Blogia

De espaldas

Cercanías

O cercanía. De las dos cosas. Por desgracia. Debería de haber sido, solamente, cercanía. La palabra cercanías tiene, desde el pasado 11 de marzo, una carga sumamente dolorosa. Se le ha sumado un significado, como si la adicción fuese un proceso aséptico, matemático. Pero no, no ha sido así. Ahora, al escucharla, al leerla, la mente enlazará automáticamente con las imágenes de dos vagones de tren reventados. Y con cuerpos y vidas destrozadas.

Una de las cosas que con más insistencia he oido repetir durante estos días ha sido que no se ha de olvidar, pero no para alimentar el rencor, sino por respeto a las víctimas. No olvidarlas, a ellas. Y sí, es cierto. Sus familias no lo harán, por descontado; ni sus amigos. Pero nosotros... Es imposible mantener en la memoria el recuerdo de algo que te ha causado desazón, dolor, inestabilidad emocional. Quizás, sólo quizás, la única forma de hacerlo sea la de mostrarnos la parte más "amable" de esta desgracia -entrecomillo porque no soy capaz de encontrar una palabra más acertada-. Acercarnos a las víctimas, darnos una visión de lo que fueron hasta hace seis días.

En el diario 20 minutos, que en su versión en papel se reparte de forma gratuita en lugares públicos de Madrid, están publicando una serie -¡ufff, ni tan siquiera eso de serie me gusta!- de mini-reportajes sobre la vida de cada una de las víctimas. A priori, lo primero que se piensa es que es más de lo mismo: más morbo, más contacto con el amarillismo. Pero no. Esta vez es diferente.

La persona que se ha encargado del proyecto tiene una sensibilidad especial, muy especial. Y ya en las tres primeras entregas ha dejado claro por dónde van a ir las cosas, tanto en "El tren de todos (las historias personales de las víctimas), como en "El santuario del quinto piso" así como en la última publicada, "Las lágrimas de la gata Truchi".

No soy parcial, lo sé. Su autor es una de las personas a las que más aprecio tengo y su bitácora encabeza la lista de mis preferidas. Sé de su trayectoria, sé de sus sentimientos y sé cómo afronta su trabajo. Por eso, porque sé quién es y cómo siente lo que hace, sé que va a tratar este doloroso asunto con la suficiente cercanía como para que olvidemos los aspectos macabros de esta masacre y nos quedemos con la impresión de que hasta unas milésimas de segundo antes de los atentados, estas personas eran exactamente iguales a nosotros.

Gracias, j.a.

Maru-Maya

Como algunos ya sabréis, Maru ha sido jaqueada -desconozco si se puede escribir así, pero bueno... ante no saber cómo hacerlo en el idioma original y buscar un requiebro, prefiero medio transcribirlo-. Ya van tres veces en mes y medio. La página está diseñada en PHP-Nuke y ese lenguaje es una verdadera porteria sin guardameta, por hacer un símil futbolístico.

Blues está hasta el mismisimo pirri de estas historias, sobre todo, porque le ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a este proyecto. Ha decidido no esperar más y comenzar a funcionar con el diseño que tenía a medio hacer en Post-Nuke -sino me equivoco, esas eran las últimas informaciones-. O sea que, como sé que algunos de los asiduos de Maru también se pasan por aquí de cuando en cuando, dejo la dirección de la nueva página:

www.maru-maya.com.

Ya sé que es la misma, ;-) pero más de uno entra directamente a los foros o se salta la página inicial para ir al índice, por lo que si sigue haciendo eso, se encontrará con el mensajito del jaquer que esta vez ha dicho "Stop".

Para los que se quieran saltar la presentación:

La url del índice

De los pequeños detalles

O de cómo el Escaparate es lo que mejor funciona en este país

Bueno... tras el primer asalto, tan solo dejar clara una cosa: la crítica va dirigida a todos los postizos que le han añadido a una fiesta que no hace demasiado tiempo hasta resultaba ¿entrañable? -al menos para mí-. Y con diferencia, a todo aquello que, desde quilómetros de distancia, huele a ostentanción pura y dura y a cosas del tipo "¿has visto que Pepa lleva el mismo traje del año pasado? Y las manteletas de su hermana. Desde luego, Xelo, las tuyas son mucho más monas ¡dónde va a parar!".

Dejo aparte -porque creo que no es una cuestión baladí- la manipulación a la que se ven sometidas -tan evidente si se ve desde fuera- las mujeres por la sociedad en su conjunto, como elemento "Escaparate", y de la falta de consciencia de la mayoría de ellas a la hora de percatarse de que están manteniendo unos patrones caducos y retrógados: o sea, simples muñequitas monas a las que contemplar.

Dicho esto, también he de reconocer que muchas -quiero pensar que la mayoría- de las fallas son simples asociaciones de vecinos reconducidas a asociación cultural, y que como tal, como movimiento de participación ciudadana, tienen su valía y su importancia.

Sigo, que me pongo seria y esta tarde estoy por la desdramatización cibernética, :-)

Hablaba antes de la Presentación de la Fallera Mayor de Valencia. Por favor, es recomendable su lectura. Yo diría que casi obligatoria. Y sobre todo, lo más recomendable, es llegar al final de la página del enlace y ver las fotografías de la Exaltación: hasta los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado rindiéndole honores a la Reina entre las Reinas de todas las fallas de Valencia. ¡Muyyyy fuerte, pero que muy fuerte!

Más: El currículum es importante, claro está. Y es vital resaltar que son mujeres de su época -¡ay! otra vez una expresión que me suena... ¿de qué?-.

