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De espaldas

Vacío



"Siete en punto, tres grados


Si fuese posible la proclamación de una improbable república en esta comarca –sesenta kilómetros de largo y 700.000 vecinos–, el uniforme sería un chándal de hipermercado, con las líneas blancas y paralelas, geodésicas, bajando desde las cinturas a la tierra. ¿La bandera? Acaso la bolsa del Lidl, ese delicatessen popular donde venden queso fabricado en Alemania para españoles fabricados en Ecuador, Lituania, Costa de Marfil y Panamá. Pida usted pasaportes y aprenda geografía, la verdadera educación básica: 116 nacionalidades y un mismo espacio. Buenos días, mapamundi.


Por ejemplo, un tren. Uno cualquiera de los 386 que se mueven a diario y en cada sentido entre Madrid-Atocha y Guadalajara, extremos del Corredor del Henares. Por ejemplo, el que parte de Alcalá de Henares cada mañana (también aquella, la mañana partida por diez explosiones) a las 7:00 –una forma dócil de decir con tres dígitos “maldita sea, qué sueño”-.


En una vieja canción de Elvis Presley, un “tren misterioso” rapta a la chica del cantante hacia un abrazo “largo y negro”. Un aforismo de Bob Dylan sostiene: “se necesita mucho para reír, pero sólo un tren para llorar”. El bluesman Robert Johnson contempla las dos luces traseras de un vagón: “la azul es mi tristeza; la roja, mi mente”. Tren y tragedia empiezan por la misma letra.

Una coreográfica rutina: el primer “tq” en el primer sms, la calada al cigarrillo antes de subir al terreno desinfectado del vagón, el aroma Disneylandia del chicle de menta, un paso, te imponen la prisa, incluso la mecánica del cuerpo, otro paso, un manual de informática, un libro forrado de papel de regalo con fresones estampados, el diario abierto en la página ligera de los crucigramas, el cigarrillo volando contra la noche, no es posible imaginar otras chispas cuando es tan temprano. Porque todavía es de noche. Siete en punto, invierno, tres grados centígrados.

La línea de Cercanías más frecuentada de toda España: casi 220.000 viajeros al día. En la empresa gestora de los ferrocarriles los han estudiado con afanes sociológicos. Les encanta hacernos retratos-robot. Dicen: mujer joven, con estudios superiores y asalariada. Silencian el salario porque los robots no necesitan comer aunque paguen el abono (45 euros al mes). Quizá baste alimentarse con chicles y besos blancos y rojos como la pintura del tren.

Aída (40 años) lee una Biblia envuelta en plástico negro. Es ecuatoriana. El jueves 11 de marzo de 2004 estaba con este libro en este vagón, el primero del convoy, donde explotaría una de las tres bombas. Pero Aída tiene que enlazar con el Metro y se bajó en Vicálvaro, quince minutos antes de las dentelladas. Ahora lee a Isaías: “Jehová es nuestro camino”.

Las ventanillas del tren, un modelo de la serie 447 fabricado por la empresa CAF, patrimonio de una saga vasca de industriales, son la mejor almohada. Muchos dormitan, una forma tierna de encubrir la consternación. Ni la chica del jersey de cuello alto, ni la mamá africana, ni el muchacho de las rastas son testigos del amanecer, pasado Torrejón de Ardoz. Torretas de alta tensión y páramo: alguien debería escribir una canción con esas palabras. El Cercanías acelera. A veces no logras escapar ni siquiera a 120 kilómetros por hora.

Frases pequeñas como migas de pan: “¿viste a tus padres?”, “ya tengo los apuntes”, “es muy niño”, “te doy un toque luego”, “no seas así”. Un hombre lee algo que parece una proclama, la “Utopía” de Tomás Moro. Cuando se le pregunta por qué esa elección, un tratado sobre la paz, prefiere no hablar. Se quita las gafas. Se frota los ojos con tanto rigor que parece querer arrancárselos.

Javier (36) también estaba aquí cuando la mañana se llenó de tornillería: un kilo en cada una de las diez bombas que estallaron, un aguacero matinal y metálico. Se salvó porque descendió antes de Atocha. “Sigo con la misma impotencia”, dice con una sonrisa que no es sonrisa y sigue manipulando su aparato para leer contadores de agua. Trabajar es el arma de los pacíficos.

La voz grabada de la locutora biónica repite los nombres de las estaciones que ya son letanía: Santa Eugenia, El Pozo... Alguien se suena con un kleenex y el rumor orgánico se extiende en el sigilo del tren. Atocha, el gran intercambiador –casi medio millón de personas al día-, es el músculo cardíaco que nos inhala con puntualidad de historia rutinaria, de chute de toxicómano. Los seis vagones del Cercanías entran en la vía 2 a las 7.38.

-Hasta luego -, dice un joven.

-Igualmente -, le responden.

A las 7.39, hace un año, alguien dijo “hasta luego”, alguien dijo “igualmente”. Tomás Moro sostenía que la vida es repetición de otras vidas. También abominó de las guerras y la fama que en ellas se obtiene. A Tomás Moro lo decapitaron por orden del gobierno. A 192 madrileños de la invisible república de los trenes también los mataron. Ninguno merecía salir así de su gloriosa rutina."


No lo digo yo. No sabría cómo hacerlo. Por eso he traído hasta aquí sus palabras. Gracias, j.a.

El sueño de Ikea



Está claro que en el norte de Europa nos llevan mucha ventaja -a los países situados más al sur del continente- en esto de la equiparación entre los sexos. Y sino, sirva esta noticia como ejemplo. Aunque, si he de ser absolutamente sincera, me parece que la cuestión de la que se queja el Primer Ministro noruego, es cuando menos, un tanto maniquea. De lo que sí que estoy convencida es de que, en el trasfondo de su aseveración, hay un poso importante de realidad.

