el motivo para tan apoteósica escenificación:

El Papa oficiará en una plataforma de 2500 metros.

¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?

Dónde: en Valencia, con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias.

Cómo: ¿Qué cómo lo van a hacer? Ni idea... imagino que tirando de subvenciones y el dinero de todos... Total ¿qué son cien millones de pesetas para levantar un catafalco, si en él se va a subir un señor que dice que darle al fornicio con un preservativo es cosa de degenerados?

Cuándo: en julio de este año, si su Dios no les fastidia la fiesta... Por favor, que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva, los pájaritos cantan, las nubes se levantan, que sí, que no, que caiga un chaparrón, que se rompan los cristales de la estación!.

Por qué: Ser o no ser, esa es la cuestión. Ni idea... Intuyo que porque Rita Barberá no tiene bastante con poner la ciudad patas arriba con la memez de la Copa América y necesita una dosis anual de eventos festivaleros.

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Indecente. Indecente y vergonzoso. Indecente, vergonzoso y desmesurado. Indecente, vergonzoso, desmesurado y... ¿alguién quiere seguir?

¡Qué 'modelnos'!

Aviso: es una soberana tontería. Pero me pone enferma: ¿por qué tanta sofisticación a la hora de diseñar una página web cuya principal -y casi única- finalidad es la de servir como guía de consulta al internauta?

Anoche me entretuve un ratillo viendo cuán obtusos pueden llegar a ser ciertos diseñadores gráficos -y si la culpa no es de ellos, será de los que encargan los trabajos y lo piden todo cuanto más recargado, novedoso y ultramoderno, mejor...-:

Festival de Otoño: Horroroso. ¿He dicho horroroso? Sí, pero creo que me quedo corta. Por descontado, lo del flash clama al cielo.

Teatro Central, de la Junta de Andalucía: ésta se lleva la palma. Tanta innovación no puede ser buena, de verdad. Y además, con tanto giro, las pobres cifras acabarán reclamándole a ja JA por lesiones laborales...

¿Por qué será que cuando lo pienso, lo primero que me viene a la cabeza es la frase "Los experimentos se hacen con gseosa"?