Lo rescatable: los artistas falleros y su trabajo. De toda la fiesta es lo que más respeto me merece, aunque eso de los premios y demás, me provoca cierta dentera, no puedo evitarlo... Eso sí, o entras en todo el engranaje o te mantienes al margen.

Lo indignante, cosas como ésta:

Europla de Belgida ha sido la empresa pirotécnica encargada de disparar la mascletá en este nublado mediodía del lunes 15 de marzo, en el que el balcón se llenó de cantantes y deportistas. Se encontraban presentes las jugadoras del Levante U.D. y los jugadores del Pamesa, acompañados por Paco Olmos, que a pesar de la multitud de gente que había vieron perfectamente el disparo por encima de todas las cabezas. Las infantiles vieron a su ídolos de Operación Triunfo Nika y Toni Santos, que en breve actuarán en nuestra ciudad.

...Pero el que más atrajo la atención fue Carlos Baute, el joven cantante se encuentra entre los favoritos de la Fallera Mayor de Valencia que se fotografió con él. También el famoso disc jockey Toni Aguilar tuvo que firmar un montón de autógrafos.

...Pero sin duda las presencias más entrañables fueron las de los participantes del Programa Volver procedentes de países sudamericanos que regresan a su tierra así como la visita de Mª Fernanda D’Ocón que vino de Madrid, donde está actuando, para disfrutar de las fiestas de su ciudad. Todos ellos sin duda han podido disfrutar de un cielo lleno de humo, color, explosiones y sobre todo del olor a pólvora que ya se echaba de menos en la ciudad."


Aparte de que lo del balcón del Ayuntamiento es vergonzoso, me he quedado de piedra al ver en una de las fotos a Carmen Alborch... Joder... No sé si disculparla... a ella precisamente, la autora de Solas...

No puedo poner el enlace, por eso he copiado y pegado el texto: si os apetece ver las fotos, la página es la de la Junta Central Fallera, y la noticia se titula "Noelia Soria Conoció a Carlos Baute, uno de sus Cantantes Preferidos".

De la ranciedumbre y decadencia

O de cómo pasar el rato en internet a costa de ser un pelín retorcida.

Pasen y vean, mujeres del mundo, pasen: el no va más del no va más del no va más. ¿Quiere usted sentirse Reina sin casarse con Felipe, Príncipe de Asturias? Pues nada, tan solo tiene que venirse para Valencia, apuntarse a una de las fallas con más raigambre histórico, por ejemplo, El Pilar o Na Jordana -si no se tiene dinero poco se puede hacer, porque te incluyen en interminables listas de espera; como las del Insalud, vamos, pareciditas- y esperar dos o tres añitos para ser lo suficientemente conocida. Hacerse amiga de los grupos más influyentes de la organización y reirles todas las gracias para que al año siguiente, o sea, al tercero -eso con mucha suerte-, postulen por la candidatura de la futura Reina del evento fallero -porque como estamos en democracia, se presentan candidatas y luego se vota y todo, no vayáis a creer-.

Pasado el primer escollo, el de la elección, se disfruta del desempeño del nombramiento de Fallera Mayor de la Falla ******* durante el ejercicio correspondiente, o sea, desde el acto de la presentación del año en curso hasta la siguiente exaltación -¿de qué me sonará a mí este tipo de actos culturales? ufff, no consigo centrarme... creo recordar que existe, por estos mundos perdidos de Dios, una cosa a la que le llaman Certamen de Miss España... pero no, seguramente no tendrá nada que ver-. Este nombramiento incluye tener una pléyade de señoritas hermosísimas que te hacen la corte, al más puro estilo versallesco, y que para eso se llaman, enteritas y en conjunto, Corte de Honor. Será reconocida por las calles del barrio en cuestión y podrá ir la última en los desfiles, cerrando la comitiva, porque Ella se merece que nadie más se ponga a su lado para desvirtuar su belleza.

Kit-kat: se me va la olla, lo sé, pero me estoy riendo mucho.

Retomo y acorto. Lo importante para ser Reina sin casarse con Felipe de Asturias o en su defecto con Alberto de Mónaco -ésta sería una mala elección, porque el título a conseguir es el de Reina y no el de princesa...; aunque pensándolo bien y si la candidata no tiene escrúpulos por saberse infanticida, ahora mismo están por ahí pululando los hijitos de Carlitos de Inglaterra- es haber sido Fallera Mayor de una falla importante -las más humildes también presentan candidatas, pero es muy difícil, ya se sabe, los pobres huelen un poco a pobres y eso de que se tengan granitos en la cara por no haber podido hacerse una limpieza como Dios manda no está bien visto- para así, poder presentarse al año siguiente como candidata a la elección de la Corte de Honor de Valencia -o sea, lo más de lo más; como tocarte el Gordo de la Primitiva con bote de doscientas semanas seguidas-.

La elección se celebra de una manera absolutamente democrática y muy, pero que muy femenina: se celebran pequeños pases, por sectores -las fallas se organizan por sectores- en los que las candidatas desfilan con el traje de fallera, por una pasarela. Un jurado de la Junta Central Fallera va seleccionándolas hasta que el número de candidatas se reduce a trece -¡ah!, todo esto por duplicado: versión adulta y versión infantil- y de esas trece, se elige a la que será la Fallera Mayor de Valencia. Las otras doce serán la Corte de Honor.

Y como ya no sé ni por dónde voy, hasta me he olvidado de si estaba escribiendo en primera persona, en tercera, en pasado o en futuro. Pero da igual. Sigo para no perder el hilo.