Me explico -y vaya por delante que siempre hay excepciones y que las generalizaciones no son muy recomendables, pero bueno...-: la idea de que la mujer no posee la destreza manual suficiente para hacer frente a cuestiones como arreglar un enchufe o colgar un cuadro es uno de los tópicos típicos más extendidos y que se suma a la larga lista de ¿defectos? que la sociedad machista le ha atribuido. Por lógica, si se supone que no sabemos ni tan siquiera cambiar una bombilla fundida, menos todavía vamos a conseguir ensamblar un mueble y además, atornillarlo. Y claro, si esto es así ¿cómo va a resultar creíble un manual de instrucciones en el que sea una mujer la que monte la pieza en cuestión, de cabo a rabo?

En resumen, que, es mucho más fácil que todo eso -del maniqueo blanco o negro del señor noruego-: con no dotar, al muñequito de marras, con características físicas que hagan identificable su sexo, arreglado. Y a otra cosa, mariposa.

La otra cosa es que, una vez inmersa en el universo Ikea, he estado curioseando por su web y me he dado cuenta de que los responsables de este emporio están obsesionados con el sueño, pero no el Sueño en mayúsculas, que vendría a ser el de los accionistas de esta empresa al pretender hacerse millonarios a costa de que sus clientes adquieran sus muebles a piezas –a estas alturas de la película, esto no sería el Sueño, sino la puritita Realidad-, sino el sueño de sus potenciales compradores, el que se pierde o se disfruta tumbado sobre un colchón y arropado por unas suaves y cálidas sábanas.

Sirvan estos enlaces como muestra:

Hábitos, usos y decoración de los dormitorios.

La mayoría de los españoles duermen solos.

Los bilbaínos se acuestan temprano y generalmente duermen solos.

Los barceloneses son los españoles que más pronto se acuestan.

Los madrileños son los españoles que más leen.

Los sevillanos son los españoles que menos duermen.

Hasta han ideado un concurso con la finalidad de que los ikeamaníacos muestren, orgullosos ellos, lo originales y modelnos que son sus dormitorios. Por la pasta que ofrecen como premio, hasta puede que yo misma les envíe una foto de mi santuario a Morfeo.

El penalti más largo del mundo


Hace un momento acabo de leer un banner en www.lanetro.com en la que la
Hace un momento acabo de leer un banner en www.lanetro.com en la que la describen como una versión ligera de "Los lunes al sol". Me parece, cuando menos, exagerado y hacerle un flaco favor a su promoción. Está claro que sí que es una película con un trasfondo social evidente, pero de ahí a calificarla como la hermana pequeña de ese pedazo de drama social, va una distancia importante.
Hace un momento
Aporto datos: aquí y aquí hay amplia información sobre la película, aunque el último enlace es una copia calcada de lo que se puede leer y ver de ella en la web de la productora, Altafilms. En este otro enlace, hablan un poco del cuento en el que está basada la cinta. Y por último, éste es el artículo que ha aparecido hoy en el periódico Levante, tras el preestreno de ayer por la noche en el Club Diario Levante, donde la vi yo.

Es una buena comedia. Al menos, a mí me lo pareció. La van a comparar, inevitablemente, con "Días de fútbol", por la temática y porque en las dos actúa Fernando Tejero, pero salvo estos dos puntos en común, pocos más tienen. Es más, creo que "El penalti más largo del mundo" es menos superficial, busca menos la broma fácil, aunque, inevitablemente, existe, y el tratamiento del paro y la inmigración, a veces, es algo burdo.

Me recordó mucho, aunque no tengan, en principio, nada que ver, a "Luna de Avellaneda": ambas son historias de perdedores que se desarrollan en un barrio marginal, en las que los protagonistas intentan conseguir un imposible a sabiendas de que, seguramente, se van a quedar en el camino, por las dificultades que entraña alcanzar la meta que persiguen.

A resaltar, algunos de los diálogos entre los dos hermanos, Fernando Tejero y María Botto -esta chica es un éxito seguro en cualquier reparto en el que intervenga; tiene una capacidad asombrosa para darle credibilidad a sus personajes- y la muy cuidada ambientación.

No es una obra maestra ni va a existir un antes y un después de "El penalti más largo del mundo", pero es divertida, humana, y en ocasiones, muy tierna -de esa ternura que te hace sonreir por empatía-.

97 quilos de prepotencia y chulería



Ya están aquí. Por desgracia para mí, claro. Y para alegría de, al parecer, la mayoría de los valencianos. Dejaré mis odios y manías a un lado e intentaré ser objetiva. A ver si lo consigo... aunque me resulta difícil, la verdad. Y si bien lo pienso... pos como que no. Mi intento de tolerancia ha durado no llega a dos frases. Y es que hay cosas que me desrizan los rizos sin necesidad de champú específico ni suavizantes capilares.

Por ejemplo, el ver como miles de mujeres disfrutan haciendo el papelito de monas de feria –soy despectiva, lo sé, pero es que me puede todo este regionalismo trasnochado-, desfilando por las calles, cual sonrientes modelos de pasarela, al ritmo de Paquito el Chocolatero, engalanadas con recargados vestidos del siglo XVIII y peinadas con rocambolescos moños, al más puro estilo de la Dama de Elche. Quizás sea una forma masiva de ensalzar el look de Paquito Clavel y sus amigos y yo ando despistada, o tal vez se trate de los primeros balbuceos de una nueva tendencia en la moda femenina, en plan retro.