Todo este testamentum bambolinus -uffff, ni acusativos ni genitivos ni ná de ná- no ha sido otra cosa nada más que una presentación o una preparación de lo que va a venir a continuación, que es lo verdaderamente importante:



Después de tanta palabrería creo que es necesario que ilustre este tendenciosísimo discurso y qué mejor forma de hacerlo que la de colocar una fotografía de la Fallera Mayor de Valencia del año 2004 con su Corte de Honor.

Obsérvese que la que está en el centro de la fila superior es la Reina -ésa que podrá serlo algún día sin casarse con Filíp- y las otras, las cortesanas. La Reina lleva una banda con los colores de la bandera nacional, porque no hemos de olvidarnos de que un cargo como el suyo merece el mayor reconocimiento que existe y ha de ser distinguida del resto de las bellísimas señoritas de alguna forma. Las Otras -lo siento, pero siempre serán las mindundis- llevan un banderín con la Senyera -la bandera de la Comunidad Autónoma valenciana-. Los detalles siempre son importantes.

Como último comentario, y para resaltar el buen gusto que las indumentaristas -antes se les llamaba costureras o la modista de mi madre- tienen, nótese cómo Las Otras van vestidas con similar color por parejas: están colocadas de dos en dos, de manera equidistante. Es que es todo tan armónico...

Dejo lo mejor para el siguiente kit-kat: estoy buscando munición.

Crónica de un día de elecciones



¿Por dónde empiezo? Quizás por lo más elemental: explicar qué hacía yo metida en las elecciones sin haber sido designada como miembro de una mesa, en el sorteo que se celebra tres semanas antes.

Tengo la impresión de que mucha gente desconoce la envergadura o magnitud de la maquinaria que se pone en marcha cuando un proceso electoral se avecina -teniendo claro que éste sea previsible; otra historia es cuando las elecciones se realizan anticipadamente-. Tampoco es que sea algo de vital importancia o que uno no pueda vivir sin saberlo, :-) Pero el engranaje para que todo funcione bien ha de ser perfecto -y aún así, siempre existen problemas-. Por decirlo de alguna forma, mi trabajo y el de mis compañeros, viene a ser la última pieza de la cadena.

En todas las elecciones existe una figura -qué técnico resulta- administrativa a la que se le llama representante de la Administración. El personal que realiza este trabajo lo hace de manera voluntaria -no confundir con gratuita-. Su labor consiste en recavar los datos de los números de votantes en determinadas franjas horarias y transmitirlos posteriormente a la Delegación del Gobierno y más tarde al ayuntamiento correspondiente. Acabada la votación, se han de transmitir los resultados, vía telefónica, a los dos organismos anteriores.

(Sigo más tarde, que andamos con estadísticas)

Addenda 16-3-04, 14:45 h.

En realidad, lo que pretende la administración estatal, aparte de tener los datos de votantes para las estadísticas, es que los miembros de las mesas no se sientan demasiado perdidos y vean en la figura del representante alguien a quién poder preguntar dudas o solicitar ayuda.

Cuando se sabe ya quiénes van a ser los presidentes de cada mesa, el ayuntamiento del municipio en cuestión, los convoca para explicarles, en varias reuniones, cómo realizar su trabajo ese día y las responsabilidades que asumen. Salvo para personas que estén vinculadas con el mundo jurídico, para el resto, suele resultar complicado, o cuando menos dificultoso, el verse inmerso en un proceso de este tipo.

El representante de la administración es un enlace entre la mesa y la Delegación del Gobierno correspondiente.

Concreto las funciones: acudir a la sede del colegio electoral designado a las 7,45 de la mañana. A las 8 están citados el resto de los convocados, es decir, los titulares y los suplentes. Lo más importante y en lo que más se insiste siempre es en que la mesa se constituya sin incidencias. Si no ocurre nada anormal, la persona designada como presidente comprobará las acreditaciones/citaciones, y se procederá a constituir la Mesa y a redactar el acta.

Entonces es cuando el RA se pone en contacto por primera vez con la Delegación del Gobierno correspondiente. Con anterioridad, a cada uno de nosotros se nos ha asignado un número de identificación y se nos ha facilitado el teléfono al que hemos de llamar -que no es el mismo para todos, claro-. Como pauta, se fijan las 8:30 como la hora señalada para que la Mesa esté constituida. Posteriormente, se llama al ayuntamiento para que éstos también tengan constancia de que no ha existido problemas.

El RA ha de personarse después en el ayuntamiento y entregar una copia del Acta de Constitución de la Mesa y la administración le traslada los cheques para pagar a los miembros de la mesa: estas elecciones, sino recuerdo mal, se pagaba a razón de 52,50 € por persona. Lógicamente, :-) , luego se han de entregar y acusar recibo.

Me quedo aquí, de momento. No estoy muy inspirada y parece un dietario en lugar de una explicación más o menos amena, :-( A ver si mañana se me aclaran las ideas...

Chabacanos

Creo que van a acabar declarándome persona non grata en estas tierras. Lo sé.

Ayer finalizó, a las doce de la noche, el duelo por las víctimas de los atentados del 11M en Madrid. O sea que, a partir de ese momento, los falleros-folloneros prosiguieron con los actos previstos para las fiestas josefinas. Y de hecho, lo hicieron: cuando volvía para mi casa, a las doce y pico, vi a lo lejos el primer castillo de la semana fallera. Hasta ahí, bien.

Pero hay cosas de mal gusto, como la que ahora mismo me ha hecho comenzar esta anotación: una banda de música dentro del edificio municipal, tocando el típico chunta-chunta festivalero. Van acompañando a la Fallera Mayor de la población y a su Corte de Honor (claro, y a la Infantil, porque las jovencitas-homenaje-a-Barbie-versión-casposa-pero-con-aires-de-Maria-Antonietta también tienen una facción entrecuzada con "Menudas estrellas").

Sé que están en fiestas, y que la vida no se ha de detener por cosas así, y que eso sería claudicar y bla bla bla. Pero también sé lo que es el buen gusto y la discreción: no es muy lógico que después de que el país entero haya estado tres días de luto nacional -con lo que todo eso implica-, un grupo determinado de personas, para festejar sus celebraciones, se levanten de la cama poniendo a todo trapo a King África.

Estas chicas tan monas-monas podían haber venido igual de visita a saludar a los políticos que les subvencionan las gracietas sin necesidad del acompañamiento musical. Un poquito de seriedad, a veces, no viene mal.

Perdida



Tal cual. Sin atreverme a levantarme de la silla, porque tengo la sensación de que no voy a ser capaz de funcionar. Tiene que ver conmigo, lo sé. Con mi manera de ver las cosas y de sentirlas. Y eso me paraliza. Me bloquea.

No sé si quiero saber.

No mientas, niña. Sí que lo sabes.

Tu mayor problema siempre ha sido que has paliado el sentimiento del dolor con la necesidad imperiosa de encontrarle razón a todo. Y en ocasiones, no existen razones o éstas no te alcanzan.

Hablo y me hablo. Dualidad, como siempre. ¿De qué me asombro?

Salpica y salpica y salpica. Y una vez más, ayer me dije "mañana será el día", y hoy no encuentro motivos para moverme. No son los muertos, no es la masacre. Eres tú, niña. Que sigues siendo eso, niña.

No sé si creceré alguna vez. Hay personas que me necesitan y no soy capaz de responderles. Sigo mirándome el ombligo.

Estoy hecha un verdadero lío.

Quisiera ser Teseo en el laberinto: matar al monstruo y luego saber salir de las tinieblas.

Solidarios



La radio, una vez más, me acompaña: los taxistas de Madrid han decidido no cobrar las carreras de la gente que solicite un servicio hasta Ifema, el lugar en el que han instalado la morgue macabra.

Los hoteles cercanos a este parque ferial han ofrecido habitaciones gratuitas para los familiares de las víctimas.

Los trenes y autobuses, esta tarde, serán gratuitos para que la gente pueda acudir a las numerosas manifestaciones.

Y poco más. ¿Qué más se puede hacer cuando los cadáveres son bolsas negras, alineadas casi hasta confundirlos con una enorme y oscura mancha?

No sé si es bueno callar, por respeto a las víctimas. No lo sé. Comenzaron los análisis políticos. Ayer por la tarde ya se estaban moviendo fichas.

Perros rastreros

Sin más:

¡HIJOS DE LA GRANDÍSIMA PUTA!

A las 7:35 h. ha sido la primera explosión. Ya van cinco. Son las 8:37. Según Periodista Digital:

Tres explosiones se han registrado esta mañana en trenes de cercanías en la estación de Atocha, en Madrid, según fuentes de la Cruz Roja. Otro convoy ha estallado en la zona del Pozo del Tío Raimundo y otro en Santa Eugenia, también en las cercanías de la capital. El citado organismo teme que se hayan producido numerosas víctimas.

Testigos presenciales como Juan Camarca, inspector de la EMT, aseguraron que se han producido tres explosiones seguidas en la zona de cercanías de la estación de Atocha, en trenes que procedían de Guadalajara y Alcalá de Henares.

Numerosas ambulancias del SAMUR han llegado a la estación, y se ha podido ver a los sanitarios llevando camillas.

La situación en la estación del Pozo del Tío Raimundo es caótica, según varios testigos. Parece que allí hay numerosas víctimas.



No lo entiendo, no lo entiendo, no lo entiendo. Nunca lo entenderé. ¡Mierda!

Addenda 8:57

Ampliación de la noticia

Se necesita mucha sangre fría para no salir a la calle a buscarlos. Sé que es una barbaridad, pero es lo que siento.

Duelo y silencio



Addenda 8:35 del 12-4-04

Ayer, con la imperiosa necesidad de hablar sin poder hacerlo, obvié citar la fuente, y aunque está claro que casi todos sabemos quién es el autor y dónde publica, no está de más el citar la fuente: la viñeta es de Forges y se publicó ayer en el diario El País.

Mujeres, de una en una



El pasado 8 de marzo fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Nada que no sepamos todos ya: casi con absoluta seguridad, no quedó un solo medio de comunicación que no se hiciese eco del evento y no le dedicase parte de su tiempo; ya fuese éste en forma de papel o de minutos televisivos/radiofónicos. A mí, hasta algunos compañeros llegaron a felicitarme: mi cara de póker fue tan evidente que tuvieron que recordarme que era mujer, y además, trabajadora.

Después de todo lo leido y escuchado al respecto, sigo pensando que el hecho de que una reivindicación se institucionalice, adjudicándole una fecha para su celebración, es una manera poco seria de afrontar el problema: "tomad esta dádiva, hijas mías, que así estaréis calladas el resto del año". Puede que exagere, lo sé; es innegable que, al menos, durante los días cercanos a la fecha, el discurso feminista o pro-féminas es bastante más prolífico. Y eso es bueno. Dicho esto, el resto es reducir un problema de elevada envergadura a una simple anécdota tipo "¡es que son unas santas, trabajan tanto...!".