A lo que iba, que me perdí por los cerros de Úbeda: la última gracieta de estos valencianotes de pro, a los que les da por tirar petardos a cualquier hora y por cualquier motivo, sin comprobar antes si hay gente alrededor a la que pudieran molestar, ha sido o es, mejor dicho, la pretensión de hacer explotar una carcasa de 97 quilitos de ná. Vamos, una minucia; una cosa simbólica, por decirlo de alguna forma. Porque ya se sabe que en tierras de la Comunidad valenciana la pólvora es una tradición muy arraigada, y la existencia de esa costumbre es justificación bastante para que a cuatro descerebrados les dé por creerse los artificieros del Tedax y Rita la Cantaora –perdón, Rita Barberá- vaya detrás de ellos aplaudiéndoles la idea, por aquello de que la alcaldesa de Valencia ha de mediar, en lo posible, para que sus ciudadanos hagan realidad sus sueños y deseos más “patrióticos” – yen este caso se trata de una majadería de tomo y lomo-, aunque con ello se vulnere la legislación y se contradiga lo opinión del Ministerio de Industria. ¿Acaso no es ésa la labor primordial de un alcalde?

Si tantas ganas tienen de saber qué se siente al escuchar explotar una carcasa de 97 quilitos de ná, que se saquen unos cuantos billetes de avión con destino a Bagdad y que a la vuelta, nos cuenten...

Nómadas del viento


Hacia tiempo que iba detrás de ver este documental en una gran pantalla y el sábado
Hacia tiempo que iba detrás de ver este documental en una gran pantalla y el sábado pasado lo conseguí. Por primera vez en mi vida, acudí a una matinal de cine, organizada por los VII Premis Tirant y salí casi flotando. Puedo resultar repipi o cursi, lo sé, pero me arriesgo: es poesía en forma de imágenes. No se puede describir de otra forma.

Nómadas del viento es una obra de arte. Con muchas dosis de lirismo pero con unas cuantas de crueldad; las justas y necesarias como para recordar que los animales son depredadores y que los humanos nos estamos cargando el planeta a base de despropósitos -por cierto, Gru, te dedican bastante tiempo, :-)-.

Altamente recomendable, sin lugar a dudas. De hecho, creo que si alguien ha de hacer un regalo y no sabe qué ofrecer, esta película sería una magnífica opción. Merece la pena tenerla en casa: diez minutos de la cinta dirigida por Jacques Perrin sustituyen a un par de prozacs. Estoy completamente convencida.

Por cierto, al paso que voy, a final de semana padeceré un empacho cinematográfico de los que hacen época:

26 de febrero: "El aviador", por mi cuenta.

27 de febrero, 4:45 tarde: "Million Dollar Baby", también por mi cuenta.

27 de febrero, 22:30 h.: "El señor Ibrahim y las flores del Corán", Premis Tirant.

28 de febrero, 22:30 h.:"Whisky", Premis Tirant -Ciri, magnífica-.

5 de marzo: "Nómadas del viento"

6 de marzo, 19:00 h.: "Fío sol de invierno", Premis Tirant.

6 de marzo, 22:30 h.: "El crimen ferpecto", Premis Tirant.

Reservadas para ver, de la programación de los Premis Tirant:

7 de marzo, 17:00 h.: "El juego de la verdad".

7 de marzo, 22:30 h.: "Una pasión singular".

8 de marzo, 17:00 h.: "Cien maneras de acabar con el amor".

8 de marzo, 22:30 h., preestreno: "El penalty más largo del mundo".

9 de marzo, 19:00 h.: "Las tortugas también vuelan".

9 de marzo, 22:30 h., preestreno: "Tierra de abundancia".

10 de marzo, 17:00 h.: "Aquitania"

10 de marzo, 20:00 h.: "Atún y chocolate".

Y si para entonces no me ha dado un jamacuco por intoxicación fílmica, dejaré por aquí algunas reflexiones sobre lo visto.*

*Vaya como desquite por todo lo que he contado en los comentarios de la anotación anterior: de alguna forma he de redimir mis pecados por consumo de telebasura... :-P

El lolailo festivalero



Mi miedo era infundado. Sí. Como vaticinadora oficial de esta mi casa, no valgo un pepino. Aunque los pepinos, estos días, andan caros, caros, caros. Es lo que tiene el tiempo, que cuando menos te lo esperas, te llega una helada del copón y te jode la cosecha -cada vez soy más bien hablada, lo sé-.

Anoche estaba cenando en casa de unos amigos y lo pasé francamente mal. No pude seguir la gala porque son tan intelectualmente vanguardistas que no tienen tele: y no es que no puedan por cuestiones económicas, es que ellos no ven la caja tonta -soy borde, lo sé, pero es que ciertas actitudes, cuando se defienden con argumentos despreciativos, me superan-*. Con lo que me he tenido que enterar de quién ha ganado la selección final para representarnos en el próximo Festival de Eurovisión a través de la página de Televisión Española: Son de sol, con la canción Brujería.

En las noticias de ayer sábado, a las tres, hicieron un pequeño resumen de las canciones que competían, y lo que pude ver de esta "Brujería" es como para echarse a correr y no parar hasta haber conseguido la distancia suficiente como para que la vergüenza ajena sea sólo una mera ficción. De puritita pena, de verdad. Eso sí, es algo mejor que la de las Supremas, que ya es algo.

*Ando a la greña con la gente que sólo sabe hablar de la mediocridad de los que ven la televisión porque se emite, sobre todo, telebasura, y luego te enteras de que están leyendo a Pérez Reverte, que no digo yo que sea malo, pero desde luego, no deja de ser un producto puro y duro de la mercadería literaria más aventajada. Y no, no vi el viernes la gala ni tampoco las hubiera elegido como diversión para pasar las dos noches del finde, pero ése es otro cantar...