Quisera resaltar un par de cosas que me han llamado la atención esta semana. La primera, es una explicación al origen de la celebración, que se separa de la versión que todos conocemos -la de las mujeres que murieron carbonizadas en una fábrica de NY, al ser encerradas por su empresario- y que no deja de resultar interesante/inquietante. No he tenido tiempo de averiguar si existen más páginas en las que se hable de esta versión oficiosa ni oportunidad de confrontar datos, pero creo que no está de más el conocerla.

La segunda es un artículo de opinión, de Soledad Puértolas, titulado "Mujeres, de una en una" -me he permitido la licencia de encabezar esta entrada con esa frase-, publicado el domingo 7 de marzo en el Magazine. Me ha gustado mucho su enfoque: desde hace ya bastante tiempo que tengo claro que cuando se habla de igualdad de derechos se ha de hacer desde la individualidad, partiendo de la circunstancia de SER UNA, no una colectividad -soy consciente de que los grupos son indispensables para conseguir logros sociales-. Lo transcribo:

Antes de ponerme a escribir estas líneas, se me ha venido a la cabeza el personaje colectivo que protagoniza la última novela de Cristina Sánchez-Andrade, "Ya no pisa la tierra tu rey". Mujeres. Veintitantas monjas, ni más ni menos. No he leído el libro en busca de un mensaje especial para las mujeres, ni creo que la autora se lo haya planteado así, pero ahora, mientras trato de decir algo especial sobre las mujeres, habiendo tantas cosas que decir, lo primero que se me ocurre es pensar en las veintitantas monjas de la novela, en ese ente colectivo e indeterminado -no son veinte ni treinta, sino veintitantas- que va de aquí para allá como una sola mujer, negándose a sí mismo la menor pretensión de individualidad.


Mujeres. Claro que hay muchas cosas que decir. ¿Han alcanzado la misma consideración social que los hombres?, ¿disfrutan, de verdad, de los mismos derechos?, ¿tienen acceso a los mismos o equivalentes puestos de trabajo?, ¿por qué hay tantos casos de maltrato contra las mujeres, de abuso sexual, de violencia?, ¿son, de hecho, las mujeres, distintas de los hombres en algunos aspectos, la sensibilidad, la sentimentalidad?, ¿escriben las mujeres de forma distinta? Un sinfín de preguntas que nos llevaría a detallados análisis sociales y psicológicos. Se avanza en el terreno de la consideración igualitaria, se retrocede. No parece una causa fácil. Tiene detractores poderosos y fanáticos. En todos los campos, en todas las sociedades.


Hombres. Poder. Mentalidad masculina. Hábitos nacidos de esa mentalidad. También tendríamos que hablar de eso. Barreras de defensa, desconfianza, inseguridad personal, desequilibrio social. Pero, ¡es tanto! El asunto nos desborda, ¿cómo plantearlo debidamente? Todo lo que decimos parece obvio, mil veces dicho, y, a la vez, ¿por qué no se ha avanzado como hubiera debido avanzarse?, ¿qué podemos hacer para que las sociedades dejen de poner obstáculos y límites a las mujeres, para lograr esa consideración igualitaria que, lo comprobamos cada día, cada hora, cada minuto, aqui y allá, está lejos de haberse alcanzado?


Las mujeres aún son, somos, eso, veintitantas monjas. El personaje colectivo de la novela de Sánchez-Andrade. Un ente. Y, por cierto, inferior. MIentras sean, seamos, un ente, es más fácil manejarlo, manejarnos. El problema empieza cuando se descubre que en el ente hay individualidades, seres que pugnan por ser ellos mismos. En la novela, el rebaño de monjas se enfrenta, al final, a la libertad. Allí se termina la historia del convento y empieza la historia personal de cada una de las monjas, allí se disuelve el vago "veintitantas" y podrían empezar muchas historias. Empezaría la concreción, lo individual.


Es cuioso que en la historia lo individual haya producido tanto miedo, que se hayan fundado tantos movimientos enarbolando ideas colectivas, que haya habido tanta batalla, tanta guerra, para eliminar el espíritu de la diferencia. Somos distintos, tan distintos que asombra lo muy parecidos que a primera vista parecemos. Los mismos derechos para todos, las mismas personalidades, la misma consideración, ésa es la meta. Alcanzada, miraremos a las mujeres de una en una. Pero puede que si no empezamos a hacerlo desde ahora, cuando aún estamos lejos de ella, nunca la alcancemos.

Nostálgic@s, un regalo

Web_ona, va por ti:




Y como no puedo dejar de lado mi parte tendenciosa, añado como una especie de pie de foto:

"El papel necesario e indispensable para conseguir que, más de un político español jugador de padel, calle para siempre. Único en su género: se elabora una bola comprimida y se estruja en la boca del pseudofilósofo-economista de turno. En lo que le resta de vida jamás volverá a pronunciar palabra: es imposible digerirlo".

Aún estamos a tiempo



Quedan seis días. Seis días para que los indecisos, que casi siempre son los más críticos, se decidan a votar o no. Quizás peque de tendenciosa, y seguramente lo seré. No puedo ser objetiva en algo tan serio como el hecho de contribuir a la elección de quiénes nos van a gobernar durante cuatro años más. Deberíamos de tomar conciencia, o casi sería mejor hacer la afirmación con una perífrasis de obligación: deberíamos tomar conciencia de lo que nos estamos jugando.