IPEX, el sujetador hiper-mega-galáctico



Esta semana, la firma americana -sino me he informado mal, está ubicada en Columbus, Ohio- Victoria's Secret ha presentado, a nivel mundial, un nuevo sujetador, que según la información que aparece en la noticia publicada en Antena3, lleva camino de convertirse en la octava maravilla mundial:

"Dos años han hecho falta para el diseño del IPEX, así se llama, y en él han colaborado técnicos e ingenieros de todo el mundo."

Una, ante estas cosas, no tiene otra opción que la de sorprenderse: pecaré de incauta; pecaré de incrédula y seguramente, de lo que más pecaré será de ser una profana que habla de lo que no sabe. Pero, aún con todo, me arriesgo: ¿técnicos e ingenieros de todo el mundo? Repito: ¿técnicos e ingenieros de todo el mundo? ¿Qué pasa, que el sostén de marras va a ser la ropa interior que empleará la próxima astronauta que salga al espacio a dejarse llevar por el efecto de la falta de gravedad?

No tengo idea de lo que puede costar el IPEX -es lo malo de no saber inglés: no sé si en la página que he enlazado aparecen referencias al precio de venta al público-, pero seguro que tienen previsto hacerse multimillonarios -sino lo son ya-: rentabilizar un producto en el que se ha invertido tanto antes de sacarlo a la luz sólo se consigue porque se sabe que es una apuesta segura.

Una información rosa: la modelo de la foto, imagen de la campaña, es la actual novia del blandi-blu Leonardo di Caprio.




Addenda, 5 de marzo, 10:10 h.

La encontré. Me refiero a la fotografía de la que hablabla en el comentario que he hecho hace un rato.

Para sujetadores, los de toda la vida...



La calidad de la imagen no es demasiado buena, pero el programa de fotos me dice que está de vacaciones, :-/

Vergüenza ajena

No cabe otra frase. Cuando lo vi en televisión me quedé estupefacta.
No cabe otra frase. Cuando lo vi en televisión me quedé estupefacta.
No cabe otra frase. Cuando lo vi en televisión me quedé estupefacta.
Hace ya días que no hablo de política ni de cuestiones que, de una u otra forma, estén alrededor de "ésta, nuestra comunidad" -expresión que junto al "un poquito de por favor", se ha ganado una elevada aceptación popular-. Y es que andaba algo desilusionada por ciertos comportamientos del gobierno socialista que no termino de entender -sé que soy muy ingenua, pero qué le vamos a hacer...-. Pero lo que ocurrió en la manifestación del sábado 22 de enero, en Madrid, convocada por la Asociación de las Victimas del Terrorismo, no se puede dejar de lado, no se puede ni se debe de ignorar.

No me sirve que se diga que fue un hecho aislado y que los exaltados son cuatro energúmenos que se creen que Franco todavía rige nuestros destinos desde el Valle de los Caidos. Y no me sirve porque es mentira: no son cuatro energúmenos; por desgracia, son bastantes más.

Quizás no tenga nada que ver -seguramente será así, es más, hasta puede resultar demagógico-, pero como una funciona por asociación de ideas, lo cuento -por aquello de no quedarme callada-: hace unos días leía en Periodista Digital una noticia en la que se refería el cabreo que había pillado el PP porque en una secuencia de la serie "El comisario", de Telecinco, se veía una pintada en un muro en la que se equiparaba al Partido Popular con los nazis -en concreto, la imagen se correspondía con una esvástica seguida del signo igual (=) PP-. Se quejaban los populares del "descuido" de los responsables del producto televisivo, y decían que no iban a ir más allá de la queja pública, por aquello de no echar leña al fuego -¡qué buenos ellos!!!-.

En la emisión de la serie el viernes pasado, una de las historias investigada por los polis es la de una mujer de más de ochenta años que aparece muerta en su local de negocios. Era republicana y por ello, a finales de los cuarenta, estuvo encarcelada. Parió en la prisión y las funcionarias de turno le dijeron que su hijo había muerto en el parto para que una de ellas se quedase con la criatura. Casi al final del capítulo, los dos policías que siguen el caso, hablando entre ellos, se dicen el uno al otro -más o menos-: "... para que luego digan de lo que pasó en Chile o Argentina...", haciendo una clara referencia a las torturas y desmanes de todo tipo que padecieron los españoles que tuvieron la desgracia de encontrarse en el bando de los perdedores de la Guerra Civil. Cuando lo escuché me quedé un tanto perpleja, porque estos productos televisivos, generalmente, suelen ser más blancos que el blanco de la ropa de los anuncios de Ariel.

La cosa no se quedó ahí. En las últimas escenas, cuando los protas se reúnen en el bar de enfrente de la comisaría -casi siempre acaban así los capítulos- a comentar sus andanzas, los dos polis vuelven a insistir en el asunto de los desmanes franquistas, comparándolos a los más recientes de Chile y Argentina, añadiendo una frase con mucha, pero que mucha tela -hablo de memoria, la cita no es literal-: "... pero ¿qué quieres? si lo más triste de todo es que la mayoría de los hijos de aquéllos -refiriéndose a los políticos de la dictadura- están ahora en la política".

Pensé, por un momento que, en esta ocasión, los guionistas de "El comisario" habían tenido un "descuido" intencionado. Les faltó añadir que por el Norte todavía ruge un dinosaurio que no sabe lo que es ponerse un "cubrecapullos".

Asociación de ideas, sí. No puedo evitarlo. Ni tampoco quiero. Son los mismos perros pero con distintas correas.

Me vigilan



¡Qué disgusto más grande, madre! ¡Pero que disgusto! Estoy que no quepo en mí y eso que es difícil no hacerlo, con todo el espacio que existe entre mi esqueleto y la carne que lo cubre...

Me vigilan. Sí. Me vigilan y yo sin ir a hacerme el tinte, como Dios manda. Con estos pelos que el Supremo que otorgó como gracia divina: una gracia muy parecida al resultado capilar provocado por meter los dedos humedecidos en un enchufe de corriente eléctrica.

Esta mañana, al entrar en la página de las estadísticas -sí, sí que lo hago, ¿qué pasaaaa?; me resulta curioso ver los lugares desde los que me visitan; una no es mujer viajada, pero ¡qué leches!, al menos, que la viajen a una...-, me ha chocado ver una entrada de Unilever, Reino Unido, y no porque los de la antigua Albión se dignasen a asomarse por estos lares, sino por lo de "Unilever": me sonaba de algo pero no he conseguido recordar de qué. Hace un rato he vuelto a cotillear, pero esta vez en la sección del Nedstat titulada "De dónde", y me he encontrado con lo que se ve en la imagen de arriba.

Nada más y nada menos que cinco visitas, en un día, de J.Walter Thompson. ¿Y quién es este señor? Pues no es un señor físico, más bien es una entidad jurídica: la agencia publicitaria responsable de la campaña de "Rubias contra morenas". Y Unilever es la empresa que fabrica el champú Timotei, el producto mágico que hará a las rubias más Mae West y a las morenas, más Pocahontas.

¿Por qué he tenido el, sin duda, dignísimo honor de ser vigilada por los becarios -digo yo que esas labores las harán los recién llegados- a cargo de J.Walter Thompson? Intuyo, sólo intuyo -en realidad, siempre quise dedicarme a investigadora privada, pero a lo único que llegué, en mi ámbito laboral, fue a que me llamasen La Lobatona, título no demasiado honroso, la verdad-, o mejor dicho, deduzco, que se debe a que hace unos días escribí sobre la magnífica idea que los publicistas habían tenido para promocionar las bondades del Rey de los Champús.

Estoy preocupada. Es más, creo que ni tan siquiera siento el cuello de mi camisa, y eso ya es para asustarse. ¿Me bombardearán con spam para vengarse de mi penosa crítica? Espero que no. Muy al contrario, deberían de ponerse en contacto conmigo para hacerme llegar unas cuantas muestras gratuitas del champú, a ver si así consiguen ablandarme: es sabido que mis opiniones generan tendencias -vamos, que no está bien que yo lo diga, pero vengo a ser la Gurú de los Guruses más Guruses del Mundo Virtual- y yo, si me agasajan como me merezco, en un plis-plas cambio de chaqueta y donde dije digo digo Diego y a las dos horas tengo a media blogosfera aplaudiendo mi pericia diplomática.*

*Juro por el niñito Jesús que las setas alucinógenas se las regalé a un amigo este fin de semana pasado.

Mamá, de mayor quiero ser artista


Pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor, niña?
Pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor, niña?
Pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor, niña?
Respuesta: Artista, mamá, artista. Y a ser posible, artista maruja. Y si hace falta, me iré a vivir a un barrio de Móstoles, para sentirme identificada con las amas de casa que bajan a comprar el pan en batín y llevan chándal con el bolso de lentejuelas del Todo a cien*.

Duda existencial: Ser o no ser, ése es el dilema.

El desasosiego se ha hecho dueño de mi persona. Desde que sé que, casi con toda seguridad, Las Supremas de Móstoles van a representarnos este año en Eurovisión, vivo en un no sé qué: a ratos pienso que es una ridiculez de tomo y lomo y a ratos pienso que ¡qué coño!, ya era hora de que el pintorequismo en versión casposa inundará nuestras vidas, por aquello de que "Spain is different" y que nuestra vertiente esperpéntica, tan bien retratada en su momento por Valle-Inclán, saliera a flote, después de años y años en los que los intelectuales multi-culturetas han ejercido como únicos valedores de lo "gustosamente" correcto.

Los días 5 y 6 de marzo, Televisión Española emitirá dos galas para que sea el público el que elija, de entre todos los participantes previamente seleccionados, la canción que nos representará en el próximo Festival de Eurovisión, a celebrar en Kiev, a finales de mayo.

Parten como favoritas, al menos, eso parece, vista la atención que les está prestando la prensa. Hasta les dedican favorables columnas de opinión.

Con los antecedentes que tenemos, "Eres un enfermo" va a sonar en las emisoras de radio y en las sintonías de infinidad de móviles hasta el hartazgo. Tiempo al tiempo.

*Que conste que una de las cosas que más se me atragantan es el uso despectivo del término maruja... ya sé, ya sé, estamos en lo de siempre: hay que saber reirse de una misma. Pero... ¡qué le vamos a hacer!, jode mucho ver cómo se ridiculizan ciertos comportamientos -será porque tengo alma de maruja-.

Burros y burros



Hay burros y burros. Para ser más exacta: hay burros y burros.

Se me hace muy cuesta arriba que un padre o una madre de familia, con dos dedos de frente y algo de sentido común, sea capaz de ceder ante un hijo que, como culminación máxima de lo rocambolesco, le solicita la adopción de un burro como mascota. Me preguntó si ocurrió lo mismo cuando se estrenó Bambi: ya me veo a los niños de entonces acudiendo a su médico de cabecera por un ataque de cervatitis aguda.

De todas formas, la burromanía no se circunscribe sólo a los infantes influenciados por la película Shrek: con motivo de la boda del príncipe de Asturias y Letizia Ortiz, la "Asociación para la defensa del borrico" regaló a los prometidosuna pareja de burros.