Sólo hay que mirar hacia atrás, no más lejos de dos o tres meses, y ver todas las tropelías que estos señores del PP -ni tan siquiera la proximidad de las elecciones generales ha frenado sus malas maneras y sus puñetazos encima de la mesa al más puro estilo caciquil- han cometido: dando un paseo por la sección Disgustos hay unos cuantos ejemplos, pero pequeñísimos...

¿Y a santo de que viene este prolegómeno, si a fin de cuentas, no estoy diciendo nada nuevo ni contando que he descubierto un marciano debajo de mi cama? Pues a que, de una u otra manera, intento serenarme. Y el escribir, calibrando cuál es el mejor uso que se le da a un verbo, a una expresión, a una muletilla, es una buena forma de frenar los instintos más primarios; es, a fin de cuentas, una buena terapia de control educacional. Porque lo cierto es que hace una media hora, hubiese sido capaz de soltarle cuatro frescas al concejal del PP que ha pasado por delante de mi mesa, tan tranquilo él, como si nunca hubiese roto un plato -y quizás haya sido así y no sea bueno personalizar...-.

Esta mañana, al entrar en la bitácora de El Pez se me ha revuelto el estómago. No es que me haya dado de bruces con algo escatológico o con contenidos de elavada morbosidad, no. Me he desayunado con la noticia de que, para el próximo curso escolar, la asignatura de religión será obligatoria. Sí, soy consciente de que era algo que ya se sabía. Sí. Pero una siempre -de manera infantil, lo reconozco- desea, allá en lo más interno de su fuero interno de su más interno sentido de la decencia profundamente interna -¿ha quedado claro?- que algún político con la suficiente capacidad de raciocinio, posponga ad infinitum la puesta en práctica de una barbaridad de ese calibre.

Insisto: sé que no es nada nuevo y que debería de estar acostumbrada, pero es que, quizás, están dando donde más duele. En las personas, que por su corta edad, resultan más maleables. Es la EDUCACIÓN, con mayúsculas. A mí me pueden intentar vender la burra, y ya decidiré -las entendederas me dan, gracias a Dios, para eso y poco más; ya se sabe, siendo mujer, pensar, se piensa poco- más adelante si lo que quiero es una yegua, un asno, o la propia burra de marras; o en todo caso, si lo que quiero es ir motorizada, me quedaré con una mobylette para ir a la huerta a recoger ajos tiernos. Pero resulta perverso que, en un Estado laico en el que en su Carta Magna se define como aconfesional, se imparta la religión católica en las escuelas como asignatura obligatoria.

El sábado, mientras paseaba con Zas, vi un numeroso grupo de niños en una plaza muy cercana a mi casa. Iban con mochilas. Por lo que puede observar, los acompañaban sus padres. Pensé que irían a alguna granja escuela o algo por el estilo, quizás la visita a un museo a otra ciudad... Al momento, dos pañuelos trenzados, colgados del cuello, uno de color verde y el otro de color crema, me dieron la clave: los Juniors -el enlace es de una parroquía de un pueblo que dista 7 km. del mío, pero bueno...-. La versión españolizada de los Boys Scoutts -o como se escriba-.

El vicario de la Iglesia que más está influyendo en mi vida -a la fuerza- encabezaba el comité organizador: pañoleta al viento, pulcra camisa, sonrisa Profidén pero sin destellos, que de erótico, tiene poco. Sólo me vino a la cabeza un pensamiento: adiestramiento, adiestramiento y más adiestramiento. Pensé que posiblemente, si a mí no me hubiesen educado en un colegio de monjas, y no tuviese ni idea de cosas como la Santísima Trinidad y el misterio de la Concepción de la Virgen -obsérvese que todavía respeto el uso de las mayúsculas para escribir sobre el asunto-, a estas alturas de mi vida, si me viniese alguien contándome esas historias, lo trataría de poseso, de ido, de loco, más o menos, al estilo de Carlos Jesús, el más famoso personaje de Dos Hermanas (Sevilla): una secta en toda regla.

Existe una clara diferencia entre la imposición y la voluntariedad, aunque dudo mucho de que, a esas edades, un infante sea capaz de ver más allá de lo mucho que mola que le lleven de excursión...

En resumen, y para que esta rabieta inicial, tipo exabrupto matutino, que ha ido tomando la forma de testamento tipicus bambolinus -o sea, periódico desplegable convertido en sábana- no quede en simple agua de borrajas -uhmmm, qué ricas-, y tenga una finalidad constructiva, podéis leer el manifiesto que ha elaborado la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) -aunque en el artículo de El Pez ya está incluido el texto- y si, después, consideráis conveniente el hecho de adherirse a este manifiesto, tan solo debéis de pulsar aquí .

Hay motivo



Ya está en marcha. Los treinta y dos cortos de tres minutos de duración fueron presentados en rueda de prensa el viernes pasado. Creo que es un esfuerzo descomunal: desde la primera vez que oí una noticia en la radio en la que hablaban sobre este proyecto hasta ahora no creo que haya pasado más de mes y medio.

Para el que todavía no se haya enterado de qué va el asunto: un grupo de realizadores, directores, actores y personas vinculadas al mundo del espectáculo en España, han decidido aprovechar sus conocimientos para hacer una campaña dirigida a explicar el porqué hay motivo para no votar al Partido Popular en las elecciones del próximo domingo 14. En la página del proyecto está todo explicado. Se pueden ver los cortos o descargarse la película entera.

Ojalá sirva para algo, ojalá. No es justo que los derechos sociales se usen sólo como palabras bien sonantes en un rancio editorial, cual panegírico al más puro estilo castrense.