Por cierto, el redactor de la noticia que enlazo en el segundo "burro" debió de saltarse las clases en las que se explicaba la importancia de darle sentido a lo que uno escribe -no tiene desperdicio-:

"El "efecto Shrek" ha sido culpado por un aumento en las importaciones de burros."

Fondos de escritorio

Falta añadir algunas más, pero tiempo al tiempo.
Anoche tuve una de esas ideas peregrinas que hasta que no la llevas a la práctica, no paras. Se me ocurrió que, como en mi bitácora de fotografías, Milésimas de segundo, incluyo casi siempre una ampliación de cada instantánea que publico, y que algunas veces las he puesto como fondo del escritorio de mi ordenador, podía hacer una paginilla web* en la que se recogiesen todas esas fotos y dejarla aquí, como enlace en la sección de "Batiburrillo", por si acaso a alguien le apetecía poder hacer uso de ellas.

El resultado, aquí.

Falta añadir algunas más, pero tiempo al tiempo. En otro ratillo muerto, amplio la galería.

*No conseguí -y mira que lo intenté- que los enlaces de las fotografías se abriesen en una ventana nueva, con lo que la navegación funciona en plan chapuza: adelante y atrás. A ver si doy con la etiqueta correspondiente, o la coloco donde toca, que creo que el problema es ése.

Rubias contra morenas



No lo digo yo. No. A mí nunca se me hubiera ocurrido entrar en un juego tan simplista como el de reducir a una mujer a una serie de virtudes y defectos determinados por el color de su pelo. Pero parece ser que a otros sí que se les ha ocurrido y hasta pretenden sacarle un rendimiento comercial a la genial idea:

www.rubiascontramorenas.com

Imagino que hoy tengo el día chungo y por eso no le encuentro la gracia al asunto. Y es que estamos en lo de siempre: me falta escuela en esto de reirme de mí misma y no sé pillarle el punto humorístico a este tipo de planteamientos tan elementales. Por lo que se puede leer en este artículo se trata de que nos pongamos de vuelta perejil unas a otras, en plan patio de vecinos mal avenidos. Eso sí, en tono divertido.

Estoy por pedir hora en la peluquería y tintarme de rubia platino. Así podré participar en los dos carnavales festivaleros: en el de las morenas, porque eso es lo que soy originariamente, y en el de las rubias, porque eso es en lo que me convertiré una vez haya pasado por las manos de mi estilista -¡queda de mono decir estilista en lugar de peluquero!-.

Maitena



¡Qué diferencia! ¿Con qué? Con el "humor" burdo y simplista del que hablaba en la anotación de ayer.

Maitena* es ácida, socarrona, hasta retorcida. Y te hace pensar. Muchas veces me he sentido identificada con su particular visión de la vida. De lo que dice a través de sus personajes, nada es gratuito. Se agradecen estas dosis de realidad en capsulitas de apariencia frívola.

La añadiré a los enlaces, para poder contemplarme de cuando en cuando en sus espejos metafóricos.

*Por cierto, que cuando leo o escucho este nombre, Maitena, automáticamente lo asemejo a la marca de una harina de maíz muy famosa: Maizena... cosas de la asociación de ideas y tal, :-)




Addenda 10:28 h.

Es genial, pero genial, genial, genial...



¿He dicho ya que es genial?

Las ideologías del mal

No se me ocurre otra palabra para calificar la última manifestación espiritual del Papa Juan Pablo II que ésta: PATOCHADA.

¿Cómo una persona en su sano juicio es capaz de equiparar el holocausto nazi a la legalización o despenalización del aborto?

Copio un extracto de la noticia, porque no tiene desperdicio el razonamiento en el que se basa el cabecilla de la ICAR para hacer semejantes reflexiones:

Para explicar cómo, desde su punto de vista, fueron posibles las atrocidades del nazismo y los regímenes comunistas, el Papa se remonta a la Ilustración. Según Wojtyla, «las ideologías del mal están profundamente radicadas en la historia del pensamiento europeo» y cita expresamente a Descartes, por su «pienso, luego existo». Para el Papa, ahí nace la preponderancia de la racionalidad que después conducirá a los totalitarismos y sus terribles consecuencias. Es decir, que «el hombre decida por sí solo lo que está bien y lo que está mal». De este modo, opina Wojtyla, un Tercer Reich elegido democráticamente decide el exterminio de personas. Y el Papa añade que «aún continúa el exterminio legal de seres humanos concebidos y no nacidos, decidido por parlamentos democráticos». También cita las «fuertes presiones» al Parlamento europeo para que legalice las uniones homosexuales. Tras el nazismo y el comunismo, Wojtyla identifica en estas medidas «una nueva ideología del mal». Juan Pablo II incluye en las «corrientes de anti-evangelización» el divorcio, el amor libre, la anticoncepción y la eutanasia. Tras reseñar que estos 'enemigos' operan con grandes medios financieros y en grandes centros de poder, concluye: «Es legítimo preguntarse si ésta no es otra forma de totalitarismo, falsamente oculta bajo la apariencia de democracia». Este es el diagnóstico actual del Papa, repetido cuatro veces en distintos capítulos, que propone volver a colocar a Dios como centro moral y «volver a Santo Tomás de Aquino».





Addenda 9:35 h.

Acabo de ver que el famosísimo cardenal Ratzinger aclaró ayer, en la presentación del librito de marras, que lo de poner en el mismo plano el aborto y el holocausto nazi ha sido un error de interpretación:

"El Papa no pone en el mismo plano el Holocausto y el aborto, sino que llama la atención sobre las tentaciones permanentes de la humanidad, que no es inmune al peligro del mal, aun viviendo en sistemas liberales", aclaró Ratzinger. La comunidad judía alemana había puesto el grito en el cielo ante esa supuesta comparación.

Ya puedo dormir tranquila.

Esfuerzos



Hace un par de semanas me encontré, por la calle, delante del portal de mi casa, con Julia, una amiga a la que no veía desde hacía dos o tres meses. Estuvimos mucho rato hablando. Una conversación de las que se llevan mejor si se está delante de una cerveza, cobijada por el ambiente de un cálido bar.

Me contó que su hija está interna en un colegio desde el comienzo del curso escolar. Me quedé un poco sorprendida, porque siempre he pensado que separar a un niño de sus padres para que éste estudie, a no ser que sea estrictamente necesario, es una crueldad injustificada -cuando hablo de necesidad me refiero a, por ejemplo, lo que ocurre en los pequeños pueblos de montaña, en los que para acabar la educación obligatoria los estudiantes han de acudir a otras poblaciones porque en las suyas no existen medios-. Julia, al ver mi cara de asombro, se echó a reír. Me dijo que no había sido la única que se había quedado perpleja al saber la noticia, pero que ya se estaba acostumbrando a la primera reacción de la gente; que en cierta forma era algo comprensible, sobre todo, si no conocían el porqué de esa decisión.

Ángela es una niña de doce años. Practica el kárate desde los cuatro. Siempre he pensado que la dulzura se le escapa por los ojos. Curioso, sí. Porque los estereotipos fallan. Hace ya tiempo que compite y los resultados han sido tan buenos que este verano pasado, un organismo de la administración autonómica en colaboración con la estatal, le ofreció la posibilidad de acogerse a una beca para fomentar aún más sus, al parecer, magníficas facultades para este deporte. La decisión era difícil porque el aceptarla suponía el estar interna en un centro especializado y entrenar un mínimo de cuatro horas diarias. Por lo que Julia me contó, Ángela lo tenía muy claro: aceptó la beca sin dudarlo.

Son muchas las preguntas que me surgen cuando pienso en la situación de Ángela, pero quizás la principal sea si es saludable que una casi adolescente crezca rodeada por la presión de ser la mejor y le dedique tanto tiempo y esfuerzo a algo que la va a llevar a enfrentarse a otros con el único fin de ganarles.

Lo que sí que veo como algo positivo es el hecho de que ella aprenda a valorar que las cosas deseadas se consiguen a través del esfuerzo personal, y no por chantajear a los padres y resto de familiares. Pero no sé... sigo sin equilibrar la balanza, :-/

Esqueletos andantes

A mí que no me digan que la belleza es subjetiva y tal y cual y Pascual... En este caso no me sirve. Y no sólo en este caso, sino en muchos otros que se ven actualmente.

Duda existencial: ¿Existe alguien capaz de considerar hermosa a la mujer que se ve aquí abajo?



Respuesta: Pa' mí NO. Es un esqueleto andante. Y lo del rostro exótico y demás son pamplinas.

El culto a la delgadez está adquiriendo tintes esperpénticos. Y para constatarlo, tan sólo es necesario echarle un vistazo al dossier que ha elaborado El Mundo sobre los desfiles de este año en la Pasarela Cibeles.

Entre rostros famélicos y costillas flotantes, al paso que va la burra, acabarán desfilando las desnutridas niñas de Somalia. Tiempo al tiempo.



Addenda 12:39 h.



Esta foto se merece un comentario aparte. Analicemos, hermanos, como cuando hacíamos en el cole los comentarios de texto... A ver ¿eso que sobresale en la parte superior del tronco son hombros o son unos protectores de pvc elaborados para evitar lesiones en las caidas?

¡Madre mía! Esta chica es de todo menos sensual y atractiva. Si me tuviese que poner en el pellejo de un hombre contemplándola, la líbido me la tendría que recoger de la punta de los pies.



Addenda 12:51 h.

A esto le llamo yo poseer un cuerpo escueto. Tan escueto que, al paso que va, acabará por no tener costados.

Claudicación familiar

Ya estamos en casa.

En realidad, es mi madre la que ya está en su casa. Yo no he salido de la mía, aunque bien podría decirse que estos dos últimos días me he hospedado, necesaria pero involuntariamente, en el hospital en el que ella estaba ingresada. Y durante todo ese tiempo -contando desde el día en que la ingresaron hasta ayer por la tarde, una semana- ha compartido habitación con siete mujeres diferentes, cinco de ellas de más de setenta años -también es su caso-. No sé cómo trasladar hasta aquí todo lo que he llegado a pensar, en tantas horas muertas, sobre lo que supone cuidar a una persona anciana. Me resulta complicado porque no sé desvincularme, no soy objetiva. Pero lo que sí que sé con seguridad es que me ha impresionado el hecho de presenciar varias discusiones entre los hijos de una de estas señoras, mientras ella yacía en la cama, porque no se ponían de acuerdo en los turnos y en el nivel de implicación de cada uno con respecto a la atención que le dedicaban. También he sido testigo de cómo la nuera de otra de estas señoras se derrumbaba por no poder soportar la presión: era, literalmente, una esclava de la que estaba enferma, y aunque esta última no era consciente de su tiranía -no me atrevería a afirmar que estaba loca, pero desde luego, la cordura la había abandonado, por decirlo de alguna forma-, el resultado de su comportamiento hubiese acabado con la paciencia del mismísimo Job.

He estado buscando información al respecto de estos comportamientos familiares y se les conoce con el nombre de claudicación familiar. Aunque la información que se ofrece en el enlace que he puesto se refiere a las enfermedades terminales y las situaciones que he visto, en principio, no lo eran, sí que es cierto que los enfermos a atender requerían de cuidados por un largo período de tiempo.