Subir los puntos



El sábado, al vestirme, me di cuenta de que a las medias que me estaba poniendo se les había escapado un punto. No me preocupó el que se me llegase a hacer una carrera, porque el desperfeto se había producido justamente en la puntera, a partir de la finísima costura que remata la prenda.

Pensé en comprar unas nuevas, para la próxima vez que me vistiese en tonos grises -conjuntada hasta la muerte, como buena Mari Puri, jajaja-. Pero mi lado ahorrador me frenó. Me dije "niña, sé práctica; si total, se trata de sujetar dos puntillos de nada; además, el remiendo no se va a ver, porque lo tapa el zapato y así esas casi quinientas pesetas las tienes para otra cosilla".

De niña, recuerdo que el cesto de costura de la casa familiar era poco convencional: mi padre era sastre y se podían encontrar los utensilios más variopintos y curiosos para arreglar todo tipo de desperfectos en nuestro vestuario y por supuesto, en el ajeno. Pero, precisamente, el huevo de madera para los remiendos, era herencia materna. Muchas fueron las veces que, al volver de la escuela por la tarde, mi abuela andaba liada con los calcetines; puntada arriba, puntada abajo, recomponiendo las partes que más se estropeaban por estar expuestas al roce continuado. Como único acompañamiento, el carismático consultorio de Elena Francis: es una de las imágenes que perduran en mi recuerdo con más intensidad.

Decidí, tras sopesar el hecho de la cuestión monetaria -es que eso de que unas medias te cuesten quinientas pesetas no está nada claro, pero que nada claro-, comprar un huevo de madera para subir los puntos de esas medias en concreto y de las futuribles -que son muchas las que se enganchan en partes no visibles-. Después de visitar las cuatro mercerías más cercanas a mi casa, en ninguna de ellas pude comprar el susodicho. En dos me dijeron que si lo encargaba, que sí, pero que hacía mucho tiempo que no lo tenían en existencias.

Y todo esta parrafada anterior ha venido a cuento de la reflexión que, con posterioridad a mi infructuosa búsqueda, tuvo a bien regalarme mi desganada neurona técnica-mística-espiritual: estamos en la cultura del usar y tirar. Lo que se rompe, ya no vale la pena arreglarlo; se le da puerta y a por otro "lo que sea" nuevo. ¿Paños de cocina? ¿para qué, existiendo los rollos de papel? ¿Medias? ¿para qué, si total, si te vas al mercadillo, las compras tres al precio de dos? ¿Pañuelos de tela? ¿para qué, si están los "klinex"?

Dentro de poco tiempo este tipo de utensilios serán objeto de museo:



Por cierto, desde ayer por la tarde, la ropa no me toca al cuello: al salir de casa de mis padres, encontré en el bolsillo de mi chaqueta un pulido huevo de madera. No sé cómo llegó hasta ahí, de verdad. Me tiene francamente preocupada. No sabía que los fenómenos paranormales se cebaban con los utensilios de costura.

El péndulo




El aire entra sin pedir permiso. Muerto. Como él.

Quiso decir adiós antes de hora.

Su sueño fue más elevado. Tierra. De barro.



Dime que tienes pan para tus mañanas.

Y café negro para tus tardes eternas.



El aire se escapa a conciencia. Vivo. Como él.

Quiso decir hola y le faltaron consonantes.

La realidad fue un sepulcro. Mar. Sin olas.



Dime que sabrás mirar por las ventanas.

Y que las copas se romperán sin venir a cuento.



El aire contamina. Vicioso. Como él.

Quiso pasar desapercibido. Por siempre.

La película es hoy a las diez y media. Luna. Al raso.



Necesito terapia urgentemente



De verdad, no creo que pueda soportarlo. La rabia aumenta medio gramo al segundo; la impotencia, se duplica cada media hora, y el odio, el odio va a acabar metiéndose hasta en los rincones más inexpugnables de mi mapa celular. El próximo niño, padre o abuelo gracioso, que tire un petardo cuando yo pase por su lado, corre un serio y gravísimo peligro: a no ser que me haya dejado la emotividad en casa -extremo éste harto difícil- descansando, posiblemente acabaré agarrando por el cuello a uno de estos especímenes made in la Valencia de las flores, de la luz y del color que, desde finales de febrero, se creen que la calle es SOLAMENTE suya y que el ruido es sinónimo de alegría, jolgorio y festival continuo.

No contentos con amargarle al prójimo un simple y sencillo paseo, convierten la indispensable necesidad de desplazamiento en una odisea tipo "¿dónde está la trampa?", vamos, sin darle más vueltas y en cristiano: que hasta para comprar el pan te joden la oreja y te ponen los ovarios en la garganta cada vez que, cuando menos te lo esperas, explota un petardo.

Para más rizar el rizo, cargada con dos bolsas de envases y otra de papel para vaciarlas en los contenedores de reciclaje, he tenido que hacer un recorrido turístico por parte de la población. ¿Por qué? Pues porque los señores falleros de la falla de mi calle han decidido montar hoy, 6 de marzo, a todavía diez días del inicio de las Fallas, una carpa en la plaza. ¿Y para qué es esta carpa, siendo como es que ellos tienen un hermosísimo local -casal fallero se llama- donde se reúnen semanalmente? Pues para dar por saco a los vecinos, por ejemplo. Bueno, no. Es para tener más espacio y que puedan explayarse más a su gusto, y así de paso, contribuir a que la zona de aparcamiento se reduzca en un 60% y de rebote, que el tráfico por esas calles se corte. ¡Ahhhh! y como no podía ser de otra forma ¿qué han hecho con todo aquello que les molestaba para poder montar el catafalco ferial? Quitarlo, por supuesto. ¿Y dónde lo han trasladado? ¡Ahhhhh! Se dará una generosa recompensa a quién pueda decirme dónde santas narices han llevado esos contenoderes, porque ni la Policía Municipal ha sabido darme razón... Me ha tocado andar 20 minutos cargada porque ¡ohhhhh, casualidades! los que estaban más cercanos a la plaza, también habían desaparecido por arte de birli-birloque...