Es muy difícil ser positivo cuando lo que se tiene alrededor no tiene nada que ver con el lado amable de la vida y, con sinceridad, se necesita de mucha entereza y de grandes dosis de pragmatismo, para poderse desenvolver con algo de soltura ante una situación de este tipo: a mí me da tanto miedo que casi siempre salgo corriendo. Me reitero, lo sé. Pero me ha impresionado mucho contemplar, de primera mano, cómo reaccionan otras personas ante algo a lo que yo temo quizás en demasía. Me ha venido bien -si es que se le puede encontrar un lado bueno a la enfermedad de un familiar- darme cuenta de que los héroes no son humanos, sino personajes de ficción. El Deber ya no se asume sin rechistar; al menos se cuestiona, y eso es importante.

Éxitus

He escrito esta anotación al menos cuatro veces. Y no consigo darle forma, al menos, no la que yo quería desde un principio. No encuentro las palabras. Quizás me falta capacidad para estructurar el mensaje –espero que sea una merma temporal-. Lo dejo tal cual y espero que se entienda...


Pretendía contar, con algo de gracia –por aquello de que las visitas obligadas a los hospitales y todo lo que esto conlleva requieren de muchas dosis de humor para no acabar amargada- un par de cosillas que tienen que ver con el lenguaje médico y que me han resultado chocantes estos días pasados, en los que casi he estado más tiempo rodeada de personas enfermas que de personas con una salud aparentemente buena –ja, hablando en términos políticamente correctos, serían “usuarios de la sanidad pública”, que tiene su aquél el peaso eufemismo- .

La primera es el palabro tan ¿rocambolesco? con el que se refieren al fallecimiento de un paciente: “éxitus”. No dicen “se ha muerto el de la 14-3”, que sería lo que haríamos la mayoría... no. Se marcan un “ha habido un éxitus en el 14-3” y se quedan tan panchos.

Está claro que lo del latinajo viene al pelo, porque la persona que fallece, sale –si se me permite la expresión- por la puerta de atrás y, en realidad, “exitus” significa salida en latín. Pero, la verdad, es un tanto macabro. O al menos a mí me lo parece, sobre todo, si tenemos en cuenta que, hoy por hoy, éxitus se asimila, en castellano, a éxito, triunfo.

La otra, es la expresión con la que designan la operación quirúrgica que le han realizado a mi madre: “rescate de prótesis”. No se trata de que la pieza que sustituía a su rodilla se hubiera ido de paseo y no pudiese volver porque no encuentrase el camino, no. La cosa es mucho más sencilla que todo eso: las fijaciones de la rótula artificial habían perdido adherencia y han cambiado la antigua por una nueva, dejando ésta anclada con un sistema que amplía los puntos se sujeción. Con lo que, una, en su cortedad de medio-analfabeta funcional, se pregunta si no sería más sencillo llamar al proceso “cambio de prótesis” y no “rescate de prótesis” ya que cuando ésta se escucha de primeras y no se sabe de que va el asunto, una se imagina una aventura tipo “Los hombres de Harrelson”, tal cual. Algo así como que una pieza de titanio, navegando a bordo de una barca hinchable, está a punto de caer en picado por una macro-catarata que ni las del Niágara...

Se me va la olla, lo sé. ¿Qué nombre tésssnico recibirá esta disfunción mental?"

Pensado para mí

Cuando releí ayer, en Tus zonas erróneas de Wayne M. Dyer, el párrafo que sigue a continuación, pensé que su autor lo había escrito expresamente para mí:

ACEPTÁNDOSE A SÍ MISMO SIN CHISTAR

El amor propio, el amarse a sí mismo, implica aceptarse a sí mismo reconociéndose como un ser humano valioso y porque así lo decide uno mismo. Esta aceptación implica también una plenitud, una falta de protestas y quejas. La gente que funciona plenamente no protesta jamás, especialmente no protesta porque la calle tiene baches ni porque el cielo está muy nublado o el hielo demasiado frío. La aceptación implica no protestar o no quejarse, y la felicidad implica no protestar por lo que no tiene remedio o por lo que no hay nada que hacer. La protesta y la queja son el refugio de la gente que desconfía de si mísma.

... Hay dos instancias en las cuales la queja es la peor de tus posibilidades: 1) Cada vez que le dices a alguien que estás cansado, y 2) Cada vez que le dices a alguien que no te sientes bien. Si estás cansado, puedes hacer distintas cosas para remediarlo, pero quejarte aunque sea a una sola persona, peor aún si esta persona es uno de tus seres queridos, es un abuso de confianza. Y no hará que te sientas menos cansado. Y el mismo tipo de lógica se puede aplicar a tu "no me siento bien".

Yo me quejo. A veces me quejo bastante, y otras, no tanto. Pero podría decir que mi vida se basa en un lamento continuado: con mayor o menor intensidad, con toda la razón del mundo o con ninguna, da igual. El caso es que casi, casi, casi, podría decir que mi segunda profesión es la de quejicosa por siempre jamás. Y a mucha honra. Estoy hasta el pirri de tanta cortapisa moral.

Destaco:

"La gente que funciona plenamente no protesta jamás".

"La aceptación implica no protestar o no quejarse"

"La protesta y la queja son el refugio de la gente que desconfía de sí misma".

Me gustaría saber qué opina este señor de las manifestaciones a favor de la paz y en contra de la guerra... porque, desde luego, servir, sirven para poco...

Por cierto, el libro tiene su mérito, que conste. He destacado este párrafo porque me recordó sobremanera a las conductas de comportamiento impuestas por la educación católica.