Me releo y parezco una vieja amargada... :-( y no me gusta. Pero me supera esa imposición, esa forma de avasallar, esa idea de que SU forma de divertirse es la ÚNICA y con eso está todo arreglado.

¿Quién tira la primera piedra?



¿Quién no recibe todos los días, al menos, dos o tres correos, con el típico mensaje reenviado que contienen chistes, gracietas, ironías y chorradillas varias? ¿Y quién es el guapo/a que no hace uso de internet en sus horas de trabajo? -si se es feo-a, también vale... es que no me puedo desprender de mis muletillas ni para escribir-.

Alguna vez ya lo he dicho aquí: un buen amigo internauta, Domperignon, me tiene incluida en su lista de correo, y de cuando en cuando, me encuentro en mi buzón con chistes, documentos gráficos o imágenes, que me han hecho soltar una sonora carcajada -con el consabido peligro de que el jefe me oiga... aunque claro, por otra parte, es altamente probable que a la hora en que abro el correo el susodicho no esté todavía por aquí-.

Como no soy de reenviar, por aquello de que sé que hay gente a la que le molesta -Domperignon, a mí puedes seguir mandándome esas chorradillas por los siglos de los siglos, Amén, :-) -, he decidido poner en la bitácora los que más gracia me hagan; me refiero, en concreto, a los que necesitan ser subidos a una web para poder ser mostrados -a pesar de que no sean de mi autoría y bla bla bla..., porque a fin de cuentas, circulan por la Red de buzón en buzón y siempre he tenido la impresión de que los creadores se sienten recompensados por el mero hecho de que su idea se expanda, :-) -.

El de hoy es un Mea culpa un tanto especial, de ahí el título de la anotación y el contenido del primer párrafo.

A ver ¿quién me ayuda a buscar testigos?

Noche




Mis tobillos son cúmulos de arena.

Pedido el cielo para que me lo empaquetasen,

no llegaron nunca a servírmelo en bandeja.

El cactus sigue vivo.

Sin agua ni sospechas de una muerte cercana.

Arcángeles vinieron a decirme púdrete

porque es el único indicio de estar viva.

Remolino fue.

Es curva que se desvanece.

Simpleza con ropa de fiesta.

Madrugada hermética.



Orto... ¿grafía?



Ayer, en los comentarios que se hicieron a la entrada sobre la Primera Maja(dera) Madrileña, eMe, tuvo a bien colaborar en la búsqueda del adjetivo calificativo más acorde con lo que, de cara a la galería, está demostrando ser la Presidenta de la CAM. Su aportación: XENOFOBA DEL ORTO.

La primera parte está clara -Doña Esperanza de los españolitos patrios es xenófoba de misa diaria-, pero... ¿qué diantres significa orto? porque aquí, la que escribe, no había oido esa palabra en su vida -y en caso de haberla escuchado, desde luego, no la recordaba-. Rauda y veloz, cual lince ibérico -desde que subo dos veces al día los siete pisos que separan mi puesto de trabajo de la calle estoy que me salgo de ágil- lo busqué en la RAE, que para eso tengo un enlace directo en esta bitácora a la Casa que limpia, pule y da esplendor.

Me sorprendí, porque ni de lejos hubiese imaginado que el vocablo significase "Salida o aparición del Sol o de otro astro por el horizonte" -de ahí la fotografía que ilustra esta anotación-. Más bien, mis suposiciones apuntaban a que la voz fuese en realidad un prefijo o el primer elemento de una palabra compuesta, tipo ortografía ,ortodoncia... y similares, extremo éste que confirmé con la segunda acepción que facilita la RAE: "elem. compos. Significa 'recto' o 'correcto'. Ortodoncia, ortofonía, ortóptero."

Pero, viendo todo lo anterior, la expresión Xenófoba del orto carece de toda lógica. ¿Qué significa entonces? Sólo cabe pensar que se trata de un modismo, y así es. Significa culo, ano, recto. Se emplea en países como Chile -el enlace anterior-, Uruguay y Argentina. He encontrado una página personal en la que se puede consultar un diccionario cordobés-español: su significado viene a ser similar a los anteriores, o sea ": (anat.) perineo, trasero, asentadera o culo".

En una de las referencias que me ha facilitado Google, relativa a un diccionario "lunfardo", orto, como modismo, no tiene connotaciones anatómicas ni, por extensión, peyorativas: significa suerte. Curioso resulta que la expresión como el orto se explique en esa misma página como sinónimo de infortunio. Aclaro que el lunfardo, según tengo entendido, es un argot que se habla en Buenos Aires.

Contradictorio ¿no?

Se regalarán acciones del Banco Mundial Sé Mediocre Reconocido y no Sufras en Silencio, o sea, del BMSMRSS, a todo aquél que sea capaz de dar una explicación a lo del orto "lunfardo" -si son incoherentes, al lote de títulos se añadirá un rosario para que se rece al inicio de la aurora-.

¡Ah! y una estampita de Bambi firmada por Walt Disney al que sea capaz de pronunciar el acrónimo BMSMRSS sin necesidad de deletrearlo -se recomienda no pedir consejo a Urdaci para estas lides-.